Jul 7 2012
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Política

Ferreiro, la nueva cara de la izquierda paraguaya

Después del golpe parlamentario que destituyó de la presidencia paraguaya a Fernando Lugo, este hombre de los medios mantiene su candidatura por la coalición de izquierda y pide pragmatismo y rapidez frente a un nuevo escenario político.
Mirando a cámara y con el tema “Let it Be” de fondo, el conductor de su programa de televisión de la mañana de un canal privado de Paraguay se dirigió sin rodeos a su audiencia: “Luego de treinta y dos años de haber ingresado a estos estudios para ser alguien en los medios, me despido para aceptar el generoso ofrecimiento de presentar una precandidatura a la presidencia”.

El que hablaba ese día, 9 de abril pasado, era Mario Ferreiro, una cara voz tan conocida en Paraguay como la de Fernando Bravo en la Argentina. “La gente sabe quién soy: un ciudadano común con un pensamiento de izquierda”, decía mientras iban pasando imágenes suyas con un semblante más joven que sus actuales 52 años.

Hace tan sólo tres meses, Ferreiro se postulaba como uno de los seis precandidatos por el Frente Guazú (Guazú significa “grande”), un conglomerado de izquierda al que pertenece Fernando Lugo, el destituido presidente. Hoy, este hombre de los medios mantiene su candidatura y pide pragmatismo y rapidez frente a un nuevo escenario político. “El Frente Guazú debe reorganizar todas sus fuerzas progresistas. Antes teníamos un proyecto de alianza con el Partido Liberal Radical Auténtico, pero éste nos traicionó y entonces estamos en la búsqueda de ampliarnos con bases sociales y gremiales”, señala en diálogo con Página/12 desde Asunción.

La estrategia de los movimientos y agrupaciones de izquierda es la de consensuar una lista única en el Senado encabezada por Lugo. El ex presentador de televisión recomendó a sus correligionarios que por falta de tiempo sea Lugo y un equipo de cuatro personas quienes decidan el candidato presidencial. Eso, en caso de que Lugo finalmente no sea restituido en el cargo, posibilidad que el ex mandatario ha desestimado. Al respecto, Ferreiro ve por delante un camino con escollos: “Tendrían que votar su restitución los mismos parlamentarios que lo echaron. Los recursos que presentamos ante la Justicia ordinaria fueron ampliamente rechazados. Vamos a seguir luchando en otros niveles, por ejemplo ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos”.

Hace quince días, una mayoría de legisladores liberales, colorados y oviedistas condenó a Lugo en un juicio express a dejar la silla presidencial, acusándolo de mal desempeño de funciones y responsabilizándolo por un enfrentamiento entre campesinos y policías que dejó 17 muertos, cuya investigación aún no ha arrojado responsables.

Ferreiro, al igual que el ex obispo al momento de hacer oficial su postulación, no cuenta con una trayectoria política. Sus ideas políticas se remontan al Partido Revolucionario Febrerista (socialista). El nombre de esa formación refiere a la Revolución de Febrero de 1936 que dio paso al gobierno de Rafael Franco, en el que se aprobaron leyes sociales como la jornada laboral de ocho horas y se anularon aquellas que restringían la actividad política y sindical.

Hoy, el que se aferra a la presidencia es otro Franco: Federico. Nunca disimuló, sentado en el banco de vicepresidente, sus ansias de ocupar el cargo de Lugo. Lo enfrentó desde el comienzo. Y asumió en su relevo para evitar una guerra civil, según dijo con hipocresía. Es la estrategia de generar miedo. Ferreiro afirma que los paraguayos temen repetir las historias de violencia. Eso explicaría por qué Lugo acató la decisión del Congreso sin más y por qué se ven pocos focos de resistencia de las bases sociales. “Paraguay ha tenido una tradición de guerras civiles y golpes de Estado que está instalada en el inconsciente colectivo, venimos de abuelos y de padres que hablan de matanzas entre hermanos. Es muy difícil pedirle a la gente que se manifieste sin sentir aquel antiguo miedo de las grandes represiones”, afirma Ferreiro y agrega: “Por otro lado, hay una apatía generalizada a toda actuación política, en las encuestas se constata que la gente cree que, venga quien venga, todo va a ser igual”.

Como símbolo de estos tiempos, uno de los lugares en donde sí hubo manifestaciones en apoyo al presidente destituido fue en la sede de la Televisión Pública. “La gente entendió que era un espacio para defender frente a la concentración de medios”, destaca Ferreiro. “Pero ya está en manos de los golpistas y de a poco irán modificando la programación hacia una menos comprometida.” Ferreiro, un conductor de televisión que conoce la cocina de los medios privados, señala el potencial del canal del Estado: una emisora que llevaba tan sólo un año en el aire y que rompía con el relato masivo de descalificación a Lugo que proponían los sectores de derecha. Ferreiro dice que estableció una posición de apoyo al proceso liderado por Lugo desde adentro de los medios corporativos privados. Fue también columnista del conservador diario ABC Color. Desde esos espacios dijo que respeta el proceso político de Venezuela, siendo que Chávez hace tiempo se volvió una obsesión de la derecha paraguaya.

Ferreiro propone una ley de medios como la de Argentina. “Es el debate que tendría que darse en Paraguay: la única forma de contestar a ese relato masivo de un solo sector es democratizando los medios. ¿Si estamos cada vez más lejos de esa discusión? No lo creo. Hay un sector de la población que va a votar por las propuestas progresistas y va a permitir que ese debate llegue al Parlamento.”

El ex comunicador es el mejor posicionado en la interna del Frente Guazú, que comparte con Miguel López Perito, ex jefe de Gabinete; Esperanza Martínez, quien fuera ministra de Salud; Fernando Camacho, presidente del partido Encuentro Nacional; Luis Bareiro Spaini, ex ministro de Defensa, y Sixto Pereira, senador del movimiento Tekojoja. Un sondeo de la consultora Ati Snead, publicado por el diario Ultima Hora el 29 de mayo, mostró que Ferreiro lideraba las preferencias con un 42,7 por ciento de apoyo, mientras que López Perito se ubicaba en segundo lugar, con un 7,1 por ciento de respaldo.

Las autoridades del Tribunal Superior de Justicia Electoral afirmaron por estos días que las elecciones previstas para abril de 2013 no serán adelantadas. Si resulta el candidato del Frente Guazú, Ferreiro deberá competir con el más probable ganador de las primarias liberales, Blas Llano (presidente del partido), y el hombre que más suena entre los colorados, el empresario ganadero Horacio Cartes.

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