Oct 20 2012
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Despacito por las piedras

Elecciones en EEUU, la recta final

El martes 6 de noviembre el pueblo de los Estados Unidos, siguiendo la centenaria costumbre de hacerlo el primer martes del mes de noviembre del año que corresponda, irá a elecciones presidenciales. Es sabido que los grandes factores de poder, el complejo militar industrial y el sector financiero, tienen distintas maneras para que sus intereses sean atendido en cada compulsa electoral. No son pocos los que piensan, con variados y sólidos fundamentos, que la elección de Barack Hussein Obama fue parte de la voluntad estratégica de esos sectores. Se necesitaba alguien que trajera un poco de aire fresco y confiabilidad al universo de una cultura política que comenzaba a sentirse agobiada por las guerras y la crisis económica. Un negro, con no lejanos antecedentes de esclavitud, vínculos familiares con la cultura musulmana, de militancia personal junto a diversas minorías e inserto en el sistema de poder del Partido Demócrata podía aportar a la salvación del sistema. Así fue como Obama está transcurriendo su mandato, sin pena ni gloria. Con leves concesiones, muchas de ellas solo aparentes, de los sistemas de poder ya señalados Estados Unidos siguen atravesando la crisis. Habrá que si ese sistema evalúa que puede volver a poner a uno de los suyos o si le conviene insistir en un marginal que les siga cubriendo las espaldas.
Dicho esto veamos quien es Mitt Rommey, candidato del Partido Republicano. Fue gobernador del Estado de Massachusetts (2003/2007), rompiendo con el tradicional predominio demócrata en ese estado. A diferencia de Obama, Rommey forma parte de dos élites: la mormona y la financiera. Incluso fue misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Francia. Sus familias también son distintas, su esposa –hija de un millonario- lo apoya desde un hogar, donde han criado 5 hijos que le han dado más de una decena de nietos. No es como la esposa militante que está junto a Obama.
El sistema electoral norteamericano hace más complejos los resultados electorales, siendo más fácil influir sobre los mismos. Al Presidente lo elige un Colegio Electoral, sus miembros serán votados en estas elecciones. El que gana un Estado (provincia), aunque sea por un voto, se lleva todos los delegados. Eso hace que una pequeña diferencia en un Estado defina la elección. Al día de hoy encabeza las perspectivas Obama, pero un traspié en algún Estado puede cambiar el resultado. El triunfo de George Bush frente a Al Gore (año 2000) fue simplemente porque se anularon algunos votos en California, porque en las boletas -por deficiencias del material- no estaba clara la perforación. Se estima que  estos dos candidatos gastarán unos 2 mil millones de dólares. Según The Washington Post, al 21 de setiembre, Obama había recaudado 779 millones y gastó 612. Su rival ingresó 784, de los cuales solo 233 habían sido gastados. La participación electoral históricamente apenas supera el 54%, en la última elección presidencial fue llamativamente superior, llegó al seis.

Juan Guahán

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