Jun 18 2020
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Economía

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El yuan digital chino y el desconcierto de Estados Unidos

China es la econom√≠a m√°s grande del mundo en paridad de poder de compra y la segunda en valor de mercado, pero sigue muy atr√°s de Estados Unidos en las finanzas globales. La moneda digital ‚Äúpodr√≠a cambiar para siempre la relaci√≥n entre dinero, poder econ√≥mico e influencia geopol√≠tica‚ÄĚ. Cu√°l es el desaf√≠o geopol√≠tico de la criptomoneda china. Si China con su moneda digital elimina intermediarios financieros, otro Estados la seguir√°n. La disputa por el liderazgo mundial, destino del d√≥lar y tensi√≥n con la elite financiera global
La moneda digital china tension√≥ m√°s el conflicto con Estados Unidos. El impacto de un yuan totalmente et√©reo aviv√≥ sensaciones de que China se apresta a disputar el liderazgo mundial. China, como otros pa√≠ses, anunci√≥ su moneda digital hace cinco a√Īos.

En agosto 2019, Mark Carney del Banco de Inglaterra propuso que una moneda digital global sustituyera al dólar estadounidense como moneda mundial, almacenada por todos los países para protegerse de una recesión estadounidense, y así reducir su dominio global en los mercados de crédito y bienes. 

Facebook presentó su criptomoneda Libra como moneda global prometiendo que no sufriría los vaivenes del bitcoin, alentando visiones de que la inmaterialidad de la moneda sustituiría el monopolio estatal por ofertas privadas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atac√≥ enf√°ticamente los ¬ęactivos criptogr√°ficos no regulados¬Ľ basados en ¬ęla nada¬Ľ. Afirm√≥ que el d√≥lar es la √ļnica moneda real, m√°s fuerte y confiable que nunca, por ser ¬ęlejos, la moneda m√°s dominante en cualquier parte del mundo, y siempre se mantendr√° as√≠¬Ľ. Elementos no faltan sobre el cual basar la supremac√≠a global del d√≥lar.

Hegemonía

China es la economía más grande del mundo en paridad de poder de compra y la segunda en valor de mercado, pero sigue muy atrás de Estados Unidos en las finanzas globales.

Dos tercios de los activos de reserva de las bancas centrales del mundo est√°n en d√≥lares, que tambi√©n domina los contratos privados y p√ļblicos. Seg√ļn la plataforma SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), en abril pasado 44 por ciento de las transacciones internacionales fueron en d√≥lares, siendo el yuan chino quinto con menos de 2 por ciento.

El Banco de Pagos Internacionales advirtió por posible quiebra ...El Banco Internacional de Pagos de Basilea, en diciembre de 2019, informó que había 65,4 billones de dólares en crédito en el mundo, 20 por ciento fuera de Estados Unidos. La mitad de los 6 billones de dólares girados a diario en el mercado de divisas en el mundo son en dólares y su participación en el volumen negociado en contratos de swaps cambiarios es al menos 90 por ciento.

En las √ļltimas siete d√©cadas, el d√≥lar ha tenido una participaci√≥n en la designaci√≥n de pr√©stamos bancarios y emisiones de deuda, en contratos de comercio internacional, como reserva de divisas de bancos centrales, entre 50 y 65 por ciento de los totales globales. Asimismo, Estados Unidos es m√°s fuerte militar y diplom√°ticamente, y su modelo social es la base del soft-power mundial que contribuye a una inercia internacional en su favor.

Cambiar la moneda implicaría un nuevo sistema institucional y cultural que está detrás de la economía mundial, y cuyos costos económicos la propia red desea evitar.

Frente a tama√Īa superioridad, el desaf√≠o geopol√≠tico del yuan digital chino no se debe a cuestiones de poder estructural, como dir√≠a la acad√©mica Susan Strange, sino con la actual estrategia global de Estados Unidos. Como expres√≥ Hu Xinjin en Global Times al responderle a Trump su acusaci√≥n de que los chinos quer√≠an su derrota electoral: al contrario, sostuvo, desean su reelecci√≥n porque hace que Estados Unidos sea odioso para el mundo y ayuda a unir a China.

