Oct 17 2006
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Opini贸n

Estados Unidos. – LINCOLN LLORA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

All谩 por 1954, cuando tuve un empleo de verano en el Capitolio, hice mi primera visita al Memorial Lincoln. Desde entonces he regresado muchas veces, la m谩s reciente cuando estuve en W谩shington filmando para un documental acerca de c贸mo Tom DeLay, Jack Abramoff, Ralph Reed y Grover Norquist, entre otros, convirtieron la revoluci贸n conservadora en una estafa 鈥揺l mayor esc谩ndalo pol铆tico desde Watergate鈥.

Si la democracia tuviera templos, el Memorial Lincoln ser铆a el m谩s sagrado. Uno se para all铆 en silencio, contemplando las palabras que dieron voz a la firme determinaci贸n de Lincoln de salvar la Uni贸n 鈥搒u decisi贸n de que el 鈥済obierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la Tierra鈥濃. En esta 煤ltima visita se apoder贸 de m铆 una sensaci贸n de melancol铆a. Lincoln mira ahora a una ciudad donde esas palabras son burladas a diario. Esta ya no es su ciudad. Y esa gente de toda condici贸n que sube los escalones para presentar sus respetos al presidente m谩rtir, tampoco es su ciudad. O su gobierno. Esta es una ciudad ocupada, propiedad de una compa帽铆a y el gobierno es una subsidiaria servil de patrones bien dotados.

En otros tiempos la C谩mara de Representantes era conocida como 鈥渓a casa del pueblo鈥. Ya no. Ahora pertenece a la calle K. Esa es la direcci贸n de los cabilderos que repletan el Capitolio. Hay 65 cabilderos por cada miembro del Congreso. Gastan US$ 200 millones al mes para dar de comer y de beber y seducir a los funcionarios federales. 隆Cada mes!

Por supuesto que s贸lo hacen su trabajo. Es imposible sobornar a alguien, de manera legal o ilegal, a no ser que ese alguien se deje sobornar, y con los costos de campa帽a en aumento, nuestros pol铆ticos siempre tienen la mano extendida. Un representante confes贸 que los miembros del congreso son las 煤nicas personas en el mundo de los cuales se espera que acepten grandes sumas de dinero de personas extra帽as y luego act煤en como si eso no influyera en su comportamiento. Eso explica por qu茅 a los dem贸cratas les cuesta tanto trabajo explotar la cultura de corrupci贸n representada en el escandaloso comportamiento de DeLay y Abramoff.

Los propios dem贸cratas est谩n metidos en el fango hasta el cuello. El otro d铆a uno de los m谩s poderosos dem贸cratas de la C谩mara de Representantes alarde贸 ante los reporteros de que buscar铆a dinero en 鈥渃ampos inexplorados de donantes en la industria financiera鈥 y les record贸, de manera no muy sutil, la posibilidad de que despu茅s de noviembre el l铆der de la mayor铆a pudiera ser un dem贸crata.

Cuando se trata de vender influencia, ambos partidos han definido lo que se desv铆a de la norma, y Tony Soprano no podr铆a salir inc贸lume de algunas de las cosas que se tienen como un negocio normal en W谩shington. Ya hemos aprendido que Jack Abramoff tuvo casi 500 contactos con la Casa Blanca de Bush durante los tres a帽os anteriores a su ca铆da, y que Karl Rove y otros funcionarios presidenciales recibieron sus favores y a menudo intervinieron a favor suyo. Un pirata tan atrevido hace mucho que lo hubieran obligado a pasear por la tabla si W谩shington no hubiera echado por la borda su br煤jula moral.

Pero a pesar de todas esas revelaciones, nadie est谩 limpiando el lugar. Al igual que los republicanos al frente de la C谩mara de Representantes mantuvieron en secreto esos correos electr贸nicos obscenos que el Representante Mark Foley enviaba a j贸venes mensajeros 鈥搖n encubrimiento destinado a pasar las elecciones y mantener el cargo para el partido鈥 ahora tratan de barrer debajo de la alfombra los esc谩ndalos DeLay-Abramoff-Reed-y-Norquist hasta despu茅s del siete de noviembre, con la esperanza de que el p煤blico no se d茅 cuenta de que la C谩mara de Representantes est谩 dirigida por el equipo de Tom DeLay sin DeLay. Todo lo que se habla de reforma es un placebo.

La 煤nica manera de contrarrestar el poder del dinero organizado es con gente organizada e indignada. Cr茅anme, lo que m谩s temen los miembros del congreso es un movimiento de base que exija elecciones limpias y el fin de la compra-venta de influencia. Si dejamos que sea el poder establecido el que limpie el desorden que ha implantado la avaricia y la argucia, un d铆a despertaremos con un verdadero Frankestein en el sistema 鈥搖n monstruo peor que el creado por Abramoff, DeLay y sus compinches鈥. Para entonces ser谩 demasiado tarde para salvar la esperanza de Lincoln de un 鈥済obierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo鈥.

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* Periodista de televisi贸n de PBS (Sistema de Televisi贸n P煤blica) y presidente del Centro Schuman para los Medios y la Democracia. Bill Moyers regresa al periodismo investigativo en Estados Unidos, y tratar谩 a asuntos cruciales que enfrenta nuestra naci贸n. Hay avances disponibles de su trabajo aqu铆.
Este art铆culo se public贸 originalmente 鈥揺n ingl茅s鈥 en CommonDreams.org y en castellano 鈥搗ersi贸n que hemos tomado鈥 en la revista Pogreso Semanal (www.progresosemanal.com).

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