Dic 14 2004
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Política

En Uruguay a las mujeres las matan en casa

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En 2004 -hasta la √ļltima semana de noviembre- 34 mujeres hann perdido la vida en Uruguay por violencia dom√©stica, mientras que en Espa√Īa (l√≠der de la suniestra estad√≠stica europea) fueron 60. Uruguay tiene poco m√°s de 3.3 millones de habitantes y Espa√Īa ronda los 40 millones. Esto significa que mientras en la pen√≠nsula ib√©rica por cada mill√≥n mueren 1.5 mujeres, en Uruguay mueren 10.3.

La Direcci√≥n Nacional de Prevenci√≥n Social del Delito -dependencia del Ministerio del Interior que desde 2001 se esfuerza en saldar la deuda del Estado uruguayo con la cuantificaci√≥n del impacto de la violencia dom√©stica- concluy√≥ que en 2004 -cuando a√ļn faltaban 38 d√≠as para el t√©rmino del a√Īo- este flagelo hab√≠a cobrado 59 vidas, 34 de ellas mujeres y ni√Īas. Completan el total 25 hombres, 10 de los cuales se suicidaron despu√©s de cometer feminicidio.

Las mujeres fueron asesinadas mayoritariamente por sus parejas o ex parejas; una se autoeliminó, harta del maltrato que un hombre le propinaba. Los hombres, cuando no se suicidaron, murieron por lo general a manos de otros hombres con los que sus actuales parejas habían tenido relaciones sentimentales en el pasado. En contados casos fueron muertos por mujeres, algunas de las cuales eran víctimas de la violencia de ellos.

El an√°lisis de las cifras confirma la naturaleza del problema sobre el que desde hace d√©cadas vienen teorizando y denunciando las organizaciones feministas y de mujeres: la violencia dom√©stica se sustenta en patrones culturales que propician -y legitiman- el abuso de poder de hombres sobre mujeres. Hablamos de la discriminaci√≥n por g√©nero que se expresa en todos los √°mbitos del quehacer social, y que en el hogar exhibe particular sa√Īa.

El impulso de Rodríguez Zapatero

Aunque no es la √ļnica, la muerte es la expresi√≥n extrema de la violencia dom√©stica. Tanto m√°s impacta cuando un simple c√°lculo aritm√©tico muestra que este flagelo mata -proporcionalmente al n√ļmero de su poblaci√≥n- diez veces m√°s en Uruguay que en Espa√Īa, uno de los pa√≠ses con m√°s altos √≠ndices de Europa de asesinatos de mujeres.

El socialista Jos√© Luis Rodr√≠guez Zapatero asumi√≥ el gobierno espa√Īol en abril de este a√Īo y el 7 de octubre ya hab√≠a logrado cumplir su promesa electoral de contar con una ley que establece medidas preventivas, de informaci√≥n, atenci√≥n, derechos laborales y protecci√≥n de las mujeres v√≠ctimas de violencia de g√©nero. Dando pruebas de su preocupaci√≥n por el tema, para lograrlo no dud√≥ en comprometerse personalmente, junto a ocho de sus ministros, en las negociaciones con la oposici√≥n.

Ya desde agosto de 2003, Espa√Īa dispone de un sistema de protecci√≥n de las v√≠ctimas, que el a√Īo pasado dio curso a casi 8 mil solicitudes y en el primer trimestre de 2004 a otras tantas.

De acuerdo a la nueva ley, todas las espa√Īolas que cuenten con una orden de protecci√≥n recibir√°n apoyo psicol√≥gico, extensivo a sus hijos e hijas menores de edad, y atenci√≥n m√©dica especializada con derivaci√≥n a un centro de salud mental o a una unidad psicosocial, seg√ļn corresponda. Tambi√©n se les ofrece atenci√≥n individualizada para facilitar la asistencia, protecci√≥n y orientaci√≥n, y existe un seguimiento personalizado del cumplimiento de las medidas adoptadas.

