Mar 31 2006
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Cultura

Entrevista con Virginia Vidal – DELIA DEL CARRIL Y LA CULTURA EN CHILE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El pretexto de nuestra charla con Virginia Vidal es su pr√≥ximo libro sobre la pintora argentina Delia del Carril, de quien fuera amiga cuando joven. Vidal fungi√≥ como secretaria general de la Sociedad de Escritores de Chile y es autora de las novelas: Oro, Veneno, Pu√Īal (2002); Javiera Carrera, Madre de la Patria (2000); Balmaceda var√≥n de una sola agua (1991); Cad√°veres del incendio hermoso (1990) y Rumbo a √ćtaca (1987).

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En M√©xico ha publicado relatos en las revistas La pluma del ganso y Archipi√©lago ‚Äďeditada por la UNAM‚Äď. Asimismo, Virginia Vidal fue la √ļnica periodista de Am√©rica acreditada cuando la entrega del Nobel a Neruda en 1971. Es coautora del libro Los rostros de Neruda (Editorial Planeta, Santiago, 1998). Su ensayo Neruda o la captura de un c√≥ndor con cazamariposas se extendi√≥ al punto de escribir el libro Neruda, memoria crepitante‚Äď (Ediciones Tilde, Espa√Īa, 2003).

La metodolog√≠a de la presente entrevista fue un cuestionario v√≠a correo electr√≥nico, pero en realidad hay miles de cartas cruzadas entre nosotros. Hace poco habl√© con Sergio Pitol ‚Äďdurante la Feria del Libro de Miner√≠a‚Äď y lo √ļnico que me pregunt√≥ de mi viaje a Santiago fue por su amiga Virginia Vidal. Ella dirige la revista de cr√≠tica y poes√≠a Iberoamericana Anaquel Austral online.

‚ÄďEres un referente por tu trayectoria como periodista. ¬ŅPodr√≠as compartir tu mejor historia, la cobertura de la que te sientas m√°s orgullosa?

‚ÄďConfieso que creo no ser ¬ęreferente¬Ľ de nada ni de nadie, salvo que privilegi√© el frente cultural por sobre los otros, y es as√≠ como con este objetivo fund√© en el diario El Siglo la primera secci√≥n cultural cotidiana del periodismo nacional llamada No s√≥lo de pan…

Con los a√Īos creci√≥ la importancia de haber estado en Estocolmo cuando la entrega del Nobel a Neruda… fotoEn este oficio son muchas las experiencias que se van acumulando y que te llenan de un secreto orgullo, como haber entrevistado a Garc√≠a M√°rquez y preguntarle si √©l le rend√≠a un homenaje t√°cito a Dar√≠o con el comienzo de Cien a√Īos de soledad. O haber ido en la primera gira de Salvador Allende como candidato en la cuarta campa√Īa que lo llevar√≠a a la presidencia, a la muerte y a la gloria ‚Äďlo acompa√Ī√°bamos s√≥lo dos periodistas: Eugenio Lira Massi y yo‚Äď.

‚Äď¬ŅCu√°l fue tu trabajo al interior del Museo de la Solidaridad Salvador Allende en el contexto de la Unidad Popular?

‚ÄĒEn ese tiempo no llevaba el nombre del presidente, sino simplemente Museo de la Solidaridad y se puede decir que su cuna fue el Instituto de Arte Latinoamericano de la Universidad de Chile donde yo trabajaba como encargada de prensa y relaciones p√ļblicas.

Tan importante instituto era dirigido por Miguel Rojas-Mix. All√≠ estaba el profesor brasile√Īo Mario Pedrosa que fue uno de los pilares de la iniciativa. Otra trabajadora destacada era Carmen Waugh, tambi√©n gran colaboradora de Delia del Carril en la venta de sus cuadros, que, con el fin de la dictadura de Pinochet, fue designada directora del Museo de la Solidaridad al que se le dio el nombre de Salvador Allende, una entidad del pueblo de Chile, ajena a la Fundaci√≥n Salvador Allende, enriquecida por la labor de nosotros, los exiliados, que trabajamos en diversos pa√≠ses impulsando los museos de la Resistencia.

