Oct 31 2013
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Ciencia y Tecnolog铆aPol铆tica

Espionaje en Europa: todos aliados, a la vez traidores y vasallos

Despu茅s de las revelaciones sobre el espionaje con las que Washington gratific贸 a sus queridos aliados de Alemania, Espa帽a y Francia, el imperio se lanz贸 al contraataque. Europa es socio en el espionaje, dijo el jefe de la NSA e involucr贸 a sus pares europeos.

Las bases del concurso est谩n abiertas: 驴qui茅n es m谩s asustadizo o mentiroso o ladr贸n? Europa y Estados Unidos se desgarran en el inmenso cuadril谩tero que se instal贸 con el espionaje a escala industrial y planetaria realizado por la Agencia de Seguridad Norteamericana, la NSA. Despu茅s de las sucesivas revelaciones sobre el espionaje con las que Washington gratific贸 a sus queridos aliados de Alemania, Espa帽a y Francia, el imperio se lanz贸 al contraataque.

El jefe de la NSA, el general Keith Alexander, dio vuelta el arma contra los denunciantes y acus贸 a sus amigos de Europa de ser los responsables tanto del espionaje de que son objeto sus ciudadanos como del env铆o a Washington de las informaciones recopiladas. Con el cinismo esc茅nico al que ya nos tiene acostumbrados, el general Keith Alexander dispar贸 el primer proyectil cuando asegur贸, ante la Comisi贸n de Inteligencia del Congreso estadounidense, que los informes suministrados por los diarios Le Monde y El Mundo, 鈥渟eg煤n los cuales la NSA recab贸 miles de millones de llamadas telef贸nicas, son completamente falsos. Ni los periodistas ni la persona que rob贸 esa informaci贸n clasificada saben lo que tienen delante鈥. Las palabras del general no son ni del todo falsas ni del todo verdaderas. El vespertino Le Monde confirm贸 que Francia remiti贸 informaci贸n a la NSA por medio de un acuerdo firmado por los dos pa铆ses a finales de 2011.

Este detalle tal vez explique en parte la tr茅mula reacci贸n de Par铆s ante la suculenta masa de informaciones que los servicios secretos de Estados Unidos sustrajeron de Francia. Le Monde hab铆a revelado que entre el 10 de diciembre de 2012 y el 8 de enero de 2013 la NSA intercept贸 m谩s de 70 millones de llamadas y SMS de empresas y particulares de Francia. Keith Alexander precis贸 ante el Congreso que toda esa informaci贸n no corresponde a 鈥渃iudadanos europeos鈥, sino que 鈥渟e trata de informaci贸n que noso-tros y nuestros aliados de la OTAN obtuvimos conjuntamente para la protecci贸n de nuestros pa铆ses y en apoyo de nuestras operaciones militares鈥. Despu茅s del espionaje, la zancadilla. En primer lugar, una fuente an贸nima de los servicios secretos franceses, la DGSE, confirm贸 al diario franc茅s la existencia de un protocolo de intercambio de informaciones que entr贸 en funcionamiento a principios de 2012. El 28 de octubre, el diario alem谩n S眉ddeutsche Zeitung hab铆a revelado que la agencia norteamericana y la francesa colaboraban en un programa com煤n llamado Lustre.

No obstante, este acuerdo no justifica la elevada cantidad de intercepciones operadas por la NSA en territorio franc茅s. Francia tiene, para los servicios de inteligencia del mundo, un atractivo particular: los cables submarinos por donde transitan la mayor铆a de los datos oriundos de Africa y Afganist谩n pasan por las regiones francesas de Marsella y Breta帽a. Ambas zonas est谩n as铆 celosamente vigiladas por Par铆s. La fuente de inteligencia citada por Le Monde declar贸 que eso era 鈥渦n trueque que se instaur贸 entre la direcci贸n de la NSA y la DGSE. Les damos bloques enteros sobre esas zonas, y ellos, en contrapartida, nos dan partes del mundo en donde estamos ausentes鈥.

