Ene 22 2015
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OpiniónSociedad

Fanatismo, tolerancia cero

Sea religioso, ideol√≥gico, deportivo… fanatismo, no. Es la negaci√≥n de las distintivas calidades humanas. Debe erradicarse. Cualquier brote es peligroso.

Islamofobia, xenofobia de cualquier tipo, exaltación de cualquier índole, no. Hasta hace poco, la gente no podía expresarse libremente. Ahora sí. El tiempo de los espectadores impasibles, del silencio y de la sumisión ha concluido.

Europa, muy especialmente, debe ser referente en el pleno ejercicio de los derechos humanos. La Carta de Derechos Fundamentales de la Uni√≥n Europea, del a√Īo 2000, es mucho m√°s importante, much√≠simo m√°s, que la prima de riesgo. La crisis no es s√≥lo econ√≥mica. Es sobre todo √©tica. Es la debacle de un sistema guiado por la codicia y el cortoplacismo. Un sistema que ha sustituido los valores morales por los burs√°tiles y las Naciones Unidas por grupos plutocr√°ticos. Un sistema que ha sido capaz de invadir a otro pa√≠s, con miles de muertos, mutilados y desplazados, con argumentaciones falsas, para justificar sus ambiciones geoecon√≥micas.

Fanatismo de nadie, por nada, a escala personal o colectiva. Tolerancia cero.

Todos los seres humanos disfrutando de todas las libertades, todos lo derechos, sin cortapisas. La emoción no puede sustituir a la razón, no puede anular las características que posee de forma exclusiva la especie humana.

En los √ļltimos a√Īos, junto a acciones terroristas propiciadas por el fanatismo tanto inter como intrarreligioso se han producido, en pa√≠ses que deber√≠an ser ejemplo de solidaridad y buen sentido, reacciones xenof√≥bicas extraordinariamente peligrosas. La historia nos demuestra que no deben tolerarse y que corresponde a instituciones internacionales revestidas de gran autoridad moral no consentirlo. Si en 1933, cuando Hitler escribi√≥ en ¬ęMein Kamf¬Ľ que ¬ęla raza aria es incompatible con la raza jud√≠a¬Ľ, se hubiera reaccionado con contundencia por parte de la Sociedad de Naciones… ni el holocausto ni, muy probablemente, la II Guerra Mundial hubieran tenido lugar. Pero la Sociedad de Naciones no pudo hacer nada porque el Partido Republicano de los EE.UU. no hab√≠a permitido que su pa√≠s fuera parte de la instituci√≥n que su propio Presidente hab√≠a creado, y carec√≠a, por tanto, de la fuerza moral, estrat√©gica y ¬ęf√≠sica¬Ľ necesaria para intervenir.

Todos los seres humanos son, sin excepci√≥n, iguales en dignidad y corresponde, ante una calidad de naturaleza global y una amenaza igualmente global, dotar al multilateralismo democr√°tico de los recursos de toda √≠ndole que se precisan para esta ¬ętolerancia cero¬Ľ. Es apremiante refundar un sistema de Naciones Unidas que permita a la humanidad esclarecer horizontes hoy tan sombr√≠os, porque est√° claro que la fuerza de la raz√≥n no prevalecer√° sobre la raz√≥n de la fuerza hasta que no seamos ¬ęNosotros, los pueblos¬Ľ, quienes tengamos en nuestras manos las riendas del destino com√ļn.

Ya podemos expresarnos. Seamos millones los que unamos nuestras voces en el ciberespacio para rechazar de plano cualquier manifestación de fanatismo. Tolerancia cero.

*Presidente de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, ex director general de la UNESCO, presidente de la Fundación Cultura de Paz .

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