May 10 2021
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Política

En Argentina, el cristinismo debe decidir para donde quiere ir

No quedan dudas que, vista la globalidad de la sociedad argentina, el cristinismo es la fuerza política más poderosa. Eso lo prueban su poder estatal cada día más importante; la reconocida fuerza electoral y de convocatoria de una dirección política unificada en Cristina y -ahora- también su hijo Máximo. Lo muestran el progresivo avance sobre el PJ y otros aparatos electorales; el control total del gobierno de la Provincia de Buenos Aires; la presencia de La Cámpora como factor organizador del conjunto y con fuerte presencia en sectores juveniles y de mediana edad.

A estas fortalezas le acompa√Īa m√°s de una debilidad. En estas reflexiones, m√°s all√° del se√Īalamiento de algunas de ellas, lo que se pretende es mostrar los desaf√≠os que el cristinismo deber√° enfrentar si quisiera ofrecerse como una alternativa superadora de esta crisis.

Lo que esconde el tironeo entre funcionarios

El cristinismo (los seguidores de Cristina Fernández de Kirchner), como una profundización del kirchnerismo, viene formulando un discurso de una cierta rebeldía hacia el sistema y trata de presentarse como una alternativa al mismo. Sin embargo y fiel al pensamiento socialdemócrata en el que -en términos generales abreva- toma como propias algunas ideas de dicho tradicional pensamiento.

Eso condiciona su programa actual y las perspectivas futuras. Dentro de esas limitaciones hay dos conceptos al que adscriben y que marca los l√≠mites de su pensamiento: Contin√ļan llevando a la pr√°ctica el viejo modelo agroexportador, ampliado en los √ļltimos a√Īos a las exportaciones forestales y mineras.

La otra idea, de la que se muestran fieles defensores, es que el capitalismo es el √ļnico sistema aplicable. Sobre esta cuesti√≥n no son pocos los que cuestionan esa afirmaci√≥n por la responsabilidad del capitalismo en los dramas que atraviesa esta humanidad. El propio Papa Francisco es uno de esos cr√≠ticos.

Es por eso que, m√°s all√° de algunos discursos altisonantes, la pr√°ctica -all√≠ donde mueren las palabras- indica de qu√© modo contin√ļan las pol√≠ticas que favorecen el extractivismo de nuestras riquezas. Son pruebas evidentes las masivas deforestaciones, los nefastos proyectos de la megaminer√≠a, las pr√°cticas agr√≠colas dependientes de paquetes tecnol√≥gicos y semillas gen√©ticamente modificadas, que¬†enferman a nuestros pueblos y destruyen el medio ambiente.

Esa contradicci√≥n, entre un discurso con rasgos antisist√©micos, que aparenta ‚Äúcomerse la cancha‚ÄĚ y una pr√°ctica que no ataca nuestros problemas tradicionales, es una cuesti√≥n ante la cual el cristinismo (a pesar de haber gobernado largos a√Īos) no tuvo, ni tiene respuesta.¬†Esa incapacidad de construir en la pr√°ctica un programa distinto, que permita organizar y canalizar las expectativas populares, hace que termine encerrado en debates que -sin un viable y visible proyecto de poder- se agoten en pomposos discursos.

Si el cristinismo aspira construir un pa√≠s y una sociedad distinta, debe decirlo. Ya se ha demostrado que este modelo agroexportador y el consumismo (para los tiempos de las ‚Äúvacas gordas‚ÄĚ en los precios internacionales) no alcanzan. Cuando caen los precios de nuestros productos de exportaci√≥n (como pasara en el segundo gobierno de Per√≥n, o el de Cristina -2011/2015-) o nos acogotan con la deuda, como pasa en la actualidad, vienen las falencias y quedan sin respuesta.

Defender al subsecretario de Energ√≠a El√©ctrica Federico Basualdo para que las tarifas el√©ctricas no hundan m√°s a√ļn al pueblo est√° bien, pero si eso permite que algunos grupos empresariales reduzcan la oferta de la energ√≠a necesaria algo anda mal, porque el Estado tiene instrumentos para evitarlo.

Del mismo modo que no pareciera que sea correcto que sean los bancos quienes acumulen las mayores ganancias en todos estos a√Īos, al amparo de las leyes de Entidades Financieras de Alfredo Mart√≠nez de Hoz cuyos contenidos centrales siguen vigentes.

La falta de un proyecto de largo plazo hace que la Argentina discuta cuestiones menores mientras que las grandes decisiones siguen estando en manos de los filibusteros de siempre.

Por todo ello el cristinismo debe decidir si contin√ļan bancando las actuales pol√≠ticas, pagando el precio de ese desgaste o si deciden hablar claro y ponerse al frente de las decisiones. Es obvio que la contradicci√≥n entre el poder electoral de Cristina y la lapicera institucional del presidente Alberto Fern√°ndez produce un gobierno que se paraliza a s√≠ mismo.

Pero antes deberían explicitar el porqué, el sentido y la dirección que proponen con una u otra decisión.

La deuda decide… y mucho  

En los tiempos que corren, el tema de la deuda no tiene un despacho en la Casa Rosada (de gobierno) que diga algo as√≠: ‚ÄúMinisterio para el pago de la deuda‚ÄĚ. Aunque parece que s√≠ tiene un ministro para esa tarea: Mart√≠n Guzm√°n. Eso no pasa s√≥lo con este gobierno. Eso viene de lejos, est√° pasando desde hace d√©cadas.

