Jun 1 2018
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Sociedad

El tabaco sigue matando, las transnacionales tabacaleras siguen lucrando

¬† Si bien el consumo del tabaco cay√≥ significativamente en el mundo en los √ļltimos 16 a√Īos, los objetivos de reducci√≥n dr√°stica en un 30%, hasta 2025, no se lograr√°n de continuarse a este ritmo. As√≠ lo indica un nuevo Informe de la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS) que acaba de ser presentado en Ginebra el √ļltimo d√≠a de mayo. Del mismo se desprende, la responsabilidad primordial de la grandes tabacaleras y la tibieza de muchos Estados.

El tabaco mata a m√°s de 7 millones de personas por a√Īo -m√°s de 6 millones de fumadores activos y casi un mill√≥n, pasivos-, lo que representa el 44 % de todas las muertes por enfermedades que no son transmisibles (ENT). Sin subestimar los diferentes tipos de c√°nceres afines, su consumo es uno de los principales responsables de las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte por ENT.

A pesar de estos datos reveladores, siguen existiendo 1.100 millones de fumadores adultos ‚Äď y al menos 367 millones de consumidores de tabaco sin humo a nivel planetario. Una de cada cinco personas fuma, entre ellos 24 millones de ni√Īos entre 13 y 15 a√Īos.

Por otra parte, m√°s del 80 % de los fumadores viven en pa√≠ses de ingresos bajos o medios, seg√ļn revela el Informe de la OMS, insinuando la incidencia de este flagelo en las econom√≠as m√°s fr√°giles del mundo.

Apuntadas las tabacaleras y la complicidad de los Estados

La responsabilidad de las transnacionales productoras y distribuidoras de tabaco es determinante en la existencia de este flagelo. La OMS insin√ļa que uno de los principales factores que obstaculiza los esfuerzos de los pa√≠ses con bajos y medianos ingresos es ‚Äúla industria tabacalera con su agresiva promoci√≥n de los productos del tabaco, destinada especialmente a los j√≥venes, y sus constantes esfuerzos por ocultar los peligros de fumar‚ÄĚ.

La co-responsabilidad de muchos de los Estados, no es menos significativa. En la actualidad, uno de cuatro países no cuenta con datos suficientes para monitorear la epidemia del tabaquismo. Y solo 1 de 3 asegura una encuesta quinquenal sobre los hábitos entre jóvenes y adultos. Y si bien más de la mitad de los países miembros de la OMS han disminuido su demanda en relación a 2010, de continuar a este ritmo, 7 de 8 países no cumplirán con el objetivo de reducir hasta el 2025 en un 30 % su consumo.

La relaci√≥n entre pol√≠ticas gubernamentales tibias y beneficios de las tabacaleras sigue estando a la base del tabaquismo. S√≥lo 42 pa√≠ses ‚Äď un 19 % de la poblaci√≥n mundial-¬† aplican pr√°cticas √≥ptimas relativas a las advertencias gr√°ficas sobre las consecuencias de fumar, que incluyen mensajes claros, en idioma local, en el anverso y reverso de los paquetes de cigarrillos.

Las presiones de las transnacionales y su derecho a la publicidad masiva son tambi√©n evidentes. ¬†Seg√ļn el informe de la OMS, la prohibici√≥n general de toda forma de publicidad, promoci√≥n y patrocinio del tabaco permitir√≠a reducir el consumo en un 7 %, como porcentaje medio. Sin embargo, solo 29 naciones, que concentran el 12 % de la poblaci√≥n mundial, han prohibido toda forma de publicidad, promoci√≥n o patrocinio. Y 1 de cada 3 pa√≠ses no tiene restricciones, o las mismas son m√≠nimas.

La doble moral de las empresas sigue siendo la norma. Tal como lo subraya la OMS, ‚Äúde cara al p√ļblico, la industria tabacalera se muestra favorable a la adopci√≥n de medidas contra el tr√°fico il√≠cito de tabaco y sus derivados. Pero documentos internos del sector, dados a conocer en diversas causas judiciales, muestran que en realidad la industria del tabaco ha fomentado activamente el comercio il√≠cito en el mundo entero‚ÄĚ.¬† Al mismo tiempo, tambi√©n se esfuerzan por impedir la aplicaci√≥n de medidas de control de tabaco, por ejemplo, ‚Äúa trav√©s de aumentos de impuestos o de requisitos que exigen la inclusi√≥n de las advertencias sanitarias gr√°ficas, alegando que impulsar√°n el comercio il√≠cito‚ÄĚ.

La ratificación de la lucha anti-tabaco

La Organizaci√≥n Mundial de la Salud ratific√≥ en las √ļltimas horas su voluntad de continuar luchando contra la epidemia del tabaco. Y record√≥ que el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco ‚Äď que entr√≥ en vigor en el 2005- incluye 180 Partes suscritas que representan m√°s del 90 % de la poblaci√≥n mundial.

Para el organismo internacional, dicho Convenio marca un hito en la promoci√≥n de la salud p√ļblica. ‚ÄúYa que es un tratado basado en pruebas cient√≠ficas que reafirman el derecho de las personas al nivel m√°s alto posible de salud, establece perspectivas jur√≠dicas para la cooperaci√≥n sanitaria internacional y fija criterios rigurosos en lo relativo al cumplimiento‚ÄĚ. En 2008, adicionalmente, introdujo seis medidas a fin de intensificar la lucha contra el tabaco en el terreno: vigilar el consumo y las medidas de prevenci√≥n; proteger a la poblaci√≥n del humo del tabaco; ofrecer asistencia a las personas que deseen dejar de fumar; advertir sobre los peligros del tabaco; hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoci√≥n y patrocinio; y aumentar los impuestos al tabaco.

Lobos con piel de corderos

¬†‚ÄúLa colaboraci√≥n con las industrias tabacaleras es contraria a los principios y valores de las Naciones Unidas‚ÄĚ, enfatiza la doctora Vera da Costa da Silva en su art√≠culo publicado en el sitio oficial del Convenio Marco de la OMS para el control del Tabaco. Costa da Silva es la jefa de la secretar√≠a de dicho Convenio.

Constituye un revelador an√°lisis sobre el intento de los ‚Äúbarones de la industria mundial del tabaco‚Ķque se han hecho pasar por buenos ciudadanos globales, present√°ndose como ejecutivos de voz suave versados en el discurso tranquilizador de la responsabilidad social corporativa‚ÄĚ.

Y enumera, ciertas colaboraciones que dichos barones han establecido con la Unión Europea, con la Organización Internacional del Trabajo y con el Pacto Mundial de las Naciones Unidas (PMNU), con el objetivo de mejorar su imagen.

Sin embargo, enfatiza la responsable de la secretar√≠a del Convenio, ‚Äúes mentira‚Ķ en realidad esas empresas venden productos t√≥xicos que matan a 7 millones de personas por a√Īo y obligan a que los contribuyentes paguen la factura de las enfermedades que causan. Es una industria adicta a las ganancias y carente de responsabilidad‚ÄĚ, enfatiza.

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