Jul 21 2017
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Despacito por las piedras

Estado de bienestar (se agot贸 la marihuana en Montevideo)

鈥溌 la mi茅rcoles!鈥, exclam贸 un muchacho cuando vio la cola de 20 personas afuera de la farmacia Ant谩rtida, sobre la calle Colonia. Era otro m谩s que se acercaba a comprar marihuana legal el primer d铆a de dispensaci贸n, en uno de los apenas cuatro locales montevideanos que accedieron a vender. Pasaban las nueve y media de la ma帽ana, y la temperatura estaba por all谩 abajo. Pero ese detalle no detuvo a nadie. En la cola se iban armando grupitos de charla, como para entretenerse y distraerse del fr铆o. El tema era uno solo. 鈥淣o s茅 si pegar diez o cinco鈥, dec铆a un joven. El Instituto de Regulaci贸n y Control del Cannabis (Ircca) permite vender diez gramos de cannabis por semana para cada usuario registrado. La mercader铆a viene en coquetos sobrecitos de cinco gramos.

Seg煤n el Ircca, 30% de las casi 5.000 personas registradas son mujeres. A primera hora, el porcentaje femenino era aun menor en la cola de Colonia. Una muchacha dijo que no la hizo muy feliz registrarse, pero fue un 鈥渕al necesario鈥. 鈥淪in un registro no iba a salir la ley, sobre todo por las presiones de Brasil y Argentina. Hay partes de la frontera con Brasil que cruz谩s caminando鈥, dijo la joven, que est谩 haciendo un doctorado en matem谩tica y a la que la marihuana le permite 鈥渃oncentrarse mejor鈥 y 鈥渂ajar mucho la ansiedad鈥.

Santiago es alba帽il y no tiene tiempo para cultivar marihuana. Fuma desde los 14 a帽os para 鈥渂ajar鈥, tranquilizarse y pensar luego de su jornada laboral. Tambi茅n lo ayuda a aliviar las contracturas. Compr贸 鈥5 y 5鈥, es decir, las dos variedades disponibles: Alfa 1, con predominancia indica, y Beta 1, con protagonismo de sativa. Quiere probar la diferencia entre ambas, que tienen el mismo porcentaje de THC (2%) pero diferente de CBD (7% y 6%, respectivamente). En la semana previa al comienzo de la venta vol贸 la idea de que 2% era bajo para el componente psicoactivo. Pero el joven, bolsitas en mano, lo relativiz贸: 鈥淓so lo vamos ver. Yo he fumado porro paraguayo que no te pega ni para el costado鈥. Santiago cont贸 que la atenci贸n en la farmacia fue r谩pida y tampoco tuvo problema con registrarse en el Correo, ya que, a su juicio, el tema es 鈥渆n manos de qui茅n cae鈥 el registro. 鈥淪i hay una dictadura de vuelta, ese registro va a ser un problema. Pero yo aspiro a que no haya m谩s dictadura. Para eso tenemos que trabajar鈥, sostuvo.

鈥溌縀st谩n vendiendo maruja ac谩 al lado?鈥, dijo un se帽or parado en la puerta del quiosco que est谩 pegado a la farmacia Ant谩rtida. 鈥淣o, pusieron un aviso de que buscan empleado鈥, respondi贸 ir贸nicamente otro hombre desde adentro. Nadie se quedaba sin opinar del tema del d铆a.

鈥淓st谩 suavet贸n, 驴no?鈥, comentaba Federico, que hab铆a llegado a la farmacia apenas pasadas las ocho de la ma帽ana, y que cerca de las diez ya ten铆a su veredicto sobre la marihuana legal. Federico fuma todos los d铆as, y si bien el cannabis le pareci贸 鈥渟uave鈥, se帽al贸 que 鈥減ara empezar est谩 bien鈥. Cont贸 que compr贸 sativa porque es 鈥渓a que te pega en el cerebro鈥, en cambio, 鈥渓a indica te achaca, te deja con sue帽o y con ganas de comer y dormir鈥.

Luego de las diez y media de la ma帽ana, mientras m谩s personas sal铆an con el novel producto, la cola segu铆a creciendo, a igual ritmo que el reguero de periodistas, fot贸grafos y camar贸grafos que rodearon a Camila, una joven de 24 a帽os, estudiante de Administraci贸n de Empresas. 鈥淓stamos viviendo un momento hist贸rico, porque, que yo sepa, es la primera vez en la historia de la humanidad que se va a vender cannabis en las farmacias. Es un avance, estemos en contra o a favor, para hacerle la guerra al narcotr谩fico鈥, dijo mientras trataba de abrir el envase para que lo que hab铆a adentro fuera fotografiado como la vedette del d铆a.

