Abr 6 2012
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Política

Elecciones en Francia

La elecci√≥n presidencial es, en Francia, ¬ęla madre de todas las votaciones¬Ľ y el punto incandescente del debate pol√≠tico. Tiene lugar cada cinco a√Īos. Es un sufragio universal directo a dos vueltas. En principio, cualquier ciudadano franc√©s se puede presentar a la primera vuelta, que tiene lugar esta vez el 22 de abril. Aunque debe cumplir una serie de requisitos.

Entre ellos, contar con el apoyo de 500 cargos electos de al menos 30 departamentos (provincias) distintos (1). Si ning√ļn candidato obtiene mayor√≠a absoluta (m√°s del 50% de los votos), se impone una segunda vuelta dos semanas despu√©s. Desde la instauraci√≥n de la Quinta Rep√ļblica en 1958, siempre ha habido una segunda vuelta. A ella acceden tan s√≥lo los dos candidados que encabezan el primer turno. O sea, habr√° que esperar hasta el pr√≥ximo 6 de mayo para conocer el resultado. Entre tanto, toda la vida pol√≠tica gira en torno a ese acontecimiento central.

Por el momento, nadie tiene la partida ganada, aunque -seg√ļn todas las encuestas- la final parece que se jugar√° entre dos candidatos: el presidente conservador saliente Nicolas Sarkozy, y el l√≠der socialista, Fran√ßois Hollande. Pero quedan todav√≠a varias semanas de campa√Īa en las que muchas cosas pueden ocurrir (2). Y adem√°s, un tercio de los electores no ha decidido a√ļn por qui√©n votar√°…

Los debates se desarrollan en un contexto marcado por dos fen√≥menos principales: 1) la mayor crisis eco¬≠n√≥mica y social que Francia ha conocido en los √ļltimos decenios (3); 2) una creciente desconfianza hacia el ¬≠funcionamiento de la democracia ¬≠representativa.
La Constituci√≥n s√≥lo autoriza dos mandatos consecutivos. El presidente Sarkozy se declar√≥ oficialmente el 15 de febrero pasado candidato a su propia sucesi√≥n. Desde entonces la poderosa maquinaria de su partido, la Uni√≥n por un Movimiento Popular (UMP), se ha puesto briosamente en marcha. Y ha conseguido que ¬≠todos los dem√°s candidatos de la derecha (excepto el soberanista Nicolas ¬≠Dupont-Aignan) se retiren de la ¬≠contienda para dejarle como √ļnico representante de la corriente conservadora (4). La batalla sin embargo no ser√° f√°cil. Todas las encuestas lo dan por derrotado en la segunda vuelta frente al candidato socialdem√≥crata Fran√ßois Hollande.

Sarkozy se ha vuelto muy impopular. En el extranjero, muchas personas no lo conciben porque √ļnicamente perciben su imagen de l√≠der internacional en√©rgico dirigiendo, junto con Angela Merkel, las Cumbres europeas o las del G-20. Adem√°s, en 2011, asumi√≥ tambi√©n una postura de jefe militar y consigui√≥ ganar dos guerras, en Costa de Marfil y en Libia. Por otra parte, en el aspecto del ¬ęglamour¬Ľ, su matrimonio con la c√©lebre ex modelo Carla Bruni, con quien acaba de tener una ni√Īa, contribuye a hacer de √©l un actor permanente de la prensa del coraz√≥n. De ah√≠ la perplejidad de la opini√≥n p√ļblica extranjera ante su eventual derrota electoral.

Pero hay que tener en cuenta, en primer lugar, un principio pol√≠tico casi universal: no se ganan unas elecciones gracias a un buen balance de pol√≠tica exterior, por excelente que sea. El ejemplo hist√≥rico m√°s conocido es el de Winston Churchill, el ¬ęviejo le√≥n¬Ľ brit√°nico vencedor de la Segunda Guerra Mundial y derrotado en las elecciones de 1945… O el de Richard Nixon, el presidente estadounidense que puso fin a la guerra de Vietnam y reconoci√≥ a China popular, pero se vio obligado a dimitir para no ser destituido… Hay que a√Īadir que otra ley parece haberse establecido en Europa estos √ļltimos a√Īos en el contexto de la crisis: ning√ļn gobierno saliente ha sido reelegido.