 Keith Alexander, director de la NSA

Keith Alexander, director de la NSA

De este formidable e hip贸crita espionaje se desprende que los servicios de inteligencia se reparten el rastreo del mundo. Seg煤n el art铆culo de Le Monde, los datos que Par铆s le entrega a Washington corresponden a ciudadanos franceses y extranjeros residentes en las zonas bajo control franc茅s. El trueque entre Francia y Estados Unidos no es el 煤nico en vigor. Existe una suerte de c铆rculo de amigos integrado, entre otros, por Israel, Suecia o Italia donde llegan cables submarinos de valor estrat茅gico. Hay entonces una clara geograf铆a submarina de cables pinchados por los servicios de inteligencia de las potencias. Ello quiere decir que las comunicaciones que pasan a trav茅s de ellos, las que ata帽en a personas y a empresas, est谩n al alcance de los pa铆ses centrales. Por consiguiente, todo el juego comercial y de las relaciones internacionales est谩 trampeado. Asimismo, queda claro entonces que el presidente socialista Fran莽ois Hollande no hizo m谩s que pura m铆mica cuando interpel贸 a la administraci贸n norteamericana a causa del espionaje del que su pa铆s hab铆a sido objeto. Todos aliados, a la vez traidores y vasallos. Le Monde afirma en su art铆culo que estas 鈥渘uevas aclaraciones plantean antes que nada la responsabilidad de las autoridades pol铆ticas francesas鈥. La portavoz del gobierno franc茅s, Najat Vallaud-Belkacem, juzg贸 como 鈥減oco veros铆miles鈥 las alegaciones del general Alexander.

La controversia no disculpa en nada a la NSA. Muy por el contrario. Con los documentos entregados por el ex agente de la CIA y la NSA, Edward Snowden, como prueba, Le Monde mantiene que los objetivos de Washington eran sus mismos aliados. Una fuente jer谩rquica de la DGSE francesa refuta la idea de que sus servicios hayan podido entregar, en apenas un mes, 鈥70,3 millones de datos a la NSA鈥. El volumen es demasiado alto para ese per铆odo. Adem谩s, el documento suministrado por Snowden dice claramente 鈥渃ontra ese pa铆s en particular鈥. Contra Francia u otro, da lo mismo. Las potencias se enemistan hoy, pero ma帽ana se volver谩n a dar la mano para seguir expoliando en beneficio propio los datos del planeta. Comercio, desarrollo, negociaciones internacionales, acceso a los mercados, licitaciones internacionales, todo est谩 contaminado por los intrusos que gobiernan el mundo, gobiernan las redes y los cables submarinos. Es una aut茅ntica declaraci贸n de guerra contra las naciones que disponen de menos recursos, una met贸dica y cobarde condena a la desigualdad.

Ni siquiera perdonan al Papavaticano bergoglio22

Entre los 46 millones de llamadas que la NSA habr铆a interceptado entre el 10 de diciembre de 2012 y el 8 de enero de 2013, en Italia, estar铆an incluidas aquellas desde y hacia el Vaticano, entre ellas las de Bergoglio.| ELENA LLORENTE

Que se esp铆en entre los poderes pol铆ticos, entre los grupos de poder, incluso dentro de los mismos pa铆ses, que se esp铆en entre los grupos industriales, es cosa sabida. Pero que se esp铆e a la Iglesia Cat贸lica, al Papa y a los cardenales, como acaba de revelar una revista italiana, a ojos de muchos parece demasiado.

Por lo visto el Vaticano es considerado por algunos un gran grupo de poder, capaz de hacer cambiar los rumbos de pa铆ses enteros o de masas de creyentes o de influir poderosamente en ellos y capaz de hacer operaciones financieras que pueden romper ciertos equilibrios, y por eso vale la pena espiarlo. Seg煤n la revista italiana Panorama, la National Security Agency (NSA) que ha estado en el centro de un esc谩ndalo por haber espiado a medio mundo (o al mundo entero, a煤n no se sabe), habr铆a interceptado las comunicaciones vaticanas, incluso las del papa Benedicto XVI.

