Mar 21 2017
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Ciencia y Tecnología

El reto de reconstruir una Internet ciudadana

Ya es dif√≠cil imaginar la vida cotidiana sin las innovaciones de la llamada ‚Äúrevoluci√≥n‚ÄĚ tecnol√≥gica digital, a pesar de que la mayor√≠a se ha propagado en apenas una o dos d√©cadas.¬† ¬ŅC√≥mo funcionar√≠amos sin celular, sin redes digitales ni correo electr√≥nico, sin poder hacer tr√°mites por Internet ni hacer b√ļsquedas de informaci√≥n?¬† No obstante, se trata solo de los primeros pasos de esta transformaci√≥n.

De acuerdo con la utop√≠a tecnol√≥gica que nos prometen las grandes empresas, en adelante podremos hacer las compras desde el celular para que un drone los deposite en la casa; tener un auto que se parquea solo; o un robot que haga la limpieza de la casa y nos alerte si entran ladrones…¬† Esta supuesta utop√≠a va de la par, sin embargo, de un lado m√°s oscuro, que incluye la vigilancia sin l√≠mites, la seguridad vulnerada, la recolecci√≥n indiscriminada de nuestros datos personales para enriquecer a megaempresas, la pr√≥xima p√©rdida masiva de puestos de trabajo con la robotizaci√≥n y automatizaci√≥n; o los algoritmos nada transparentes y no siempre eficientes ni equitativos, que rigen cada vez m√°s aspectos de nuestras sociedades. ¬†

El hecho es que, en los √ļltimos a√Īos, a medida que se digitalizan cada vez m√°s aspectos del quehacer social y personal, buena parte de estas innovaciones ha sido acaparada por grandes monopolios (en su mayor√≠a estadounidenses), dando lugar a una concentraci√≥n in√©dita de poder.¬† Muestra de ella es el hecho que, seg√ļn informaci√≥n de la Agencia Bloomberg, de las 10 empresas de mayor cotizaci√≥n en la bolsa en diciembre de 2015, cinco son del sector tecnol√≥gico; es m√°s, Apple, Alphabet/Google y Microsoft ocupan los tres primeros lugares, desplazando a las transnacionales petroleras.

A su vez, esta utop√≠a consumista es muy distinta de la que caracteriz√≥ los inicios de Internet.¬† Una vez salida de su origen militar, la red de redes se desarroll√≥ en gran medida como una iniciativa colaborativa, controlada y dise√Īada principalmente por la sociedad civil y sectores acad√©micos, que lo concibieron bajo principios de democratizaci√≥n, horizontalidad y libre intercambio de conocimientos.¬† En muchas √°reas, este enfoque se ha seguido desarrollando, con iniciativas como el software libre, el contenido abierto y plataformas p√ļblicas de intercambio de conocimiento e ideas.¬† Pero, a medida que Internet se ha masificado, se ha ido convirtiendo en un terreno donde cada vez m√°s los espacios otrora p√ļblicos y autogestionados se encuentran cercados por plataformas privadas, como las redes sociales digitales, sometidas a las reglas y algoritmos que imponen Facebook, Twitter y similares.

Se podr√≠a decir, en s√≠ntesis que existe una contradicci√≥n central entre dos visiones en disputa respecto a Internet y las tecnolog√≠as digitales: por un lado, una visi√≥n centrada en los comunes, en soberan√≠a tecnol√≥gica, en desarrollar iniciativas descentralizadas, con la defensa del inter√©s p√ļblico y los derechos de la ciudadan√≠a como principios clave; y por otro, un proyecto en marcha de concentraci√≥n monop√≥lica de la tecnolog√≠a, de los espacios y plataformas, de los datos y los sistemas, orientado hacia el lucro y la centralizaci√≥n del poder.¬† En suma, una Internet ciudadana vs. una Internet corporativa.

Los vacíos legales y de supervisión favorecen a los poderosos

El 12 de marzo pasado, Tim Berners-Lee, fundador de la Web, al celebrar el 28¬ļ aniversario del d√≠a en que envi√≥ su propuesta inicial de la red inform√°tica mundial, emiti√≥ un mensaje sobre tres desaf√≠os actuales de la Web, donde recuerda justamente que √©l ‚Äúimaginaba la web como una plataforma abierta que permitir√≠a a todas las personas, en todas partes compartir informaci√≥n, tener acceso a oportunidades y colaborar m√°s all√° de l√≠mites geogr√°ficos y culturales‚ÄĚ.¬† Reconoce que, ‚Äúde muchas maneras, la web ha cumplido con esta visi√≥n, aunque mantenerla abierta ha requerido de muchas batallas‚ÄĚ.¬† Sin embargo, expresa que, en los √ļltimos 12 meses, ‚Äúme he sentido cada vez m√°s preocupado por tres nuevas tendencias que creo que debemos abordar para que la web cumpla con su verdadero potencial como herramienta que sirve a toda la humanidad‚ÄĚ.¬† √Čstas son: la p√©rdida de control de nuestra informaci√≥n personal; la creciente facilidad de difundir informaci√≥n err√≥nea y noticias falsas en la web; y el hecho de que la publicidad pol√≠tica en l√≠nea, que necesita transparencia y entendimiento, se haya convertido r√°pidamente en una industria sofisticada.