En segundo lugar, est√° el balance de su mandato, que es execrable. Adem√°s de los numerosos esc√°ndalos en los que se ha visto envuelto, Sarkozy ha sido el ¬ępresidente de los ricos¬Ľ a quienes ha hecho regalos fiscales inauditos, mientras sacrificaba a las clases medias y desmantelaba el Estado del bienestar. Esa actitud ha alimentado las cr√≠ticas de los ciudadanos que, poco a poco, se han visto engullidos por las dificultades: p√©rdida de empleo, reducci√≥n del ¬≠n√ļmero de funcionarios, retraso de la edad de jubilaci√≥n, aumento del coste de la vida… No cumpli√≥ sus promesas. Y la decepci√≥n de los franceses se amplific√≥.

Sarkozy cometi√≥ tambi√©n garrafales errores de comunicaci√≥n. La noche misma de su elecci√≥n en 2007 se exhibi√≥ en un c√©lebre restaurante parisino de los Campos El√≠seos festej√°ndolo sin complejos en compa√Ī√≠a de un pu√Īado de multimillonarios. Aquella interminable juerga en el Fouquet’s qued√≥ como el s√≠mbolo de la vulgaridad y la ostentaci√≥n de su mandato. Los franceses no lo han olvidado y muchos de sus propios electores modestos jam√°s se lo perdonaron.

Con su hiperactivismo, su voluntad de estar presente en todas partes y de decidirlo todo, Sarkozy ha olvidado una regla fundamental de la Quinta Rep√ļblica: el Presidente -que posee m√°s poder que cualquier otro jefe de Ejecutivo de las grandes democracias mundiales- debe saber guardar las distancias. Dosificar con prudencia sus intervenciones p√ļblicas. Ser el se√Īor de la penumbra. No quemarse por exceso de sobreexposici√≥n. Y es lo que le ha pasado. Su hipervisibilidad desgast√≥ pronto su autoridad, y lo ha convertido en su propia caricatura, la de un dirigente permanentemente acalorado, impetuoso, excitado…

Ni una sola encuesta, hasta ahora, lo da como vencedor de ¬≠estas elecciones. Pero Sarkozy es un guerrero dispuesto a todo. Y tambi√©n, a veces, un golfo sin escr√ļ¬≠pulos, capaz de actuar como un aut√©ntico aventurero. De tal modo que, desde que se lanz√≥ a la cam¬≠pa√Īa el mes pasado, con un descaro monumental no ha dudado en ¬≠presentarse -√©l, que ha sido el ¬ępresidente de los ricos¬Ľ- como ¬ęel candidato del pueblo¬Ľ esgrimiendo argumentos pr√≥ximos a la xenofobia para robarle votos a la extrema derecha. No sin eficacia electoral. Y en las intenciones de voto, inmediatamente gan√≥ varios puntos hasta conseguir situarse por encima del candidato socialista…

√Čste, Fran√ßois Hollande, es por el momento, el claro favorito de los sondeos. Todos, sin excepci√≥n, lo dan vencedor el 6 de mayo pr√≥ximo. Poco conocido en el extranjero, Hollande es considerado por sus propios electores como un bur√≥crata por haber sido durante m√°s de once a√Īos (1997-2008) Primer secretario del Partido socialista (5). Contrariamente a su ex compa√Īera S√©gol√®ne Royal, nunca fue ministro. Y su nombramiento como candidato de los socialistas no result√≥ evidente. S√≥lo fue designado despu√©s de unas dur√≠simas elecciones primarias en el seno de su partido (a las que, por razones harto conocidas (6), Dominique Strauss-Kahn, el preferido de los electores socialistas, no pudo competir).

Fran√ßois Hollande es un social-liberal de centro, conocido por sus habilidades de negociador y su dificultad para tomar decisiones. Se le reprocha ser demasiado blando y mantener en permanencia la confusi√≥n. Su programa econ√≥mico no se distingue netamente, en el fondo, del de los conservadores. Despu√©s de haber afirmado en un discurso electoral que ¬ęel enemigo principal¬Ľ eran las finanzas, se apresur√≥ a ir a Londres a tranquilizar a los mercados record√°ndoles que nadie hab√≠a privatizado m√°s y liberalizado m√°s que los socialistas franceses (7). En lo que respecta al euro, a la deuda soberana o a los d√©ficits presupuestarios, Hollande -que afirma ahora querer renegociar el Pacto fiscal (8)- est√° en la misma l√≠nea que otros dirigentes socialdem√≥cratas, ¬≠como Yorgos Papandreu (Grecia), ¬≠Jos√© S√≥crates (Portugal) y Jos√© Luis Rodr√≠guez Zapatero (Espa√Īa), quienes, despu√©s de haber abjurado de sus principios y aceptado las horcas caudinas de Bruselas, fueron electoralmente expulsados del poder.