Entre los 46 millones de llamadas que la NSA habr铆a interceptado entre el 10 de diciembre de 2012 y el 8 de enero de 2013 en Italia, estar铆an incluidas aquellas desde y hacia el Vaticano, entre ellas las del papa Benedicto XVI y del futuro papa argentino, el cardenal Jorge Bergoglio. Desde que surgi贸 la noticia y dado que por lo visto la revista Panorama ha tenido acceso a documentaci贸n relativa a las interceptaciones, se han elaborado decenas de hip贸tesis sobre la posibilidad de que los cardenales hayan sido espiados en torno del c贸nclave, es decir las reuniones preparatorias de la elecci贸n del nuevo papa que comenzaron el 4 y terminaron el 8 de marzo, y al c贸nclave propiamente dicho que se realiz贸 el 12 y 13 de marzo y que concluy贸 con la elecci贸n del primer papa argentino. El portavoz vaticano, padre Federico Lombardi, dijo ayer a los periodistas no saber nada de estas interceptaciones telef贸nicas y adem谩s, aclar贸, 鈥渘o nos preocupa en absoluto鈥.

Pero, seg煤n la revista, las llamadas interceptadas tambi茅n habr铆an sido aquellas hacia y desde la Domus Internationalis Paolo VI, una residencia para eclesi谩sticos que est谩 fuera del Vaticano, donde se hospedaba, entre otros, el cardenal Jorge Bergoglio cuando estaba en Roma. Panorama lanza la hip贸tesis de que podr铆a haber sido precisamente Bergoglio el centro de atenci贸n en la Domus, dado que el futuro papa habr铆a estado bajo control de parte de los servicios de inteligencia de Estados Unidos desde 2005, seg煤n revelaron algunos informes de Wikileaks.

De acuerdo con Panorama, las llamadas telef贸nicas hacia y desde el Vaticano, que inclu铆an tambi茅n aquellas desde y hacia los tel茅fonos de obispos y cardenales, han sido clasificadas por la NSA en cuatro categor铆as: Leadership intentions (intenciones de los l铆deres), Threats to financial system (amenazas al sistema financiero), Foreign Policy Objectives (Objetivos de pol铆tica exterior), Human Rights (Derechos humanos). Se sospecha que se han monitoreado las llamadas relacionadas con la elecci贸n del nuevo presidente del IOR, el alem谩n Ernst von Freyberg, dado los tremendos esc谩ndalos financieros en los que se ha visto implicado en las 煤ltimas d茅cadas el banco vaticano. Von Freyberg fue nombrado el 15 de febrero de este a帽o, casi un mes antes de que fuera elegido el papa Francisco quien, de su lado, ha iniciado importantes reformas en los 贸rganos financieros del Vaticano.

Pero aunque el portavoz vaticano transmite tranquilidad, no todos dentro de la Santa Sede se sienten igual y se sabe que la noticia ha causado no poca preocupaci贸n. De todas maneras los m谩s viejos habitantes de la Santa Sede saben que ser espiados no es cosa nueva. Los esp铆as abundaban durante el per铆odo de los Estados Pontificios 鈥搒iglos VIII a XIX鈥, cuando el Papa y sus ej茅rcitos controlaban todo el centro de Italia. Y despu茅s, durante la Guerra Fr铆a especialmente, se dice, el Vaticano era un Estado tan espiado como los m谩s importantes de Europa, en particular durante los primeros a帽os del papa polaco, Juan Pablo II.

Ahora, de todas maneras, y desde hace varios a帽os, la Santa Sede ha adoptado algunos m茅todos de protecci贸n y cierto software muy sofisticado, sobre todo durante los c贸nclaves, para impedir escuchas o para obstaculizarlas. Y todo esto se ha incentivado desde el a帽o pasado, cuando estall贸 el esc谩ndalo del Vatileaks, los documentos robados por el mayordomo del Papa y difundidos a la prensa.

En materia de espionaje, en particular en el contexto de lo que ahora llaman Datagate en Europa, todos los pa铆ses desarrollados dicen asombrarse e indignarse y apuntan el dedo unos contra otros, como si fueran completamente inocentes de un accionar que, en sus m谩s variadas formas, existe desde la Antig眉edad.

Los antiguos romanos mandaban gente a los mercados para saber qu茅 dec铆an los mercaderes que ven铆an de otros mundos, repart铆an soldados vestidos de civil entre la gente de los pueblos que conquistaban, infiltraban los ej茅rcitos y las cortes. Claro, sin Internet y sin los medios supersofisticados que hay ahora, la tarea era mucho m谩s lenta y dif铆cil.

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