Sep 29 2007
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Cultura

Enigma. – UN TEILLIER QUE NO ES TEILLIER

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Protesto mucho porque nadie lee en estos tiempos. He dicho que ya no hay críticos, ni siquiera amigos que acusen recibo de nuestros libros y que los diarios se los guarden y se los olviden en los anaqueles particulares de sus cronistas, esperando, tal vez, que en illo tempore sean importantes para ir a venderlos a la calle San Diego. Yo he malgastado muchos ejemplares de mis libros en esa vergonzosa usanza.

Lo terrible es comprobar que ni los propios amigos leen. Ni siquiera los cercanos, ni los íntimos, ni los compañeros de bares, donde muchas veces compartíamos el vino y los poemas. Me refiero a mi amigo Álvaro Ruiz Fernández, contertulio del bar Unión Chica de Nueva York 11 en Santiago de Chile. Fue aquí, en la Sociedad de Escritores de Chile que el mismo Álvaro Ruiz me trae dos libros de regalo: Correspondencia con Juan Cristóbal y Poemas del sol. Y, ¡oh sorpresa!: al llegar a mi casa de Osorno, me encuentro con un poema mío titulado: Invoco un nombre: Pablo, atribuido por mi amigo Álvaro Ruiz a Jorge Teillier.

Ese poema tiene una larga y muy clara historia. Y Ruiz, si hubiese actuado con un poco de rigurosidad, debía conocerla. Fue un poema premiado en un concurso nacional convocado por la Agrupación Cultural Chile que dirigía, en ese entonces, la profesora y escritora Ruth Godoy. La convocatoria fue en el año 1979 por el Goeth Institut y la Sociedad de Escritores de Chile, dirigida por Luis Sánchez Latorre. Me consta que Luis Sánchez Latorre fue jurado en ese concurso.

El primer premio recayó en el poema titulado: Invoco un nombre: Pablo, de Enrique Valdés que en la premiación, realizada en un acto público en el Goethe Institut fue recitado por la escritora y actriz Inés Moreno y que mereció, de parte de la esposa de Neruda, presente en ese acto, el regalo de una primera edición del libro Arte de pájaros, dedicado por Matilde (primera edición que aún conservo) y de un cheque, firmado por ella misma, por la suma de $7.000 para el ganador del concurso, que era yo. Ambos documentos están en mis archivos hasta hoy.

Estoy seguro que ni Ruiz, ni Teillier participaron en ese concurso, pero no cabe dudas que lo supieron. Recuerdo que se alegraron mucho de mi premio. Como obsequio, yo distribuí una copia del poema a todos mis amigos de La Unión. Y me consta que Teillier hizo un sobre y lo envió a su amigo Juan Cristóbal al Perú con una carta donde no menciona al autor y contribuye al equívoco que tanto le fascinaba. El poema no tenía firma, pues era la misma copia anónima que se exigía en las bases. De ese modo llegó ese texto a manos de Juan Cristóbal.

Si Álvaro Ruiz hubiese investigado un poco más, se encontraría con estos datos contundentes: Las noticias de los diarios del mes de Septiembre de 1979, donde salió la nómina de los premiados y la convocatoria. En el número 11 de la Revista Araucaria, de 1980, revista del exilio y de la resistencia de ese tiempo, publicada en Moscú, se hizo un homenaje a Pablo Neruda y el poema aludido está allí, vivo aún Jorge Teillier, junto a muchos poetas que celebraban al gran vate. Entre ellos: Omar Lara, Armando Uribe Arce, Oscar Hahn, Hernán Lavín, Castellano Girón , Federico Schopf y otros más. Ruiz no sabía, ni leía nada de todo esto.

Pero hay más. El poema completo fue publicado en mi libro Avisos Luminosos, Editorial LAR en 1986, en plena vida de Teillier. Es verdad que gran parte de la edición de ese libro fue destruido junto a la editorial Terranova, en un acto vandálico de la dictadura. Pero existen varios ejemplares en la Biblioteca Nacional y allí, en ese pequeño libro, aparece el poema atribuido ahora a nuestro amigo Teillier, con una nota que explica claramente su origen y su circunstancia.

En la versión que Ruiz entrega en Correspondencia con Juan Cristóbal, aparece un poema que se titula El Fugitivo. Este es un poema mío que se incluye en dos de mis libros, con el título de Estoy Lejos, pero es el mismo poema: Está en: Avisos Luminosos y Materia en Tránsito (1986) y que, además, está antologado en el libro de Miguel Arteche, Roque Esteban Scarpa y Juan Antonio Massone, Antología de la poesía chilena contemporánea de Editorial Andrés Bello, 1984, de gran difusión.

Finalmente, el poema aludido ha inspirado al músico y guitarrista Juan Mouras para hacer un Oratorio en homenaje a los 100 años de Neruda, con motivo de la medalla de la Presidencia de la República que se me otorgó en 2004. La ejecución de esta obra fue realizada en Osorno, Coyaique y Santiago y allí se repartieron folletos con el texto del poema que es el mismo que Ruiz atribuye a nuestro amigo Teillier.

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* De la Academia Chilena de la Lengua.

Addenda
TODO EN SU LUGAR, RUIZ FUE INOCENTE

Durante su estadía limeña Álvaro Ruiz concibió la idea de publicar la correspondencia mantenida por muchos años entre los poetas Jorge Teillier, chileno, y Juan Cristóbal, peruano.

Rivera Westerberg

Juan Cristóbal puso a disposición de Ruiz su archivo; entre las cartas enviadas por Teillier estaba el poema que suscitó el enojo de Valdés. Juan Cristóbal pensaba que pertenecía a Teillier, Ruiz dio por buena la suposición.