Los acontecimientos político-económicos de mayor impacto en la coyuntura tienen que ver con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sus políticas, nuestros compromisos y cómo se sale de este berenjenal. Mencionaremos algunos de ellos: El debate sobre las tarifas; los problemas con el pago de 50 mil planes sociales que están suspendidos y la reposición o no del Programa de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Todos ellos remiten a la forma de abordar el tema de la deuda y las relaciones con el FMI.

M√°s all√° de las fotos y consignas de ‚Äúunidad‚ÄĚ aqu√≠ est√°n las cuestiones que tienen en vilo las relaciones entre quienes ocupan la c√ļpula administrativa del gobierno: los dos Fern√°ndez, Cristina y Alberto. El Presidente est√° convencido que resolviendo el tema de las vacunas se gana la elecci√≥n. Por eso cede pagando los vencimientos, confiando en las negociaciones con el FMI. Con ello aspira a llegar a un acuerdo, aunque sea al precio de ‚Äúajustes‚ÄĚ que agraven la situaci√≥n social.

Cristina, tambi√©n conf√≠a en las vacunas como herramienta electoral, pero responde m√°s a la idea que con esta inflaci√≥n y una ca√≠da en el empleo y consumo es muy dif√≠cil ‚Äúsalvar la ropa‚ÄĚ en las urnas.

Por ello propone jugar cartas mucho m√°s fuertes en la relaci√≥n con el FMI, sin descontar una ‚Äúnegociaci√≥n infinita‚ÄĚ con el mismo, que deje -hasta las elecciones- las manos libres para emitir, frenar algunos insoportables aumentos de tarifas, no suspender los pagos de planes sociales, junto a otras medidas de protecci√≥n econ√≥mica para una sociedad exhausta.

El viaje del Presidente a Europa, para reunirse con las autoridades de Portugal, Espa√Īa, Francia, Italia y el Papa Francisco va en la direcci√≥n de conseguir apoyos que lo acerquen a una menos gravosa negociaci√≥n con el FMI. Es posible que el viernes 14 se cruce, en el Vaticano, con Kristalina Georgieva -Directora General del FMI- que all√≠ asistir√° a un Seminario.

La reunión entre Georgieva y el Papa Francisco y el camino sinuoso del acuerdo con Argentina | PerfilEste viaje es la continuación del reciente de Guzmán a ésos y otros países de Europa. El mismo atiende a la necesidad de acordar con el FMI y también encontrar respuestas para los próximos vencimientos que Argentina tiene con el Club de París por 2.400 millones de dólares.

En simultáneo con estos gestos hay otros dos hechos de la semana que no pueden pasar inadvertidos. Uno que, en la Cámara de Representantes de EU, 70 diputados demócratas presentaron un Proyecto de Declaración para que ese país, hasta el fin de esta pandemia, suspenda los reclamos por deudas de nuestro país e igual petición se formule a las autoridades del FMI.

Eso fue el fruto de una gesti√≥n de Sergio Massa, el ‚Äúcanciller‚ÄĚ para EU. Dos, El senador Oscar Parrilli, la mano derecha de Cristina en el Senado y en el Instituto Patria, present√≥ un Proyecto de Declaraci√≥n para que los 4.350 millones de d√≥lares que el FMI le transferir√° a nuestro pa√≠s, por un aumento del capital del mismo, no sean utilizados para pagar deudas, sino para combatir la Covid, la pobreza y dar empleo.

En esta cuesti√≥n llama la atenci√≥n esa ‚Äúdeclaraci√≥n‚ÄĚ, dado que la prohibici√≥n de pagar deudas est√° contemplada en las condiciones para el destino de esos recursos. Adem√°s es una ‚ÄúDeclaraci√≥n‚ÄĚ del oficialismo para record√°rselo a su propio Ministro de Econom√≠a. Raro, ¬Ņno?¬†Es obvio que, en lo que respecta al FMI, la Casa Rosada tiene una idea y el Instituto Patria (Cristina) tiene otra.

M√°s importante que esas diferencias es recordar que mientras se sigan aceptando como v√°lidas esas ‚Äúdeudas odiosas‚ÄĚ, seguir√°n estos tironeos internos.

La crisis del sistema institucional

Los temas están en la agenda de la política diaria, aunque a veces se los oculte. Pero estas cuestiones, entremezcladas, aparecieron con fuerza esta semana. El signo más evidente fue el fallo de la Suprema Corte, reconociendo la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires, con el consecuente rechazo del gobierno nacional.

Pero lo sucedido con este motivo no es m√°s que la punta del iceberg de una profunda crisis que ata√Īe a todos y que cobra mayor actualidad cuando el pa√≠s vive situaciones, como las que est√°n transcurriendo en Colombia. All√≠, largu√≠simo tiempo de gigantescas broncas acumuladas est√°n explotando haciendo evidente lo obvio.

Nuestra Am√©rica, dicen los n√ļmeros, es el continente con mayor desigualdad de todo el planeta. Se puede decir que Nuestra Am√©rica est√° en llamas. Aqu√≠ estamos en otro nivel, pero se vienen juntando broncas que si no encuentran su salida terminar√° estallando.

Hoy la realidad argentina ve asomar otros riesgos. Se trata lisa y llanamente de una descomposición interna. Un poderoso sistema se ha construido en torno a la administración central, los puertos, la ciudad de Buenos Aires y lo que la rodea. Allí se concentran  la mayor riqueza, pero también las broncas.

Frente a hay un interior desarticulado, donde aparecen atisbos de autonom√≠as que amenazan con una disgregaci√≥n que en estos largos a√Īos se ha ido construyendo, bajo la mirada olvidadiza o interesada de diversos gobiernos, que parecen no percibir todo lo que ello significa.

*Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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