Ene 28 2013
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CulturaPolítica

En memoria de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht

RosaLUn día como hoy mataron a la Rosa Roja: una vez hubo una revolución en Alemania.
La Rosa roja ahora también ha desaparecido.
Dónde se encuentra es desconocido.
Porque ella a los pobres la verdad ha dicho.
Los ricos del mundo la han extinguido.

Bertold Brecht
Cortaron una rosa roja, pero como por encanto, en los jardines del mundo, en todos los continentes las rosas rojas florecieron por millones. | DAVID ARRABAL√ć.*

 

Hace 94 a√Īos, la noche del 15 de enero de 1919, en Berl√≠n, fue detenida Rosa Luxemburgo: una mujer indefensa con cabellos grises, demacrada y exhausta. Una mujer mayor, que aparentaba mucho m√°s de los 48 a√Īos que ten√≠a.
Uno de los soldados que la rodeaban, le oblig√≥ a seguir a empujones, y la multitud burlona y llena de odio que se agolpaba en el vest√≠bulo del Hotel Eden le salud√≥ con insultos. Ella alz√≥ su frente ante la multitud y mir√≥ a los soldados y a los hu√©spedes del hotel que se mofaban de ella con sus ojos negros y orgullosos. Y aquellos hombres en sus uniformes desiguales, soldados de la nueva unidad de las tropas de asalto, se sintieron ofendidos por la mirada desde√Īosa y casi compasiva de Rosa Luxemburgo, ‚Äúla rosa roja‚ÄĚ, ‚Äúla jud√≠a‚ÄĚ.

 

La insultaron: ‚ÄúRosita, ah√≠ viene la vieja puta‚ÄĚ. Ellos odiaban todo lo que esta mujer hab√≠a representado en Alemania durante dos d√©cadas: la firme creencia en la idea del socialismo, el feminismo, el antimilitarismo y la oposici√≥n a la guerra, que ellos hab√≠an perdido en noviembre de 1918. En los d√≠as previos los soldados hab√≠an aplastado el levantamiento de trabajadores en Berl√≠n. Ahora ellos eran los amos. Y Rosa les hab√≠a desafiado en su √ļltimo art√≠culo:
‚Äú¬°El Orden reina en Berl√≠n! ¬°Est√ļpidos secuaces! Vuestro ‚ÄėOrden‚Äô est√° construido en arena. Ma√Īana la revoluci√≥n se ‚Äúalzar√° ella misma con un estruendo‚ÄĚ y anunciar√° con una fanfarria, para vuestro terror: ¬°Yo fui, yo soy, yo ser√©!‚ÄĚ

 

La empujaron y golpearon. Rosa se levant√≥. Para entonces casi hab√≠an alcanzado la puerta trasera del hotel. Fuera esperaba un coche lleno de soldados, quienes, seg√ļn le hab√≠an comunicado, la conducir√≠an a la prisi√≥n. Pero uno de los soldados se fue hacia ella levantando su arma y le golpe√≥ en la cabeza con la culata. Ella cay√≥ al suelo. El soldado le propin√≥ un segundo golpe en la sien. El hombre se llamaba Runge. El rostro de Rosa Luxemburgo chorreaba sangre.
Rosa-KarlRunge obedecía órdenes cuando golpeó a Rosa Luxemburgo. Poco antes él había derribado a Karl Liebknecht con la culata de su fusil. También a él le habían arrastrado por el vestíbulo del Hotel Eden.

 

Los soldados levantaron el cuerpo de Rosa. La sangre brotaba de su boca y nariz. La llevaron al vehículo. Sentaron a Rosa entre los dos soldados en el asiento de atrás. Hacía poco que el coche había arrancado cuando le dispararon un tiro a quemarropa. Se pudo escuchar en el hotel.

