Los pesticidas europeos invaden los cinco continentes. Para las multinacionales agroquímicas con sede en el Viejo Mundo no importa si sus productos no son autorizados para la venta en la misma Europa. Todo vale y la deontología, para ellas, no existe en el diccionario de la rentabilidad.

En 2018, grandes empresas de los países de la Unión Europea (UE) exportaron más de 81.000 toneladas de pesticidas prohibidos a la venta en el propio mercado continental por contener sustancias que afectan seriamente la salud humana o el medio ambiente.Europa exporta venenos prohibidos en sus propios países

Los principales exportadores fueron empresas del Reino Unido con 32.187 toneladas; de Italia 9.499; de Alemania 8.078; de los Pa√≠ses Bajos 8.010. En igual per√≠odo, desde Francia se vendieron, fuera de la UE, 7.663 toneladas; desde Espa√Īa 5.182 y desde B√©lgica 4.907. El destino: unos 85 pa√≠ses ‚Äď las tres cuartas partes catalogados como ‚Äúen desarrollo‚ÄĚ o ¬ęemergentes¬Ľ. Entre los cuales, en Am√©rica Latina, Brasil, M√©xico, Argentina, Chile, Per√ļ, Ecuador, Honduras, por citar solo algunos.

Entre los principales destinatarios de esos químicos prohibidos en suelo europeo se encuentran países que, paradójicamente, nutren, a la postre, a la Unión Europea con productos agrícolas. La UE permite así a sus empresas químicas y agroquímicas exportar desde su territorio sustancias que luego se encontrarán residualmente en las comidas consumidas por su población. Perversa práctica boomerang de mercado.

Dichas empresas se aprovechan as√≠ de actividades econ√≥micas en naciones donde las reglamentaciones y controles son menos severos y los riesgos m√°s elevados que en la misma UE, concluye la investigaci√≥n elaborada por la ONG suiza Public Eye (el Ojo P√ļblico) en colaboraci√≥n con Unearthed, c√©lula de investigaci√≥n de Greenpeace de Gran Breta√Īa. El estudio, cuyos resultados iniciales fueron develados a inicios del 2020, vuelve a ocupar hoy el espacio medi√°tico a trav√©s de detalles y complementos difundidos a fines de septiembre.

Una pesquisa inteligente

Europa exporta venenos prohibidos en sus propios países - Exclusiva | Plataforma de noticiasPara evitar las respuestas edulcoradas de las multinacionales agroquímicas, durante varios meses, los investigadores de las dos ONG solicitaron informaciones, directamente, a la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), encargada de regular las sustancias químicas y biocidas en el mercado continental. Esta instancia procesa expedientes de ese tipo de productos y observa si respetan las normas. Se dedica también, en colaboración con los gobiernos nacionales, al análisis de las sustancias más peligrosas y, en ciertos casos, pone el foco en aquellas que obligan a una mayor gestión de riesgos para proteger las personas o el medio ambiente.

Colabora, adem√°s, con un centenar de organizaciones ‚Äúacreditadas‚ÄĚ ligadas a la producci√≥n, al medio ambiente, acad√©micas, sindicales (https://echa.europa.eu/es/about-us/partners-and-networks/stakeholders/echas-accredited-stakeholder-organisations), entre las cuales, Greenpeace.

A trav√©s de la ECHA lograron recolectar ‚Äúmiles de notificaciones de exportaciones‚ÄĚ, es decir, los formularios que, seg√ļn la legislaci√≥n europea, las empresas deben completar cuando se trata de productos que contienen sustancias qu√≠micas prohibidas para la comercializaci√≥n en la Uni√≥n Europea. ‚ÄúSi a veces dichas notificaciones pueden diferir de los vol√ļmenes efectivamente exportados, esa documentaci√≥n constituye la fuente de informaci√≥n m√°s completa‚ÄĚ se√Īala el estudio.

Europa exporta venenos prohibidos en sus propios paísesResultado: las dos ONG lograron elaborar una cartografía hasta ahora inédita de las exportaciones pesticidas prohibidas que salen de los diferentes países de la UE. (https://www.publiceye.ch/fileadmin/doc/Pestizide/202009_EU-export-pesticides_worldmap_FR.pdf)

Identifican un total de 41 productos de esa categoría. De los cuales se reconocen oficialmente algunos de los efectos más graves: toxicidad aguda; malformación genética; problemas reproductivos o del sistema hormonal; cáncer; contaminación de fuentes de agua potable; impactos perversos para los ecosistemas.

Como parte de la investigaci√≥n, Public Eye y Greenpeace contactaron tambi√©n a unas 30 empresas, de las cuales quince ‚Äďincluida Syngenta- respondieron formalmente. Las mismas coinciden en cuatro argumentos ret√≥ricos repetidos: que sus productos son seguros; que est√°n comprometidas con la reducci√≥n de riesgos; que respetan las leyes de los pa√≠ses donde operan, y que √©stos deciden libremente sobre los pesticidas m√°s adecuados para los agricultores locales. Y, en particular, que es normal que numerosos pesticidas vendidos en el extranjero no sean registrados en la UE dado que el clima y el tipo de agricultura son diferentes a los europeos.

Círculo macabro: semillas de laboratorio y pesticidas

Producido por la transnacional química suiza Syngenta en su fábrica inglesa de Huddersfield, el Paraquat está prohibido desde 1989 en Suiza y desde el 2007 en la Unión Europea.

