Jul 28 2020
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AmbientePolítica

En Europa, resurge la protesta entre virus y pausa veraniega

Aunque en Europa la pandemia pareciera haberle ganado, por el momento, la pulseada a la intensa movilización ciudadana previa a la crisis sanitaria, actores sociales recuperan, de a poco, la iniciativa. Luego de las extendidas protestas antirracistas de fines de mayo y junio, las reivindicaciones sociales y climáticas vuelven a ocupar un lugar principal en la agenda social del continente.

Entre las medidas de confinamiento que imperaron entre febrero y junio -con limitaciones legales para el reagrupamiento masivo de personas- y las vacaciones del verano septentrional entre junio y agosto, el movimiento sindical, asociativo, juvenil, de mujeres y por el clima vive un momento de transición lenta para recuperar las calles.

Siguen prevaleciendo las reivindicaciones sociales que eran de actualidad antes de la pandemia; las exigencias sindicales ligadas al Covid-19 -sobre todo en defensa de los puestos de trabajo y de los independientes-; la solidaridad con los migrantes; y las iniciativas específicas del movimiento de mujeres.

Pantallazos

En Espa√Īa, en julio, los agricultores de Andaluc√≠a, reiniciaron las protestas anteriores al Covid-19 contra la importaci√≥n descontrolada que compite con su producci√≥n local. Asimismo, en distintas ciudades del pa√≠s, se hicieron manifestaciones contra los despidos masivos en la empresa europea Airbus. En tanto en Le√≥n, los trabajadores de la salud ganaron las calles exigiendo mayor presupuesto para el sector.

El 19 de julio miles de personas participaron en 14 ciudades de la convocatoria de la Plataforma Estatal por la regularizaci√≥n de los ‚Äúsin papeles‚ÄĚ. Exig√≠an acelerar las medidas para facilitar la potencial estad√≠a en el pa√≠s de unos 600.000 inmigrantes, tras la consigna ‚ÄúRegularizaci√≥n ya, inmediata y sin condiciones‚ÄĚ.

Por su parte, en Francia, el 16 de junio se realizaron varias decenas de protestas  a nivel nacional protagonizadas por los trabajadores de la salud exigiendo mejoras salariales y laborales. Cuatro días más tarde, los sindicatos de la cadena de comercios Castorama se lanzaron a la calle contra la reducción sustancial de la prima que recibían hasta ahora como parte de la redistribución de beneficios. La misma descendió de 3.600 euros a 900.

El 11 de julio fueron los colectivos feministas de Lilles y Amiens que tomaron la iniciativa. Y el 18, los Chalecos Amarillos de Rennes, en el norte del país, convocaron a pesar de la prohibición oficial.

Durante todo junio el movimiento por el clima Extinction Rebellion Francia realizó al menos seis acciones, en su mayoría en París. El 4 de julio, un grupo de sus militantes colorearon el agua del río que atraviesa la ciudad de Estrasburgo para protestar contra una propuesta de almacenamiento de deshechos químicos que contaminarán sus aguas, afluentes del Rin.

Opini√≥n p√ļblica en la mira

Tambi√©n en Suiza el movimiento ambientalista dio la se√Īal de partida. Casi dos centenares de militantes, en su mayor√≠a de entre 20 y 30 a√Īos, de Extinction Rebellion (XR), ocuparon simb√≥licamente el s√°bado 18 de julio la Plaza Federal, la Bundesplatz, frente a la Casa de Gobierno, en la capitalina Berna.

Apenas horas antes, el viernes por la ma√Īana, media docena de militantes del sector juvenil de la misma organizaci√≥n se manifest√≥ en el peque√Īo aer√≥dromo de Bl√©cherette, de la ciudad de Lausana, capital del Cant√≥n de Vaud. Botaron aceite rojo sobre la pista bloqueando el tr√°fico durante tres horas, al tiempo que reivindicaban la necesidad de una nueva pol√≠tica a√©rea post crisis. Cinco adolescentes de entre 15 y 17 a√Īos y un joven de 19, fueron interpelados por la polic√≠a luego de la acci√≥n.

