Jul 9 2018
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Política

El secuestro de Lula

 

Un juez orden√≥ por la ma√Īana la excarcelaci√≥n del ex mandatario y, por la noche, un magistrado superior la rechaz√≥. El d√≠a vivi√≥ horas de crispaci√≥n motivadas por la politizaci√≥n de los estrados. Hubo movilizaciones populares.

‚ÄúEsto no va a terminar bien, esto es una verg√ľenza.‚ÄĚ Lapidaria la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisy Hoffmann, evalu√≥ el manoseo al que fue expuesto ayer Luiz In√°cio Lula da Silva luego de que un camarista ordenara mantener arrestado al ex presidente contrariando la decisi√≥n de un colega que previamente hab√≠a determinado su excarcelaci√≥n durante la feria judicial, a tres meses de las elecciones presidenciales.

En un comunicado el PT se refiri√≥ al encarcelamiento como un ‚Äúsecuestro‚ÄĚ motivado por razones pol√≠ticas. De ese modo Hoffmann y el PT repudiaron la decisi√≥n anunciada cerca de las 20 horas por el titular del Tribunal Regional 4 (TRF4) de Porto Alegre, Carlos Eduardo Thompson Flores, al ordenar que el jefe petista contin√ļe en la celda donde fue alojado, en r√©gimen de aislamiento, el 7 de abril pasado.Lula era el tema excluyente de los portales conservadores y alternativos que discrepaban en todo.

Fue un domingo crispado por las idas y venidas en torno de la excarcelación, motivadas por la partidización de los estrados, la violación de lo previsto en la ley y momentos de porno-política, en sentido estricto.

La resaca post-mundial, debido a la eliminaci√≥n de Brasil ante B√©lgica, se alter√≥ s√ļbitamente con las noticias que comenzaron a llegar por la ma√Īana desde el sur del pa√≠s.

Despu√©s de las 9 un miembro del TRF4, el camarista Rogerio Favreto, firm√≥ una resoluci√≥n para que el imputado deje de forma ‚Äúurgente‚ÄĚ la Superitendencia de la Polic√≠a Federal en Curitiba en el entendimiento de que tiene derecho a participar en debates televisivos y actos de campa√Īa con miras a los comicios del 7 de octubre. Favreto es el respondable del TRF4, al estar de guardia durante todo el mes de receso. Eso es lo previsto en ley.

La resolución judicial fue en respuesta a un hábeas corpus firmado por los diputados petistas Paulo Pimenta y Wadih Damous, que reivindican la postulación de Lula a la primera magistratura.

Todas las encuestas divulgadas este a√Īo lo muestran como el candidato favorito. En la m√°s reciente, publicada por Ibope a fines de junio, apareci√≥ con el 33 por ciento de las intenciones de voto aventajando por 18 puntos al capit√°n retirado del ej√©rcito Jair Bolsonaro. El candidato del presidente Michel Temer, Henrique Meirelles, tiene el uno por ciento.

Sergio Moro

Dos horas después de que el TRF4, cámara de apelaciones de Porto Alegre, ordenó abrir las puertas del presidio, el juez Sergio Moro, de la primera instancia de Curitiba envió un escrito rechazando la medida.

La decisión de Moro sorprendió por dos razones: un juez no puede desconocer una medida emanada de un tribunal de alzada, y mucho menos hacerlo durante las ferias judiciales.

Moro, el mentor de la causa Lava Jato, envió su resolución desde Portugal donde pasa un nuevo período de descanso.

Desde que conden√≥ a Lula en tiempo record en 2017, Moro opt√≥ por un ritmo de labores m√°s relajado. Este a√Īo viaj√≥ al menos dos veces a Estados Unidos para recibir un premio de empresarios de aquel pa√≠s y disertar en universidades. Despu√©s de ese periplo, que lo oblig√≥ a suspender sus responsabilidades en la 13 Sala Federal, permaneci√≥ unos d√≠as en Curitiba hasta embarcar hacia el para√≠so fiscal de Monte Carlo donde fue recibido por el pr√≠ncipe Alberto.

Los tiempos del juez más elogiado por los medios grandes (no grandes medios) parecen estar pautados por la agenda electoral, ya que planea citar a Lula a declarar por otra causa en octubre. A días de los comicios.

‚ÄúLo que hizo Moro fue un acto sedicioso esto es un crimen‚ÄĚ, afirm√≥ el diputado Wadih Damous frente a la Superintendencia de Curitiba, y miembros de la agrupaci√≥n de Abogados por la Democracia recomendaron el procesamiento y arresto del letrado por ‚Äúdesacato‚ÄĚ.