A nuestro entender, los problemas se√Īalados por Berners-Lee apuntan impl√≠citamente a esta concentraci√≥n de poder en el sector que se√Īalamos.¬† Justamente, entre las soluciones que plantea, se incluye la necesidad de trabajar junto con las empresas web para encontrar un equilibrio que a partir de criterios de justicia les devuelva un grado de control sobre la informaci√≥n a las personas; y la lucha contra los excesos gubernamentales en leyes de vigilancia.¬† Exhorta a los ‚Äúgatekeepers‚ÄĚ como Google y Facebook a combatir el problema de las noticias falsas, evitando, toda vez, la creaci√≥n de cualquier √≥rgano central para decidir qu√© es ‚Äúverdadero‚ÄĚ o no. Tambi√©n exige ‚Äúm√°s transparencia algor√≠tmica para entender c√≥mo se toman decisiones que afectan nuestra vida, y tal vez un conjunto de principios comunes a seguir‚ÄĚ; y una mayor regulaci√≥n de las campa√Īas pol√≠ticas.

Los riesgos de este modelo concentrador de las tecnolog√≠as digitales, sin embargo, van mucho m√°s all√° de lo que ahora conocemos como Internet.¬† En diversos sectores de la econom√≠a y la gesti√≥n pol√≠tico-social, se est√°n produciendo cambios internos ‚Äďa menudo poco visibles‚Äď facilitados por la agregaci√≥n y el an√°lisis de datos (lo que se conoce como big data).¬† Un problema es que, por lo general, son solo las grandes entidades (empresas transnacionales, gobiernos poderosos) que tienen la capacidad de almacenar y procesar tal cantidad de datos y de transformarlos en algoritmos, que son la base de la inteligencia artificial.

Se estima, por ejemplo, que los sofisticados algoritmos que se usan desde hace una decena de a√Īos en Wall Street facilitaron la burbuja hipotecaria que desencaden√≥ la crisis de 2008[1], ya que permiten una velocidad y volumen de transacciones que con m√©todos tradicionales no era posible; desde entonces esta velocidad se ha multiplicado exponencialmente, con el potencial de que un error de programaci√≥n o acto malicioso podr√≠a provocar un colapso financiero[2].¬† Otro ejemplo: con el crecimiento de las ciudades, que se vuelven cada vez m√°s complejas, muchos aspectos de la gesti√≥n se pueden allanar con estas tecnolog√≠as (flujos de tr√°fico, red el√©ctrica, etc.)¬† Pero cuando se trata de paquetes contratados con empresas privadas ‚Äďmuchas veces extranjeras‚Äď que privatizan los datos recopilados de la ciudad para alimentar sus algoritmos patentados, bajo criterios propios, se presenta un problema de gesti√≥n democr√°tica, incluso con implicaciones de derechos humanos.

Nuestros sistemas legales y reglamentarios no han podido actualizarse con la velocidad que requieren estos cambios.¬† Es m√°s, cuando se trata de sistemas internacionales, no existe ning√ļn organismo facultado para normar muchos aspectos de los flujos de datos, y mucho menos para supervigilarlos.¬† Los nuevos monopolios digitales est√°n explotando este vac√≠o de regulaci√≥n y supervisi√≥n para consolidar a√ļn m√°s su poder, muchas veces poniendo sus propios intereses por delante del inter√©s p√ļblico.¬† Mientras tanto, negocian a puerta cerrada las regulaciones que decidir√°n el futuro de la red, con muy poca incidencia real de la ciudadan√≠a.
 
Foro Social de Internet

Dada la urgencia de abrir un amplio debate ciudadano sobre estos temas, un conjunto de organizaciones sociales y ciudadanas está convocando a la organización de un Foro Social de Internet (FSI), con el carácter de un foro temático del proceso Foro Social Mundial.  El FSI se propone articular conceptos, propuestas y alternativas en torno a los cuales las personas y las organizaciones sociales puedan identificarse y agruparse, con miras a disputar el impulso de una Internet ciudadana.

Se ha previsto que el FSI se realice en Hyderabad, India, a fines del 2017 o inicios del 2018.¬† Pero no se trata de esperar esa fecha para ampliar y profundizar el debate.¬† A nivel de nuestra regi√≥n, hay una iniciativa en marcha para impulsar un intercambio que ayude a identificar lo que est√° en juego en la regi√≥n, en una diversidad de √°mbitos y para distintos sectores sociales, con miras a ir construyendo una agenda com√ļn.¬† Uno de los momentos de este proceso ser√° el encuentro Di√°logos por una Internet ciudadana: NuestrAm√©rica rumbo al Foro Social de Internet, a realizarse en Quito del 28 al 30 de junio pr√≥ximo[3], que incluye un proceso previo de intercambio en l√≠nea.

Como dice la convocatoria: ‚ÄúInternet representa una potente fuerza transformadora de nuestras sociedades en sus m√ļltiples √°mbitos.¬† Esta nueva tecnolog√≠a puede ser inmensamente √ļtil para la resoluci√≥n de muchos de los problemas que vive la humanidad; pero ello solo suceder√° si su desarrollo est√° orientado por un accionar social y pol√≠tico dirigido expresamente en beneficio del m√°s amplio inter√©s p√ļblico‚ÄĚ.¬† Es un reto urgente de nuestras sociedades rescatar la Internet ciudadana, antes de que sea tarde.

*Periodista de ALAI y miembro del grupo coordinador del Foro-

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