May 16 2018
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Economía

Eppur peak oil

Entre los conocedores de la problem√°tica del agotamiento de los recursos naturales y m√°s concretamente del problema del peak oil,¬† una pregunta recurrente desde hace un a√Īo, quiz√° algo m√°s, es: ¬Ņy d√≥nde est√° el peak oil? Despu√©s de la grave crisis econ√≥mica del 2008, en la que las dificultades para aumentar la producci√≥n de petr√≥leo tuvieron un papel determinante, y la oleada recesiva de 2011, era algo bastante esperable (as√≠ nos lo indicaban nuestros primeros an√°lisis) que hacia 2014 se iba a producir una nueva recesi√≥n econ√≥mica. Y de manera recurrente durante estos √ļltimos 4 a√Īos hemos anticipado desde estas p√°ginas, y yo el primero, que una nueva crisis econ√≥mica estaba en ciernes, sin que sus temidos efectos hayan llegado a√ļn a las orillas de Occidente.

No quiere decir eso que no haya habido problemas serios en el mundo, muchos de ellos relacionados con la escasez de recursos, y que incluso en nuestro opulento Occidente la salida de la crisis no ha sido lo que se esperaba (principalmente, porque se ha hecho a costa de la clase trabajadora con una fuerte devaluación interna, lo cual está provocando una creciente oleada de indignación, más inestabilidad política y mayor tentación autoritaria). El hecho es, sin embargo, que la crisis que esperábamos no está aquí. Pues no estábamos hablando de un proceso lento de declive y degradación, el cual parece evidente que hace tiempo que empezamos, sino de una verdadera crisis, algo claro, fuerte, inequívoco; una caída brusca de la actividad, algo palmario e indisimulable, evidente para todos. La crisis que temíamos no ha hecho acto de presencia. En el otro lado de nuestra simple ecuación ente energía y economía, la producción de petróleo (identificado continuamente y de manera abusiva con todos los hidrocarburos líquidos) sigue aumentando o, al menos, no muestra signos evidentes de desfallecer, aunque es cierto que crece ya muy despacio.

¬ŅQu√© ha pasado? ¬ŅD√≥nde est√° esa crisis que se anunciaba? ¬ŅD√≥nde est√° el peak oil? ¬ŅSe confirman las mejores previsiones de los analistas que nos dec√≠an que los peakoilers √©ramos unos alarmistas y que no hab√≠a ning√ļn problema? ¬ŅHa encontrado la tecnolog√≠a sustitutos adecuados para que la econom√≠a pueda ser creciendo? ¬ŅSe ha impuesto el ingenio humano al pesimismo ontol√≥gico de algunos?

1.- La producci√≥n de petr√≥leo del mundo sigue pr√°cticamente plana: En uno de sus √ļltimos posts, Gail Tverberg muestra dos gr√°ficas (elaboradas con datos del Departamento de Energ√≠a de los EE.UU.) muy interesantes sobre c√≥mo ha evolucionado la producci√≥n de hidrocarburos l√≠quidos durante los √ļltimos a√Īos, y separa de manera muy clara lo que ha pasado en EE.UU. de lo que ha pasado en el resto del mundo. La producci√≥n de todos los l√≠quidos del petr√≥leo de todo el mundo excepto los EE.UU. ha permanecido pr√°cticamente estancada durante los √ļltimos 4 a√Īos:

Y lo est√° todav√≠a m√°s si nos fijamos en la fracci√≥n de petr√≥leo crudo, que es el petr√≥leo que realmente es vers√°til y aporta energ√≠a neta, en tanto que las otras categor√≠as son mucho m√°s dudosas: los l√≠quidos del gas natural tienen un contenido energ√©tico que es solo el 70% del del petr√≥leo y no sustituyen su uso en todos los casos, los biocombustibles no aportan energ√≠a neta y las ganancias de proceso son una aut√©ntica patra√Īa contable, pues lo que representan son aumentos del volumen de los l√≠quidos resultados del refino, sin una ganancia real de energ√≠a (hay un aporte energ√©tico del gas natural que se usa en el proceso, pero si se mira la energ√≠a de los productos refinados es inferior a la suma de la energ√≠a del petr√≥leo y gas natural de los que se obtuvieron).

