Abr 29 2015
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Opini贸nPol铆tica

El resurgimiento del nazismo en Europa; causas y consecuencias

Las pol铆ticas neoliberales impuestas a la poblaci贸n por el establishment europeo (el Banco Central Europeo, el Consejo Europeo y la Comisi贸n Europea) y los gobiernos de la Eurozona, hegemonizados por partidos de sensibilidad conservadora, liberal y supuestamente socialdem贸crata (bajo el dominio de la coalici贸n liderada por la canciller alemana) est谩n creando una enorme inseguridad entre amplios sectores de las clases trabajadoras, que sienten en carne propia las consecuencias sumamente negativas de tales pol铆ticas.

Las reformas laborales, iniciadas, entre otras, por las reformas del canciller alem谩n socialdem贸crata Schr枚der, y seguidas por la mayor铆a de partidos gobernantes, han determinado un elevado desempleo, una baja ocupaci贸n y un notable deterioro del mercado laboral, con gran disminuci贸n de los salarios y, por lo tanto, de la capacidad adquisitiva de los trabajadores.聽 Esta situaci贸n se ha hecho incluso menos tolerable por el desmantelamiento de la protecci贸n social y del Estado del Bienestar, contribuyendo a que incremente todav铆a m谩s esta inseguridad econ贸mica y social que caracteriza la situaci贸n de amplios sectores de las clases populares.

La inseguridad se atribuye correctamente a las intervenciones p煤blicas que sistem谩ticamente favorecen a grupos econ贸micos y financieros, y que se justifican bajo el lema de que tales pol铆ticas son las 煤nicas posibles. Tales intervenciones impopulares se presentan err贸neamente como resultado de unos dictados de agentes externos al pa铆s, bien sean de la Troika, del gobierno alem谩n, o de las siempre presentes multinacionales (y aqu铆 en Catalunya se incluye tambi茅n a Madrid). La externalizaci贸n de las responsabilidades es una de las caracter铆sticas de la narrativa dominante, promovida por los partidos gobernantes.

No es, pues, sorprendente que este discurso cree una respuesta en el sentido opuesto, queriendo recuperar una identidad y una soberan铆a perdida en manos de poderes extranjeros, una recuperaci贸n que lleva a una llamada a la dignidad nacional frente a intereses for谩neos y extranjeros y a sus aliados nacionales. Este sentimiento 鈥揷omo el mismo nacionalismo que genera- puede ser o no聽 un movimiento positivo, pues puede significar la llamada a una soberan铆a e identidad perdida, que se presente err贸neamente por la sabidur铆a convencional como consecuencia inevitable de la globalizaci贸n. Neonazis

El nacionalismo, sin embargo, tambi茅n puede convertirse en negativo cuando se incluye entre 鈥渓os de fuera鈥, no s贸lo a los establishments pol铆ticos, financieros y medi谩ticos responsables de las pol铆ticas de austeridad, sino tambi茅n a las poblaciones de estos u otros pa铆ses, como son los inmigrantes, canalizando el enfado popular hacia ellos (sentimiento estimulado por el mundo empresarial, as铆 como por aquellos establishments, pues consigue con ello dividir y, por lo tanto, debilitar a las clases populares). Este sentimiento de 鈥渘osotros鈥 y 鈥渆llos鈥 es el caldo de cultivo del nacionalismo de tipo excluyente, bases del nazismo (y su versi贸n latina, el fascismo).

De ah铆 que la 煤nica respuesta a este indeseado riesgo sea que se dirija este enfado hacia los grupos gobernantes que impusieron aquellas pol铆ticas, con el establecimiento de alianzas entre las clases populares frente a sus gobernantes. Es, en otras palabras, el nacionalismo de tipo incluyente (opuesto al de tipo excluyente) que desea la suma de las diferentes comunidades nacionales frente a un adversario com煤n, en el que se debe incluir al nacionalismo de tipo excluyente, que es utilizado por las 茅lites gobernantes para perpetuar sus intereses, dividiendo as铆 a las clases populares. La interpretaci贸n que promueve el establishment alem谩n de que la crisis humana griega es debido a una supuesta incapacidad de los griegos a ser disciplinados y a poder gobernar, traduce este nacionalismo excluyente que est谩 estimulando en Alemania el desarrollo de nuevo del nazismo en aquel pa铆s. La versi贸n del partido fundado por Le Pen, que ve al inmigrante como el enemigo, es otro ejemplo de este nazismo.

La p茅rdida de legitimidad de los partidos pol铆ticos

Una tercera caracter铆stica es el enorme desenga帽o de las clases populares hacia los partidos pol铆ticos que hist贸ricamente representaron sus intereses, tales como la socialdemocracia y los partidos comunistas (y m谩s tarde los partidos verdes). La acomodaci贸n de tales partidos a la din谩mica de la vida parlamentaria, que es en s铆 poco democr谩tica y representativa (y muy limitada en los pa铆ses perif茅ricos de la Eurozona), y la adopci贸n de los partidos socialdem贸cratas a la ideolog铆a neoliberal, ha causado una p茅rdida de legitimidad del sistema representativo. Un elemento clave para esta p茅rdida de legitimidad es que ninguna de las pol铆ticas neoliberales impuestas a la poblaci贸n, incluso por los partidos que hist贸ricamente eran los instrumentos de tales clases populares, ten铆an un mandato popular. En ninguna parte las pol铆ticas de austeridad, por ejemplo, aparec铆an en los programas electorales de los partidos gobernantes. De ah铆 el sentimiento antipartido, y que no puede considerarse como antidemocracia.

esp rajoy y zapateroPero, aunque no deber铆a confundirse, existe el peligro de que s铆 se confunda. Y de ah铆 la gran importancia de diferenciar los movimientos progresistas de los movimientos regresivos que conducen al fascismo y al nazismo. Estos 煤ltimos son profundamente antidemocr谩ticos. Su propia esencia es el caudillismo, acompa帽ado de un nacionalismo excluyente, basado en el racismo y etnicismo. El nazismo y el fascismo son antipartidos y antidemocracia.

Pero frente a esta versi贸n represora hay la versi贸n progresista, que qued贸 plasmada en el movimiento 15-M en Espa帽a, que exige una democracia real, participativa, que va m谩s all谩 de la v铆a representativa, que por muy representativa que sea (y en Espa帽a lo es muy poco) requiere que sea complementada por f贸rums de democracia directa, como los refer茅ndums, a todos los niveles. Es el derecho a decidir sobre todo. La vocaci贸n democr谩tica es que cada persona tenga la misma capacidad de decidir en la gobernanza de los distintos niveles de responsabilidad institucional, y en todos los espacios, sean estos econ贸micos, sociales, culturales o pol铆ticos. Este planteamiento es el opuesto al nazismo.

Y en la medida que se trabaje para un proyecto en que los recursos se distribuyan seg煤n las necesidades (definidas colectivamente, adem谩s de individualmente) y se produzcan seg煤n sus habilidades, el proyecto se construir谩 sobre una larga tradici贸n hist贸rica que bajo distintos nombres ha sido, en gran parte, responsable del progreso humano. De ah铆 que estos nuevos movimientos en Europa sean los 煤nicos que puedan parar al nazismo en Europa. Para ello se necesita que ampl铆en sus alianzas con aquellas fuerzas de vocaci贸n democr谩tica que ellos mismos est谩n radicalizando.

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