En rigor, este museo debe depender de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos, pues todo su patrimonio artístico fue donado por artitas vivos de todo el mundo para el pueblo de Chile. Personalmente, me correspondió estar con la Payita, Miriam Contreras Bell, en Belgrado cuando se contactó con los artistas plásticos yugoslavos. La Payita fue el alma de los museos de la Resistencia. Todas esas obras de arte que constituyen el más importante museo de arte del siglo XX fueron donadas en vida de Salvador Allende por los propios artistas, como Joan Miró y Roberto Matta, al pueblo chileno y él mismo como presidente inauguró dicho museo en la sede del edificio de la Unctad, luego llamado Palacio de la Cultura Gabriela Mistral.

‚Äď¬ŅQu√© me puedes contar del legendario periodismo chileno? Por ejemplo los primeros 40 a√Īos de la revista Punto Final (y su rescate del Diario del Che Guevara en Bolivia), o las condiciones en que sal√≠a la revista Araucaria durante su exilio y sus extraordinarios colaboradores internacionalistas, Julio Cortazar, Gabriel Garc√≠a M√°rquez, Mario Benedetti, Ariel Dorfman y otros.

‚ÄĒYo respeto y admiro al periodismo que tiene sus ra√≠ces en la prensa obrera, fundada por Luis Emilio Recabarren en el Norte Grande con los trabajadores del salitre. Araucaria, de cuyo consejo de redacci√≥n fui miembro, despu√©s de 12 a√Īos de existencia, dej√≥ de publicarse por orden del Partido Comunista, a pesar de que hab√≠amos hecho una gran tarea para que siguiera public√°ndose en Chile y cont√°bamos con el apoyo de pr√°cticamente toda la intelectualidad chilena, con personajes tan importantes como do√Īa Elena Caffarena, Nemesio Ant√ļnez, Carmen Waugh, entonces directora de La Casa Larga, centro cultural que desafi√≥ a la dictadura.

Ya en ¬ędemocracia¬Ľ, durante los gobiernos de la Concertaci√≥n se ha producido en Chile algo que no logr√≥ la dictadura: la eliminaci√≥n de todos los medios de prensa alternativos laicos, sucumbieron todos los que lucharon contra la dictadura, por ejemplo: An√°lisis, de la que fui colaboradora, Apsi, Cauce, Fort√≠n Mapocho, como tambi√©n los fundados despu√©s y que eran promisorios medios de la vida cultural: Rocinante y el diario La √Čpoca con su valioso suplemento Literatura & Libros.

Queda en pie y resiste heroicamente los embates la revista Punto Final dirigida por Manuel Cabieses, brillante periodista que puede contar mucho de esos cuarenta a√Īos, comprendidas la censura, la clausura, la persecuci√≥n. En cuanto reapareci√≥ Punto Final, a√ļn en plena dictadura, empec√© a colaborar en ella, bajo el nombre de Mar√≠a Micaela Tobar, mi homenaje secreto a Roque Dalton.

‚Äď¬ŅCu√°ndo comenzaste a viajar?

‚ÄďCreo que el inicio de los viajes se debi√≥ a la Revoluci√≥n Cubana. Algo que nunca se ha discutido en profundidad es el aporte de Cuba al ec√ļmenos del castellano.

El triunfo de esta revoluci√≥n provoca el inter√©s por nuestra lengua en todo el planeta y c√°tedras de lenguas romances de las universidades del mundo empiezan a invitar a profesores latinoamericanos y tambi√©n traductores para divulgar en nuestro continente sus libros y revistas. Nosotros fuimos a China. All√≠ llegaron ese joven brillante que era Sergio Pitol, Poli D√©lano y sus padres Lola Falc√≥n y Luis Enrique D√©lano, tambi√©n entra√Īable amigo de M√©xico.

‚ÄďHablemos de M√©xico, alguna vez me contaste que conociste a Juan Jos√© Arreola en la Feria del Libro de Guadalajara. ¬ŅQu√© confabulaste con nuestro Arreola?