Adi贸s, juventud

Si bien predominaban los j贸venes, de vez en cuando se asomaba alguna cabeza blanca en la espera que adornaba la calle Colonia. Mario tiene 61 a帽os y nunca se imagin贸 estar all铆. 鈥淟e comentaba al compa帽ero de al lado que cuando yo ten铆a la edad de 茅l 鈥20 a帽os鈥, esto era inconcebible: tengo amigos que fueron presos s贸lo por consumir. Yo soy de la 茅poca de la dictadura; entonces, si ten铆as un porro, te mandaban para adentro. Un compa帽ero estuvo tres a帽os en Miguelete s贸lo por consumir. Se la comi贸 de arriba, y yo zaf茅鈥, dijo. Consume sativa de 鈥渢oda la vida鈥, porque es la que 鈥減ega en la cabeza鈥, y no le importa que el THC sea bajo, sino la calidad del producto.

Pero no todos los veteranos estaban tan dispuestos a hablar con la prensa, y mucho menos a ser fotografiados. Un se帽or increp贸 a un fot贸grafo. Le dijo que era un atrevido, aunque el profesional le explic贸 que no le sacaba fotos a quien no quisiera. El hombre dijo que ten铆a antecedentes 鈥減or maco帽a鈥 y que no quer铆a que todos se enteraran de que fumaba.

Despu茅s de la una, la cola por la calle Colonia ya med铆a 70 personas de largo. En cambio, en la farmacia C谩ceres, de Bulevar Espa帽a casi la rambla, no hab铆a m谩s de 20, y ni un fot贸grafo. De pronto, empez贸 a correr el rumor de que en la farmacia Pit谩goras, en Malv铆n, ya no quedaba m谩s marihuana. En Pocitos tambi茅n quedaba poca. Una de las empleadas sali贸 y avis贸 que quedaban 70 paquetes. Pocos minutos despu茅s avisaron que s贸lo quedaba Alfa 1, la que seg煤n el Ircca tiene 鈥渆fectos psicoactivos que se manifiestan principalmente a nivel f铆sico鈥. En criollo, se hab铆a agotado la que pega en la cabeza.

鈥淓s como un pedito sin alcohol. Mucho m谩s sano y m谩s tranqui鈥, fueron las palabras que eligi贸 un veterano para describir el efecto de la marihuana. El se帽or ten铆a la intenci贸n de comprar las dos variedades de cannabis, para probar, pero se iba a quedar con las ganas, porque estaba en la farmacia de Pocitos.

Juan Carlos Meyer, de la farmacia Miguel de la ciudad de Canelones, estaba sorprendido. Esperaba diez personas y termin贸 atendiendo a cerca de 20. La mayor铆a rondaba los 30 a帽os y eran hombres. El comerciante explic贸 que en stock se puede tener un m谩ximo de dos kilos de marihuana, seg煤n marca el Ircca, es decir, 400 paquetes. Adem谩s, apost贸 a que luego se sumar谩n otras farmacias y opin贸 que, de a poco, hay que ir venciendo tab煤es, como antes para un hombre 鈥渆ra complicado comprar un preservativo鈥, o a una mujer 鈥渓e daba cosa pedir una pastilla anticonceptiva鈥.

En la calle 25 de Mayo, all谩 por la Ciudad Vieja, en la farmacia Tapie, un empleado avis贸 que s贸lo quedaban 20 paquetes de marihuana. Las cuentas no ment铆an. Algunos de quienes hac铆an cola iban a volver a sus casas con las manos vac铆as. 鈥淗ay que avivarse y venir antes de ir a trabajar鈥, dijo un muchacho. Eran casi las cinco de la tarde. Una se帽ora vio la cola y se intimid贸. Para su alivio, le avisaron que pod铆a entrar sin esperar. No quer铆a marihuana.

Adentro de las farmacias se mezclaban los vocabularios. 鈥淰oy a pegar de las dos鈥, dijo un joven en la Ant谩rtida. 鈥淣o se dice 鈥榩egar鈥 en la farmacia鈥, lo corrigi贸 otro.

(No) est谩n hablando del falso | A nivel oficial predomin贸 el silencio, y a diferencia de lo que ocurri贸 en peri贸dicos de todo el mundo, en el portal de Presidencia no se subi贸 un solo art铆culo sobre el tema en toda la jornada. El ex secretario general de la Junta Nacional de Drogas Julio Calzada no ocult贸 que le pareci贸 鈥渆xtra帽a鈥 esta situaci贸n. Diego Olivera, quien actualmente ocupa ese cargo, dijo a la diaria que tiene la 鈥渟atisfacci贸n de que se concreta un hito esperado por todos, que es posible por un trabajo t茅cnico e institucional fuerte鈥, y que la evaluaci贸n de la primera jornada de venta 鈥渆s positiva鈥. Se帽al贸 que por el momento est谩n abocados a monitorear 鈥渢odos los aspectos de la operativa鈥 y se est谩 haciendo 鈥渦na recopilaci贸n de informaci贸n sobre cada dimensi贸n del funcionamiento鈥. Otro que habl贸 fue el ex presidente Jos茅 Mujica, que dijo a Subrayado que no fue un d铆a hist贸rico sino 鈥渄e historieta鈥, y que 茅l no quiere 鈥渕eter en cana a un gur铆 por fumar un coso鈥, pero lo quiere 鈥渁vivar鈥. 鈥淣o te dejes tragar por esto鈥.

聽Ignacio Mart铆ne, ladiaria, Uruguay

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