Abr 30 2019
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OpiniónPolítica

Es previsible un cambio negativo para los armenios en la diplomacia uruguaya bajo presión de Azerbaiyán y Turquía

Las tradicionales relaciones entre uruguayos y armenios en el Río de la Plata, sufrieron el impacto de un sacudón tártaro aplicado por Azerbaiyán, cuando el pasado 26 de abril el parlamento uruguayo reiteró, en una redundancia insólita en el campo diplomático, una declaratoria, ya de por sí cuestionable, acerca de la República de Artzaj, más conocida hasta ahora como Gharabagh Montañoso.

El origen de la reacción azerí está en la presencia de una delegación de dicha república, presidida por el Canciller Masís Mailián,  que, si bien visitó ambas capitales rioplatenses, fue en su estadía montevideana donde desarrolló mayor actividad  participando en los actos conmemorativos del 104° aniversario del Genocidio cometido por Turquía y se entrevistó con autoridades y representantes de nivel nacional.Resultado de imagen para Uruguay Azerbaidjan y Turquía

Esta presencia y actividad fue motivo para que el 26 de abril, Azetac, el servicio de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Azerbaiyán- se tomara el derecho de difundir su versión de dicha visita, por vía diplomática y en los medios de comunicación, a partir de una inmediata reunión con el subsecretario de Relaciones Exteriores de Uruguay, el profesor Ariel Bergamino, en ese momento ministro interino ante la ausencia del titular.

Al día siguiente de la partida de los representantes de la República de Artzaj el embajador de Azerbaiyán en Buenos Aires y concurrente en Montevideo, Rashad Aslanov, se hallaba en la puerta del despacho ministerial uruguayo, instando a quien ocupaba la titularidad, para ser recibido y emitir apresuradamente una comunicación. Y así fue. Al punto que un diputado de la oposición, Daniel Radío, halló oportuno señalarlo y lo hizo con sutil ironía. Como la declaración que surge de ese intempestivo encuentro requería explicaciones, el mismo cumple con ese requisito argumentando, en su primer párrafo, que es “en seguimiento a la reciente visita que realizó a Uruguay el canciller azerí ElmarMammadyarov”.

Luego se hace la rutinaria referencia a la ampliación de las relaciones comerciales -que digamos son sumamente escasas ya que las exportaciones en 2018 fueron inferiores al 0,2%, mayoritariamente de la industria del medicamento en tanto que las importaciones rondaron el 1,8 %-  y , seguidamente se resalta la presencia en ese momento del Ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, en un Foro que se desarrolla en Bakú, capital de Azerbaiyán, del que se dice es organizado por la ONU,  cuando en realidad dicho organismo solo es auspiciante. En realidad, bajo un pomposo nombre se trata de un evento para reunir jefes de estado, diplomáticos y personalidades para festejar los quince  años continuados de Aliev en el poder.

Resultado de imagen para armenia y AzerbaiyánAl mismo tiempo, Azertac, el  servicio de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores azerí -entre abundancia de entrecomillados y adjetivación- dice: ”Nos gustaría anunciar que el así llamado “canciller” ha visitado el país para participar en los eventos celebrados tocante al inventado «genocidio de armenios» «por invitación de la comunidad armenia en Uruguay». El llamado «representante» del régimen ilegal no fue recibido por ningún representante del gobierno uruguayo. En cuanto a una conversación con la presidenta del Senado uruguayo, Lucia Topolansky, nos gustaría señalar que L. Topolansky participó en el así llamado evento «genocidio armenio» celebrado en el Parlamento, y en el encuentro con los otros representantes de la comunidad armenia de Uruguay M. Mailyán también participó”.

Simultáneamente, la embajada de Azerbaiyán en  Argentina presentó una nota al Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay en la que se reflejaban las objeciones de la parte azerí. En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Uruguay declaró que la posición oficial del Gobierno del Uruguay era fundamental y no había cambiado.

