Mar 8 2021
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Cultura

Event贸logos: De velorios y presentaciones de libros

Los escritores no necesitamos morirnos para que hablen bien de nosotros, suficiente con presentar un libro e invitar a alguien para que lo haga; sin embargo, al igual que en los velorios, asisten los familiares del difunto, sus amigos y algunos conocidos o compa帽eros de trabajo, de barrio o de colegio; entre ellos, no faltan los desubicados o los que van a hacerse ver, los que van a tomar cafecito o vino, los que se largan tremendos discursos que no tienen nada que ver ni con el muerto ni con el autor, y los que simplemente quieren mandarse la parte hablando de ellos antes que del occiso o del escritor.

Tanto en los velorios como en las presentaciones de libros, los muertos y los autores tenemos nuestros 15 minutos de fama, ambos son ejercicios de vanidad en los que se celebra al protagonista vivo o muerto.

Elegir a un buen presentador cuando no es un amigo de confianza es un arte, porque se corre el riesgo de que caigamos en el rid铆culo o abrumemos a los generosos y tolerantes invitados. Para quienes presentan sus primeros libros el acto es muy importante, 鈥渄e vida o muerte鈥, es como si el libro fuera una quincea帽era que espera que su fiesta de presentaci贸n en sociedad sea todo un acontecimiento, que no falten los invitados y que no importa si se cuelan algunos.聽Archivo:Presentaci贸n de uno de los libros del autor..jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre

El padre primerizo no sabe lo que le espera, cree que ir谩 todo el mundo y, aunque se nos advierta que solamente asistir谩n los parientes m谩s cercanos y los amigos, uno quiere creer que el 茅xito y las ventas est谩n aseguradas porque nuestro libro es un prodigio que nunca antes fue escrito. 隆Qu茅 la inocencia nos valga! Hace 37 a帽os que publico libros y al principio solamente ven铆an mis amigos y mis familiares. En varias ocasiones he presenciado que en la testera hab铆a m谩s personas que en la sala, tan poca gente que uno m谩s y se hubiera notado el gran vac铆o.

Existen escritores y escritoras que creen que mientras m谩s presentadores hablen de su obra mayor ser谩 el n煤mero de libros vendidos. Nada m谩s falso, lo 煤nico que logran es una jornada tediosa en la que uno repite el discurso del anterior. 驴Qu茅 pueden decir de diferente seis o siete personas de un poemario o de una novela? La cosa se pone tan aburrida que hasta un velorio puede ser m谩s divertido si hay quienes cuenten chistes colorados o an茅cdotas picantes del difunto.

Me ha tocado estar acompa帽ando en este tipo de presentaciones y ten铆a que escuchar y repetir la frase: 鈥渃omo ya dijo mi antecesor鈥; debo reconocer que tambi茅n alguna vez lo hice y me arrepiento, les pido perd贸n a los que tuvieron que aguantarse m谩s de una hora de discursos.

El presentador soberbio

Hay una especie de presentador que cree que la obra que est谩 presentando es una oportunidad 煤nica para lucirse y aprovecha el acto para mandarse la parte. Los he escuchado en varias ocasiones, tanto en presentaciones de otros como en las m铆as. Este esp茅cimen se pone a hablar de otros libros que ha le铆do, de c贸mo cierta escena le record贸 una ciudad que visit贸 hace algunos a帽os, que un fragmento le pareci贸 similar a otro de un gran escritor y que estaba seguro que era pura coincidencia, casi no nombra ni la obra ni a su autor, el protagonista de esa noche es 茅l.

El presentador desubicadoYouTube: El bochornoso dibujo que avergonz贸 en directo a una presentadora

El autor invita a una personalidad con la que no tiene amistad pensando que le har谩 un magn铆fico comentario y resulta que le sale el tiro por la culata. Fui testigo de algunos de estos casos, en uno de ellos un historiador-presentador rebati贸 los argumentos del autor de un libro sobre la guerrilla; sin embargo, la m谩s chistosa en la que particip茅 fue en una mesa redonda sobre literatura y pol铆tica, en que el moderador encargado de presentarnos se tom贸 30 de los 36 minutos que dispon铆amos los cinco invitados para hacer conocer su propia posici贸n con respeto al tema, despu茅s de 茅l muchos no quisimos exponer nuestros criterios, porque ya no hab铆a tiempo.

