Abr 27 2020
381 lecturas

Economía

Europa no necesita solidaridad

Aunque en realidad Gran Breta√Īa y Estados Unidos nunca fueron (como ironiz√≥ cierta vez George Bernard Shaw) dos pa√≠ses divididos por un mismo idioma, no hay duda de que la Europa contempor√°nea est√° dividida por una sola palabra, presunta piedra angular de la Uni√≥n Europea: la solidaridad.

Un genio maligno que quisiera maximizar la desuni√≥n europea no hubiera podido calibrar mejor el da√Īo que la Covid‚ÄĎ19 le hizo a Europa. En Italia (que una d√©cada despu√©s de la crisis del euro sigue siendo la econom√≠a m√°s afectada de la UE, con el potencial de crecimiento m√°s reducido, la mayor deuda p√ļblica, el menor margen de maniobra fiscal y el entorno pol√≠tico m√°s fr√°gil), la pandemia provoc√≥ una cifra de muertos terrible, y la posterior implosi√≥n econ√≥mica extender√° todav√≠a m√°s el sufrimiento.

Asimismo, Espa√Īa, cuyo pueblo soport√≥ despu√©s de la crisis del euro niveles terribles de desempleo y desahucios desgarradores, se ha vuelto epicentro del coronavirus. En cuanto a Grecia, si bien la cifra de muertes ha sido felizmente baja, la ca√≠da del ingreso por turismo del que depende la econom√≠a se suma a una d√©cada de crisis que ya nos hundi√≥ en una depresi√≥n insoportable.

En tanto, los pa√≠ses con finanzas m√°s s√≥lidas han sufrido menos da√Īos en los frentes sanitario y econ√≥mico.

Cuando el brote en Europa empeor√≥, nueve jefes de gobierno de la eurozona pidieron la emisi√≥n de ¬ęcoronabonos¬Ľ, para que haya un reparto europeo m√°s parejo del endeudamiento adicional que necesitar√°n los gobiernos en sus intentos de reemplazar la p√©rdida de ingresos privados.

A diferencia de Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, Europa no tiene un banco central que pueda financiar directamente a los gobiernos afectados, de modo que la emisión de eurobonos serviría para que la carga de las nuevas deudas no caiga sobre aquellos que menos capacidad tienen de soportarla.

El concepto de emitir eurobonos no es ni nuevo ni complicado. La novedad es que en esta pandemia se lo presentó como una cuestión de solidaridad con los países meridionales afectados.

Pero (como algunos anticiparon antes de las cruciales reuniones del Eurogrupo de ministros de finanzas de la eurozona) era una propuesta destinada al fracaso. Como era de prever, en la reuni√≥n del 9 de abril el Eurogrupo descart√≥ emitir ¬ęcoronabonos¬Ľ, de modo que la idea de los eurobonos quedar√° relegada por a√Īos (o para siempre).

La explicación de lo sucedido es sencilla. Los nueve jefes de gobierno apostaron a que presentar los bonos como la materialización financiera de la solidaridad europea sería un argumento indiscutible, pero apostaron mal.

Mucho se ha hablado de la feroz resistencia a los eurobonos de Wopke Hoekstra, el ministro de finanzas neerland√©s, que en la reuni√≥n se opuso a cualquier idea que implicara emisi√≥n com√ļn de deuda europea, por peque√Īa que fuera. Una mayor√≠a de comentaristas al oeste del Rin y al sur de los Alpes acusaron a Hoekstra de ser un noreuropeo desalmado para quien la solidaridad nada significa. La divisi√≥n geogr√°fica y emocional de Europa nunca hab√≠a estado tan clara.

El problema es que Hoekstra tiene raz√≥n: la solidaridad es un mal argumento para la emisi√≥n de eurobonos o para cualquier otra forma de mutualizaci√≥n de deudas. Al ver personas o comunidades que sufren puedo sentirme obligado a darles dinero, ofrecerles refugio o concederles un pr√©stamo cuantioso con condiciones flexibles que ning√ļn banco les dar√≠a. Eso es solidaridad. Pero la solidaridad no me obliga, ni puede obligarme, a endeudarme con ellas.

Al apelar a la solidaridad como argumento para los eurobonos, los nueve jefes de gobierno perdieron la discusión antes de empezar. Juan no tiene derecho a exigir que María, por solidaridad, vaya al banco y saque un préstamo con él. María tiene todo el derecho a negarse, y hasta Juan se dará cuenta de que no hay en ello injusticia alguna.