Cristiano Zanin Martins, patrocinante de Lula, anticip√≥ que este ‚Äúabuso‚ÄĚ ser√° anexado a la denuncia presentada ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que la semana pasada rechaz√≥ un pedido del gobierno de Brasil para archivar el caso.

Unos minutos después de que Moro pidiera la continuidad de la prisión, esa posición fue avalada por el camarista Joao Pedro Gebran Neto, integrante del TRF4 de Porto Alegre, que está de ferias.

La suerte parec√≠a echada contra Lula, pero a las 16 horas hubo otro coletazo cuando el camarista Rogerio Favreto, √©l que hab√≠a pedido la excarcelaci√≥n a la ma√Īana, volvi√≥ a la carga y dio una hora a los polic√≠as federales para que cumplan la orden.

En el PT se reencendi√≥ la esperanza, ‚ÄúLula puede salir hoy‚ÄĚ dijo casi susurrando el diputado Pimenta por tel√©fono a este diario desde el interior de la Superintendencia curitibana. El juego no estaba definido a las 18.12 horas cuando parec√≠a que habr√≠a tiempo de descuento. Lula era el tema excluyente de los portales conservadores y alternativos que discrepaban en todo, salvo en un punto: todos coincid√≠an en que hay una ‚Äúbatalla judicial‚ÄĚ en torno de la excarcelaci√≥n.

En las redes sociales la derrota 3-2 ante B√©lgica y el llanto de Neymar fueron empardados por los posteos sobre ‚ÄúLula Livre (con ve corta)‚ÄĚ y temas conexos, como la convocatoria a concentraciones de repudio a su cautiverio.

Hubo un acto espont√°neo en el Sindicato de Metal√ļrgicos del San Bernardo do Campo donde Lula se fogue√≥ como l√≠der sindical y m√°ximo adversario de la dictadura a fines de los 70.

Otras concentraciones, de concurrencia variada, surgieron en Río de Janeiro, frente a la Superitendencia policial de Curitiba y en la Plaza de los Tres Poderes entre la Presidencia y el Supremo Tribunal Federal en Brasilia.

Los grupos neocons, surgidos al calor del golpe ‚Äúh√≠brido‚ÄĚ contra Dilma Rousseff en 2016, inflaron nuevamente el monigote de Lula de 10 metros con traje de presidiario que fue paseado por la Avenida Paulista, principal arteria de San Pablo.

El actor porno jubilado, Alexandre Frota, √≠cono de las marchas de 2016 contra Dilma y Lula, divulg√≥ en las redes sociales el n√ļmero del celular del ‚Äúcanalla‚ÄĚ camarista Favreto. El corpulento Frota es elector de Jair Bolsonaro, el aspirante presidencial m√°s beneficiado con la extensi√≥n de la reclusi√≥n de Lula.

Dijo ayer Bolsonaro, ‚Äúfelizmente el juez Sergio Moro le puso un freno a ese camarista (Favreto) ligado al PT (…) Dios salve a Brasil‚ÄĚ. Hace una semana prometi√≥ que si es electo va a ampliar el Supremo Tribunal Federal de 11 miembros a 21: con diez nuevos jueces como Moro. Y que est√° dispuesto a nombrar al magistrado de Curitiba como integrante de la m√°xima corte, por haberse comportado como ‚Äúun h√©roe nacional‚ÄĚ en el proceso Lava Jato.

*Publicado en P√°gina12


Lula libre, el grito del domingo en Brasil

Eric Nepomuceno|

Foto

Fue un domingo de sorpresas y tensión permanente que terminó a eso de las ocho de la noche (hora local) con una clara demostración de que se recurrirá a cualquier maniobra jurídica para evitar que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva salga de la cárcel.

La sorpresa surgi√≥ a media ma√Īana de ayer, cuando el juez Rogerio Favreto, quien estaba de guardia en el tribunal regional federal de Porto Alegre, de segunda instancia, acat√≥ un pedido de habeas corpus presentado por la defensa de Lula da Silva. Lo que sigui√≥ fue una intensa disputa judicial entre colegas del mismo tribunal de segunda instancia, con la inexplicable intrusi√≥n del juez Sergio Moro, de primera instancia, y los esfuerzos de la Polic√≠a Federal para no liberar al ex mandatario.

