Oct 26 2012
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Política

El Vaticano contra EEUU

El estruendo de un coche bomba en Beirut borr√≥ el eco del mensaje de paz del Papa Ratzinger, que pidi√≥ ¬ęel silencio de las armas¬Ľ en su reciente visita a L√≠bano. El atentado iba contra los intentos del emisario Lajdar Brahimi de favorecer una salida negociada a la crisis siria. EEUU, Arabia Saudi y Turqu√≠a, por su parte, ignoran estas gestiones y siguen armando a los rebeldes (desligados de la oposici√≥n democr√°tica) y que son igual de brutos que el r√©gimen de Al Assad.

El deseo de paz de Benedicto XVI para esta tierra, donde casi la mitad de la población es cristiana, se debe a que los interminables conflictos están causando la huida de millones de católicos, dejando a Oriente Medio vacío de su milenaria pluralidad religiosa.

Aun as√≠, el Papa no es un pacifista coherente cuando dice que ¬ęla venta de armas a Siria es un pecado¬Ľ. ¬ŅY no lo es entregar bombas a los insurgentes para atentar? Este posicionamiento no tendr√≠a mayor importancia si no fuera porque el Vaticano podr√≠a entrar en la guerra. Seg√ļn revela el periodista libanes Salim Al-Laouzi, en la d√©cada de 1970, y a trav√©s de los monjes cat√≥licos, el Partido Falange (nacido en 1930 a la imagen de los fascios italianos y la falange espa√Īola), buscaba, a trav√©s de la Iglesia cat√≥lica, campos de entrenamiento en Europa para su milicia maronita cristiana. Quiz√° sea s√≥lo una coincidencia que su visita a Beirut fuese el aniversario de la masacre en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila de 1982, a manos de los falangistas, y respaldos por Israel.

Antes de a Líbano, el Pontífice viajó a Turquía, Israel, Jordania, Palestina y Chipre, donde la población católica es menor. Allá tenía como objetivo animar a los feligreses a permanecer en sus tierras y a poblarlas con bebés católicos (con los métodos clásicos de prohibir los anticonceptivos, el aborto y la homosexualidad), pedir protección para el patrimonio de la Iglesia y probar la suerte entre los ortodoxos desmoralizados. Ir a un país que tiene un pie en la guerra, le convertía en el ejemplo a seguir: salvar la fe antes que la vida.

El Vaticano -la √ļnica instituci√≥n religiosa con un Estado propio- se posiciona directamente contra las pol√≠ticas belicistas de EEUU y la Uni√≥n Europea en esta zona estrat√©gica . Su enfado no s√≥lo se debe a que Barack Obama le ha incluido en la lista de los potenciales centros de ¬ęblanqueo de dinero¬Ľ, sino porque el apoyo de Washington a los extremistas isl√°micos en Irak, Yemen, Libia, Egipto y ahora Siria, ha provocado la masiva emigraci√≥n de la comunidad cristiana -unos 20 millones- de Oriente Medio. La memoria es selectiva. No se acuerda que en la d√©cada de 1980 con el fin de destruir a los ¬ęrojos y ateos¬Ľ y debilitar a la Iglesia ortodoxa ubicada en la URSS, Juan Pablo II se ali√≥ con la CIA, qui√©n para tal objetivo cre√≥ a los grupos terroristas Muyahidines afganos y Al Qaeda.

El afán de extender su influencia por el mundo, llevó a la Santa Sede aumentar su tono contra la URSS, y mientras se acercaba a Israel para contener el avance del Islam, defendía la creación de un estado palestino para impedir el fortalecimiento del judaísmo, otro viejo enemigo.

El imperio necesita expandirse

Lo que gan√≥ el Vaticano de aquella aventura ha sido adue√Īarse del Partido Republicano de EEUU, a pesar de que desisti√≥ de la idea de ¬ęcatolizar Rusia¬Ľ y se opuso a la invasi√≥n de Bush a Irak, pues provocaba el ascenso de los radicales islamistas y la huida de cerca de un mill√≥n de cristianos iraqu√≠es. Duros golpes a las ansias del Vaticano por extender su autoridad y el inicio del desamor entre las dos potencias.

A partir de entonces, ¬ęsu Santidad¬Ľ, el hombre m√°s influyente del mundo, lleva adelante su propia agenda, basada en la creencia de que el principal desaf√≠o de ¬ęla verdadera religi√≥n¬Ľ es crecer aun m√°s arrinconando al Islam y no construir estrategias para poner fin a la pobreza, que humilla a la humanidad. Fue bajo este pretexto que invoc√≥ las ra√≠ces cristianas de Europa en su Constituci√≥n y se opuso a la adhesi√≥n de Turqu√≠a a la Uni√≥n Europea.

El apoyo de Barack Obama a los grupos islamistas de derecha, no significa que el presidente estadounidense sea un musulm√°n infiltrado, sino que se ilusiona por modelos de gobiernos como Arabia Saudi o Catar, que dan estabilidad a sus pa√≠ses y garantizan los intereses de EEUU. En otros casos, opta por convertir los estados vertebrados y estrat√©gicos en montones de escombros para que les sea imposible levantar cabeza y, por consiguiente, dominables durante largo tiempo. Son los casos de Irak o de Libia. As√≠, millones de cristianos, jud√≠os, musulmanes y ateos ser√°n simples da√Īos colaterales de estos intereses infames.

Los primeros y √ļnicos defensores de la igualdad de derechos de todos los ciudadanos en los pa√≠ses de Oriente Medio desde el inicio del siglo XX han sido los marxistas. Mientras, los colonialistas y los grupos reaccionarios internos han dividido la poblaci√≥n por su fe religiosa.

En las elecciones presidenciales de EEUU, Benedicto XVI no tiene alternativa a Obama. Mitt Romney, adem√°s de morm√≥n, est√° en favor de m√°s guerras, lo que destruir√≠a aun m√°s la base de la Iglesia cat√≥lica. As√≠, el Pont√≠fice habr√≠a so√Īado con alguien como Tony Blair, que tras hacer la carrera pol√≠tica gracias a British Petroleum alcanz√≥ la canciller√≠a de Gran Breta√Īa. Desde all√≠ hizo el negocio de su vida con el ataque criminal al petrol√≠fero Irak, luego se convirti√≥ al catolicismo y ahora es nada menos que el enviado de Paz para Oriente Medio por la Uni√≥n Europea. Manda narices.

*Publicado en P√ļblico.es

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