Eurobonos Ya - Converses a CatalunyaAsí que el Eurogrupo descartó los eurobonos. En su reemplazo, se ofreció a los países afectados ayuda directa por valor de 27.700 millones de euros (30.100 millones de dólares, o sea el 0,22% del ingreso de la eurozona) y préstamos por un volumen inferior al billón de euros.

Los cr√≠ticos de los ¬ęfrugales¬Ľ gobiernos noreuropeos se√Īalan algunas disparidades asombrosas. El plan nacional de est√≠mulo fiscal del gobierno alem√°n asciende a nada menos que el 6,9% del PIB, incluso m√°s que el de Estados Unidos (5,5% del PIB). En cambio, los gobiernos italiano y espa√Īol, con sistemas sanitarios y econom√≠as que han sido mucho m√°s afectados, apenas pudieron permitirse un est√≠mulo fiscal del 0,9% y el 1,1% del PIB, respectivamente. ¬ŅNo es esto prueba de falta de solidaridad?

Tal vez sí. Pero supongamos por un momento que, movida por la solidaridad, Alemania decidiera compartir su paquete de estímulo con los países sureuropeos que no tienen el mismo margen de maniobra fiscal. El beneficio macroeconómico sería insignificante, porque la ayuda alemana, al repartirse por toda la eurozona, se diluiría.

En s√≠ntesis, la solidaridad no es s√≥lo mal argumento para los eurobonos; tambi√©n es una pol√≠tica macroecon√≥micamente irrelevante. Peor a√ļn, los pedidos de m√°s solidaridad pueden ser contraproducentes al aumentar la divisi√≥n europea y destruir la solidaridad all√≠ donde la haya.

Los ‚Äúcoronabonos‚ÄĚ: ¬Ņnueva norma de solidaridad en tiempos de Covid-19?Mucho antes de la aparici√≥n de la Covid‚ÄĎ19, los noreuropeos tem√≠an que los sureuropeos endeudados estuvieran buscando excusas para meterles mano en los ahorros. Y o√≠r sermones sobre la importancia de la solidaridad no puede sino reforzar esa sospecha. De modo que el mejor servicio que puede hacerse a la tarea de unificar Europa y evitar su desintegraci√≥n es dejar de hablar de solidaridad y apelar en cambio a la racionalidad.

Los ahorristas neerlandeses y alemanes tienen que darse cuenta de que sus ahorros ser√≠an muy, muy menores si los endeudados italianos, griegos y espa√Īoles no estuvieran con ellos dentro del sistema del euro: el d√©ficit de los pa√≠ses meridionales mantiene un tipo de cambio del euro suficientemente bajo para que Alemania y los Pa√≠ses Bajos puedan sostener sus niveles de exportaci√≥n neta.

De modo que las razones para emitir eurobonos no tienen nada que ver con la solidaridad. Al transferir endeudamiento de los países deficitarios a una Unión fuerte y, en el proceso, reducir la deuda total de la eurozona (ya que la mejor calificación crediticia de la UE permite obtener tasas a largo plazo más bajas), los eurobonos mantendrán a un país como Italia dentro del sistema del euro, y evitarán así que los ahorros neerlandeses y alemanes se evaporen.

Nadie lo expres√≥ tan bien como Adam Smith en 1776: ¬ęNo es la benevolencia del carnicero, el cervecero, o el panadero lo que nos procura nuestra cena, sino el cuidado que ponen ellos en su propio beneficio¬Ľ. Del mismo modo, jam√°s se lograr√° emisi√≥n de eurobonos y un cambio de las rid√≠culas reglas de la eurozona ampar√°ndonos en la ¬ębenevolencia¬Ľ de los pa√≠ses con super√°vit.

Para evitar el veto de los pa√≠ses del norte a estas propuestas hay que apelar a su (en palabras de Smith) ¬ęamor propio¬Ľ, aclarando que tampoco se dejar√° a esos pa√≠ses seguir pol√≠ticas que los perjudicar√≠an.

 

* Economista con doble nacionalidad greco-australiana, catedrático universitario, político y activo bloguero y escritor, autor de varios libros de política y economía. Es líder del nuevo partido MeRA25. Traducción: Esteban Flamini

 

 

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario