Jun 4 2016
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Cultura

Ettore Scola, un maestro que no debe ser olvidado

Cuando en enero de este a√Īo los medios informaban de la muerte de Ettore Scola pens√© que con √©l terminaban de desaparecer los maestros con los que aprend√≠ sobre el cine como campo de escritura de la cultura del siglo XX .

Hablamos de un cine anclado en un di√°logo con la literatura y la pintura, menos obsesionado con la b√ļsqueda de un ritmo visual fren√©tico como el actual. Un arte en permanente definici√≥n, que construyo un s√≥lido legado cultural en el desarrollo del pensamiento del siglo pasado.

Ettore Scola pertenece a lo mejor de esa tradición del cine italiano, europeo y global. Lo suyo es un relato montado en solidas historias, que cruzan a seres comunes con las circunstancias históricas para conformar lucidas reflexiones sobre la condición humana. Su cine es esencialmente político y se mueve cómodamente en los diferentes géneros con la particularidad de ser un cine esencialmente italiano como el de Fellini, Visconti o de Sica por nombrar algunos.

Scola empez√≥ como guionista de grandes directores y su relaci√≥n con el realizador de la Dolce Vita marca su desarrollo como cineasta. As√≠ lo se√Īala en su √ļltimo trabajo ‚ÄúQu√© extra√Īo llamarse Federico‚ÄĚ (2013) un documental sobre su relaci√≥n con el maestro del cine italiano, quien era uno de sus m√°s entra√Īables amigos.it ettore scola

En su labor como guionista y colaborador de diversos realizadores, desarrolló una gran pasión por su país e intentó darle al cine el valor político que contribuye en la construcción del imaginario colectivo y la conciencia de una Italia marcada por el fascismo, la post guerra y la modernidad.

Abogado de profesi√≥n, guionista por definici√≥n y realizador por vocaci√≥n, su filmograf√≠a incluye ‚ÄúNos hab√≠amos amado tanto‚ÄĚ y ‚ÄúUn d√≠a particular‚ÄĚ mis pel√≠culas preferidas dentro de su extenso legado.

En ‚ÄúNos hab√≠amos amado tanto‚ÄĚ (1974) la historia de tres hombres contada de a partir del desenlace, nos enfrenta a las reflexiones sobre el conformismo que cruza las vidas de tres amigos que combatieron al fascismo y se encuentran d√©cadas despu√©s. El tono amargo de los balances de sus vidas permiten a Scola usar las claves personales para armar un juicio hist√≥rico sobre la Italia post segunda guerra mundial. El relato nos enfrenta con la madurez triste de tres vidas m√≠nimas, marcadas por el desencanto. Esto queda plasmado en una frase de uno de los personajes quien afirma: ¬ę√ćbamos a cambiar el mundo, pero el mundo nos cambi√≥ a nosotros¬Ľ. Las relaciones entre el grupo est√°n mediadas por la disputa por una mujer, un elemento cl√°sico del melodrama italiano, que el realizador convierte en un oscuro giro junta a las otras cargas que sobrellevan las relaciones entre los ex camaradas.

La síntesis entre historias privadas y circunstancias históricas que Scola maneja magistralmente como realizador, se relaciona entre otras cosas con su gran talento para la dirección de actores.

En el caso de una ‚ÄúJornada particular‚ÄĚ (1977) la dupla de Marcello Mastroianni y Sof√≠a Loren consigue dar forma a una relaci√≥n entre dos desconocidos, un periodista homosexual y una frustrada mujer casada, que viven un extra√Īo encuentro el 6 de mayo de 1938, el d√≠a que Hitler visita Roma y toda la ciudad se vuelca a las calles. Ambos personajes, enfrentados a la soledad de su condici√≥n de vida, mantienen durante todo el relato una extra√Īa e imposible tensi√≥n y reflexionan sobre la trama de una vida colectiva que empieza a ser afectada por los vuelcos autoritarios que impondr√° el fascismo. Cuya tragedia marca el desenlace tal y como marc√≥ el destino de muchos italianos durante el per√≠odo. Lo notable es que la historia intima pone luz sobre el contexto hist√≥rico con gran profundidad.

Al final de su vida el realizador miraba con horror la Italia de la era Berlusconi y afirmaba que el alma del país se había extraviado en la exaltación neoliberal de este segundo Duce, igual que en la aventura fascista cuyo juicio histórico cruza toda su producción.

La fineza de su intelecto y su vocación por el cine permitieron a Ettore Scola ser un narrador con una clara visión del tiempo y del paso de la historia. Eso hacía de su producción cinematográfica un producto cien por ciento italiano. Pero su humanismo, que se traduce en una gran empatía con sus personajes, hace que su cine sea una reflexión vigente, llena de nostalgia por un mundo diferente, que trasciende lo local para situarlo en lo universal.

Su capacidad de reflexión hará falta en el pensamiento de una Europa que camina inexorablemente hacía una nueva versión de la pesadilla fascista que, Scola lo presentía, siempre estuvo pulsando en las sombras. Pero aunque él no será testigo directo de esta difícil etapa de la historia, sus películas no deben ser olvidadas porque ofrecen una reflexión critica que conserva todo su vigencia y que será indispensable para las nuevas generaciones.

*Publicado en Politika

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