Oct 8 2010
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Ciencia y Tecnología

El proyecto Torre de la ciudad solar: maravilla para una ciudad maravillosa

Surysur.*

La "Torre das Olimpíadas" de 2016 para Río de Janeiro, un desafío de ingenio: el reto consistió en diseñar una estructura vertical en la isla de Cotonduba que, además de tener la función de torre de observación, se convirtiera en un símbolo de bienvenida para aquellos que llegaran a Río —por vía aérea o marítima—, cuando los Juegos Olímpicos de 2016.

Diseñado por la Oficina de Rafa, con sede en Zurich, Suiza, la Torre de la Ciudad Solar fue elegida como la mejor respuesta urbanística y estética al desafío planteado por los Juegos, considerando que tiene potencial para autogenerar energía suficiente no sólo para sus necesidades, sino para la villa , contribuyendo a la iluminación de la ciudad.

Ésto, porque su diseño le permite aprovechar y acumular energía solar durante el día, gracias a una serie de paneles, y desviar la que no utilice a una bomba en el interior de la torre, que elevará por un sistema de cañerías el agua de mar que caerá con un efecto de cascada a una gigantesca pileta. Esta misma agua se reutilizará simultáneamente a través de turbinas para producir energía durante la noche.

Estas peculiaridades le permiten asignar a la torre la característica de proyecto de desarrollo sostenible, de acuerdo a los supuestos de las Naciones Unidas de 1992. Se espera, por otra parte, que la obra fomente en los habitantes de la ciudad el uso de recursos naturales no contaminantes para la producción de energía.

La Torre de la Ciudad Solar dispondrá de un gran anfiteatro, auditorio, cafetería y centro comercial en la planta baja, donde se accederá a los ascensores públicos dispuestos para que los visitantes accedan a distintos niveles y observatorios, así como a una plataforma retráctil para la práctica del "puenting".

La última plataforma de altura deparará a quienes suban, el goce panorámico del paisaje de la bahía y la ciudad.

Las grandes estructuras arquitectónicas, lo demuestra la Torre, no sólo se conciben como obras colosales en el plano de la ingeniería; pueden ser, sin duda, también amigables con el ambiente y convertirse en símbolos de la vida urbana concebida de acuerdo a las exigencias que demandan los nuevos tiempos.

* Informe de Jean Araud.

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