Dic 16 2013
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OpiniónPolítica

El Triunfo de Michelle Bachelet

Más allá de las diferencias y tensiones que pudiera generar el triunfo más que previsible de Michelle Bachelet, lo cierto es que su candidatura y su futuro mandato concitan un amplio consenso dentro y fuera de Chile. Desde sectores empresariales nacionales e internacionales, hasta la izquierda tradicional, incluidos los comunistas, se ha respaldado un programa de gobierno que apunta a reformas de mediana intensidad en el ámbito educacional, tributario y constitucional.

En esta segundo vuelta electoral, la triunfadora es Michelle Bachelet, su figura y su programa. Casi como en una profecía auto cumplida, la ex mandataria fue reafirmando su liderazgo en amplios sectores de la ciudadanía, seducidos por sus “cualidades blandas” que contrastan con el talante tecnocrático de la candidata de la derecha, la ex ministra señora Evelyn Matthei. Triunfó la simpatía de Bachelet, fuera de toda duda, pero también triunfó la promesa de reformas democráticas que el país anhela. Pero las movilizaciones sociales de los últimos años están marcando un nuevo tiempo político en Chile que reclaman más que empatía ciudadana.

El triunfo de Michelle Bachelet no ha sorprendido a nadie, más bien se ha confirmado lo que muchos esperaban. Su regreso a la Moneda plantea una serie de preguntas en el medio político en torno a la profundidad de las reformas prometidas. Tales reformas son vistas como amenazas por los sectores más conservadores, mientras que a la izquierda de Nueva Mayoría se las concibe como claramente insuficientes. Uno de los desafíos del futuro gobierno de Bachelet será, precisamente, mantener los equilibrios políticos para avanzar en su propuesta de programa, manteniendo al mismo tiempo un dialogo con los movimientos sociales.

En el plano internacional, Michelle Bachelet tampoco lo tiene fácil. El clima económico a nivel global presenta algunos nubarrones que auguran una disminución del crecimiento económico durante el próximo año. A esto se agrega el inminente fallo del Tribunal de la Haya sobre los límites marítimos con el vecino Perú y una demanda en curso planteada por el gobierno de Evo Morales. Su presencia en el gobierno es un signo alentador para mejorar los nexos con los vecinos y revitalizar lazos más fuertes con algunos gobiernos regionales como Ecuador, Brasil y la Venezuela de Maduro. No olvidemos que la señora Bachelet viene ahora nimbada por un prestigio mundial tras ocupar el más alto cargo en ONU Mujeres.

En esta hora de triunfos para Michelle Bachelet, una mayoría de chilenos ha confiado en ella para dirigir el país los próximos cuatro años, otorgándole de paso una mayoría parlamentaria a su coalición hace pocas semanas. Después de cuatro años de un gobierno pragmático de derechas que no logró seducir a las mayorías, hay un giro hacia la centro izquierda. Una nueva coalición de gobierno, Nueva Mayoría, quiere dejar atrás el recuerdo de la llamada Concertación, un recuerdo agridulce de veinte años de reformas débiles, demasiado débiles y de un clima de corruptelas escandaloso, demasiado escandaloso.

– Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. Universidad ARCIS, Chile.

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1 Comentário

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    19 diciembre 2013 22:42

    ¿Por qué este autor se cargó a las afirmaciones y predicciones tipo ligh sobre Bachelet? Por lo visto olvidó o prefirió obviar que en su anterior gobierno Bachelet pretendió ignorar las demandas estudiantiles de los “pingüinos”, y cuando vio que se le venía encima una oleada de protestas, cambió la sigla de la polémica LOCE por una que era exactamente igual, la LEGE, solamente para apaciguar ánimos. Pero los estudiantes no fueron tontos, le descubrieron inmediatamente la trampita, y profundizaron el movimiento. A tal punto que varios de aquellos prometedores dirigentes fueron neutralizados y cooptados por la Concertación -hoy autodenominada Nueva Mayoría-, entre éstos fueron anuladas sus rebeldías: Camila Vallejo, Boris, Jackson, Sanhueza, Camilo, y otros más.
    Tampoco hay que olvidar que Bachelet fue nominada candidata anticipadamente por los medios de comunicación, mucho antes que por los partidos, incluso antes que ella misma lo aceptara; ellos fueron quienes empezaron a darla por triunfadora prematuramente, a inventarle encuestas a diario, a señalarla como la futura presidenta, a nombrarla como tal en cuanto artículo periodístico existiese.
    La pregunta del millón: ¿será capaz de torcerle la mano a los apernados de su propia coalición y llevar a cabo los cambios anunciados? ¿Podrá cumplir su promesa electoral de la gratuidad en la educación? ¿Se la podrá con la promesa de las jubilaciones justas y equitativas?
    Veremos… veremos… veremos…