El empe√Īo en combatir ¬ęla peor verg√ľenza de Espa√Īa¬Ľ, como califica Rodr√≠guez Zapatero a la violencia dom√©stica, se completa ahora con la puesta en marcha -comenzando por Madrid- de un sistema electr√≥nico para controlar el cumplimiento de las √≥rdenes judiciales de alejamiento de los agresores.

Esta tecnología, resultado de seis meses de trabajo de los científicos del Instituto Salvador Velayos de la Universidad Complutense, consta de dos dispositivos: uno capaz de detectar la presencia del agresor a menos de 500 metros de distancia, que portará la víctima, y otro para el agresor con un radio de acción de 20 metros, máxima distancia que podrá haber entre ambos. La aproximación indebida disparará una alarma en la central de emergencias, que podrá actuar de inmediato.

El costo de cada equipo completo es de entre 600 y 800 euros (entre 800 y 1.075 d√≥lares estadounidenses) que financiar√° la Comunidad de Madrid con cargo a sus pr√≥ximos presupuestos. A diferencia del de Inglaterra, el sistema espa√Īol no cuenta todav√≠a con localizaci√≥n por sat√©lite, por lo que s√≥lo podr√° averiguarse aproximadamente la manzana donde se encontrar√≠an v√≠ctima y agresor; y tampoco puede trasmitir desde los lugares donde no existe cobertura de telefon√≠a m√≥vil, como el metro.

Recursos y carencias locales

Uruguay cuenta, desde hace dos a√Īos, con la Ley 17.514 de prevenci√≥n, sanci√≥n y erradicaci√≥n de la violencia dom√©stica. Se trata de una ley perfectible, como todas, pero el principal problema no es su calidad normativa sino la capacitaci√≥n y voluntad de las personas que tienen que aplicarla, sobre todo en lo que a la Justicia ata√Īe. La esperada instalaci√≥n en este mes de los juzgados de Familia especializados en violencia dom√©stica, siempre que vaya acompa√Īada de una adecuada formaci√≥n de los recursos humanos con que ser√°n dotados, allanar√≠a las dificultades actuales.

En agosto de 2004 también se aprobó el primer Plan de Prevención de la Violencia Doméstica. A su respecto, será fundamental que la próxima legislatura incluya en el presupuesto nacional suficientes recursos para su ejecución.

Por otra parte, la respuesta del sector educativo es esencial. Sin una educaci√≥n para la equidad desde la m√°s tierna infancia, ser√° muy dif√≠cil avanzar en el indispensable cambio cultural que propicie relaciones interpersonales m√°s sanas y respetuosas entre mujeres y hombres. Tambi√©n es indispensable la colaboraci√≥n de las y los profesionales de la salud en la detecci√≥n temprana de las se√Īales f√≠sicas y/o psicol√≥gicas de este tipo de violencia.

Por aquello de que lo que cuesta importa, también ayudaría a disminuir la violencia doméstica el cálculo de los costos que para la sociedad suponen sus consecuencias, medido en términos de gastos sanitarios, policiales, judiciales, laborales, productivos, entre otros.

Bas√°ndose en estudios de otros pa√≠ses latinoamericanos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que esos costos oscilan entre el 1,6 y el 2 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) de los pa√≠ses, lo que en c√°lculos gruesos en Uruguay significar√≠a entre 216 y 270 millones de d√≥lares, el doble y m√°s de lo que se necesita para poner en pr√°ctica durante un a√Īo el Plan de Emergencia Social propuesto por el gobierno electo.

Otra necesidad urgente es la creaci√≥n de servicios p√ļblicos para la atenci√≥n de la violencia dom√©stica. Actualmente, s√≥lo existen los de informaci√≥n, orientaci√≥n y derivaci√≥n a trav√©s del tel√©fono 0800 4141, y de asistencia jur√≠dica y psicol√≥gica en las Comuna Mujer, ambos prestados por la Intendencia Municipal de Montevideo. El resto depende de las organizaciones no gubernamentales, siempre desbordadas por la demanda. Refugios para derivar a las v√≠ctimas no hay ninguno.

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* Directora de La Rep√ļblica de las Mujeres, suplemento mensual del diario La Rep√ļblica, Uruguay.

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