Si se mira ahora la producci√≥n de l√≠quidos del petr√≥leo en los EE.UU. se ve que, aqu√≠ s√≠, hay un sensible aumento de la producci√≥n en los √ļltimos cuatro a√Īos, de unos 3 Mb/d (millones de barriles diarios) :

Gracias al aumento de los EE.UU. la producci√≥n de hidrocarburos l√≠quidos del mundo ha pasado de unos 93 Mb/d en enero de 2014 a unos 96 Mb/d en septiembre de 2017. Aumentos que son moderados pero significativos, de casi 1 Mb/d por a√Īo. Por tanto, se podr√≠a decir que el aumento de la producci√≥n mundial de ¬ętodos los l√≠quidos del petr√≥leo¬Ľ es debido al aumento de producci√≥n de los EE.UU. pr√°cticamente en exclusiva – aunque por supuesto la situaci√≥n real es m√°s compleja, pues en la categor√≠a ¬ęResto del mundo¬Ľ hay pa√≠ses con ca√≠das productivas precipitosas, como M√©xico o Venezuela, mientras que otros como Irak han aumentado su producci√≥n compensando el declive de los primeros. Si uno se queda con el petr√≥leo crudo, la situaci√≥n es un poco menos halag√ľe√Īa: en EE.UU. la producci√≥n de petr√≥leo crudo habr√≠a aumentado unos 2 Mb/d en los 4 √ļltimos a√Īos (de 8 Mb/d a 10 Mb/d, aproximadamente), con el agravante de que en ese tiempo el petr√≥leo crudo convencional ha seguido su curva descendente de d√©cadas y se sit√ļa ya en aproximadamente la mitad de la producci√≥n de todo el petr√≥leo crudo, 5 Mb/d, siendo la otra mitad petr√≥leo ligero de roca compacta procedente del fracking, mucho menos vers√°til a la hora de refinar.

En todo caso, la producci√≥n de hidrocarburos l√≠quidos de todo el mundo a√ļn aumenta ligeramente aunque muestra s√≠ntomas de estancamiento progresivo, con lo que en este escenario no se puede descartar que se pueda producir, o se est√© produciendo ya, el peak oil. Mas bien, nos encontramos en la fase de meseta o plateau que muchos analistas vaticinaban hace unos a√Īos.

2.- El responsable del aumento neto de la producci√≥n de petr√≥leo es EE.UU. ¬ŅEs que all√≠ ha pasado a ser rentable el fracking?

La realidad es que no; el fracking contin√ļa siendo el negocio ruinoso que siempre ha sido. De hecho, en realidad es m√°s ruinoso que nunca: a pesar de las mejoras tecnol√≥gicas (bastante marginales) y t√°cticas (explotar primero y sobre todo los lugares de mayor rendimiento, los sweet spots), el bajo precio del petr√≥leo en los √ļltimos cuatro a√Īos barre completamente cualquiera de esas ventajas. Se tiene que tener en cuenta que durante el trienio 2011-2014, con los precios medios del petr√≥leo m√°s altos de toda la historia (m√°s de 100$/barril) las 127 mayores compa√Ī√≠as de producci√≥n de petr√≥leo y gas del mundo perd√≠an 110.000 millones de d√≥lares al a√Īo, como report√≥ en su d√≠a el Departamento de Energ√≠a del gobierno estadounidense. Art Berman muestra a menudo las p√©rdidas trimestrales que han reportado durante los √ļltimos 8 a√Īos y que a√ļn reportan las principales compa√Ī√≠as que se dedican a la extracci√≥n mediante fracking del petr√≥leo de shale (lutitas, habitualmente), pero una de las gr√°ficas que mejor resume la situaci√≥n es de Steve Rocco, de un art√≠culo muy recomendable del pasado diciembre.

Flujo de caja de una muestra de 33 compa√Ī√≠as petrol√≠feras con fuerte dedicaci√≥n al fracking. Como se ve, lleva siendo negativo los √ļltimos 6 a√Īos en todas las cuencas en las que operan, en cantidades que superan siempre los 15.000 millones de d√≥lares al a√Īo.