Finalmente, el comunicado que emite el ministerio uruguayo en su parte final dice: “en el marco de la reunión se reafirmó la posición del Uruguay de respeto a la vigencia del Derecho Internacional y a la integridad territorial de los Estados, reiterando que nuestro país no reconoce la independencia de Nagorno Karabaj, cuya situación deberá resolverse por medios pacíficos, para lo que el Uruguay apoya los esfuerzos que lleva adelante el Grupo de Minsk de la OSCE y las resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”.Resultado de imagen para armenia y Azerbaiyán

La presión ejercida por Azerbaiyán fue muy eficaz y no se contentó con arrancar esa declaración a nivel ministerial, sino que, a través del lobby que trabaja para sus intereses, a nivel legislativo, logró conmover altamente al parlamento uruguayo que, ante la embestida, sin tiempo y sin inspiración, se vio forzado a realizar una declaración pública  en los siguientes términos: “La Presidencia de la Asamblea General y del Senado informa que respalda el Comunicado de Prensa Nº 46/19 del Ministerio de Relaciones Exteriores que en su párrafo final sostiene:… “ y allí transcribe exactamente lo señalado en las líneas anteriores.

No sale muy airoso, lamentablemente, el Uruguay oficial, de este encontronazo que poco tiene de la fineza con que suelen actuar las cancillerías, al menos hasta que entren a actuar otros ministerios con otros medios.

Pero resulta oportuno traer a colación como antecedente, un comunicado emitido por la cancillería uruguaya con fecha 04 de abril de 2016 y que dice algo parecido pero no incluye definiciones tajantes que impidan el diálogo y la negociación y, por lo tanto, en lenguaje diplomático, resulta algo diferente:

“Gobierno uruguayo expresa preocupación por escalada de violencia en la región de Nagorno-Karabaj disputada entre Armenia y Azerbaiyán

COMUNICADO DE PRENSA Nº 36/16

Vázquez y su canciller Rodolfo Nin Novoa

El Gobierno de Uruguay expresa su seria preocupación por la escalada de violencia ocurrida desde el pasado sábado 2 de abril en la región de Nagorno-Karabaj disputada entre Armenia y Azerbaiyán, con incidentes que habrían generado un número importante de víctimas, incluyendo entre ellos población civil.

Estos hechos representan una violación grave del acuerdo de cese al fuego de 1994, por lo que Uruguay al rechazar el uso de la fuerza para resolver este conflicto, hace un llamado a las partes involucradas a respetar el acuerdo de cese al fuego poniendo fin a las hostilidades, disminuir la tensión en la región y retomar la búsqueda de una solución pacífica de la disputa sobre Nagorno-Karabaj mediante el diálogo y en el marco del proceso existente en el Grupo de Minsk de la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa).”  – Montevideo, 4 de abril de 2016.

Antecedentes
No es el único antecedente al que se pueda recurrir, son numerosos y los interesados pueden rastrearlos con facilidad. Por ejemplo, el año pasado -abril 24 de 2018- en el Palacio Legislativo, en el acto ya tradicional de conmemoración del genocidio, esta vez en su 103° aniversario, el profesor Bergamino   hizo una intervención medular sobre el tema con un claro estilo que trascendía lo personal para abarcar, con el uso del plural, el compromiso de gobierno con la causa armenia.  El cierre de su intervención fue en estos términos:

“Uruguay, ese todo que nos integra e identifica a todos, se relaciona con un amplio arco de Estados, gobiernos y pueblos. Entre ellos, ¿por qué no decir lo que todos sabemos?, Armenia y Turquía.

Pero lo cortés no quita lo valiente: en su inserción internacional -indispensable e ineludible en el mundo actual y en nuestra estrategia como nación- Uruguay es leal a sus principios y cumple sus compromisos. Los de la letra escrita sobre un papel, pero también los escritos en el corazón.

Y tanto en el papel como en el corazón está escrita la causa armenia. Muchas gracias.”

Si bien a nivel informal y de la profunda integración que la colectividad armenia tiene en el seno de la sociedad uruguaya el reconocimiento y la solidaridad con los armenios,  en la comprensión de su historia y la vigencia del genocidio a través de sus consecuencias tiene raíces firmes, el tema Artzaj se hace difícil de entender para la opinión pública  e incluso para la clase política.