D√≠as antes, aun durante el periodo de las restricciones de manifestaciones p√ļblicas, otro grupo de activistas de XR hab√≠a bloqueado un puente de la ciudad de Z√ļrich. Y unos ochenta profesionales del sector m√©dico de la misma asociaci√≥n protestaron en Lausana el 30 de junio tras la consigna ‚Äúel planeta est√° enfermo‚ÄĚ. Exig√≠an que las autoridades reconozcan que la ‚Äúdesregulaci√≥n clim√°tica amenaza de muerte a los pueblos‚ÄĚ y anticipaban la organizaci√≥n de asambleas ciudadanas para determinar las acciones futuras concretas a emprender en el sector salud.

Cambiar el sistema para salvar el clima

Tres j√≥venes con barbijos esperando sobre una improvisada tarima el momento que sea ejecutada su condena a muerte en la horca. Rodeados por un c√≠rculo de manifestantes sentados, amarrados entre ellos con tubos de pl√°stico en sus brazos. ¬†Afiches con claras consignas anti sist√©micas: ‚Äúpor nuestros ni√Īos‚ÄĚ, ‚Äúno retroceder‚ÄĚ o ‚Äúcambiar el sistema‚ÄĚ. Y una escenograf√≠a de figuras mortuorias, vestidas en rojo y en violeta, circulando por la Plaza Federal, en Berna, en una danza tenebrosa.

Frente a la Casa de Gobierno y justo al costado de la sede del Banco Central de Suiza -ambos s√≠mbolos del poder helv√©tico- uno de los oradores explicaba la tarde del s√°bado 18 de julio por qu√© hab√≠an decidido no respetar las prohibiciones oficiales, ocupando una plaza p√ļblica para exponer esa ‚Äúescena macabra ante los ojos de todas y todos‚ÄĚ.

‚ÄúOcupamos este lugar simb√≥lico porque la situaci√≥n planetaria lo exige‚ÄĚ, se√Īala a este corresponsal uno de los organizadores. Millones de personas est√°n sufriendo las consecuencias de la desregulaci√≥n clim√°tica de la cual todos, en tanto especie, somos responsables, completa.

‚ÄúA nivel de emisi√≥n indirecta de CO2, Suiza figura entre los malos cumplidores entre los pa√≠ses desarrollados, ya que exportamos esas emisiones y consumimos mercanc√≠as que hacemos producir por otros, fuera de nuestras fronteras‚ÄĚ. En paralelo, insiste, la plaza financiera helv√©tica, los bancos, las aseguradoras, las cajas de pensi√≥n, se encuentran entre las peores del mundo y siguen invirtiendo masivamente en energ√≠as f√≥siles‚Ķ Mientras tanto, enfatiza, el gobierno, hace poco o nada. ‚ÄúEstudia la posibilidad de introducir est√≠mulos a las inversiones favorables al clima‚ÄĚ (citando una fuente oficial)‚Ķ realmente una posici√≥n tan lenta como rid√≠cula‚ÄĚ, subraya.

Ante la inoperancia del poder pol√≠tico y la gravedad de la crisis clim√°tica, ‚Äúno nos queda m√°s que la desobediencia civil, no violenta, para hacer escuchar nuestra voz rebelde ante las autoridades y ante el conjunto de la poblaci√≥n‚ÄĚ, puntualiza.

Rebelarse por el clima

La Declaraci√≥n de Rebeli√≥n no-violenta, ‚Äúfrente a la criminal negligencia de los gobiernos del mundo al no abordar con urgencia la crisis ecol√≥gica y civilizatoria‚ÄĚ, marc√≥ el nacimiento de Extintiction Rebellion en Gran Breta√Īa en octubre del 2018. (http://www.extinctionrebellion.es/portal/declaracion-de-rebeldia/).

Pero fue en 2019, cuando el movimiento ocupó parte de la escena mediática continental, al ser uno de los convocantes a las masivas movilizaciones climáticas y juveniles.