El d√©ficit del sector es de tal magnitud que, como indica Steve Rocco, incluso el resultado conjunto de las tres grandes compa√Ī√≠as petrol√≠feras estadounidenses (Chevron, Conocco Phillips y Exxon Mobil) es de p√©rdidas desde hace ya algunos a√Īos:

Resulta algo parad√≥jico que, si el fracking es una m√°quina de perder dinero, se haya podido mantener y a√ļn se mantenga esta actividad extractiva. La raz√≥n reside en la capacidad de captaci√≥n de dinero por parte de los inversionistas de diverso cu√Īo, gracias a una operaci√≥n de marketing (¬ęDrilling for dollars¬ę, como ya avisaba Deborah Rogers hace cinco a√Īos) muy semejante a la que ha realizado Elon Musk para mantener viva a Tesla a pesar de sus notorias p√©rdidas financieras.

3.- No se ha producido ninguna sustitución tecnológica.

Algunos analistas bastante desinformados han querido ver en estos √ļltimos cuatro a√Īos de precios del petr√≥leo relativamente bajos una demostraci√≥n de que se est√° produciendo un descenso del consumo de petr√≥leo debido a la sustituci√≥n de este combustible f√≥sil por otras energ√≠as ¬ęlimpias¬Ľ. La realidad es que, como hemos ense√Īado, la producci√≥n de hidrocarburos l√≠quidos ha continuado subiendo, a√Īadi√©ndose todo lo que se ha podido aunque no todo tiene la misma calidad y versatilidad, porque todo era necesario. Y es que la mayor diferencia entre la industria del fracking y la automovil√≠stica Tesla es que la primera sigue siendo imprescindible para mantener el mundo el marcha. Los autom√≥viles el√©ctricos, cuyo nombre se evoca continuamente como paradigma de esa revolucionaria sustituci√≥n tecnol√≥gica, siguen siendo una fracci√≥n √≠nfima del parque automovil√≠stico mundial, y ni siquiera en las previsiones m√°s optimistas de la Agencia Internacional de la Energ√≠a se prev√© que pasen del 14% del total en el a√Īo 2040 (y eso con unas previsiones que parecen, por muchas otras razones, bastante poco realistas).

En realidad es cierto que ha habido una ligera ca√≠da, o m√°s bien no ha habido tanto ascenso, de la demanda de petr√≥leo, fruto del descenso de renta disponible y capacidad de compra en los pa√≠ses occidentales, lo que en Espa√Īa se ha podido comprobar con ese eufemismo que a veces repiten nuestros pol√≠ticos: ¬ęSalida de la crisis a dos velocidades¬Ľ, es decir, que a las empresas les va mejor y a los trabajadores no les va tan bien. Pero como los trabajadores tambi√©n son consumidores, si tienen menos dinero disponible compran menos y eso al final afecta a la demanda implicada de petr√≥leo. Como veremos despu√©s, en realidad s√≠ que se est√° produciendo un ligero descenso de la producci√≥n del petr√≥leo m√°s vers√°til, disimulado por el ascenso de las otras categor√≠as menos apropiadas y demandas, pero sin que medie en ning√ļn caso ninguna sustituci√≥n tecnol√≥gica y tan solo una absurda huida hacia adelante.

4.- ¬ŅY qui√©n est√° pagando el fracking, en realidad?¬†

Desde el arranque del fracking, hacia 2010, y hasta 2016 aproximadamente, el fracking se ha financiado fundamentalmente gracias a las generosas aportaciones del sector financiero. Los brokers norteamericanos ha demostrado ser muy habilidosos, siendo capaces de convencer a grandes inversionistas internacionales para invertir en una nueva estafa piramidal sin que hubiera pasado ni una d√©cada desde la anterior (las hipotecas basura o subprime). Sin embargo, la notoriedad del riesgo financiero de estas inversiones (reportada incluso con frecuencia en The Wall Street Journal o en Bloomberg), las escasas perspectivas de rentabilidad futura y la acumulaci√≥n de la deuda ha llevado a una progresiva huida del capital internacional (era, por ejemplo, muy notoria la exposici√≥n al shale que tuvo durante muchos a√Īos Deutsche Bank y que ahora intenta reducir al m√°ximo). Particularmente preocupante es la acumulaci√≥n de deuda del sector del fracking y la m√°s que previsible imposibilidad de su servicio, en un fen√≥meno que algunos han denominado ¬ęel muro de la deuda¬Ľ que ilustra perfectamente esta gr√°fica de Steve Rocco (aunque el t√©rmino probablemente fue acu√Īado por Art Berman):