Tambi茅n est谩 el presentador que no ha le铆do la obra y quiere improvisar leyendo la contratapa. A m铆 me ha pasado que me olvid茅 de la presentaci贸n del libro de una amiga e improvis茅 hablando de su carrera literaria y de sus otras obras, por supuesto que se dio cuenta y, al terminar, bondadosa ella, me reproch贸 en voz baja y me hizo sentir mal.

Tampoco faltan los que cuentan cap铆tulo por cap铆tulo toda la novela, como si fuera el resumen de un colegial, o leen y explican cada uno de los poemas. Sin embargo, debo reconocer que tambi茅n algunos autores lo hacemos (mea culpa).

Las cofrad铆as

Los escritores, como los de cualquier otro oficio, nos apandillamos entre nosotros, ya sean en asociaciones, grupos, sociedades o clubes a nivel regional, nacional e internacional. Estos gremios funcionan como cooperativas de ayuda mutua, en las que las presentaciones de libros es un acuerdo t谩cito: yo te presento y t煤 me presentas, es decir, hoy por ti ma帽ana por m铆.

Menci贸n especial merecen los 鈥渆vent贸logos鈥, los expertos en asistir a eventos, ahora tambi茅n est谩n activos en las redes sociales para colarse a los enlaces y hacerse notar. En Trinidad hab铆a un personaje muy famoso que no se perd铆a velorio, si 茅l no visitaba al difunto era como si el muertito hubiera sido un don nadie.

鈥淣ew age鈥

Los escritores de mi generaci贸n gustamos de los actos tradicionales y solemnes en centros culturales, no nos arriesgamos como los j贸venes que hacen presentaciones en boliches, bares y caf茅s, que se dan el lujo de mezclar literatura con m煤sica y exposiciones de artes pl谩sticas, hacen mucha performance y es encantador verlos divertirse haciendo lo que les gusta; adem谩s de publicar no solamente libros ya que igual editan sus propios fanzines, sus plaquettes, revistas o poemas sueltos en hojas.

De joven, en las d茅cadas de los 70 y 80, tambi茅n hicimos esas publicaciones y luego nos gan贸 la solemnidad de la vida, siento nostalgia de esos a帽os prohibidos. En nuestro ambiente literario tampoco faltan los que han pasado los 40 a帽os y siguen crey茅ndose j贸venes.

Entierro

Conducta en los velorios - Julio Cortazar - Info en Taringa!Al igual que sucede con los muertos, una vez que se los entierra se recobra la realidad y se puede hablar mal de ellos; lo mismo sucede con los libros, toda vez que pas贸 la presentaci贸n ser谩 el lector quien dir谩 si le obra le gust贸 o no. En el peor de los casos habr谩 un comentario malintencionado o perverso, pero que no deja de ser publicidad porque hace que se enteren quienes no sab铆an de la existencia del libro y, por 煤ltimo, como dec铆a mi padre en una de sus famosas dedicatorias:

鈥淟es dedico este este nuevo libro para que se muerdan la lengua y se envenenen un poco m谩s acortando sus vidas鈥; en el mejor de los casos puede ser que un gran cr铆tico escriba algo y deslumbre a los lectores descubriendo simbolismos que el escritor nunca imagin贸 o los confunda definitivamente haciendo creer que es una obra muy dif铆cil de leer.

Ahora, como consecuencia de la pandemia y el aislamiento obligatorio, y como se帽ala Daniel Espartaco S谩nchez: 鈥淒e las pocas cosas buenas que han tra铆do las redes sociales es que ahora m谩s que nunca podemos prescindir de esos pat茅ticos espect谩culos de vanidad llamados presentaciones de libro鈥, subes la noticia y 鈥渢odo el mundo se entera鈥; adem谩s hemos optado por las presentaciones 鈥渙n line鈥, aunque en algunas de ellas repetimos virtualmente los errores de las presenciales.

De igual manera sucede con los velorios, el 煤nico problema para los 鈥渆vent贸logos鈥 es que ya no pueden tomar cafecito o vino gratis.

*Escritor y poeta boliviano, Premio Nacional de Novela. Publicado en la-epoca.com.bo

 

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