Poder y dinero

Inquieto por el futuro global de Estados Unidos, en CNBC Frederick Kempe, presidente del influyente think tank Atlantic Council, ve el yuan digital como parte del intento de China de aprovechar el efecto de la Covid-19 para extender su peso global, junto a su nueva doctrina de seguridad para Hong Kong, sus 1,4 billones de d√≥lares de inversiones tecnol√≥gicas, el 9 por ciento de aumento de su presupuesto de defensa y mayor presencia institucional global (ilustrada por el aporte de 2 mil millones de d√≥lares a la OMS), piezas que ‚Äúencajan perfectamente‚ÄĚ en la estrategia de Xi de ‚Äúfortalecer el dominio interno del partido, consolidar el poder regional de China y expandir su influencia internacional‚ÄĚ, intensificando la competencia con Estados Unidos.

Kempe concluye que las intenciones chinas no son el principal problema estadounidense, sino no tener una estrategia adecuada. Una ‚Äúestrategia adecuada‚ÄĚ de Estados Unidos frente a China puede verse limitada por los mismos intereses internos que lo hacen l√≠der en muertes por la Covid-19.

Andy Mukherjee de Bloomerg afirma que la moneda digital ‚Äúpodr√≠a cambiar para siempre la relaci√≥n entre dinero, poder econ√≥mico e influencia geopol√≠tica‚ÄĚ porque eliminar√≠a el anonimato posible con el efectivo -aumentando el control y el rastreo financiero- y viabilizar√≠a a la banca central evitar intermediarios por completo, reduciendo fuertemente el poder social de la elite financiera.

Así, calcula que China podría ahorrar las comisiones enormes que paga a bancos por traspasos internacionales entre empresas. China no ha manifestado que irá tan lejos; sus grandes instituciones distribuirán su moneda digital. Podría ampliar su espacio monetario externo, sobre todo enlazado a su red de inversiones de la Nueva Ruta de la Seda.

Finanzas digitales

Este desenlace ser√≠a ir√≥nico para la ideolog√≠a financiera occidental dominante que arguye en favor de criptomonedas privadas para huir de ‚Äėla opresi√≥n del poder estatal‚Äô: el yuan digital despedaza la mitolog√≠a neoliberal individualista de un ‚Äėmundo de monedas privadas‚Äô.

La sociedad capitalista surgi√≥ de las entra√Īas del Estado-naci√≥n que viabiliz√≥ la dimensi√≥n de acumulaci√≥n privada. Es evidente que el objeto que define esa acumulaci√≥n no puede depender de uno de los que desea acumularlo. La l√≥gica circular vac√≠a de las criptomonedas queda manifiesta cuando Facebook promete, para candidatearla como moneda global, mantener el valor de su Libra frente a una cesta de monedas estatales.China confirma que lanzar√° su moneda digital | Mundo en Positivo

En cambio, el dólar, como verdadera moneda global actual, sólo depende de su emisor, el Estado estadounidense, sobre todo desde 1971 cuando dejó toda pretensión de vínculo con el oro. Por este poder, creó y quebró sus propias reglas a conveniencia desde que dictó las normas del mundo capitalista en 1945.

A partir de la presidencia de Ronald Reagan, esas normas benefician a su complejo militar y elite financiera, forjando los ultra-ricos. Desde la crisis de 2008, el FED (banca central estadounidense) aumentó sus activos de 1 a casi 7 billones de dólares para preservar activos e ingresos de rentistas. El resto de la sociedad quedó desamparada, incluso sin cobertura médica ante la Covid-19.

La pandemia motiv√≥ un megasalvataje a grandes corporaciones y bancos y solo cobertura de una semana de gastos a la poblaci√≥n, lo que incluso el economista de la Universidad de Chicago Luigi Zingales denuncia como ‚Äúsocialismo corporativista‚ÄĚ.

El sistema monetario opera en base al dinero de cuenta, que exige un intermediario, y al de token (símbolo), que no lo precisa.

Los bancos son parte del primero, que venía registrando las innovaciones digitales por empresas de tecnología financiera para competir con ellos. Las monedas estatales se basan en un token físico (billetes y monedas), pero China inaugura una sólo digital. Esto viabiliza transacciones directas entre agentes, incluso geográficamente distantes, no posibles antes. Vía los dispositivos que utiliza, esta relación directa de información y pagos reduce la relación bancaria convencional.