‚ÄďCuando me encontr√© con Arreola yo andaba en el Congreso de los escritores insurgentes, organizado por Arturo Azuela. Fue un encuentro inolvidable en Guadalajara, en la Capilla Clementina del Hospicio Caba√Īas, mientras se cern√≠a sobre nosotros el aura del Hombre de Fuego, de Jos√© Clemente Orozco…

foto¬ŅC√≥mo olvidar a Arreola, su figura jacarandosa, su capa, su gracejo? Me recit√≥ un poema que sab√≠a de memoria, dedicado a √©l por Pablo Neruda. Le dije que yo ten√≠a una duda, porque hab√≠a rega√Īado por perezoso a uno de mis hijos cuando escribi√≥ una composici√≥n sobre El Guardagujas y se hab√≠a limitado a decir que el autor criticaba el mal funcionamiento de los trenes. ¬ŅAcaso √©l no hab√≠a pretendido una grandiosa met√°fora sobre la existencia humana, etc., etc.?

Y Arreola me dice con picard√≠a: ¬ęVirginia, yo s√≥lo pretend√≠a reprender a los encargados del infame servicio de los ferrocarriles mexicanos…¬Ľ

‚ÄďA prop√≥sito del Premio Cervantes 2005, entregado a Sergio Pitol, un escritor autobiogr√°fico por antonomasia, ay√ļdanos a complementar sus pasajes en China y Rusia, puesto que s√© que eres su amiga personal. ¬ŅQu√© compartieron en aquellos pa√≠ses?

‚ÄďF√≠jate que le escrib√≠ un saludo a Sergio Pitol con motivo del Premio Cervantes, algo que a todos los latinoamericanos nos llena de orgullo, pero por timidez no me atrev√≠ a mand√°rselo para no importunarlo. Lo conoc√≠ en Beijing, un joven muy serio y estudioso. A√ļn conservo un papel recortado del D√≠a de los muertos que me regal√≥. Pitol no se dejaba embelesar por la rica artesan√≠a china y me dec√≠a: ¬ęno es desprecio, lo que pasa, es que todo lo que se hace en China, tambi√©n se hace en M√©xico, as√≠ sean bordados, cer√°micas, filigranas, tallados en piedras duras…¬Ľ

Luego parti√≥ a Polonia. Nos sol√≠an llegar noticias de su actividad tan fecunda. Despu√©s del golpe de 1973, cuando yo ya estaba en la radio, en Mosc√ļ, y √©l era un diplom√°tico, me invit√≥ a su casa donde admir√© obras espl√©ndidas de la pl√°stica mexicana. Me atrev√≠ a mostrarle mis cuentos incipientes. Pitol fue generoso, estimulante.

Despu√©s vino al homenaje a Jos√© Donoso, ac√° en Santiago. Me dio pena, pero le hall√© raz√≥n cuando dijo que encontraba a los chilenos silenciosos y tristes, que hablaban en voz baja… Ten√≠a raz√≥n: todav√≠a segu√≠amos marcados por el terror de la dictadura.

Leer a Pitol es recorrer parte de mi propia geograf√≠a, Bujara, Samarkanda, Belgrado y admirar esa prosa √ļnica que suele sorprenderte con la insidia y el brillo de una cuchillada de roto malero.

‚Äď¬ŅTe consideras una amante de la literatura mexicana?

‚ÄďPor a√Īos fue mi pasi√≥n. Creo que naci√≥ con Los de abajo. No, antes, en mi infancia, con Manuel Acu√Īa y su Nocturno a Rosario, que mi madre recitaba de memoria.

No puedo olvidar a ese personaje de El √Āguila y la Serpiente que pide ser fusilado en cuanto termine de fumar su habano, cuando caiga el copo de ceniza… Y Rosario Castellanos, esa dama peque√Īa, cuya elegancia, serenidad y seriedad conoc√≠ en el Congreso de Escritores de Vi√Īa del Mar, y Mercedes Garro, su sombra se cierne sobre alguna pr√≥cera, y La regi√≥n m√°s transparente y Juan P√©rez Jolote y…

Debo a los libros de bolsillo del Fondo de Cultura Económica el conocimiento de este mundo inagotable.

