Jun 1 2010
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Política

Entre las mentiras de Netanyahu y la polar-ización de Venezuela

Néstor Francia.*

Las condenas de casi todos los países y organismos mundiales al ataque perpetrado por Israel contra la flotilla humanitaria no disuadirán a los sionistas de continuar con sus agresiones y envalentonamiento frente a la “comunidad” internacional. El sionismo es un Frankenstein creado por Occidente en su empeño por dominar el mundo, y tal como ocurre en la afamada novela de Mary Shelley, el monstruo se vuelve inclusive contra sus creadores.

Además, es conocido el inmenso poder mundial que tiene el sionismo. Recordemos tan solo que el primer funcionario nombrado por Barack Obama una vez que asumió la presidencia fue el sionista Rahm Emmanuel, un conspicuo representante del lobby judío en Wall Street, y hoy todavía jefe de Gabinete del presidente gringo. También tiene el sionismo inmenso poder mediático, por lo que ya poco a poco los grandes medios de la burguesía comienzan a manipular con el caso, y ya desde ayer grandes agencias internacionales comenzaron a cambiar la denominación “flotilla humanitaria” por otra más conveniente a Israel: “flotilla propalestina”.

La flotilla buscaba ayudar al pueblo palestino que vive bajo el férreo bloqueo israelí con el envío de alimentos, enseres, ayudas médicas y materiales para la construcción, puesto que estructuras como hospitales y escuelas han quedado derribadas o en muy mal estado por los ataques realizados por las fuerzas de Israel.

Por supuesto, los sionistas recurren una vez más a la mentira para justificar sus agresiones, siguiendo el ejemplo de sus socios imperiales. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dijo ayer en Ottawa que “lamentaba” la pérdida de vidas durante el ataque del ejército israelí, pero que los ocupantes del barco “atacaron deliberadamente a los soldados; éstos fueron golpeados con palos y atacados a golpes de puño, e incluso se reportaron disparos, y nuestros soldados debieron reaccionar para defender sus vidas”. Por supuesto, no hay ni un solo herido de parte de los “agredidos” soldados del sionismo.

En realidad, el ataque ya estaba anunciado. Israel cumplió las amenazas realizadas el pasado sábado por el portavoz de su Ministerio de Relaciones Exteriores, Ygal Palmor, quien indicó que su país estaba dispuesto a bloquear el paso de las embarcaciones, incluso con el uso de la fuerza: “Intentaremos impedirles que se acerquen a las costas de la franja de Gaza de manera pacífica, pero si se empeñan en pasar, los bloquearemos”.

En cuanto a la reunión del Consejo de Seguridad de ese parapeto inútil que se llama Naciones Unidas, el principal obstáculo de la negociación en tal instancia, que después de un debate público pasó a tratarse a puerta cerrada, era si la investigación se haría a nivel internacional y de forma independiente, tal como pide Turquía, o si sería únicamente realizada por Israel, tal como prefiere Estados Unidos. Por supuesto, en este último caso vale el refrán “zamuro cuidando alpiste”. Pero además el Imperio justificó parcialmente el ataque, cuando su vocero en el Consejo expresó que la distribución de asistencia humanitaria a través de una acción como la realizada por esa flotilla no era la más apropiada:

“Los mecanismos no provocadores y que no buscan la confrontación son los que deben utilizarse en beneficio de la población de Gaza. La entrega directa (de la asistencia) por vía marítima no es apropiada ni responsable y, desde luego, tampoco es efectiva bajo estas circunstancias”. O sea que los provocadores no son los sionistas que bloquean a todo un pueblo y lo someten a penurias, sino quienes quieren ayudarlo.

Por supuesto, el Consejo de Seguridad solo aprobó una suave moción, al pedir ayer una investigación “imparcial” del sangriento abordaje israelí y condenó los “actos” que resultaron en la pérdida de al menos 10 vidas. Tras una reunión de emergencia y negociaciones maratónicas, los 15 miembros del consejo acordaron una declaración presidencial más suave que la demandada inicialmente por palestinos, árabes y turcos. Estos habían pedido una condena del ataque de las fuerzas israelíes “en los términos más fuertes” y “una investigación internacional independiente”.

La declaración, sin embargo, que fue leída durante una reunión formal del consejo, retiró la palabra “independiente” y pidió en lugar de eso “una investigación rápida, imparcial, creíble y transparente según estándares internacionales”.

El colmo de los colmos es que la condena del ataque en la declaración no nombró a Israel.

Es claro que no son los organismos internacionales dominados o condicionados por el Imperio quienes decidirán esta batalla mundial, cruenta y dura, entre las fuerzas de la luz y de la oscuridad. Son los pueblos rebelados, con grandes sacrificios, quienes decidirán todo al final de todos los finales.