El nivel de deuda actual es tan elevado que la industria del fracking necesitar√≠a realizar un beneficio de al menos 21 d√≥lares por barril para poder satisfacer sus intereses anuales. Teniendo en cuenta que incluso a los precios de los √ļltimos d√≠as las p√©rdidas deben superar los 30 d√≥lares por barril, est√° claro que no queda mucho recorrido para esta industria y de cara a minimizar los da√Īos a priori lo que m√°s les debiera interesar es reducir la producci√≥n, pues por cada barril producido pierden dinero.
De hecho, durante el a√Īo 2016 se registr√≥ un descenso notable, de m√°s del 10%, de la producci√≥n de petr√≥leo de fracking en los EE.UU.. Sin embargo, en 2017, con Donald Trump ya en el Despacho Oval, la producci√≥n de petr√≥leo de fracking estadounidense vuelve a ascender y a finales del a√Īo pasado consigue superar los m√°ximos de producci√≥n anteriores.

No es, en modo alguno, una casualidad: el Secretario de Estado en ese primer a√Īo de presidencia de Donald Trump fue Rex Tillerson, antiguo Consejero Delegado de Exxon (s√≠, la misma persona que en 2015 reconoci√≥ que ¬ęen el fracking hemos perdido todos hasta la camisa¬Ľ, aunque en aquel caso era con el shale gas, el gas de lutitas) y un buen conocedor del sector y por supuesto de su nula rentabilidad econ√≥mica. As√≠ pues, desfalleciendo la inversi√≥n de los grandes capitales extranjeros y con m√ļltiples movimientos a escala global que debilitan el papel del d√≥lar como moneda de reserva (por ejemplo, las ventas de gas ruso a China nominadas en yuanes, en vez de en d√≥lares, y las intenciones de extender este f√≥rmula a las compras de petr√≥leo de otros pa√≠ses), la Administraci√≥n Trump aprob√≥ en su primer a√Īo de mandato una bater√≠a de exenciones fiscales y rebajas de tasas para el sector de los hidrocarburos como nunca se hab√≠an visto anteriormente.

Tales mejoras fiscales tuvieron como objetivo volver a atraer la inversi√≥n, aparte de mejorar el balance contable de las empresas; y al menos esto √ļltimo en el corto plazo lo han conseguido: algunas empresas dedicadas al fracking han conseguido no acabar el a√Īo fiscal de 2017 en n√ļmeros rojos gracias, precisamente, a esta ayuda estatal. El problema es que cuando no se sabe qui√©n est√° pagando algo seguramente es el contribuyente el que paga: faltando inversi√≥n extranjera, quien est√° pagando la continuaci√≥n de esta fiesta son los ciudadanos de los EE.UU., pues el dinero que deja de ingresar el estado o que directamente le da a las compa√Ī√≠as de hidrocarburos es el que despu√©s faltar√° para hacer escuelas, hospitales, carreteras o pagar salarios p√ļblicos. √Čse es el dilema al que se enfrentan las sociedades en declive, una de las tres preguntas que plante√© hace tiempo: ¬Ņmerece la pena explotar fuentes de energ√≠a de bajo rendimiento?

Pues cuando se explotan esas fuentes, uno puede tener la ilusi√≥n, como se tiene en EE.UU., de que la cantidad total de energ√≠a producida aumenta, pero como se consume mucha energ√≠a tambi√©n en su producci√≥n, el rendimiento neto es magro y como consecuencia se tienen que desviar recursos de la sociedad para poder continuar explotando esos recursos de bajo rendimiento, reduciendo las oportunidades de esa sociedad y degradando las condiciones de vida de sus ciudadanos. Mientras eran otros pa√≠ses los que pagaban la fiesta del fracking (al desviar sus inversiones hacia ese sector que se vend√≠a como algo brillante e innovador, ¬ęel futuro de la energ√≠a¬Ľ), los EE.UU. han podido vivir un momento de expansi√≥n econ√≥mica y de esplendor relativos; pero si ahora son ellos mismos los que tienen que asumir el coste est√° claro que la burbuja acabar√° por reventar. A no ser que se hagan cambios fundamentales y radicales en el orden social.

5.- Irracionalidad de la inversión, intencionalidad política.

