Jul 29 2017
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OpiniónPolítica

En Argentina, mientras se acercan las internas pre-parlamentarias, se votó en Chaco

Cuando nos invade la propaganda de las próximas y desvalorizadas elecciones de las elecciones internas previas a las legislativas, a realizarse dentro de dos semanas, no podemos olvidar que el domingo pasado hubo elecciones provinciales en el Chaco. Uno y otro tema traen o trajeron variadas novedades, de todo tipo, que se desarrollarán a continuación, donde también habrá referencia a lo que no se dice de los aprontes para las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (más conocidas como PASO).

Las elecciones chaqueñas

En Chaco hubo, el domingo pasado, elecciones provinciales para renovar la mitad del Poder Legislativo. Al analizar sus resultados conviene hacerlo con los datos de estas elecciones y compararlos con otras dos situaciones: Los cambios que habrá al interior de la Cámara de Diputados y la comparación con sus propias y recientes PASO.Resultado de imagen para elecciones en chaco

Los resultados indican que sobre un padrón de más de 900 mil electores, votó el 62,48% y el peronismo obtuvo el 46,23% y 9 bancas; Cambiemos logró el 34,10% y 6 bancas y el Partido Obrero 5,72% y –por primera vez en la historia- tendrá una banca. En cuanto a las PASO, realizadas el 4 de junio, en ellas había votado solo el 56,51% de los empadronados. Los actuales ganadores habían alcanzado el 49,95% de los votos y Cambiemos, el 33,79%. El Partido Obrero había conseguido el 4,9% de los votos.

Otras observaciones que surgen de estos resultados: tanto el peronismo como la Unión Cívica Radical (ahora en Cambiemos) han perdido fuerza respecto de las elecciones provinciales de 2013 y 2015. Que el peronismo que gobierna a Resistencia, la capital provincial, ha perdido las elecciones legislativas en ese distrito. También es destacable que en el 20% de las mesas electorales se hizo la votación mediante un sistema electrónico.

Lo que no se dice de los aprontes para las PASO

Las pantallas de TV están siendo invadidas por las imágenes de la campaña electoral de las PASO. Son tantos los nombres, caras sonrientes y consignas prometedoras que uno termina más perdido que “turco en la neblina”. Muchas veces nos asalta la duda si eso ayuda a mejor elegir o más confundir. De todos modos ese “festival de colores y diseños”, que seguramente habrá consumido horas y horas de agencias y creativos bien pagos, resulta una recreación para la vista que compensa los crímenes y la sangre que cotidianamente chorrean por las diferentes pantallas. En esta propaganda oficial, legalmente establecida, termina la igualdad que tienen todas las propuestas que se presentan en ésta pre-competencia electoral.

Acabado el flash propagandístico viene la realidad. Ella puede ser abordada desde diferentes puntos de vista o intereses, sobre la misma “cada uno hace su juego”. Cristina pelea por un triunfo bonaerense que la coloque en el centro del podio de la oposición al macrismo y desde allí “limpiar” –al menos en parte- esa mancha del 60% que no la quiere y que –de mantenerse- la podría dejar fuera de juego en cualquier segunda vuelta de elecciones presidenciales.

Cristina sabe que el peronismo tiene hambre de poder y sigue al que gana, allí está su carta fuerte y en ella confía para alinear detrás de ella al resto del peronismo y fuerzas progresistas.

El peronismo del resto del país, el peronismo de los gobernadores -como suele decirse-, quiere confrontar –más moderadamente- con Mauricio Macri, pero sacando ventajas de esa situación. Tiene el problema de carecer de un liderazgo reconocido. A Cristina no la repudian, pero –por ahora- tampoco les gusta reconocer su liderazgo. Le temen al “dedo” con el que define sus listas electorales y que la ya mencionada “imagen negativa” les impida, en el 2019, volver a la presidencia.

El macrismo espera poder exhibir un “triunfo nacional”, al ser la única fuerza presente en todos los distritos y en casi todos ellos con el mismo nombre, además mostrará su -muy probable- incremento en el número de legisladores.  Mientras, la “izquierda” del FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores) trata de presentarse como una fuerza en avance y confirmar que es –aunque sea lejos- la tercera fuerza nacional detrás del peronismo y el macrismo.

Economía y corrupción en la campaña

Dos son los grandes temas de esta campaña. La oposición que apela a los problemas cotidianos que acarrea la actual orientación económica y el macrismo que ha hecho de la corrupción su caballito de batalla.

Sobre el tema de la economía es sabido de qué forma la oposición -particularmente Cristina- lo utiliza colocándolo como eje de su campaña. El gobierno sabedor de esa debilidad, primero intentó que no se hablara del tema. Como ésa es la víscera más sensible del obrar humano (según lo dijera un antiguo General) no hubo forma de evitar que el tema sea una de las claves de esta campaña.

Ahora el gobierno procura salvar ese problema, metiéndose con ese tema y abundando en datos económicos acerca de cuánto y cómo creció la economía y el empleo. Esos datos con ser ciertos e importantes no cambian mayormente la percepción anterior. ¿Por qué?, básicamente por los sectores sociales en los que se funda: el crecimiento tiene dos grandes protagonistas: el campo y las obras públicas.

El campo forma parte de un fenómeno lejano a las mayorías y el segundo viene de una depresión tal de la construcción que todavía no se nota su efecto multiplicador. Además las obras públicas no serán fáciles de sostenerse en el marco del sobre endeudamiento que estamos viviendo. Respecto a los empleos, la restauración de las cifras existentes antes del actual gobierno tiene que ver con el hecho que el principal empleador, el Estado, sigue cumpliendo ese rol con el actual gobierno. Lo que se pierde en el sector privado, es compensado con un mayor empleo estatal.

Respecto a la corrupción, que el gobierno quiere invocar como eje de la campaña, tiene dos limitaciones. Una que no le resulta muy fácil colocarse totalmente por fuera de la corrupción que denuncia. Temas como los “Panamá Papers”, el Correo o el tema Odebrecht también tienen a familiares o personeros del gobierno como protagonistas. En segundo lugar para los sectores más humildes, los que “galguean” para llegar a fin de mes, el peso de este tema es relativamente menor.

De todas maneras el gobierno no ceja en este camino. Esta semana puso sobre el escenario el tema de Julio de Vido y fue –posiblemente- una de sus mejores maniobras de las últimas semanas. Consiguió que todo el mundo lo tenga como referencia y pudo colocar como defensores de “la corrupción” al cristinismo y buena parte del peronismo, hasta allí llegaba su voluntad. Da la impresión que –por viejos compromisos económicos- no tenía voluntad de ir más allá. Consiguió lo que buscaba y todos “comieron perdices…”

 

 

 

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