May 26 2019
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Opinión

El silencio de Carlos Altamirano (1922-2019): Quien calla no siempre otorga

El espacio que se abri√≥ sobre la figura relevante del socialismo chileno, Carlos Altamirano, desde el d√≠a de su muerte el 19 de mayo pasado hasta ayer, gir√≥ de manera incesante sobre su responsabilidad¬† en el ¬†golpe de estado, cuya prueba ¬†m√°s contundente ser√≠a¬† el¬† discurso combativo que pronunci√≥ ¬†el 9 de Septiembre del a√Īo 1973, hace casi 46 a√Īos. Quienes pudieron expresarse ¬†en los medios, coincidieron en que, esta controversial figura, hab√≠a pagado su pecado al arrepentirse y retirarse de la pol√≠tica activa.¬† Por ello, no solo fue absuelto de su culpa, sino que tambi√©n admirado. Habr√≠a que ver si este cierre discursivo de quienes se pronuncian sobre √©l, no es otra versi√≥n del chivo expiatorio destinada a perpetuar el sue√Īo de unos cuantos, tal como √©l profetizara al volver del exilio: ‚ÄúMientras yo sea el gran culpable, todos los dem√°s pueden dormir tranquilos‚Ä̬† Y, luego, guard√≥ silencio, sin intentar deshacer la mara√Īa argumental de verdades a media y fuera de contexto que lo sindicaba como el principal culpable. Hoy, su silencio admite m√°s de una interpretaci√≥n.Interpretaciones sobre el reconocimiento de su culpa

Carlos Pe√Īa en El Mercurio el d√≠a 20 de Mayo, junto con engrandecer su figura interpreta su silencio como el reconocimiento¬† que califica como ¬ęun gesto notable y digno que a la hora de su muerte -a la hora de hacer el balance del debe y el haber de la propia existencia- es indispensable reconocer. Se decidi√≥ por el silencio como una forma de reconocer la propia responsabilidad y, al mismo tiempo, permitir que otras voces aparecieran. Fue, a su modo, un gesto ed√≠pico: da√Īarse a s√≠ mismo para tomar venganza de su destino.¬†Y fue tambi√©n su manera de dar una lecci√≥n. En tiempos en los que todos eluden la propia responsabilidad, se emboscan en la niebla de los a√Īos y luego de haber participado de la dictadura ejercen como ministros y hombres p√ļblicos sin nunca haber reconocido responsabilidad alguna, Carlos Altamirano Orrego dio un ejemplo de dignidad personal y pol√≠tica al decidir, sin que hubiera motivos objetivos para ello, autoexiliarse de la vida pol√≠tica: fue su forma de dar una lecci√≥n a quienes piensan que la vida p√ļblica admite cualquier disfraz y tolera cualquier olvido¬Ľ.¬†

Joaqu√≠n Fermandois, acad√©mico del Instituto de Historia UC, no cree en la transformaci√≥n de Altamirano. Asegura en El Mercurio del 21 de Mayo¬†¬†¬†‚Äú es una figura contradictoria con bastante inconsistencia en su carrera. No est√° claro qu√© tanto hubo una transformaci√≥n en √©l. Las personas pueden cambiar, pero el cambio de gran parte de la dirigencia de la Unidad Popular, que se produjo entre los 70 y los 80, su aproximaci√≥n requiere de una democracia real, requiere ciertas pol√≠ticas y ciertas actitudes. En Altamirano hay un cambio, pero parece m√°s t√°ctico‚ÄĚ.

Genaro Arriagada, ex ministro y figura relevante de la DC declara en el Diario Cha√Īarcillo, el 21 de Mayo:¬† ‚ÄúAltamirano es una persona que fue grande en sus errores y fue sinceramente magn√≠fico en su auto cr√≠tica. Hay que reconocer que desde fines de los 70 contribuy√≥ a un cambio fundamental en la izquierda chilena, que permiti√≥ una relaci√≥n m√°s estrecha con partidos como la DC y, en definitiva, la construcci√≥n de las Alianza Democr√°tica y posteriormente la Concertaci√≥n.‚ÄĚ

El contexto como contribución a la verdad

El historiador Gabriel Salazar, U de Chile, en el sitio de la Cooperativa el d√≠a 21 de Mayo, niega , en cambio, que el discurso del 9 de Septiembre en el Estadio Chile gatillara el golpe de Estado.¬†En la manifestaci√≥n que ten√≠a lugar en el recinto asegur√≥ tener informaci√≥n sobre movimientos subversivos al interior de la Armada y advirti√≥ que Chile se iba a transformar en un nuevo Viet Nam si la sedici√≥n pretend√≠a ense√Īorearse.¬† El Golpe ya estaba en camino y tanto Altamirano como el l√≠der del Mir, Miguel Enr√≠quez y el del Mapu, Oscar Guillermo Garret√≥n, hab√≠an sido informados por un grupo de marinos de los preparativos. La Armada tortur√≥ luego a los leales soldados, hundi√©ndoles la cabeza en toneles con excrementos.

Resulta grotesco que quienes dec√≠an la verdad fueran torturados y quienes la comunicaban al pa√≠s, sindicados como subversivos y amenazantes. Esa monstruosidad, quiz√°s por la magnitud de todas las que se sucedieron, no es tema para los partidarios del golpe de ayer y hoy, ni tampoco para algunos periodistas muchos de los cuales,¬† una y otra vez ,volvieron sobre el famoso discurso. Resistieron los embates en entrevistas televisivas el ex senador Ricardo Nu√Īez y el ex ministro Jorge Arrate, entre otros, tratando de explicar, muy f√©rreamente, el contexto de las declaraciones de Altamirano.

Los distintos discursos al poner tanto √©nfasis en su buena conducta posterior, insisten en mantenerlo como chivo expiatorio. No le sueltan la garra, sin ganas de despertarse del tranquilo sue√Īo que les proporcion√≥ el designar a un falso culpable. No piensan que cuando ciertas versiones de la realidad se imponen masivamente y por a√Īos, m√°s vale callar y eso no es necesariamente otorgar. El silencio de Altamirano se puede entender, entonces, no como la prueba de su arrepentimiento, sino que como una sabia actitud, de quien comprende que para derribar una monta√Īa de falsedades como las que justifican el golpe, apoyadas por un poder gigantesco de los medios, se requiere de fuerzas superiores a las suyas.

¡ Otra interpretación posible!

* Militante del MIR, compa√Īera de Miguel Enriquez, dirigente del MIR caido en combate tras el golpe de estado de Pinochet, fue en el exilio pareja de Carlos Ominami, dirigente del PS posteriormente. Dirige el Observatorio de Medios
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