Una de los datos que mejor ilustra la irracionalidad del momento actual es la evoluci√≥n de los gastos en exploraci√≥n y desarrollo de yacimientos (upstream) de petr√≥leo en EE.UU. y en el resto del mundo. Como ya coment√°bamos al analizar el √ļltimo World Energy Outlook, durante los a√Īos 2015 y 2016 la inversi√≥n global en upstream cay√≥ un 46%, justo en el momento en que m√°s falta hac√≠a invertir para desarrollar nuevos yacimientos puesto que cada vez son m√°s dif√≠ciles y costosos. En 2017 la inversi√≥n global aument√≥ un 5%, lo cual podr√≠a interpretarse como una t√≠mida recuperaci√≥n de la inversi√≥n. Sin embargo, cuando uno analiza con mayor detalle los datos se puede comprobar que la inversi√≥n solo subi√≥ en los EE.UU., mientras que en el resto del mundo continu√≥ su curva descendente. La cosa ha llegado hasta el extremo de que en la actualidad Norteam√©rica (EE.UU., Canad√° y M√©xico) que produce poco m√°s del 20% del petr√≥leo mundial, invierte m√°s en upstream que el resto del mundo, y eso pasa gracias al auge del fracking en EE.UU. y Canad√°.

Gráfica elaborada por Tad Patzek, presentada aquí por cortesía de Pedro Prieto.

En el an√°lisis muy detallado que hac√≠a la Agencia Internacional de la Energ√≠a (AIE) en el WEO del 2016 se mostraba que se necesita mantener un fuerte nivel de inversi√≥n en los campos actualmente en producci√≥n aunque ya est√©n en declive para evitar que este declive sea a√ļn m√°s r√°pido. Pero fuera de los EE.UU. la inversi√≥n contin√ļa bajando, siguiendo una peligrosa din√°mica que comenz√≥ hace ya cinco a√Īos, y sin un cambio radical de tendencia inversora la producci√≥n de petr√≥leo crudo convencional, que es el m√°s vers√°til y que representa a√ļn casi el 90% de la producci√≥n total de hidrocarburos l√≠quidos, va comenzar a caer muy r√°pido. La AIE ha alertado repetidas veces de este problema, la √ļltima hace apenas un mes, cuando Fatih Birol, el economista jefe de la AIE, alertaba el peligro que supon√≠a que la demanda est√© subiendo mientras la producci√≥n de crudo est√° bajando.

Ya hace cuatro a√Īos que describimos con detalle cu√°l es el problema de fondo: la denominada espiral de la energ√≠a. Debido al envejecimiento de los yacimientos en explotaci√≥n y la poca calidad y gran dificultad de explotaci√≥n de los nuevos yacimientos, intentar mantener nuestro sistema econ√≥mico como si no pasara nada nos aboca a un descenso energ√©tico traum√°tico, un movimiento en espiral en el que hay momentos en los que los bajos precios del petr√≥leo llevan a la ruina a los productores y se destruye oferta, y otros en los que los altos precios del petr√≥leo arruinan a la econom√≠a en general y se destruye demanda. No existe un punto de equilibrio, un precio de convenga al mismo tiempo a productores y consumidores, porque los costes de producci√≥n son ya tan elevados que la sociedad no se los puede permitir. En definitiva, no podemos mantener un sistema econ√≥mico-social que se basa en un consumo creciente de energ√≠a abundante y barata porque, simplemente, la energ√≠a abundante y barata se acab√≥ (y no ahora, sino hace m√°s de 10 a√Īos).

Eso no quiere decir que estemos condenados al apocalipsis y al fin de nuestra civilizaci√≥n; desde luego no, si no es lo que queremos. Hay alternativas, muchas m√°s de las que nos pensamos, muy serias y que merecen ser exploradas, desde la econom√≠a ecol√≥gica a la de estado estacionario, pasando por un mont√≥n de iniciativas a escala local como las ecoaldeas o el movimiento de transici√≥n. Todas estas posibilidades ponen en cuesti√≥n el paradigma capitalista del crecimiento infinito, y como consecuencia ponen en cuesti√≥n al capitalismo en s√≠ mismo, al menos tal y como se le concibe actualmente. Eso es hoy en d√≠a pol√≠ticamente inaceptable; m√°s a√ļn, cuestionar el capitalismo abiertamente se considera socialmente pr√°cticamente como una obscenidad, como un comportamiento imp√ļdico. No son pocos mis lectores que, despu√©s de seguir mis escritos durante un tiempo y darme la raz√≥n en mis an√°lisis sobre los problemas de sostenibilidad de nuestra sociedad, reaccionan con disgusto y cierto enfado cuando oso apuntar al capitalismo como origen √ļltimo de estos males, y su enfado puede tornarse real ira si profundizo en el tema y concluyo que el capitalismo es ya inviable y que es necesaria su substituci√≥n por otro sistema que s√≠ que tenga en cuenta los l√≠mites biof√≠sicos del planeta.

