Jul 12 2012
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AmbienteEconom铆a

Falso dilema: ambientalismo versus extractivismo

En el debate actual en Bolivia y en Am茅rica Latina se ha posicionado intencionadamente el dilema entre ambientalismo versus extractivismo, orientado especialmente a valorar y criticar los procesos pol铆ticos y econ贸micos de algunos pa铆ses, en particular los casos de Per煤, Bolivia y Ecuador, dejando de lado otras contradicciones que son fundamentales en relaci贸n a las condiciones hist贸ricas y sociales de nuestros pa铆ses y a los desaf铆os para enfrentar los graves problemas de atraso, dependencia y pobreza.

Estos problemas no son solamente del presente, sino que provienen de causas que se han establecido estructuralmente tanto por la opresi贸n colonial e imperialista m谩s que centenaria, como por las relaciones internas marcadas por grandes desigualdades sociales y econ贸micas. Los pueblos y pa铆ses oprimidos, como los de nuestra regi贸n, han sido y son v铆ctimas del capitalismo internacional que ha impuesto una divisi贸n internacional del trabajo en la que las potencias consiguen grandes riquezas y recursos a costa de la pobreza, expoliaci贸n y marginalidad de millones de seres humanos, en el contexto de la relaci贸n centro-periferia del sistema mundo.

Por eso, en el fondo de la confrontaci贸n entre la defensa medioambiental y la econom铆a de explotaci贸n primaria de recursos naturales se encuentra la misma pista: es decir ambos polos son parte de la estrategia imperialista de controlar los medios de vida m谩s importantes del planeta.

La defensa medioambiental, en los t茅rminos del inter茅s de las potencias industriales, significa impedir el uso interno end贸geno de esos recursos para impulsar procesos de desarrollo e industrializaci贸n independiente en las semicolonias y pa铆ses del Tercer Mundo e inclusive impulsar la creaci贸n de 鈥渞eservas naturales de la humanidad鈥, como es el caso de la regi贸n amaz贸nica, rechazadas por Brasil y otros pa铆ses de la regi贸n. Por otra parte, la postura de econom铆a extractivista de materias primarias en el viejo modelo primario-exportador es tambi茅n parte de las pol铆ticas transnacionales para mantener su hegemon铆a y control sobre los recursos estrat茅gicos frente a intentos de desarrollar pol铆ticas independientes y de potenciamiento interno hacia la integraci贸n regional.

La alianza entre las transnacionales con las oligarqu铆as y burgues铆as dependientes ha generado un patr贸n de dominaci贸n pol铆tica que, en algunos casos, est谩 siendo cuestionado por las fuerzas populares emergentes bajo una bandera del nacionalismo defensivo con proyecciones de fortalecer la econom铆a estatal y social que permite una mejor redistribuci贸n de las riquezas y los excedentes.

El mayor temor de las transnacionales y de las potencias capitalistas es que en nuestros pa铆ses se consigan mayores m谩rgenes de independencia econom铆a, soberan铆a pol铆tica y participaci贸n de las masas, junto al avance de procesos de integraci贸n y complementaci贸n regional que conviertan nuestra regi贸n en un espacio geogr谩fico, geopol铆tico y econ贸mico con poder propio y autosuficiencia ante los desaf铆os que se presentan en el mapa internacional.

El uso interno de los recursos naturales en procesos de industrializaci贸n avanzada, la incorporaci贸n de valor agregado, el incremento de posibilidades de trabajo, la complementaci贸n econ贸mica y comercial entre los pa铆ses vecinos y la capacidad de enfrentar la crisis capitalista europea y norteamericana pasan por emprender a profundidad los procesos integracionistas que se perfilan.

El Mercado Com煤n del Sur (MERCOSUR), la Alternativa Bolivariana de las Am茅ricas (ALBA), la Uni贸n de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe帽os (CELAC) que impulsan la integraci贸n pol铆tica, militar, energ茅tica, bancario-financiera, comercial, cultural y social son expresiones valiosas en la perspectiva de conseguir la unidad de la Patria Grande.

Las mayores expectativas desde inicios del siglo se produjeron en los casos de Venezuela con Ch谩vez, Bolivia con Morales, Ecuador con Correa y Brasil con Lula, sin embargo los pasos se fueron desviando peligrosamente en distintos caminos. Las iniciativas de Ch谩vez no tuvieron la repercusi贸n y el acompa帽amiento de los otros l铆deres y tampoco sus funcionarios fueron eficientes en la perspectiva trazada; Brasil emprendi贸 una estrategia aislacionista o, en su caso, avanz贸 en relaciones de dominaci贸n pol铆tica y econ贸mica hacia los otros pa铆ses de la regi贸n y Correa y Morales tuvieron que negociar y aceptar imposiciones en distintos campos.

En el caso boliviano el problema es mayor porque el gobierno Evo Morales no solamente cedi贸 ante las transnacionales petroleras, mineras y financieras, sino que ha impulsado la aprobaci贸n de una Constituci贸n y pol铆ticas que tienden a impulsar la divisi贸n geogr谩fica, la fragmentaci贸n nacional y la aparici贸n de innumerables conflictos entre comunidades, regiones, departamentos, sindicatos, cooperativas y otras organizaciones sobre la base del reconocimiento de inexistentes 36 naciones y de un estado plurinacional que genera expectativas de autodeterminaci贸n y derechos por encima de la unidad del pa铆s.

De esta manera, con la divisi贸n interna, se hace imposible pensar en aportar efectivamente en procesos de unidad e integraci贸n regional, sudamericana y latinoamericana y, por el contrario, se abren opciones de maniobra para quienes, desde el extractivismo o desde el medioambientalismo, pretender hacer abortar definitivamente los procesos de avance social y econ贸mico que se consiguieron en la 煤ltima d茅cada.

El contexto mundial en esta hora clave de la historia de los pueblos, por la crisis del capitalismo central y la ausencia de alternativas dentro del mismo, abre posibilidades para una propuesta democr谩tica m谩s intensa y comprometida con el desarrollo integral de los sectores y clases populares, hacia la integraci贸n basada en la liberaci贸n nacional y la construcci贸n de un socialismo nacional latinoamericano.

*Soci贸logo, acad茅mico de la Universidad Mayor de San Andr茅s, Bolivia

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