Pero no es esa la razón de esta nota, sino señalar el posible deterioro, sin marcar aún su posible gravedad, de las relaciones entre la comunidad armenia del Uruguay –y quizás también la de Argentina- a raíz de la acción combinada de Azerbaiyán y Turquía para modificar esa realidad.

Ambos países rioplatenses realizarán, en breve, elecciones nacionales y las comunidades armenias de las mismas se están interrogando acerca de cuántos votantes aportarán para esa instancia cívica y qué valor tendrá el mismo en la definición del resultado final.

Por su lado los factores de poder que manejan Azerbaiyán y Turquía, sin olvidar a Israel que aporta lo suyo, a través de la economía, las finanzas, las inversiones  y los apoyos internacionales que eventualmente podrán brindar o negar, actúan como quien en última instancia posee la llave de la soberanía en ambos casos.

De modo que es pertinente pensar que una armoniosa y amorosa relación, cultivada durante décadas entre uruguayos y armeniResultado de imagen para uruguay genocidio armenioos, dentro del Uruguay, que permite hablar de verdadera amistad, convivencia e integración entre dos pueblos geográficamente tan distantes, está entrando ahora en una zona de prueba y tirantez.

Uruguay luce con orgullo el galardón de haber sido el primer país que oficialmente reconoció la existencia del genocidio cometido por Turquía. Eso fue en abril de 1965 y en ocasión de conmemorarse el cincuentenario de ese crimen colectivo.

Desde ese entonces, no solo en Uruguay, también en el resto del planeta, la diáspora armenia originada fundamentalmente por las mismas causas del genocidio, e inspirada en el ejemplo uruguayo, se encargó de hacer escuchar sus protestas, denuncias y reclamos.

Uruguay aparecía así ante el resto de los países como un ejemplo de política, social y diplomática, basada en verdaderos principios humanitarios, y sin embargo, si bien no se ha abandonado esa posición principista en cuanto al reconocimiento del genocidio cometido por Turquía, se  está quedando, o corre el peligro de  cristalizarse, en el viejo principio de: “los países no tienen amigos, tienen intereses” y con ese supuesto pragmatismo, que está de moda, olvidar que Artzaj es consecuencia del genocidio de 1915. En este contexto, no puede ignorarse la amenaza del mandatario azerí, proclamando su propósito de avanzar hasta la reconquista de Ereván –capital de Armenia- que, según dice  les pertenece históricamente.

De modo tal que ahora, cuando Azerbaiyán reclama derechos y amenaza con otro genocidio contra los armenios, anunciándolo expresamente, los países que reconocen el genocidio de 1915 y se afilian al “NUNCA MAS”, deberán extender su criterio político y filosófico sobre el derecho de los pueblos para abarcar también esta otra faceta de la causa armenia.

Por eso, una declaración tan tajante por parte de Uruguay acerca del reconocimiento de la República de Artzaj  resulta temeraria –no solo porque hay mucho compromiso anterior con la causa armenia como para desprenderse de ella de un plumazo, sino que, si se actúa por analogía, positiva o negativamente, y se pone en duda el principio de autodeterminación de los pueblos, ¿cómo se analizará de ahora en más el tema de los saharaui?; ¿Uruguay se pondrá en contra de los reclamados derechos a la independencia de Cataluña y del país vasco?; ¿y qué dirá acerca de la integridad territorial en el caso Palestino?; ¿y Chipre  con media isla arrebatada y bajo dominio de Turquía pese a las resoluciones de la ONU?; ¿y el Peñón de Gibraltar?; ¿y el antecedente de Kosovo tan rico y fermental desde el punto de vista doctrinario para determinar cuándo un pueblo ejerce o puede ejercer soberanía, no integra las carpetas de estudio de la cancillería del Uruguay? Nada de eso parece haber sido considerado antes de afirmar de manera tan rotunda y sin fundamento que no se reconoce la independencia de Artzaj, borrando con el puño, un  derecho que Uruguay admite de manera expresa en un comunicado del Ministerio de RREE del 4/1/2015, y que conviene releer.

El tema es complejo, las dimensiones  de los oponentes son muy disímiles y reeditan la historia de David oponiéndose a Goliat. Uruguay y Armenia se reconocen en el uso de la honda.

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