Parte de esta reacci√≥n emocional a mis cr√≠ticas proviene de la hegemon√≠a en el discurso del capitalismo, que hasta cierto punto presenta caracter√≠sticas propias de un culto religioso. El caso es que, si en Europa cuestionar el capitalismo (y el comunismo moderno, ya de paso) es algo de mal tono, en lugares como los EE.UU. en simplemente impensable: es algo de lo que nadie habla, fuera de c√≠rculos muy peque√Īos y restringidos.¬† As√≠ que la posibilidad de hacer un cambio del sistema econ√≥mico para hacer frente a la crisis energ√©tica a la que nos enfrentamos est√° fuera de cuesti√≥n. Hablar de postcapitalismo es socialmente tab√ļ.

Eso no quiere decir que los l√≠deres pol√≠ticos, y particularmente en los EE.UU., no sean conscientes de los problemas que he estado describiendo en este post, y en particular que el declive de la producci√≥n de petr√≥leo durante las pr√≥ximas d√©cadas es algo inevitable y que el fracking es solo un parche moment√°neo con un sobrecoste inasumible, ni siquiera por un pa√≠s tan poderoso como los EE.UU. Sin embargo, dado que hacer los cambios estructurales que se necesitan est√° completamente fuera de cuesti√≥n, debido al tab√ļ del postcapitalismo, lo que est√° pasando ahora mismo es una decisi√≥n deliberada y de car√°cter completamente pol√≠tico, en absoluto t√©cnica o econ√≥mica. EE.UU. ha apostado por apuntalar el fracking porque, de ese modo, puede mantener su propia hegemon√≠a pol√≠tica por m√°s tiempo mientras se va prefigurando el mundo del futuro. En esa visi√≥n tan estrecha y r√≠gida de las cosas, la √ļnica alternativa realista en el medio plazo es el conflicto y la guerra. Sin embargo, es necesario insistir, ni el conflicto interno en los pa√≠ses ni la guerra entre pa√≠ses es una necesidad material. No, en absoluto; es una decisi√≥n de car√°cter pol√≠tico: se prefiere ir a la turbulencia social y al desastre militar que abordar una alternativa postcapitalista. Se trata de una decisi√≥n; una decisi√≥n horrible, s√≠, pero perfectamente consciente y premeditada, a la cual la mayor√≠a ciudadana da su t√°cita aquiescencia.

6.- El desastre que viene.

Durante el √ļltimo a√Īo el precio del petr√≥leo ha ido escalando progresivamente hasta llegar a los niveles actuales, similares a los de 2014.

Es importante hacer notar que la subida arranca aproximadamente hacia julio del a√Īo pasado, y con ciertas subidas y bajadas ha sido bastante consistente durante los √ļltimos 10 meses. Es decir, el nivel de precios actuales no es algo debido a los problemas que ha creado en la √ļltima semana el gobierno de EE.UU. con Ir√°n, sino que arranca desde mucho antes.

La razón de esta escalada de precios tiene mucho más que ver con la fuerte desinversión en upstream fuera de EE.UU., que está causando una progresiva disminución de la producción de petróleo crudo convencional y por tanto la disminución del petróleo almacenado, como mostraba Art Berman en un artículo hace seis meses:

A estas alturas, la ca√≠da de los inventarios en los EE.UU. y probablemente en otros pa√≠ses est√° empujando progresivamente los precios al alza. Otro s√≠ntoma del cambio de ciclo nos lo indica el cambio de signo en la diferencia de los precios del petr√≥leo presentes y futuros, lo que en el argot se conoce como backwardation. Como norma general, el precio del petr√≥leo para su entrega en unos meses es m√°s elevado que el precio del petr√≥leo para entrega inmediata, ya que uno paga por la seguridad de que el precio de compra est√© garantizado en la cantidad que se acuerde en el momento de firmar el contrato y que, por tanto, no le va a salir m√°s caro cuando por fin venga por √©l. Pero cuando se produce backwardation, el precio del petr√≥leo para su entrega inmediata es m√°s elevado que el de la entrega a meses vista, y eso significa que empieza a haber problemas en el suministro inmediato. De hecho, como muestra la siguiente gr√°fica de Seeking Alpha la transici√≥n de la situaci√≥n normal a la actual de backwardation ha sido progresiva durante el √ļltimo a√Īo, y no es un efecto de los problemas de la √ļltima semana. De hecho, estamos en backwardation desde octubre del a√Īo pasado; ahora, simplemente, es mayor, indicando una mayor tensi√≥n en el mercado.

