Nov 11 2005
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Cultura

EL TIEMPO EN TRES LIBROS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

“UNA REPENTINA VISIÓN DE SU AMIGO MUERTO”

fotoEn agonía, Teódulo López Meléndez.
Ediciones Ala de Cuervo, Caracas 2005 (241 páginas).

Entendemos por agonía la última lucha del cuerpo –y quizá del alma– por sobrevivir; creemos que al morir repasamos la vida en ese infinitesimal instante del salto sin regreso; creemos que al otro lado o no hay nada o nos espera otra cosa, semejante –pero mejor– que la vida vivida; creemos en premios y castigos; creemos en la disolución o en la resurrección. Pero no sabemos si los dioses ocupan los vastos imperios de la muerte.

La agonía de TLM es de otro jaez, tiene otras cualidades; es la voz de un intelectual que impreca –esto es: que desea un mal o daño– desde el exilio interior a lo que resulte responsable de ese exilio. En agonía es por tanto una novela moral recubierta –inevitablemente– de reflexiones culturales, filosóficas y políticas. Es probable que sea su mejor libro y es muy posible que sea el menos comprendido.

Y debe ser así porque es un libro escrito a contrapelo de un tiempo y una circunstancia. Equivocarán quienes lo aprecien como obra de oposición directa al gobierno de Hugo Chávez y lo que éste encarna. López Meléndez va más allá de la circunstancia: está en contra del sentido mismo de nuestro “hoy” cultural, político, social: pastel relleno de aire y azúcares impalpables que dejará detrás de sí el hedor de la podredumbre inútil.

“El narrador sueña (…)
“– ¿Y tú, escritor, ¿con quién o con qué sueñas?
“–Váyanse al mismísimo carajo –les respondí como era obvio.
“Todos despertaron al unísono del sueño”.

Pero En agonía es también la última defensa del humanismo, revela un espíritu kamikaze curtido y cansado de los milagros que le han salvado la vida, y se la juega otra vez. Ante semejante espíritu ¿de que vale ponderar el dominio técnico de los materiales literarios de que TLM hace gala –por lo demás evidenciado en su novela anterior El indeterminado de cabeza de bronce–?

La despiadada, solitaria mirada a su época, presente en naracciones como Selinunte, El efímero paso de la eternidad, La forma del mundo –en las que entremezcla pasado y futuro al modo de la gran novela filosófica en clave de ciencia-ficción– se ha convertido ahora con En agonía en el último batir de un tambor de guerra, que quisiera –empero– ser flauta dulce para seguir el ritmo de la libertad no enajenada de la criatura humana.

El libro está dedicado a la escritora Eva Feld, de quien en esta revista se reseñara su último libro La senda de las flores oblícuas (Eva Feld y una ensoñación de 164 páginas).

Los libros de Ediciones Ala de Cuervo pueden adquirirse en librerías en Caracas o solicitándolos a:
editor@aladecuervo.net
El portal internet de Ala de Cuervo es:
www.aladecuervo.net

“ELLOS ME OTORGAN A LO SUMO UN DÍA DE VIDA”

El tigre de la memoria, Hugo Vera Miranda.
La calabaza del diablo, Santiago, 2005 (60 páginas).

fotoAtención: que aquí hablamos de poesía –y muy en serio–. Ajeno a los moldes y las modas Hugo Vera sabe que

“el gusano perfectible sabe,
“en el truco de la vida
“él siempre tiene el as de espadas”.

Confundimos en la Argentina y en Chile la poesía del sur del sur con el carácter del viento, las piedras, la distancia y la nieve contenidas en vino. O en melancolía. En apariencia la Patagonia está ausente de El tigre de la memoria. Lo que de verdad ausentó el poeta es lo que sobra: el rictus, la retórica de la distancia física, la retórica de los mundos perdidos, la retórica del solitario contra los elementos.

A cambio nos entrega un libro dedicado al hijo que quiere ser mago para “hacerme desaparecer”. La imagen de Huguito abre estos comentarios.

Nos entrega el gesto que precede al habla, la distancia íntima, el frío de no encontrarse –o de que no lo encuentren o de no poder encontrar–, la soledad pese a los elementos. “Diario de ruta –dice Ramón Díaz Etérovic en la presentación–, crónica de nuestra época, bofetada al acomodo”.

En el inagotable universo de la escritura vertical se dejó ver una luz escondida. Aunque sufra un “Ataque de pánico”

(es absolutamente lamentable que siga escribiendo
el mismo poema durante años y años que trata del
túnel, la asfixia, el abandono y la muerte.
¿es que no existe acaso la guerra, el huracán
la peste y el irremediable crepitar del infierno?
no; nada de esto existe, sólo el túnel,
la asfixia, el abandono y la muerte)

…Vera Miranda debe de ser considerado entre los grandes poetas de nuestra época.

El correo del escritor: hugo.vera@gmail.com
Más información: http://mirandoalsur.blogia.com/temas/hugo-vera miranda.php

“CADA DÍA ERA UN NUEVO DÍA, PARA CONSUMIRLO ENTERO”

foto¿Qué pasó, papá?, Joel Muñoz Berríos.
Ediciones del Leopardo / Revista Punto Final, Santiago, 2005 (302 páginas).

Éste es un libro de memorias con la peculiaridad de que no acaba en la última página; en cierto modo fue escrito para que en ella comenzara. Y su factura, sus ritmos, el tono de Joel Muñoz, en suma, no existen sin el marco de la historia reciente de Chile. Porque es un libro destinado a los jóvenes.

¿Qué pasó, papá? cuenta la historia de una persona, de sus amigos, de sus camaradas. Relata la vida de un niño, de una familia, de un adolescente, de un joven cristiano, de un militante de izquierda, de un enamorado, de alguien que perdió, de un hombre que se rehizo y volvió a encontrarse.

Cuenta la historia de un padre al que su joven hija le pregunta, años depués, si había matado a alguien en esos días oscuros de 1973.

No, no pretende Muñoz entregar una bandera de lucha: a cambio recupera la memoria del país para que éstos –los jóvenes– la conviertan, a su modo y en su tiempo, en algo real, sucedido, vivido, padecido, gozado, agotado –y el ave fénix vuelva a iluminar los aposentos de la persona humana–:

“En la madrugada del 12 de setiembre, mientras esperábamos la muerte, cantamos. La muerte no llegó…”

No puede comprenderse esta obra si no se tiene encuenta el imperdonable y tenaz esfuerzo de buena parte de la sociedad chilena –sin distingos ideológicos– por lapidar el pasado; un esfuerzo –cierto– que las autoridades y “líderes de opinión” surgidos a partir de 1990 apoyaron y estimularon con todos los recursos a su alcance, es decir: con todos los recursos del Estado. No sólo en lo económico la coalición gobernante sigue la línea gruesa trazada por la dictadura.

Correos de los editores:
– Revista Punto Final: punto@interaccess.cl

– Ediciones del Leopardo: comunicacion@pieldeleopardo.com

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