Entre los fundamentos jurídicos internacionales que invoca XR, se encuentra la sentencia del Caso de Urgencia sobre el Cambio Climático del 24 de junio del 2015 contra el Gobierno holandés. Acusado por su contribución a dicho cambio, que constituye un peligro para las personas. Así como la resolución en litigio de People’s Climate Case contra el Consejo y Parlamento Europeo por su inacción y que fue admitido por el Tribunal de la Unión Europea en agosto del 2018.

Retoma tambi√©n el esp√≠ritu de la Declaraci√≥n de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano de la Conferencia de Naciones Unidas de 1972. Y se apropia del principio onusiano, de participaci√≥n ciudadana, fundamentado en el pre√°mbulo de la Carta de la ONU que enfatiza: ‚ÄúNosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a‚Ķ‚ÄĚ (https://www.un.org/es/sections/un-charter/preamble/index.html).

En cuanto al marco pol√≠tico que fundamenta su acci√≥n, XR afirma que los actuales poderes pol√≠ticos y econ√≥micos son conscientes de que se nos acaba el tiempo. Desde hace m√°s de treinta a√Īos las Naciones Unidas y el mundo cient√≠fico vienen advirtiendo que la especie humana se dirige hacia la cat√°strofe si no se eliminan de forma dr√°stica las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por el contrario, estas emisiones se han incrementado en un 70% desde la primera revoluci√≥n industrial, y siguen aumentando. ‚ÄúEsto supondr√≠a un inmenso fracaso en la historia de la humanidad, en la medida en que nos enfrenta al colapso de nuestra civilizaci√≥n, a la muerte de miles de millones de personas en todo el planeta y a la extinci√≥n de millones de especies, incluida la nuestra‚ÄĚ, argumenta la Declaraci√≥n de Principios de Extinction Rebellion.

Situación climática dramática

Los dos objetivos m√≠nimos del movimiento se sintetizan en que los poderes pol√≠ticos ‚Äúdigan la verdad acerca de lo fat√≠dica que es nuestra situaci√≥n actual‚ÄĚ. Que reviertan todas las pol√≠ticas que no est√©n en consonancia con esa posici√≥n y se esfuercen al m√°ximo posible, junto con los medios de comunicaci√≥n, ‚Äúpor transmitir a la poblaci√≥n lo urgente del cambio, incluyendo aqu√≠ lo que cada persona, agente socioecon√≥mico y comunidad tiene que hacer para poder participar en la transformaci√≥n‚ÄĚ.

El segundo objetivo es que se reduzcan a ‚Äúcero las emisiones de gases de efecto invernadero para 2025, a nivel global y en cada pa√≠s, y que se limite la huella ecol√≥gica por debajo de la biocapacidad del territorio mediante una movilizaci√≥n de emergencia masiva y una transici√≥n justa‚ÄĚ. Lo que obliga a definir nuevos desaf√≠os en la sociedad, apoy√°ndose en valores de solidaridad y cooperaci√≥n, de tal modo que no se lleguen a alcanzar condiciones clim√°ticas incompatibles con una vida buena para todos los seres. Y que se proporcione m√°xima protecci√≥n a todas las personas, comunidades y especies, sobre todo a las m√°s vulnerables.

En cuanto a la metodolog√≠a XR propone ‚Äúasambleas regionales, nacionales e internacionales basadas en formas m√°s robustas de democracia directa y participativa‚ÄĚ, buscando adaptar los dos objetivos anteriores en sus contextos particulares, dando prioridad a las necesidades de las especies y personas m√°s afectadas y al cumplimiento en la pr√°ctica de los Derechos Humanos.

Para los actores sociales europeos, que pregonan no volver a la ‚Äúa-normalidad‚ÄĚ previa la pandemia, es hora de recuperar la iniciativa. Con un ojo apuesta a volver a ganar la calle. Con el otro, observando la situaci√≥n sanitaria, el rebrote del Covid-19 en algunas regiones del continente y el temor siempre vigente de la posible segunda ola.

 

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