Nov 30 2015
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Despacito por las piedras

En la calle, codo a codo

Por decisi贸n popular 鈥搉os guste o no鈥 desde el 10 de diciembre tendremos un gobierno neoliberal y de rancia derecha, y por ende, aquellos que se alinean dentro de las fuerzas populares, tendr谩n un horizonte diferente, inesperado, oscuro y oscurantista.

驴Cu谩l es ahora la misi贸n de las fuerzas populares? Obviamenente, no es llorar, lamentarse y denunciar: eso lo han hecho por d茅cadas. Una de las misiones es la de defender las grandes conquistas sociales, culturales, cient铆ficas, de justicia, g茅nero y de reparaci贸n de los horrendos cr铆menes de la dictadura conseguidos en la d茅cada pasada.

Otra, reorganizar los movimientos sociales, formar cuadros (pol铆ticos, administrativos, de gesti贸n) para el futuro, rehacer el relato de pa铆s esperanzador y no nostalgioso que pueda seducir a la juventud y la militancia. Volver a ganar la calle, los barrios, el territorio. Porque si no, ser谩 muy dif铆cil reconquistar el gobierno para que el proceso emancipador contin煤e avanzando m谩s lejos que a donde hab铆a llegado.

Identificar al enemigo y al compa帽ero de lucha. La endogamia es la peor consejera. No se puede culpar al 鈥渆lectorado鈥 ni a los medios de comunicaci贸n hegem贸nicos de haber votado por Mauricio Macri a pesar de haber vivido las mejores pol铆ticas p煤blicas en siete d茅cadas, los niveles de desocupaci贸n m谩s bajos, el nivel de equidad de oportunidades m谩s favorable de la historia, adem谩s de lograr la recuperaci贸n de la dignidad como pueblo, el posicionamiento mundial, la autoestima como argentinos.

鈥淓l candidato es el proyecto鈥 era demostraci贸n de que el proyecto pol铆tico no ten铆a un sucesor claro, que en doce a帽os de gobierno no se catapult贸 a una nueva generaci贸n capaz de seducir al pueblo con esperanza, gesti贸n honesta, para profundizar el camino trazado. Ni siquiera se utiliz贸 esa herramienta creada por el kirchnerismo, las PASO, para fortalecer posibles candidatos. Hubo un candidato, y organizaciones y militantes se encolumnaron tras 茅l, con sonrisas y/o muecas.

En la derrota, los adjetivos salen f谩cil: soberbia de un c铆rculo de las decisiones mientras se habla de democratizaci贸n del poder y de participaci贸n popular; imposici贸n de candidatos sin carisma, sin (o con demasiada) historia, soslayando gesti贸n, trayectoria y respeto por el territorio. Y luego lleg贸 el ba帽o de humildad, que dej贸 en el camino a muchas de las opciones que se le podr铆an brindar al ciudadano, para que 茅ste eligiera. Caprichos, bajadas del tren, dedazos, expulsiones, paracaidistas.

En octubre no hubo magia, sino consecuencia de seguir la agenda del enemigo, tratando de mimetizarse con 茅l, mostrando a veces la misma prepotencia, la misma falta de seriedad, en una estrategia electoral para estudiar (y no repetir). Metidos en el an谩lisis de encuestas 鈥搎ue todos sab铆an parciales y falsas鈥 dejaron de sentir y medir el malhumor general, la instalaci贸n de un imaginario colectivo, viviendo una realidad virtual sin correlato con la realidad real.

Es la hora de prepararse para la interpelaci贸n permanente al nuevo gobierno, a debatir, debatir, debatir. Es hora de un nuevo tipo de resistencia: hace doce a帽os comenz贸 la construcci贸n de la nueva Argentina, tarea a no abandonar. De cada uno depende que no sufra una derrota. Por eso, nunca m谩s un lloriqueo. Hay que poner ladrillo sobre ladrillo, hay que aprender a rejuntarse, empoderar a las organizaciones sindicales, sociales. Hay que dar la pelea en cada cent铆metro, en cada segundo, en cada acci贸n.

Parafraseando a don Mario Benedetti, 鈥溾n la calle codo a codo somos mucho m谩s que dos鈥.

Aram

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