‚ÄďUstedes tienen su propia mitolog√≠a literaria, la Generaci√≥n del 50: Enrique Lihn, Jorge Teillier, Jos√© Miguel Varas, Jorge Edwards y Jos√© Donoso, he le√≠do tus ensayos en la revista Rocinante, octubre de 2000 y Araucaria, n√ļmero 12, 1980.

Aqu√≠ son muy queridos los del 50, el Fondo de Cultura Econ√≥mica sigue reeditando a Lihn y Teillier; a Varas lo le√≠ en la revista El Cuento, fundada por Juan Rulfo y otros; Donoso y Edwards pertenecen al boom, pero ¬Ņnecesitan ser reivindicados en tu pa√≠s? ¬ŅQu√© recuerdas de esos cinco escritores de los a√Īos cincuenta?

‚ÄďHablar de estos escritores ser√≠a largo. La llamada generaci√≥n del 50 es de una importancia enorme, a√ļn no valorada en toda su dimensi√≥n en nuestro pa√≠s. No s√≥lo comprende esos poetas extraordinarios que son, adem√°s de Lihn y Teilier, Uribe, Alberto Rubio, Efra√≠n Barquero, Stella D√≠az Varin, Cecilia Casanova, sino tambi√©n sus cronistas, dramaturgos y narradores: Claudio Giaconi, Enrique Molletto, Lafourcade.

En el Anaquel Austral publiqu√© la √ļltima conversaci√≥n que sostuve con Teillier, tres d√≠as antes de su muerte. A todos los respeto, pero Lihn concita mi mayor admiraci√≥n por su intensidad, trascendencia y desgarramiento. Creo que Jos√© Miguel Varas merece con toda justicia y sin dilaci√≥n el Premio Nacional de Literatura. La lista de poetas no acaba as√≠, no m√°s: est√°n, entre tantos, Gonzalo Mill√°n, Elvira Hern√°ndez, Eduardo Llanos, Armando Roa Vial.

‚ÄďYa tienes publicado un ensayo sobre Neruda, ahora estrenas tu memorial de la pintora Delia del Carril, segunda esposa del poeta. ¬ŅPor qu√© es tan importante La Hormiga en la vida cultural de tu pa√≠s y en la vida personal de Neruda?

‚ÄďNeruda Memoria Crepitante no es una biograf√≠a; uno de los aspectos de este ensayo consiste en valorar El habitante y su esperanza como una la novela surrealista premonitoria que transcurre en el territorio-ficci√≥n de Cantalao. Esta comarca de fronteras imaginarias de pasi√≥n, traiciones, complicidades, es un territorio del mal donde la fuga se torna indispensable para prevalecer.

Cantalao es un pueblo que no existe pero que es real, creado por Neruda como Juan Emar, el adelantado de las ciudades m√≠ticas, cre√≥ San Agust√≠n de Tango y Juan Rulfo, a Comala; Onetti a Santa Mar√≠a; Garc√≠a M√°rquez a Macondo. Otro aspecto considera a Neruda como un animal pol√≠tico (zoon politikon) desde su temprana juventud, cuando era dirigente estudiantil de la ense√Īanza media de su ciudad, y luego en Santiago se incorpora a la juventud anarquista: no es casual que uno de sus primeros libros lo dedicara a Juan Gandulfo, l√≠der anarquista. En la palabra inventada Cantalao, ¬ęlao¬Ľ me suena como ¬ęlav¬Ľ o ¬ęlov¬Ľ, palabra que significa poblado, lugar habitado, en mapudung√ļn ¬ŅSer√≠a la aldea del canto? Un canto tr√°gico.

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En cuanto a La Hormiga, ella tiene tanta importancia en nuestra vida cultural porque, además de ser una artista singular, fue una figura ajena a la isla y al gueto, de modo que contribuyó en alto grado a vincular no sólo a Neruda sino también a muchos creadores con lo más granado de la intelectualidad de su tiempo. Delia del Carril demostró que en el arte y la ciencia y todas las manifestaciones del espíritu humano, Chile puede ser un país sin fronteras.

