Abr 23 2016
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Cultura

Fernando del Paso: sexto mexicano en recibir el Premio Cervantes

All√≠ va Fernando del Paso todo envuelto en una suntuosa cauda de palabras. All√≠ va cargado en una cultura enciclop√©dica que lo hace hablarnos de Bouvard y P√©cuchet, Gargant√ļa y Pantagruel, El lazarillo de Tormes y Jonathan Swift, el bar√≥n de Charlus y Marcel Proust, Jean Genet y Gertrude Stein, Mallarm√© y William Blake.

All√≠ va sobre los durmientes de los rieles que cubren el mundo entero ense√Ī√°ndonos a jugar al ‚Äú¬ŅAh√≠ va un tren cargado, cargado de‚Ķ?‚ÄĚ que √©l empaca con todos los diccionarios le√≠dos, todos los sin√≥nimos acumulados a lo largo del tiempo.

All√≠ va el sobrino nieto de Francisco del Paso y Troncoso ahora convertido en eje vial. All√≠ va el locutor y traductor de la BBC de Londres. All√≠ va el Premio R√≥mulo Gallegos 1982, all√≠ va el ganador del Premio al Mejor Libro Extranjero en Francia en 1985; all√≠ va el Premio Radio Nacional de Espa√Īa por el mejor programa cultural, por su Carta a Juan Rulfo, all√≠ va el c√≥nsul general de M√©xico en Par√≠s, all√≠ va el Premio Villaurrutia 1966, all√≠ va el Premio Nacional de las Artes 1991, all√≠ va el Premio Juan Rulfo 2007.

All√≠ va el piloto Palinuro, personaje de la Eneida, que en Virgilio cae al mar durante la tormenta; all√≠ va el que sue√Īa con los ojos abiertos, all√≠ va el que se pone al servicio de sus personajes. All√≠ va el artesano que engarza las palabras como diamantes, all√≠ va el escritor que ha contribuido a escribir la historia de nuestro pa√≠s, all√≠ va enfundado en sus trajes color pastel y en sus camisas de libertad, all√≠ va libre y desenfadado, a muy buen paso, sus mejillas enrojecidas por el esfuerzo mantenido por su inexorable fidelidad a s√≠ mismo, a su lenguaje barroco, aut√©ntico, abigarrado, trabajoso, irritante, m√°gico y deslumbrador.

Lo conocí cuando Arnaldo Orfila Reynal decidió que su novela José Trigo iniciara la colección literaria de Siglo XXI Editores. Del Paso, quien comparte su segundo apellido, Morante, con Elsa Morante (la gran novelista italiana), nacido en 1935 en la Ciudad de México, artesano de sí mismo, ha producido una obra maestra que cambiaría la literatura, así como James Joyce la transformó con suUlises.

‚ÄúJos√© Trigo se comenz√≥ a imprimir antes de que yo lo terminara de escribir, me faltaba un cap√≠tulo: el del Puente de Nonoalco-Tlatelolco, el de en medio, y ya est√°bamos corrigiendo galeras‚Ķ‚ÄĚ ‚Äďnos cuenta Del Paso.

‚ÄúFue algo fant√°stico, pr√°cticamente me lo arrebat√≥ Orfila pero qu√© bueno, si no me quedo diez a√Īos m√°s escribi√©ndolo (‚Ķ) Me angustia much√≠simo escribir pero, al mismo tiempo, lo disfruto y para m√≠ lo importante no es tanto haber escrito sino escribir. Lo que me da sentido a m√≠ como escritor es el momento en que estoy escribiendo.‚ÄĚ

Fernando del Paso quiso ser médico, pero al igual que Palinuro, resultó incapaz de ver sangre y eligió la poesía, la publicidad, el dibujo, la pintura, la gastronomía. Volverse escritor, diplomático, poeta, dibujante, repartidor de palabras, publicista, esposo de Socorro, padre de cuatro hijos, gourmet y maniquí lo convirtió en un personaje singular y todas estas profesiones le confieren a la envoltura humana de Del Paso un color sonrosado que le da aspecto de manzana.

El escritor desparrama palabras. Las palabras lo tejen, lo amasan, lo hacen vivir y logran que su coraz√≥n de manzana enrojezca, madure y tome la pluma; las palabras lo obligan. Fernando es su s√ļbdito y su amo a la vez, su verdugo y su v√≠ctima, su patria grande y su patria chica, su presa y su vertedero de demas√≠as.