Se puede pensar cualquier cosa sobre la obra de Jorge Teillier, pero es difícil imaginar que haya pretendido atribuirse una producción ajena. A continuación notas acerca de cómo se resuelve el entuerto.

Conocida la justa protesta de Enrique Valdés, con celeridad Ruiz se dirige a Juan Cristóbal y al mismo afectado el 20 de julio de 2007.

Dice Ruiz:

“A todos nos sorprende la situación, independientemente de haber sido yo el que recopiló las cartas. Qué opinas del hecho. Raro, rarísimo”.

El mismo día –el correo electrónico es casi instantáneo– Juan Cristóbal responde:

“¿Y por qué crees que Jorge hizo eso?

“Lo que tiene varias vertientes para tratar de comprender: no decirme que el poema no era de él, leerlo como si fuera suyo…

“¿Falta de crieterio? ¿Juego literario …? ¿Sorprendernos? ¿Plagio? ¿Impostura?

“No logro explicarme. Ayudame a hacerlo. ¿O no hay nada que explicarse? Yo creo que si”.

En un acto de justicia, Juan Cristóbal escribe a Enrique Valdés:

“Antes que una disculpa publica te voy a contar la historia de ese poema, porque Álvaro Ruiz no tiene culpa de nada, en todo caso yo soy el culpable.

“Cierta vez Jorge me envio el poema aludido, yo tengo los originales, digamos, del poema. Luego el vino al Peru y leyó el poema en un taller de literatura … en la universidad de San Marcos, como si fuese suyo. converse con él para publicarlo y me dijo que no era conveniente ‘por ahora’.

“Luego en una carta de la correspondencia conmigo (tras) insistirle a publicar el poema, me dice ‘que no es conveniente’ (…) Cuando falleció lo publicamos como si fuese él el autor.

“Lamento lo ocurrido. Esta carta va con copia a Álvaro, que no es culpable de nada”.

El círculo se cierra con la comunicación de Valdés a Ruiz:

“Alvaro: por supuesto que hay mucho que explicarse. El poema evidentemente le gustó y constituye un homenaje, pero no es eso lo que interesa. Estamos ya acostumbrados a que nuestros textos sean eso: lo que son y nada más. Ni por broma pienses que me hace feliz este escándolo de pura mierda.

… … …

“Es Teillier, nuestro amigo de borracheras, el que queda como la mona, apoderándose de algo que sabía muy bien que no es y no era de él”.

Más adelante, siempre refiréndose a Teillier, desliza:

“Creo que se debía a su aprehensión y a su falta de compromiso político e intelectual en contra de Pinochet. Eso le dolía mucho. Que no fuera capaz de ser como Lihn y su El Paseo Ahumada, que no escribiera un poema como el ‘Tote’ España o como las cartas de Floridor. Frente a eso su: “Si caigo por toque de queda, hazme señales con tu espejo”, parecen ridiculeces.

“Mi sentimiento es éste y puedo equivocarme. Quiso presentar en Perú y ante su familia y amigos, el personaje de un poeta que está vivo frente al despojo y a la tortura que sus propios parientes y padres sufrían en carne viva fuera de la patria.

“Por eso tomó ese poema, que hablaba por él. Pero tú sabes que eso a Teillier no le interesaba en lo más mínimo. No era su registro armónico ni su tesitura musical. Por eso creo que lo asumió como suyo. Dime si te parece.

“Yo estoy más bien dolido, no con ustedes, sino con él, con su recuerdo, con su doble amistad que muchas veces se la protesté frente a su propia cara. Hay allí un gran tema para investigar.

“Un abrazo.”

Data

foto
Enrique Valdés
(1943), natural de Aysén –Patagonia chilena– es Doctor en Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Ilinois. Miembro del número de la Academia chilena de la Lengua, es profesor de la Universidad de Los Lagos, en Osorno. En tanto escritor cultiva la poesía, el cuento, la novela y el ensayo. En 2002 reciobió el Premio Nacional de la Crítica otorgado a su novela Solo de orquesta. Ha publicado una decena de libros.

fotoAlvaro Ruiz)1953), nació en Canadá –su padre integraba la legación diplomática chilena en ese país Ha residido en México, Perú, y otros países. Entre 1977 y 2007 ha publicado nueve libros; otros dos esperan editor.
Puede leerse en esta revista una semblanza de Jorge Teillier de Álvaro Ruiz aquí.

fotoJuan Cristóbal(Lima, 1941). Profesor universitario, periodista y poeta; Premio Nacional de Poesía en 1971. Puede leerse en Piel de Leopardo la carta del escritor a sus colegas y compatriotas que participaron este año de 2007, leyendo sus textos en la cubierta del monitor Huáscar, en el encuentro internacional organizado por la fundación Chile Poesía; dicho texto se encuentra en El Huáscar y las palabras no arrastradas por el viento, crónica que irritara a algunos intelectuales.

Enrique Lihn, ya fallecido, y Floridor Pérez son escritores chilenos; también mencionado por Valdés el magallánico Aristóteles España, poeta y director de la revista literaria www.lapatadeliebre.cl tiene el dudoso privilegio de haber sido el más joven preso político, y torturado, de la dictadura militar cívica de 1973/90.

El bar a que hace referencia Valdés, La Unión, en el centro de Santiago, fue lugar de encuentro –y todavía lo es, aunque en menor medida– de escritores y bohemios.

Sobre Jorge Teillier se recomienda como primera aproximación el texto de Álvaro Ruiz indicado más arriba.y, de Francisco Véjar, también en Piel de Leopardo, Viaje al muno de Jorge Teillier.

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