No todo tiene que ver con los fundamentos del mercado del petróleo. Algo que sin duda está influyendo y va a influir en la situación que se va a desarrollar en los próximos meses es el final de la compra de activos por parte de la Reserva Federal de los EE.UU. Desde el pasado mes de octubre, la Fed está dejando que venzan los títulos y obligaciones que había adquirido a diversas instituciones financieras como parte de las medidas de alivio cuantitativo que se desarrollaron desde la Gran Recesión de 2011 hasta mediados de  2014. La fecha es interesante porque fue precisamente a partir de agosto de 2014 que el precio del petróleo cayó drásticamente en cuestión de un par de meses, después de haberse mantenido en precios medios históricamente elevados precisamente desde 2011 hasta mediados de 2014.

No son pocos los analistas que piensan que la compra de activos por parte de la Fed (en el fondo, una inyecci√≥n de dinero fresco a las entidades financieras), al fomentar el consumo y la inversi√≥n, ¬ęrecalent√≥¬Ľ el precio del petr√≥leo. La actual pol√≠tica de liquidaci√≥n de esos activos (pues la Fed debe considerar la situaci√≥n econ√≥mica lo suficientemente robusta no solamente para mantenerse por su propio pie, sino para ir devolviendo lo prestado) va a someter al mundo financiero a un cierto nivel de estr√©s, justamente cuando la monta√Īa de deuda que ha acumulado el fracking tiene unas dimensiones colosales y los inversores extranjeros muestran menores inter√©s por ese tipo de explotaci√≥n. Se podr√≠a pensar que el exceso de confianza de la Fed en los indicadores econom√©tricos cl√°sicos les ha hecho cometer un error de c√°lculo de dimensiones colosales, puesto que tal estr√©s financiero puede destruir, y de manera irreversible, a la industria del fracking, que no podr√≠a disfrutar de los altos precios del petr√≥leo que sobrevendr√≠an a su hundimiento.

En este contexto, la decisi√≥n completamente unilateral y extempor√°nea de Donald Trump de romper el acuerdo nuclear con Ir√°n no parece tan alocada y absurda como a algunos les podr√≠a parecer. A pesar de que probablemente Ir√°n ha superado ya su propio peak oil, un conflicto en el pa√≠s persa servir√≠a para disparar r√°pidamente el precio del petr√≥leo y darle un bal√≥n de ox√≠geno a la necesitada industria del fracking estadounidense, y de paso aliviar√≠a las necesitadas arcas de pa√≠ses aliados como Arabia Saudita (o las a√ļn m√°s necesitadas arcas de Argentina, √ļnico pa√≠s aparte de los EE.UU. que explota el fracking a una escala significativa y que la semana pasada tuvo que pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional). En suma, si bien la espiral de destrucci√≥n de oferta – destrucci√≥n de demanda es un proceso inevitable, los l√≠deres estadounidenses puede que hayan decidido por d√≥nde va a romperse la producci√≥n, al menos esta vez, sacrificando a un productor para que el resto pueda seguir viviendo: con precios altos, la inversi√≥n volver√≠a al sector del petr√≥leo fuera de Norteam√©rica y se ganar√≠an unos a√Īos m√°s, o eso esperan, mientras el mundo va consumando su descenso energ√©tico y en la miseria. En el caso concreto de Ir√°n, adem√°s, se trata de una potencia regional que est√° enemistada con los EE.UU., con lo que podr√≠a parecer una soluci√≥n perfecta. El problema es que el sacrificio de Ir√°n no dar√≠a ox√≠geno m√°s que para unos pocos a√Īos, y al cabo de nada se tendr√≠a que buscar una nueva v√≠ctima para ser sacrificada a la implacable espiral de la energ√≠a.