A Hormiga pinta caballos, yo no la llamar√≠a biograf√≠a. Tiene algo de actas y de memorial, porque no s√≥lo incluye las conversaciones que tuvimos, las entrevistas que les hice a sus amigos y a sus compa√Īeros del Taller 99; tambi√©n abarca muchos aspectos de su √©poca que fue tan intensa y renovadora en esa d√©cada de los a√Īos sesentas, un tiempo en que nuestro pa√≠s se iba abriendo a la esperanza.

‚ÄďEl anterior libro sobre Neruda se puede comprar en M√©xico en librer√≠as Gandhi. ¬ŅQu√© editorial publicar√° tu nuevo trabajo? ¬ŅQu√© posibilidades existe de que se pueda adquirir en M√©xico Hormiga pinta caballos?

‚ÄĒEspero que la Editorial RIL y su director, el poeta Daniel Calabrese respondan con entusiasmo estas preguntas tuyas.

‚ÄďSoy un fiel lector de tu p√°gina en internet Anaquel Austral. ¬ŅQu√© significa para t√≠, la p√©rdida de la letra impresa por los medios electr√≥nicos?

‚ÄĒF√≠jate, Mario, que no creo se pierda la letra impresa con el uso de los medios electr√≥nicos. Al contrario, creo que se potencia. Por de pronto, nos ha dado esta posibilidad formidable de estar en contacto directo, fluido, inmediato con nuestros colegas y lectores de todo el mundo.

Muchos trabajos que aparecen en Anaquel Austral son reproducidos en medios impresos y, al rev√©s, muchos colaboradores me mandan trabajos que aparecieron en alg√ļn medio de escasa o muy circunscrita circulaci√≥n para que lleguen a otro √°mbitos. Tambi√©n se da el caso de que el Anaquel divulgue trabajos que fueron publicados en alg√ļn lado de modo parcial o francamente rechazados. El Anaquel Austral no censura.

‚ÄďMe enter√© que hac√≠as un libro junto al Premio Nacional de Literatura Armado Uribe. ¬ŅMe informaron bien? ¬ŅC√≥mo es trabajar con Armando Uribe?

‚ÄĒEl libro est√° listo, en poder de Arturo Infante y su casa editora Catalonia: s√≥lo falta imprimirlo. Estos coloquios son sombra de nuestras conversaciones libradas a lo largo de muchos a√Īos. La amistad comenz√≥ poco despu√©s que yo retorn√© del exilio, en un caf√© de Providencia donde se reun√≠an los escritores. Luego pude conocer su hogar, admirar los collages de Cecilia Echeverr√≠a, su esposa, ya fallecida. Armando Uribe Arce es anfitri√≥n cordial, un dador de ideas, sabias reflexiones, cr√≠tica valiente.

Lo suelo visitar y tambi√©n he ido a verlo con poetas venidos de otros pa√≠ses que sienten por √©l una gran admiraci√≥n. Su conversaci√≥n es ingeniosa y amena. Cuando participa en un acto p√ļblico, el local se llena de juventud. Un d√≠a se me ocurri√≥ ir tomando apuntes cuando habl√°bamos y le fui pasando los resultados. El fruto son estos coloquios en los que inclusive ha confiado aspectos que no aparecen en sus memorias.

‚ÄďOscar Hahn habla en su poes√≠a de un Mal de amor, libro prohibido por la dictadura pinochetista. Durante tu exilio pol√≠tico ¬ŅC√≥mo fue tu mal de ausencia?

‚ÄďMi mal de ausencia consisti√≥ en convertir a Chile en una presencia cotidiana y dedicarme cada d√≠a a escribir, a organizar, a armar algo contra la dictadura. Combatir el gueto. No negarme a amar la vida, los pueblos y tierras donde habit√©.

‚ÄďEl antipoeta Nicanor Parra es el eterno candidato chileno al Nobel de Literatura, ahora se suma el poeta Gonzalo Rojas. ¬ŅMe regalas una an√©cdota con ambos poetas? A cambio no te voy a preguntar por cu√°l votar√≠as.

‚ÄďF√≠jate que no soy chovinista para nada, pero me atrevo a afirmar que las frutas y los poetas de Chile son de lo mejor del mundo. Estos poetas son como la Cordillera de los Andes, a la que no le sobra ning√ļn cerro. Creo que ambos son merecedores del Premio Nobel.