La decisión final correspondió al juez Carlos Eduardo Thompson Flores, presidente del tribunal, que dejó sin efecto la decisión de su colega. La tensión se extendió por unas 10 horas.

Thompson Flores fue el magistrado que hace algunos meses, sin haber siquiera le√≠do la condena del juez de primera instancia Sergio Moro contra Lula da Silva, opin√≥ que se trataba de una pieza irreprochable. Semejante iniciativa se transform√≥ en el tono com√ļn de todo movimiento de cualquier tribunal cuando se trata de Lula da Silva.

Jos√© Paulo Sep√ļlveda Pertence, uno de los abogados del ex presidente, quien por d√©cadas integr√≥ la Corte Suprema brasile√Īa, se dijo asombrado, por no decir aterrorizado, por todo lo ocurrido en el transcurso del d√≠a. Le llam√≥ la atenci√≥n que el juez Thompson Flores llamara directamente a la Polic√≠a Federal ordenando que no se cumpliera la orden de su colega de tribunal hasta que √©l mismo decidiera qu√© hacer.

El día estuvo marcado por una serie de maniobras jurídicas para tratar de impedir la liberación del ex presidente, sentenciado en un juicio polémico, por decir lo mínimo, que culminó con una condena sin que se hubiera presentado una sola prueba, o siquiera un indicio de que haya cometido los delitos que se le imputaron.

Una vez m√°s, qued√≥ expuesta la politizaci√≥n extrema de la justicia brasile√Īa, y que la decisi√≥n de impedir que Lula se presente a las elecciones presidenciales de octubre es irreversible ‚Äďen los sondeos, a prop√≥sito, √©l aparece con m√°s del doble de intenci√≥n de voto que su m√°s cercano adversario.

M√°s de un centenar de abogados y juristas se manifestaron se√Īalando una a una las irregularidades registradas a lo largo de la jornada.

Por la ma√Īana, el juez Rogerio Favreto, quien estaba de guardia desde las siete de la noche del viernes hasta las 11 de la ma√Īana del domingo, acat√≥ el pedido de habeas corpus interpuesto por tres diputados del Partido de los Trabajadores (uno de ellos, Wadih Damous, integra el equipo de abogados que defiende al ex presidente). El magistrado orden√≥ a la Polic√≠a Federal que procediera a la inmediata liberaci√≥n de Lula. Empezaron entonces las maniobras.

Determinan las reglas de todos los tribunales brasile√Īos que el magistrado que se encuentre de guardia tiene autoridad para adoptar la decisi√≥n que sea. Eventualmente, tal decisi√≥n podr√° ser revisada y revertida por el pleno, pero no puede, bajo ninguna circunstancia, dejar de ser acatada.

Pues el primero en desacatarla fue el juez de primera instancia Sergio Moro, quien cometi√≥, con un solo gesto, dos grav√≠simas irregularidades. La primera: no le toca a un juez de primera instancia manifestarse sobre una decisi√≥n de la instancia superior. La segunda: Moro est√° en Portugal y los jueces brasile√Īos tienen la prohibici√≥n rigurosa de emitir determinaciones mientras disfrutan de vacaciones.

Casi en seguida otro magistrado de segunda instancia, João Pedro Gebran Neto, anuló la decisión de su colega. Para empezar, no era él quien estaba de guardia en el tribunal regional de Porto Alegre. Y, en segundo lugar, los dos tienen, en rigor, la misma jerarquía.

Si acaso, de haber sido cumplida la decisión de Favreto, le correspondería a Gebran llevar el tema al pleno, pidiendo el retorno de Lula da Silva a la cárcel.

Entonces entró en acción el presidente del tribunal, Thompson Flores, para determinar que Lula siguiera encarcelado. La palabra final, dijo él, será dada por el mismo Gebran, quien quiso impedir su liberación.

Fue un domingo tenso, largo, de miedo, que evidenció lo que se vive en Brasil y también mostró que sigue firme determinación de que Lula no se presente a las elecciones presidenciales de octubre.

El ex presidente, a propósito, reveló a sus abogados, a media tarde, su más profundo escepticismo con relación a ser libertado. Dijo dudar que lo dejasen salir. Por lo que se vio ayer, le sobran razones para ser escéptico.

Sus abogados, en todo caso, avisan que van a insistir. Y junto a la opini√≥n p√ļblica, gana fuerza y espacio la versi√≥n de que el ex gobernante es, por encima de todo, v√≠ctima de una persecuci√≥n judicial sin precedente en tiempos de democracia en Brasil.

*Publicado en la Jornada

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