‚ÄúUn d√≠a pas√© por Nonoalco en cami√≥n, quise hacer un cuento porque vi a un hombre cargando sobre el hombro un peque√Īo ata√ļd y lo segu√≠. Escribo seg√ļn la inspiraci√≥n. F√≠jate que el tercer cap√≠tulo de Jos√© Trigonaci√≥ pr√°cticamente de esa visi√≥n, meramente pl√°stica; pas√© un d√≠a por Nonoalco-Tlatelolco en un cami√≥n y vi esos campamentos a lo lejos y me gustaron much√≠simo y un d√≠a fui especialmente a caminar por all√≠; observ√© los vagones transformados en casas con las macetas de geranios colgando, las cortinitas que les ponen, los tendederos de ropa de uno a otro vag√≥n y me gust√≥ much√≠simo ¬°es tan pl√°stico todo eso! y ech√© a andar a un ferrocarrilero con una cajita blanca en el hombro y atr√°s una mujer que cortaba esos enormes girasoles que crecen en los bald√≠os y de esta imagen naci√≥ Jos√© Trigo, mi primera novela. Despu√©s iba los s√°bados a tomar notas y apuntes y escrib√≠ un texto que se fue haciendo inmenso y abarc√≥ 536 p√°ginas escritas a lo largo de siete a√Īos.‚ÄĚ

As√≠ de sencillo es el arranque de una novela formidable: Jos√© Trigo,que asombr√≥ e irrit√≥ a la vez. Edmundo Valad√©s, autor de La muerte tiene permiso, lo salud√≥ como el mayor acontecimiento literario de M√©xico y sostuvo siempre que si alg√ļn novelista merec√≠a el Nobel en nuestro pa√≠s, √©se era Del Paso.

Juan Rulfo declar√≥: ‚ÄúJos√© Trigo es la m√°s formidable empresa que en el territorio idiom√°tico se haya intentado en Hispanoam√©rica. Es una novela barroca, s√≠, pero como dice Carpentier: en Am√©rica Latina si no somos barrocos no somos novelistas‚ÄĚ.mex fernando del paso, escritor

Soberbio, Fernando pas√≥ por encima de las cr√≠ticas buenas y malas con la suprema fortaleza que lo caracteriza. Para √©l, en M√©xico la gente se junta en gremios: zapateros, plateros, barrenderos. Y los escritores se re√ļnen para no sentirse tan solos. ‚ÄúA las personas a quienes quer√≠a que les gustara Jos√© Trigo, les gust√≥. Y eso me basta‚ÄĚ ‚Äďme dijo en aquella ocasi√≥n‚Äď. ‚ÄúS√© que el libro es muy dif√≠cil y necesita la colaboraci√≥n del lector, pero as√≠ me sali√≥. No hice otro libro. Hice Jos√© Trigo‚ÄĚ.

Cuando pienso en Fernando del Paso me invade un sentimiento de asombro; sus novelas están infinitamente documentadas, pulidas, trabajadas, cinceladas, re-escritas, intencionadas y a la vez libres, porque él no le hace una sola concesión al lector.

Foto

Aunque en Palinuro de M√©xico no busc√≥ el juego ling√ľ√≠stico, result√≥ otra obra monumental a la manera de Joyce.

En Palinuro de M√©xico se sumerge en la medicina, pero su Palinuro no es s√≥lo un estudiante de medicina que acaba muri√©ndose en 1968, sino un hombre fascinante que abarca todos los temas de la ciencia, el amor y la cultura. Cualquiera puede escribir una novela sobre un estudiante muerto en 1968, cualquiera tambi√©n puede documentar la vida de un ferrocarrilero y hacer una historia de los ferrocarriles, consultar libros t√©cnicos sobre c√≥mo se instalan los durmientes y los rieles, c√≥mo se alinean las v√≠as, cualquiera puede investigar y leer obsesivamente acerca de una huelga, pero nadie puede ‚Äďcomo Del Paso‚Äď escribir una obra maestra en la que el tracatraca del ferrocarril punte√© la tragedia ferrocarrilera, la tragedia de los sindicatos blancos, la tragedia de nuestra corrupci√≥n y la tragedia individual de un l√≠der.

Noticias del Imperio fue una fiesta no s√≥lo para Fernando, sino para sus m√ļltiples lectores. Maximiliano y Carlota me llevaron de la mano del castillo de Miramar en Trieste al de Chapultepec, pasando por todos los castillos que Fernando dibuja con esmerada obsesi√≥n.

Probablemente seas una de las pocas personas que conozca el Castillo de Miramar en Trieste ‚Äďme dijo Fernando‚Äď. Junto con otros visitantes pas√© de la rec√°mara nupcial de baldaquino de terciopelo rojo al peque√Īo sal√≥n fumador decorado a la oriental siguiendo la moda de la √©poca: bamb√ļs, porcelanas, sedas bordadas a mano y biombos convertidos en encaje.