Una acotación final sobre el tema: los medios impresos venezolanos de la derecha, tan preocupados y escandalosos siempre por las bombitas lacrimógenas que les lanzan a los carajitos del “movimiento estudiantil”, le dieron un tratamiento notablemente secundario a la masacre israelí. Claro, ellos son deudos del sionismo y del imperialismo.

Ayer en nuestro programa de radio acuñamos un término: la Polar-ización, o sea la polarización en torno al caso de la Polar. Según la posición que de ahora en adelante se asuma con relación a esa situación, sabremos de qué pata cojea la gente. Los cagatintas de la canalla mediática fueron prolíferos el fin de semana en la defensa del emporio de los Mendoza. Artículos, reportajes, entrevistas trasmitían la esencia de la nueva consigna escuálida: “Polar somos todos”.

Fue precisamente este asunto lo que terminó de definir el espectacular salto de talanquera de Henry Falcón y el PPT. Esta Polar-ización es una expresión concreta, emblemática, de la lucha de clases en Venezuela. Por eso ayer, con el objetivo de rechazar las acciones de especulación y acaparamiento de los alimentos, los trabajadores de las empresas nacionalizadas marcharon desde la sede de PDVSA La Campiña hacia Fedecamaras. El sector obrero, representado por trabajadores petroleros, eléctricos, alimentación, empresas básicas, entre otros, rechazó principalmente las acciones de Fedecamaras contra la seguridad alimentaria y reivindicó su apoyo contundente al Presidente Chávez.

Entre los marchantes se encontraban trabajadores de Molinos de Trigo (Monaca), Empresa de Lácteos los Andes (Enlandes), Federación de Trabajadores Eléctricos (Fetraelec), Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros (FUTPV). El presidente de los Trabajadores Socialistas, Orlando Castillo, pidió a Fedecamaras detener la conspiración y empezar a comportarse como empresarios más no como un partido político. Es importante señalar que el dirigente aseguró que esta manifestación se trata de un primer paso de una movilización a nivel nacional: “Cada vez que Fedecamaras intente reeditar los sucesos de 2002, los trabajadores vamos a estar en la calle”.

La presencia de la clase obrera en la calle debe mantenerse, para jugar su papel histórico de vanguardia del pueblo, incidir en la concientización de las mayorías, combatir la manipulación empresarial y mediática, y demostrar que el proletariado es la fuerza organizada que dirigirá al pueblo en el camino hacia el socialismo.

Con absoluta claridad política, Pedro Rojas, dirigente del sindicato petrolero, denunció que Fedecamaras no desea diálogo con el gobierno y señaló que promueven la escasez porque poseen la mayoría de la producción alimentaria en Venezuela. “En todo el país los trabajadores se van a movilizar para hacer respetar sus derechos”, aseguró por su lado Orlando Castillo.
En este contexto, queremos señalar la multimillonaria campaña publicitaria que está desplegando la Polar para reforzar su manida imagen de empresa socialmente responsable, fundada con base a las migajas que este grupo siempre ha lanzado a la misma sociedad que explota y que los hace inmensamente ricos comprando sus productos, mientras ellos retribuyen con desechos miserables, solo en función de poder maquillar su condición de voraces capitalistas y monopolistas.

La nueva y costosísima campaña consiste en cuñas de TV y avisos "full" color en múltiples medios, donde se refieren a unos donativos a una fundación que se ocupa del cáncer de mama, “Senos ayuda”. El donativo consiste en 1 BsF (leyó bien, un bolívar fuerte) por cada mil kilos de harina que vendieron en el mes de mayo. Según sus propios números (una vez divididos los kilos vendidos en el mes entre 30 y subdivididos entre mil), la donación diaria es de 1.300 bolívares fuertes… ¡es aproximadamente la vigésima parte de lo que pagan por un solo aviso de prensa!

Lo que quiere decir que no es una donación, sino parte de la inversión publicitaria para vender al diablo como un serafín. Con razón el vocero del Partido Comunista de Venezuela, Carlos Aquino, aclaró que en Venezuela hay dos proyectos antagónicos sin reconciliación posible y por ende, es imposible una tercera vía: “No hay tercera vía, no hay tercer camino, no puede haber conciliación, los que están en un discurso de que hay que conciliar al país, es una traición a la revolución porque no se pueden conciliar dos proyectos irreconciliables”.

Definitivamente, tanto en el mundo como a lo interno, en Venezuela, las cosas se ponen cada día más claras.

* Analista de asuntos políticos.

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