Oct 4 2017
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OpiniónPolítica

Felipe VI, caminito de Estoril

Hace a√Īo y medio escrib√≠ que el Rey Felipe VI propiciar√≠a un refer√©ndum sobre Catalu√Īa para ‚Äújustificar su reinado‚ÄĚ. Era lo inteligente y lo que le aconsejar√≠an sus asesores. Un Rey a quien nadie ha votado necesita asentar su jefatura sobre algo que vaya un poco m√°s all√° de ser un Borb√≥n, hijo de su padre y heredero en el siglo XXI de un puesto de trabajo fijo en la pol√≠tica -gracias, valga recordarlo, al golpe de estado de 1936-.

Pero igual que Rosa D√≠ez -cada d√≠a m√°s vociferante- se peg√≥ un tiro en el pie en su d√≠a ella solita renunciando a aliarse con Rivera,¬†Felipe VI ha decidido echarse en brazos del partido m√°s corrupto de Europa y responsable del desaguisado en el que estamos. Durante los d√≠as del asalto al Palacio de la Bastilla, Luis XVI, aburrido, escribi√≥ en su diario: ‚Äúnada, nada, nada‚ÄĚ.Un problema no peque√Īo de los reyes es que se terminan creyendo que son reyes. Y se olvidan de que la gente puede consentir con un reinado solamente si entiende que sirve para algo.Resultado de imagen para felipe y rajoy catalu√Īa

Le pas√≥ a su padre, el Rey Em√©rito, a quien los espa√Īoles le regalaron la legitimidad democr√°tica por parar un golpe, el del 23-F, que hab√≠a salido de su entorno m√°s cercano. Paradojas de la historia que le salvaron su reinado y le permitieron seguir haciendo un lucrativo trabajo de lobbista y, de paso, lo que le viniera en gana. A Juan Carlos I le nombr√≥ su sucesor como Rey el dictador Franco y lo sancion√≥ la Ley para la Reforma Pol√≠tica, √ļltima ley franquista, que fue tambi√©n la primera ley de la democracia. Su padre, Juan de Borb√≥n, le entreg√≥ a rega√Īadientes la legitimidad mon√°rquica dos semanas antes de las elecciones de 1977. Y aparte de saberse de sus aventuras extra conyugales de vez en cuando, no hab√≠a destacado por hacer algo m√°s que borbonear. Pero los medios le presentaron como el que par√≥ el golpe del 23-F y los espa√Īoles lo compraron. El diario El Pa√≠s hizo el resto.

El hijo necesitaba algo similar y la ocasi√≥n de oro estaba, cuarenta a√Īos despu√©s de la Constituci√≥n de 1978, en dirigir una reforma que zanjase la discusi√≥n territorial. Pero ha cometido un terrible error y no debe descartar que los espa√Īoles decidamos, como ocurri√≥ en el siglo XIX con Isabel II y en el siglo XX con Alfonso XIII, prescindir de sus servicios e invitarle a buscar residencia fuera del Palacio de la Zarzuela.

Resultado de imagen para felipe y su padreCatalunya es una naci√≥n y si hay que repetirlo es porque Espa√Īa -mi naci√≥n a d√≠a de hoy y con la que quiero enfrentar los problemas globales del siglo XXI- est√° mal ense√Īada y mal aprendida. Lo sab√≠an los constituyentes de 1978 y lo escribieron en el art√≠culo 2 en los t√©rminos de la √©poca (hablaron de nacionalidades porque hab√≠a ruido de sables). Cada vez que los espa√Īoles hemos votado en libertad, ha emergido la condici√≥n plurinacional de Espa√Īa.¬†La √ļnica manera de que no se rompa nuestra naci√≥n de naciones es o con una dictadura o con un acuerdo entre los diferentes territorios del Estado. Cierto es que algunos han ladrado un ‚Äúa por ellos‚ÄĚ. Pero son minor√≠a. Aunque ni ellos ni nosotros lo hayamos hecho saber.

Hab√≠amos avanzado mucho con el Estatut, que cumpl√≠a con el mandato de la Constituci√≥n -el marco territorial ser√≠a acordado por el Parlament catal√°n, por el Parlamento espa√Īol y por el pueblo de Catalunya en refer√©ndum-, pero el PP rompi√≥ el acuerdo al ciscarse en los art√≠culos 151 y 152 y entregarle la responsabilidad pol√≠tica al Tribunal Constitucional. Y no a cualquier Tribunal Constitucional, sino a uno presidido por un juez con carnet del PP.

El callejón sin salida actual lo puso en marcha Rajoy cuando empezó a recoger firmas en la calle para frenar el Estatut que expresaba la voluntad constitucional. El PP llegó tarde a la democracia (a las libertades, a la Constitución, a las Autonomías, al divorcio, al aborto, al matrimonio homosexual, al derecho de huelga, a la libertad de expresión) y en cuanto nos descuidamos regresa a sus orígenes.