 

La noche del 15 de enero de 1919 los hombres del cuerpo de asalto asesinaron a Rosa Luxemburgo. Arrojaron su cad√°ver desde un puente al canal. Al d√≠a siguiente todo Berl√≠n sab√≠a ya que la mujer que en los √ļltimos veinte a√Īos hab√≠a desafiado a todos los poderosos y que hab√≠a cautivado a los asistentes de innumerables asambleas, estaba muerta.
Mientras se buscaba su cad√°ver, un Bertold Brecht de 21 a√Īos escrib√≠a:
La Rosa roja ahora también ha desaparecido. Dónde se encuentra es desconocido.
Porque ella a los pobres la verdad ha dicho. Los ricos del mundo la han extinguido.

 

Pocos meses después, el 31 de mayo, se encontró el cuerpo de una mujer junto a una esclusa del canal. Se podía reconocer los guantes de Rosa Luxemburgo, parte de su vestido, un pendiente de oro. Pero la cara era irreconocible, ya que el cuerpo hacía tiempo que estaba podrido. Fue identificada y se le enterró el 13 de junio.

 

En el a√Īo 1962, 43 a√Īos despu√©s de su muerte, el gobierno federal alem√°n declar√≥ que su asesinato hab√≠a sido una ‚Äúejecuci√≥n acorde con la ley marcial‚ÄĚ. Hace s√≥lo doce a√Īos que una investigaci√≥n oficial concluy√≥ que las tropas de asalto, que hab√≠an recibido √≥rdenes y dinero de los gobernantes socialdem√≥cratas, fueron los autores materiales de su muerte y la de Karl Liebknecht.

 

Rosa Luxemburgo fue asesinada por las tropas de asalto al servicio de la socialdemocracia. Junto a ella murió su camarada Karl Liebknecht. Había nacido el 5 de marzo de 1871. Mucha gente sigue la tradición de la ex Alemania oriental de asistir a la manifestación para recordarla, su respeto lo demuestran depositando claveles rojos en el monumento dedicado a la Rosa Roja y a los socialistas y comunistas que trabajaron por un mundo mejor.

 

¬ęQu√© extraordinario es el tiempo que vivimos‚ÄĚ, escrib√≠a Rosa Luxemburgo en 1906. ‚ÄúExtraordinario tiempo que propone problemas enormes y espolea el pensamiento, que suscita la cr√≠tica, la iron√≠a y la profundidad, que estimula las pasiones y, ante todo, un tiempo fruct√≠fero, pre√Īado‚ÄĚ. Rosa Luxemburgo vivi√≥ y muri√≥ en un tiempo de transici√≥n, como el nuestro, en el que un mundo viejo se hund√≠a y otro surg√≠a de los escombros de la guerra.

 

Sus compa√Īeros intentaron construir el socialismo, sus asesinos y enemigos ayudaron a Adolf Hitler a subir al poder.
Rosa2Hoy, cuando el capitalismo demuestra una vez m√°s que la guerra no es un accidente, sino una parte irrenunciable de su estrategia; cuando los partidos y organizaciones ‚Äútradicionales‚ÄĚ se ven en la obligaci√≥n de cuestionar sus formas de actuar ante el abandono de las masas; cuando la izquierda transformadora aboga exclusivamente por el parlamentarismo como v√≠a para el cambio social; cuando nos encontramos ante una enorme crisis del modelo de democracia representativa y los argumentos pol√≠ticos se reducen al ‚Äúvoto √ļtil‚ÄĚ, hoy, decimos, Rosa Luxemburgo se convierte en referente indispensable en los grandes debates de la izquierda.
¬ęNo es sino su voz la que se escucha bajo el lema, aparentemente novedoso: ‚ÄúOtro mundo es posible‚ÄĚ. Ella lo formul√≥ con un poco m√°s de urgencia: ‚ÄúSocialismo o barbarie‚ÄĚ. Su pensamiento, su compromiso y su desbordante humanidad nos sirven de referencia en nuestra lucha para que este nuevo siglo no sea tambi√©n el de la barbarie‚ÄĚ.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Dirigente pol√≠tico espa√Īol.
En Mundo Obrero/Rebelión.

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