En 2018, funcionarios brit√°nicos la autorizaron a exportar nada menos que 28.000 toneladas de un producto que incorpora dicho veneno vendido en muchos mercados bajo el nombre de Gramoxone. La mitad, destinada a Estados Unidos, donde la multinacional agroqu√≠mica es acusada ante los tribunales por campesinos que padecen del Mal de Parkinson. La otra mitad, en direcci√≥n, principalmente de los principales consumidores mundiales como Brasil, M√©xico, India, Colombia, Indonesia, Ecuador y √Āfrica del Sur. Aunque su comercializaci√≥n se expande en buena parte del planeta, incluidos muchos pa√≠ses latinoamericanos.

Primer productor de pesticidas del mundo y tercer fabricante de semillas, Syngenta constituye, junto con Monsanto, el símbolo de la agricultura industrial. En 2018, la organización suiza Multiwatch publicó la versión francesa de su Libro Negro de los Pesticidas. Esa asociación que se dedica a denunciar las políticas ilegales de las transnacionales, describe en su publicación que las tres cuartas partes de la actividad de Syngenta está consagrada a productos fitosanitarios y un cuarto a organismos genéticamente modificados (OGM).

‚ÄúAsistimos a la apropiaci√≥n de la naturaleza por parte de las multinacionales con el fin de constituir monopolios en el mercado de semillas y pesticidas‚ÄĚ. Y denuncia el mecanismo diab√≥lico que lleva a los campesinos, fundamentalmente en el Sur, a tener que comprar las semillas, ‚Äúcon el gran riesgo de aumentar sus deudas y de disminuir la biodiversidad‚ÄĚ.

Y de estar obligados a usar pesticidas, de las mismas multinacionales, responsables de la degradaci√≥n de la salud de ellos y de las poblaciones expuestas a esos productos. Los ejemplos, no faltan: de Pakist√°n a Hawai, de la India al continente africano y en toda Am√©rica Latina. Multiwatch dedic√≥ este libro al militante social brasilero Keno, dirigente del MST (Movimiento de Trabajadores rurales sin Tierra) asesinado en el 2007 en Santa Tereza do Oeste, Estado de Paran√°, por miembros de una sociedad privada de seguridad contratada por Syngenta, quien ocho a√Īos despu√©s fue condenada por tal hecho.

En esa publicación los militantes helvéticos retoman cifras que provienen de la misma ONU. El organismo internacional calculaba ya en el 2017 alrededor de 200 mil decesos anuales resultantes del uso de pesticidas. Y subrayan la gran capacidad de las multinacionales de cambiar de ropaje cuando el descrédito amenaza sus intereses. De la misma manera que la estadounidense Monsanto desapareció en 2017 al ser absorbida por el gigante alemán Bayer, la Syngenta suiza fue formalmente vendida en el 2016 a la Chemchina, aunque su sede principal sigue estando en Basilea, capital suiza de la industria química.

Un informe de la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS) de septiembre del 2019 indicaba, por otra parte, que cada 40 segundos se produce el suicidio en una persona en alg√ļn lugar del planeta. El envenenamiento con pesticidas es uno de los tres m√©todos m√°s usados. Y concluye que ‚Äúla intervenci√≥n con mayor potencial inmediato para reducir el n√ļmero de suicidios es la restricci√≥n del acceso a los plaguicidas que se utilizan para la intoxicaci√≥n voluntaria‚ÄĚ.

Concesión a las multinacionales

En julio del a√Īo en curso Baskut Tuncak, por entonces todav√≠a Relator Especial de las Naciones Unidas sobre productos t√≥xicos, pidi√≥ a los pa√≠ses ricos que pongan fin a la ‚Äúdeplorable‚ÄĚ pr√°ctica de exportar productos qu√≠micos y plaguicidas t√≥xicos prohibidos a las naciones m√°s pobres que carecen de ¬ęcapacidad para controlar los riesgos¬Ľ.

Su declaración fue sostenida por otros 35 expertos del Consejo de Derechos Humanos. Entre ellos David Boyd, Relator Especial sobre derechos humanos y medio ambiente, Tendayi Achiume, Relator Especial sobre las formas contemporáneas de racismo, Francisco Cali Tzay, Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas, y Michael Fakhri, Relator Especial sobre el derecho a la alimentación.

Tuncak explic√≥ que las naciones m√°s ricas suelen aplicar un mecanismo cuestionable ‚Äúque permite el comercio y el uso de sustancias prohibidas en partes del mundo donde las regulaciones son menos estrictas, externalizando los impactos sanitarios y ambientales en los m√°s vulnerables‚Ķ Estos vac√≠os legales son una concesi√≥n pol√≠tica a la industria‚ÄĚ, que permite a los fabricantes de productos qu√≠micos aprovecharse de trabajadores y comunidades envenenadas en el extranjero‚Ķ Hace mucho tiempo que los Estados deber√≠an haber finalizado con esta explotaci√≥n, concluy√≥.

Veneno para muchos -especialmente campesinos de países periféricos- rentabilidad extrema para las grandes multinacionales agroquímicas. Cara y sello de una realidad planetaria que sin embargo no se queda solo en la sanción sanitaria y ambiental del Sur. Va y viene, como un enorme boomerang interoceánico, y llega también, inexorablemente, al plato diario del consumidor europeo.