Criptomoneda: ¬ŅEs la moneda digital la forma de pago del futuro ...Los tokens digitales privados, como todo dinero privado por definici√≥n, no poseen curso legal obligatorio. Por eso operan sujetos al menos a un Estado, lo que queda en evidencia al no poder pagar impuestos con su propio dinero. As√≠, tampoco pueden ser unidad de cuenta y, s√≥lo especulativamente, reserva valor. Es decir, no pueden ser una moneda completa.

Si China con su moneda digital elimina intermediarios financieros y aumenta su poder, sobre todo con beneficios geopol√≠ticos, otro Estados la seguir√°n. De hecho, ya lo hacen varios pa√≠ses. Fedcoin ser√≠a la propuesta de Estados Unidos, pero parece estar tan atr√°s, que en junio pasado Mark Zuckerberg, busc√≥ apoyo en el Congreso a su Libra argumentando que si no ‚ÄúBeijing y sus empresas y filiales de propiedad estatal se har√°n cargo del futuro de las finanzas‚ÄĚ.

Estados Unidos

La pandemia es propicia a la moneda digital al evitar el contagio v√≠a billetes f√≠sicos. Exige alta aceptaci√≥n social que Ahmed y Gupta, en ¬ęModern Diplomacy¬Ľ, creen que en China habr√° porque ya usan mucho las aplicaciones exigidas y mejorar√≠a recibir ayudas del gobierno ante la Covid-19.

La trasferencia de fondos a la gente, dicen, expuso los problemas de infraestructura financiera estadounidense. La idea un ¬ęd√≥lar digital¬Ľ se posterg√≥ para 2021. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, afirm√≥ que Estados Unidos no tiene la necesidad inmediata de algunos pa√≠ses en desarrollar la moneda digital, lo que para Nikhil Raghuveera en Atlantic Council tiene sentido por su s√≥lido sistema de pagos.

Igualmente, cree que Estados Unidos no debe abandonar, como viene haciendo, el liderazgo global y el desarrollo de un conjunto com√ļn de valores para que otros pa√≠ses y el sector privado operen. Es decir, la actuaci√≥n mundial de Trump puede acabar favoreciendo la internacionalizaci√≥n del yuan digital.

En forma similar se manifestaron Aditi Kumar y Eric Rosenbach en Foreign Affairs, y Matthieu Favas en The Economist, quien cuestiona en especial el uso creciente del SWIFT de Estados Unidos para fines nacionales y geopolíticos, incluso con sus más cercanos aliados, llevando incluso a que en Europa surjan voces por otro sistema. Temen que muchos países y empresas emigren al circuito chino, en especial si genera también comercio e inversiones.

La candidata de Trump al comit√© de gobernadores de la Reserva Federal, Judy Shelton, en abril propuso, con tecnolog√≠a de criptomonedas, retornar al patr√≥n oro porque es ‚Äúla disciplina monetaria por s√≠ misma‚ÄĚ, retir√°ndole poder a la Reserva Federal.

Esta propuesta que llama ‚Äėvolver al futuro‚Äô es geopol√≠ticamente ins√≥lita porque Estados Unidos estar√≠a por decisi√≥n propia renunciando a un elemento esencial, y muy barato, de su poder mundial, lo que Francia en los ’60 llamaba el ‚Äėprivilegio exorbitante‚Äô de la maquinita de imprimir.

La idea de debilitar al dólar como moneda mundial, obviamente, no cayó bien en el Senado que negó su designación, la quinta que Trump propuso.

Este confuso presente de Estados Unidos lleva a Kempe a concluir que, si bien a√ļn con el yuan digital China es m√°s d√©bil, est√° ‚Äėm√°s determinada geopol√≠ticamente‚Äô que un Estados Unidos que sufre el Problema Pogo, un dibujo animado de la d√©cada de 1960 que repet√≠a: ¬ęNos hemos encontrado con el enemigo y √©l somos nosotros¬Ľ.

* FCE-Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) Brasil. Publicado por P√°gina 12

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