Es √©sa la din√°mica inc√≥moda en la que nos estamos instalando. Una en la que los continuos vaivenes del precio del petr√≥leo ser√°n recurrentes, pero para cada vez se encontrar√° un conflicto ad hoc, expresamente creado para la ocasi√≥n y las televisiones se llenar√°n de prolijas explicaciones de la excusa del d√≠a. Y no es √©sta una din√°mica propicia solamente para los EE.UU., tambi√©n lo es probablemente para Europa, porque sin recursos propios a Europa lo que le interesa es conseguir apropiarse de los de los dem√°s, destruyendo la industria local de otros y asentando gobiernos t√≠teres y d√≥ciles en los pa√≠ses productores. La tentaci√≥n de dedicarse al pillaje de los despojos de la era del petr√≥leo es muy grande, porque √©sa es la actividad energ√©ticamente m√°s rentable en un mundo en declive; el problema es que el espejo de la guerra le devolver√° a Europa su imagen deforme. ¬ŅY qu√© har√° Espa√Īa? Espa√Īa ante el colapso de su modo de vida no es previsible que haga algo diferente, aunque con suerte puede hacerlo peor.

En todo caso, incluso si se impone el sentido com√ļn y se evita lo peor de los escenarios b√©licos y de la escalada brusca del precio del petr√≥leo, las perspectivas tampoco ser√≠an muy buenas. Con los inventarios bajando, la inversi√≥n en upstream fuera de EE.UU. y Canad√° en retroceso, la deuda del fracking creciendo y el acceso al cr√©dito en los EE.UU. endureci√©ndose, la escalada en el precio del petr√≥leo durante los pr√≥ximos meses parece inevitable; especialmente peligroso es el per√≠odo veraniego, por el mayor consumo de energ√≠a (sobre todo por el turismo) durante esa estaci√≥n. Parece evidente que vamos a un escenario de precios altos en alg√ļn momento nada lejano en el tiempo. Lo peor es que la subida probablemente ser√° bastante r√°pida, incluso sin escalada b√©lica en Ir√°n; y antes de que la bonanza de precios pueda ser aprovechada por los productores para relanzar la inversi√≥n, el precio bajar√° en ca√≠da libre por el da√Īo que causa a la econom√≠a en general. Se avecina una crisis econ√≥mica y de las grandes; y lo peor es que tarde o temprano comenzar√° la crisis permanente, caracterizada por precios del petr√≥leo muy inestables, continuamente bajando y subiendo en sucesi√≥n cada vez m√°s r√°pida y una r√°pida ca√≠da de la producci√≥n industrial y aumento exacerbado del paro.

7.- Conclusiones:

Contrariamente a lo que les gusta pregonar a los celotes del capital, el peak oil est√° m√°s vivo que nunca. Lo que ha pasado en los √ļltimos cuatro a√Īos no puede entenderse sin comprender la din√°mica que la llegada del peak oil ha obligado a adoptar, en una huida hacia adelante de la gran superpotencia, EE.UU., ante un problema irresoluble sin un cambio radical del marco conceptual. Con el espejismo del fracking no solo no se ha podido descartar el inevitable peak oil, sino que al aferrarse a la falsa salida que daba el fracking la ca√≠da que se avecina, en lo econ√≥mico y en lo social, ser√° mucho m√°s abrupta y mucho m√°s dura, y el recurso al ultrabelicismo para controlar los √ļltimos recursos parece hoy m√°s probable que nunca.

El error de todos los an√°lisis previos ha sido el de¬† suponer que el libre mercado, tal y como se entiende hoy en d√≠a, iba a ser capaz de gestionar una situaci√≥n de escasez en una materia prima tan fundamental como es el petr√≥leo. En realidad, lo que ha hecho es subirnos a un precipicio m√°s alto donde el riesgo de despe√Īarnos es mayor que nunca. Mientras no se comprenda que creer que la necesidad crea los recursos es un grave error de concepto, un cierto grado de colapso de nuestra sociedad es completamente inevitable y ahora mismo bastante cercano. Aquellos que ahora se r√≠en del peak oil y de sus estudiosos acabar√°n mutando su carcajada en rictus, pero desgraciadamente eso no ser√° ning√ļn consuelo para nadie. Ojal√° que cuando inevitablemente nos estrellemos contra los l√≠mites de este grande y extraordinario pero finito planeta sepamos reconocer nuestro error y, recogiendo los trozos, seamos capaces de construir algo nuevo y mejor.

Fuente: http://crashoil.blogspot.com.ar/2018/05/eppur-peak-oil.html
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