La flacidez pol√≠tica de Fran√ßois Hollande aparece a√ļn m√°s flagrante cuando se le compara con el candidato del Frente de Izquierda, Jean-Luc M√©lenchon. Con el 14% de las intenciones de voto, √©ste est√° resultando la gran revelaci√≥n de estas elecciones. Sus m√≠tines son los que re√ļnen al mayor n√ļmero de personas, y sus discursos, verdaderos modelos de educaci√≥n popular, los que levantan el mayor entusiasmo. El domingo 18 de marzo, aniversario de la revoluci√≥n de la Comuna de Par√≠s, consigui√≥ movilizar a unas 120.000 personas en la plaza de la Bastilla, cosa jam√°s vista en los √ļltimos cincuenta a√Īos. Todo ello deber√≠a favorecer cierto giro a la izquierda de los socialistas y de Fran√ßois Hollande. Aunque las diferencias de l√≠neas son abismales.
El programa de Jean-Luc M√©lenchon, resumido en un librito titulado L’Humain d’abord! (9) (¬°Primero lo humano!) del que ya se han vendido centenares de miles de ejemplares, propone, entre otras medidas: repartir la riqueza y abolir la inseguridad social; arrebatarle el poder a los bancos y a los mercados financieros; una planificaci√≥n ecol√≥gica; convocar una Asamblea Constituyente para una nueva Rep√ļblica; liberarse del Tratado de Lisboa y construir otra Europa; iniciar la desmundializaci√≥n…

El entusiasmo popular que está levantando Jean-Luc Mélenchon da una nueva esperanza a las clases trabajadoras, a los militantes veteranos y a la multitud de los jóvenes indignados. Es también una respuesta a una democracia en crisis donde muchos ciudadanos ya no creen en la política ni en el ritual de las elecciones.

Mientras se desinfla la extrema derecha y fracasa la tentativa de revivirla mediante el experimento de Marine Le Pen, estas elecciones presidenciales francesas podrían demostrar que, en una Europa desorientada y en crisis, sigue viva la esperanza de construir un mundo mejor.Abril 2.012

(1) Esta exigencia se reveló insuperable para por lo menos dos pretendientes importantes: Dominique de Villepin, gaulista, ex primer ministro, y Corinne Lepage, ecologista, ex ministra, excluidos de la competición.#
(2) Por ejemplo, el asesinato de tres militares en el sur de Francia y la odiosa matanza de ni√Īos jud√≠os en Toulouse el 19 de marzo pasado, cometidos por un joven yihadista relacionado con Al Qaeda, impactaron con fuerza en la campa√Īa, d√°ndole naturalmente un protagonismo particular al presidente saliente Nicolas Sarkozy.
(3) Tasa de desempleo: 9,8%. Desempleo de los j√≥venes de menos de 25 a√Īos: 24%. N√ļmero total de desempleados: 4,5 millones.
(4) En favor de Sarkozy, se retiraron de la competición: Christine Boutin (Partido cristiano-demócrata), Hervé Morin (Nuevo Centro) y Frédéric Nihous (Caza, Pesca, Naturaleza y Tradiciones). Por idéntico motivo, el centrista Jean-Louis Borloo no presentó su candidatura. Y la eliminación de Dominique de Villepin y de Corinne Lepage tendrá también como consecuencia que la mayoría de sus electores apoyarán al presidente saliente.
(5) En las encuestas, los dos tercios de los votantes de Hollande declaran que lo hacen por ¬ęrechazo a Sarkozy¬Ľ; √ļnicamente un tercio dice que se adhiere a las ideas de Hollande.
(6) L√©ase, Ignacio Ramonet, ¬ęUna izquierda descarriada¬Ľ, Le Monde diplomatique en espa√Īol, junio de 2011.
(7) The Guardian, Londres, 14 de febrero de 2012.
(8) L√©ase, Ignacio Ramonet, ¬ęNuevos protectorados¬Ľ, Le Monde diplomatique en espa√Īol, marzo de 2012.
(9) http://www.lhumaindabord2012.fr

*Periodista espa√Īol. Presidente del Consejo de Administraci√≥n y director de la redacci√≥n de ¬ęLe Monde Diplomatique¬Ľ en espa√Īol.

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