Este 3 de octubre el Rey Felipe VI ha perdido la oportunidad de hacer valer el art√≠culo 56 de la Constituci√≥n que dice: ‚ÄúEl Rey es el Jefe del Estado, s√≠mbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones‚ÄĚ. El Rey ha preferido ser un correveidile de las tesis de Rajoy, tesis que han logrado que adem√°s de los independentistas, est√©n en contra del PP en Catalunya tambi√©n los no independentistas.¬†El PP no obtiene en Catalunya ni el 8% de los votos y ha decidido convertir ese fracaso en la oportunidad de enfrentar a espa√Īoles con espa√Īoles. Ha sido Rajoy quien ha multiplicado el n√ļmero de independentistas. ¬ŅNo debieran acusarle desde sus filas de traici√≥n a la patria?

Felipe VI hubiera necesitado coraje para enfrentar al gobierno de Rajoy y a la brutalidad de la represión del PP en Catalunya que tiene atónita a la Europa democrática. No se trata en absoluto de que hubiera abrazado el comportamiento de Puigdemont, claramente fuera de la Constitución, pero debiera haber entendido que el conflicto es político, no un asunto del código penal. Y él, sobre todo él, podría haber llamado al diálogo. Pero ha decidido enarbolar él mismo la porra en vez de visitar a las víctimas de la violencia de una guardia civil y una policía que, salvo algunos llenos de ira, hubiera deseado estar en otro sitio, por ejemplo deteniendo a corruptos.

Tampoco le result√≥ f√°cil a su padre desmontar el golpe en el que hab√≠a colaborado de una forma u otra, pero hizo balance, se tom√≥ unas horas y asumi√≥ la decisi√≥n correcta. Y pudo reinar durante cuarenta a√Īos. Quiz√° recordando que su padre se pas√≥ buena parte de su vida en Estoril.¬†Felipe VI se ha puesto del lado del PP que enfrenta 800 cargos de corrupci√≥n y la queja de Europa por la brutalidad de la represi√≥n. Valiente √°rbitro.

La soluci√≥n a los muchos problemas de Espa√Īa -el conflicto con Catalunya, pero tambi√©n la corrupci√≥n, el desempleo, el vaciamiento de la hucha de las pensiones, la violencia en Murcia contra la poblaci√≥n, la precariedad laboral, los desahucios, los recortes en sanidad y en educaci√≥n, la emigraci√≥n de nuestros j√≥venes, los problemas de desertizaci√≥n ligados al cambio clim√°tico- pasa por acordar un nuevo contrato social. Es decir, por un proceso constituyente.¬†Pasados cuarenta a√Īos de la √ļltima Constituci√≥n ¬Ņqui√©n quiere frenar que los espa√Īoles acordemos las bases de nuestra convivencia?

Los errores cometidos por el gobierno del PP en Catalunya nos obliga a todos los espa√Īoles a volver a discutir, con calma y fraternidad, las bases de nuestro contrato social. Los que no queremos ni que Catalunya se ponga de rodillas ni vea como √ļnica salida irse de Espa√Īa, convocamos a un proceso constituyente. Es la tan cacareada ‚Äúsegunda Transici√≥n‚ÄĚ, ahora s√≠, pero que, pasadas cuatro d√©cadas de la muerte de Franco, tiene que asumir no poco de primera ruptura. En especial con los nost√°lgicos del franquismo y sus m√©todos y para que no se nos rompa el pa√≠s. Tampoco es tan complicado.

Para Catalunya bastar√≠a un nuevo acuerdo econ√≥mico que no olvide la solidaridad, autogesti√≥n en cuestiones ling√ľ√≠sticas y culturales, reconocimiento constitucional de la identidad como naci√≥n, traspaso de competencias y compromiso con la gesti√≥n del Estado, y un compromiso federal aut√©ntico que convierta en real que, por ejemplo, el Tribunal Constitucional pueda estar en Barcelona. Y, por supuesto, que decidieran, en un refer√©ndum pactado con el Estado y vinculante a ambas partes, su vinculaci√≥n a Espa√Īa.

Resultado de imagen para felipe en catalu√ĪaLa discusi√≥n acerca de la monarqu√≠a no estaba en la agenda. Pero el comportamiento de Felipe VI ha vuelto a colocarla en el tablero.¬†Dec√≠a Jaime Miquel que la Espa√Īa que emerge es plurinacional, y no entender esto coloca a Ciudadanos como mera muleta del PP, al PSOE como una veleta que oscila entre el bochorno y el patetismo, y al Rey Felipe VI caminito de Estoril.

Nos corresponde a la ciudadanía asumir nuestras responsabilidades. Y la primera de todas es echar a todos los políticos responsables de habernos traído a este sindiós en lo que se ha convertido nuestra democracia. Han hecho mal su trabajo y hay que echarlos. Y Felipe VI, el rey inédito, ha decidido echar su suerte al lado de los que nos sobran.

Nota: ¬ęcamino de Estoril¬Ľ se√Īala el lugar en que Francisco Franco envi√≥ al exilio a Juan de Borb√≥n, padre de Juan Carlos I

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