El aporte de Nicanor Parra a la poes√≠a, no s√≥lo de la lengua castellana, es indiscutible. Podr√≠amos hablar horas al respecto. He estado en Espa√Īa y he visto c√≥mo la pasi√≥n de Gonzalo Rojas cautiva a la juventud. Eso mismo he notado en Chile con Armando Uribe que hoy es el m√°s admirado poeta de los j√≥venes.

Pienso en Rafael Cansino-Assens, en su admirable y desconocido Movimiento V.P., protagonizado por Vicente Huidobro, que un d√≠a dijo: ¬ęnunca falta un americano que llegue a Espa√Īa con su c√≥ndor o su quetzal¬Ľ. El quetzal √ļnico de Dar√≠o. Despu√©s Huidobro con su c√≥ndor, y Borges, y Gabriela Mistral y Neruda. En las altas monta√Īas andinas siguen los c√≥ndores criando sus polluelos.

Bueno, fui con una amiga y sus hijas a ver a Nicanor antes de Navidad; ella le llev√≥ un pan de pascua y no esperamos mucho para saborearlo. De pronto, Nicanor dice: ¬ęPensar que no vamos a comer m√°s pan de pascua¬Ľ. ¬ę¬ŅPor qu√©?¬Ľ. ¬ęNo va a haber huevos¬Ľ. ¬ę¬ŅPor qu√©, Nicanor?¬Ľ. ¬ęTampoco va a haber gallinas¬Ľ. ¬ę¬ŅAcaso una peste?¬Ľ ¬ęNo. Apenas dentro de cinco mil millones de a√Īos, va a desaparecer todo lo viviente. Y lo no viviente. El universo se va a ir reduciendo a un puntito que va a ser tragado por un hoyo negro…¬Ľ

Nos quedamos con la boca abierta, a medio tragar el pan. ¬ęPero no se asusten demasiado, porque despu√©s, dentro de 20 mil millones de a√Īos, el puntito se va a ir expandiendo y en un big bang van a surgir las galaxias, las estrellas, los planetas, las lunas, los seres vivientes…¬Ľ Respiramos aliviadas.

‚ÄďEn literatura, ¬Ņqu√© se est√° haciendo de nuevo en Chile? Nosotros sabemos de Pedro Lemebel por el pr√≥logo que le escribi√≥ Carlos Monsiv√°is. H√°blame de Ana V√°squez, ella es muy le√≠da en Par√≠s, pero ¬Ņqu√© otros autores est√°n rompiendo paradigmas de la literatura chilena en el extranjero o al interior?

‚ÄĒTrat√°ndose de la narrativa, tenemos que empezar por respetar a Roberto Bola√Īo y empaparnos del raudal de Los detectives salvajes… Admiro a Pedro Lemebel por su coraje y su prosa √ļnica, ebria de vida sin tapujos, por su consecuencia, porque no traiciona sus or√≠genes. Ana V√°squez es la mism√≠sima Nicha Brofman que conoc√≠ en mis tiempos de liceana cuando juntas participamos en la fundaci√≥n de la Federaci√≥n de Estudiantes Secundarios y salimos a las manifestaciones callejeras a desafiar las balas. Es la autora no suficientemente valorada de Los mundos de Circe, novela ulis√≠aca.

Hay escritoras notables, diversas todas, como P√≠a Barros y Diamela Eltit, √©sta √ļltima ha realizado un aporte notable a la narrativa escrita por mujeres. Es muy dif√≠cil saber sobre la marcha si alg√ļn autor rompe paradigmas dentro o fuera de su pa√≠s. Hay que esperar que corran las aguas bajo los puentes o desborden las playas.

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* Periodista mexicano, profundo conocedor de los movimientos culturales y el quehacer literario en el Cono Sur.

La entrevista se publicó en en el diario La Jornada Morelos
www.lajornadamorelos.com
y simultáneamente en Clarín de Chile, por ahora sólo en versión digital
www.elclarin.cl
Y en Piel de Leopardo por deferencia del autor.

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