Durante el recorrido me acompa√Ī√≥ Fernando del Paso en el pensamiento y descubr√≠ que la biblioteca le rinde homenaje al liberalismo de Maximiliano, ya que los cuatro bustos de m√°rmol que la presiden son de Dante, Shakespeare, Homero y Goethe. Pude comprobar que los libreros contienen obras de otros pensadores igualmente liberales.

Por eso, el enorme √©xito en librer√≠a de Noticias del Imperio. Convertirse de la noche a la ma√Īana en bestsellerfue para √©l una sorpresa, como para quienes lo seguimos de cerca.

Fernando del Paso sabe de lo que habla al considerar que Maximiliano era un poco despreciable, un déspota ilustrado en el sentido de su liberalismo pero naif porque creía que Dios le había conferido el derecho divino a gobernar. Más que condenar su despiste, me conmueve la ingenua fragilidad de Miramar y sus ilusos habitantes.

La salita Novara, réplica de la popa de la fragata Novara en la que los futuros emperadores habrían de llegar a México, condensa sus ilusiones. Todas las ventanas de Miramar, absolutamente todas, tienen vista al mar, por eso, al llegar a México, las ventanas, las terrazas, los balcones de Chapultepec dan al oleaje verde del bosque, al valle de México, al mar de ahuehuetes, una infinita playa de verdor arbolado.

Con mucha raz√≥n Maximiliano quiso llamarlo Miravalle, seg√ļn lo explica Del Paso. Vestido de charro el emperador bajaba fr√≠volo y confiado hacia su valle y gustaba de estar entre la gente. Particip√≥ en muchos encuentros con el pueblo. Carlota, m√°s realista, intuy√≥ que por m√°s que les sonrieran, no los amaban y sinti√≥ miedo.

‚ÄúMira, Elena ‚Äďme dijo Del Paso‚Äď sobre Maximiliano y Carlota y la intervenci√≥n francesa hay la m√°s extensa bibliograf√≠a que pueda imaginarse, entre 90 y cien vol√ļmenes. La mayor√≠a est√°n en alem√°n, aunque muchos se han traducido al espa√Īol, al ingl√©s y al franc√©s.

‚ÄúAcud√≠ a los peri√≥dicos de la √©poca, el Diario Oficial del Imperio,L‚ÄôEstafette, La Orquesta y L‚Äô√Čre Nouvelle, dos de ellos publicados en franc√©s en M√©xico, y uno antes de la intervenci√≥n francesa. Acud√≠ tambi√©n al Ceremonial de la Corte de Maximiliano que localic√© en el Archivo General de la Naci√≥n y al libro del Conde Egon Corti, quien fue quiz√° el primero en hacer en los a√Īos 30 un trabajo serio sobre la tragedia de Maximiliano y Carlota.

“De ese enorme caudal de material, sólo utilicé 10 por ciento, a veces ni 10 por ciento. No soy historiador y me decidí por una especie de carrera entre la imaginación y la documentación y en el caso de Maximiliano y Carlota gana la imaginación. Partes de la novela son la narración de hechos básicos e históricos desde que se planeó el imperio hasta la intervención francesa, la llegada de Maximiliano, el derrumbe del imperio, el retiro de las tropas francesas y la locura de Carlota; pero otras muchas páginas son pura imaginación o creación como debe llamársele.

“No retrato sólo a Carlota, voy mucho más lejos. Noticias del Imperioes Carlota, es Maximiliano, es Juárez, es todo lo que provocó la intervención francesa. Podría haber escrito la historia de uno solo de los personajes, quizá de Carlota, pero me fui a lo grande.

Carlota enloqueci√≥ muy joven, a los 26 a√Īos, muri√≥ 60 a√Īos despu√©s, en 1927, el a√Īo en que Al Johnson hace la primera pel√≠cula hablada y Charles Lindbergh atraviesa el Atl√°ntico.

¬ŅCu√°l es la funci√≥n de las palabras de Del Paso adem√°s de embrujarnos? ¬ŅCu√°l es el poder de seducci√≥n de Del Paso al resucitar la huelga ferrocarrilera, la medicina, el amor, la derrota, la muerte, la locura?

M√°s que ning√ļn otro escritor, Del Paso nos ense√Īa a convertir la lectura en una iniciaci√≥n hacia la vida interior que en M√©xico tanta falta hace a nuestros representantes pol√≠ticos.

Ojalá la Cámara de Diputados y el Senado se agotaran leyendo José Trigopara que ya no tuvieran fuerzas para pedir aumentos más que inmerecidos.

*Publicado en La Jornada
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