Abr 7 2017
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Opini贸nPol铆tica

Entre los colombianos ronda el miedo

Se siente en el ambiente, se deja ver por todos los rincones, se toma los noticieros, las p谩ginas de los peri贸dicos, los programas de radio, y especialmente el espacio por el que navegan a diario miles de millones de mensajes. Es el miedo, el contenido b谩sico de un discurso que se vende en todos lados, a diario, y que busca normatizar a la humanidad, uniformarla, ponerle en su boca las mismas palabras, en su cerebro una sola y 煤nica forma de pensar y actuar.

El miedo no solo paraliza sino que impulsa a abrazar al m谩s fuerte, a sumarse a sus causas, as铆 estas vayan en contra de la justicia, de la libertad y las transformaciones. El miedo empuja a abrazar el atraso y la violencia. El miedo ya no es solo una forma de protecci贸n y de preservaci贸n de la humanidad, es un arma letal en manos del sistema y se mueve vertiginoso por sus venas: los medios masivos de informaci贸n.Resultado de imagen para colombia miedo campesinos

Y no es de ahora, el miedo ha estado ah铆 siempre. En la iglesia, en la escuela, en el hogar, en la pol铆tica que siempre se ha hecho con armas y en el poder que se soporta en ellas y en el miedo que provocan. Los Estados y sus reg铆menes han impuesto una estructura social, econ贸mica y pol铆tica injusta, y han construido un andamiaje ideol贸gico, una forma de pensar que permite aceptar y defender ese estado de cosas; lo han hecho a sangre y fuego, y con sutiles formas en las que el miedo est谩 siempre presente.

Primero, el miedo al comunismo justific贸 en Am茅rica Latina las dictaduras militares de los a帽os 70, y la intromisi贸n de los Estados Unidos en Centro Am茅rica para evitar las revoluciones en en los a帽os 80 y parte de los 90; despu茅s lleg贸 el miedo al terrorismo en el mundo entero a partir del 2001, cuando fueron derribadas las torres gemelas, y se le dio patente de corso a los Estados Unidos para invadir a Irak y Afganist谩n en busca de armas qu铆micas de destrucci贸n masiva, y del responsable de derribar las torres.

Y en nuestro maltrecho pa铆s, las 茅lites se convirtieron en maestros del uso y el abuso de ese dispositivo, instalado en los cerebros de la gente. Aqu铆 se combinan todos los miedos al comunismo, al narcoterrorismo, y a un tal castrochavismo que nadie sabr铆a explicar, pero al que le tienen miedo. Ese miedo a lo que la gente no sabe qu茅 es ni c贸mo opera es lo que ha permitido a las 茅lites la morbosa concentraci贸n de la riqueza en sus manos y la vergonzosa pobreza en las de la inmensa mayor铆a. Y es lo que ha impedido por d茅cadas la construcci贸n de una propuesta social y pol铆tica fuerte, y el levantamiento popular en contra de esas 茅lites. 驴O de qu茅 otra manera podr铆amos explicar la sumisi贸n y la paciencia con la que colombianos y colombianas soportamos toneladas de injusticias todos los d铆as de nuestras vidas?

En un art铆culo, el periodista mexicano Luis Alberto Rodr铆guez, quien usa el seud贸nimo 鈥淎lberto Buitre鈥, presenta los fundamentos de un m茅dico, neurobi贸logo y cient铆fico social noruego, Gernot Ernst, para explicar las razones por las que las mayor铆as en el mundo se est谩n sesgando hacia comportamientos conservadores, reaccionarios, de derecha. Seg煤n Ernst, 鈥渆l contexto social actual es el caldo de cultivo para esto. Internet literalmente bombardea con mierda los cerebros de las personas鈥 las redes est谩n plagadas de pseudoargumentaci贸n, generan ego铆smo y con ellas es f谩cil burlarse de asuntos realmente serios, como una tragedia humana, un acto de corrupci贸n pol铆tica, y la lucha de un grupo de personas por sus derechos鈥

Y los m谩s peligroso de todo: generan miedo. Y el miedo es la materia prima de la derecha鈥, y dice adem谩s que 鈥渓a derecha crea enemigos abstractos: Migrantes, homosexuales, mujeres, anarquistas, y en ellos se funda el miedo, y un candidato o candidata de derecha aparece como una figura paternal que es capaz de arreglar tus problemas. Provoca patriarcado鈥. Y al padre, dice, se le cree todo.

Aram Aharonian, periodista e investigador uruguayo, experto en temas de comunicaci贸n, explica en su libro 鈥淓l asesinato de la verdad鈥 c贸mo es que vivimos en una sociedad conectada, espiada y controlada, a trav茅s de un multimillonario negocio monopolizado por seis grandes transnacionales de la comunicaci贸n, que incluye la web, el internet y todas sus derivaciones. Millones de mensajes que se mueven a diario en ese universo virtual suman a la estrategia de construcci贸n de un discurso 煤nico, basado en un nuevo concepto que se abre camino, el de la post verdad, que consiste en alimentar a las sociedades con informaci贸n que atienda a las emociones, las creencias y los imaginarios personales por encima de los hechos objetivos. Es decir que hoy en d铆a preferimos que nos mientan de manera reiterada, y lo peor es que somos conscientes de ello.

Detener esta dif铆cil realidad, por supuesto, no es tarea f谩cil, ya que se trata de un acumulado que durante d茅cadas ha elaborado detalladamente el sistema y sus 茅lites. Su mayor logro es el individualismo como una religi贸n; ponernos a pensar solos, por separado, a tener amigos y amigas virtuales que se consiguen por las redes, a los que casi nunca podemos abrazar ni besar; impulsarnos hacia la competencia por alcanzar niveles de riqueza y reconocimiento. Nos tienen sentados y sentadas frente a un dispositivo digital o electr贸nico en donde recibimos sus instrucciones ego铆stas.

Aunque pareciera que no hay salida, podr铆amos insistir en un elemento b谩sico para escapar de la burbuja, advirtiendo que por b谩sico no es sencillo, as铆 como en el f煤tbol 鈥渓o m谩s dif铆cil es hacer la jugada f谩cil鈥. Pero hay que intentarlo. Para escapar del opresor y del esclavo que tenemos por dentro es necesario pensar en colectivo, relacionarnos con gente de carne, hueso, y coraz贸n; desarrollar pensamiento y econom铆a propia, sospechar de la 鈥渧erdad鈥 medi谩tica, atrevernos a pensar y actuar diferente; participar en los espacios sociales que plantean transformaciones y otras formas de hacer la pol铆tica; construir procesos de comunicaci贸n popular y medios propios; desarrollar en nuestros territorios formas de autogobierno. En suma, se trata de creer en nosotros y nosotras mismas y construir poder popular.

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