May 6 2015
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Ciencia y Tecnolog铆aSociedad

Francia ser谩 el nuevo Gran Hermano

La nueva ley francesa sobre la informaci贸n legaliza el derecho de los servicios secretos a acceder a los datos privados de las personas mediante la intercepci贸n de las conversaciones en celulares e Internet y la instalaci贸n de micr贸fonos.

Lo ilegal se volvi贸 legal, lo clandestino ser谩 autorizado como pr谩ctica de control policial de las comunicaciones telef贸nicas, las navegaciones en Internet o simplemente las grabaciones de conversaciones en una estaci贸n de trenes y todo sin control alguno del Poder Judicial. La Asamblea Nacional francesa vot贸 mayoritariamente, 438 votos contra 86, el proyecto de ley sobre la informaci贸n que apunta a acrecentar la lucha contra el terrorismo haciendo m谩s o menos de cada ciudadano un ser humano potencialmente sospechoso. Si la ley pasa la barrera del Senado y del Consejo Constitucional, turistas o ciudadanos tendr谩n que tener mucho cuidado y no decir en un and茅n de metro, en la calle, en la red o por SMS 鈥渜u茅 mina tan bomba鈥 o 鈥渜ue tipo s煤per explosivo鈥. Entre otros dispositivos activados, estos t茅rminos pueden despertar la programada suspicacia de los algoritmos que, bajo forma de 鈥渃ajas negras鈥, las empresas que suministran el acceso a la red estar谩n obligadas a instalar en sus sistemas. En suma, la ley sobre la informaci贸n legaliza sin intervenci贸n judicial el derecho de los servicios secretos a acceder a los datos privados de las personas mediante la intercepci贸n de las comunicaciones, los intercambios por Internet, la radiograf铆a de los tel茅fonos celulares, la instalaci贸n de micr贸fonos en zonas privadas, la supervisi贸n de los metadatos, la instalaci贸n de balizas en los autos y hasta el recurso a los llamados Imsi Catcher.fr ANEsta gran oreja tecnol贸gica permite que los servicios capten y graben los datos emitidos por tel茅fonos celulares y computadoras e incluso lo que pueda decir una persona dentro de un amplio radio de cobertura. El c铆rculo de los Estados que vigilan a todo el mundo tiene un nuevo Big Brother en la familia, y 茅ste no es cualquiera. Se trata de Francia, el pa铆s de las libertades, de la democracia idealizada, de los derechos humanos y de los derechos c铆vicos. Respaldada aparatosamente por la clase pol铆tica, pero repudiada por amplios sectores de la sociedad civil, que la consideran 鈥渓iberticida鈥, la ley es una respuesta a los atentados que sacudieron a Francia y al mundo a principios de enero, cuando unos jihadistas franceses que circulaban al margen de los radares policiales perpetraron la matanza contra el semanario sat铆rico Charlie Hebdo y montaron el secuestro de decenas de personas en un supermercado kosher en el Este de Par铆s. En este contexto, la ley barre amplio. Los campos de acci贸n que justifican la vigilancia se extienden a 鈥渓a independencia nacional, la integridad del territorio y la defensa nacional鈥, as铆 como a 鈥渓a prevenci贸n del terrorismo鈥 o los 鈥渋ntereses mayores de la pol铆tica extranjera鈥, a la 鈥減revenci贸n a los da帽os a la forma republicana de las instituciones鈥, el 鈥渃rimen o la delincuencia organizada鈥, 鈥渓os intereses econ贸micos, industriales y cient铆ficos鈥.Este amplio cat谩logo de cobertura preocup贸 a quienes ven en ese texto una amenaza contra los activistas o los manifestantes. En realidad, como ocurre en casi todo el mundo cuando se trata de los derechos digitales, la movilizaci贸n ciudadana fue escasa. No hubo grandes marchas como si, lamentablemente, la lucidez acerca de la manera en que los Estados restringen derechos o violan los principios b谩sicos en el 谩mbito digital s贸lo perteneciera a un grupo muy estrecho de militantes. Existe una indiferencia y una ignorancia colectivas muy, muy densas. La gente ve a煤n a Internet o los tel茅fonos celulares como juguetitos tecnol贸gicos inofensivos, sin aceptar que son tan peligrosos como dejar una ventana abierta antes de irse de vacaciones.

Hubo s铆 fuertes antagonismos en los medios y una oposici贸n liderada por grupos como Bajo Vigilancia, La Cuadratura del Net, Amnist铆a Internacional o Reporteros sin Fronteras. En un nivel m谩s institucional, la Comisi贸n Nacional de Inform谩tica y Libertades (CNIL) critic贸 la implementaci贸n de las 鈥渃ajas negras鈥 en los sistemas de las empresas que ofrecen acceso a la red. Este esp铆a se encargar铆a de 鈥渄etectar una amenaza terrorista sobre la base de un tratamiento automatizado鈥. Asimismo, Jacques Toubon, el defensor de los derechos, manifest贸 sus 鈥渞eservas鈥 mientras que la presidenta de la Cncdh (Comisi贸n Nacional Consultiva de los Derechos Humanos), Christine Lazerges, apunt贸 el serio riesgo de que 鈥渟e ponga en peligro el Estado de Derecho por medio de un desliz liberticida鈥. El sindicato franc茅s de la magistratura y decenas de asociaciones expresaron la misma opini贸n, el mismo temor. El socialista Pouria Amirshahi, los conservadores Laure de la Raudi猫re y Henri Guaino, el ecologista Sergio Coronado o la comunista Marie-George Buffet fueron, en el mundo pol铆tico, los m谩s perseverantes militantes contra esta ley. En algunos casos, el debate borr贸 las fronteras pol铆ticas. Sergio Cornado, por ejemplo, observa que 鈥渓os medios otorgados a los servicios de Inteligencia en nombre de la lucha antiterrorista ser谩n, de hecho, utilizados para otras causas en un contexto muy borroso鈥.

internet espionajeLa cr铆tica central es que el concepto desarrollado por Francia funciona como la red de un pescador que se arroja al mar a ver si hay pescados. Es exactamente al rev茅s de lo que hac铆an antes los servicios secretos: 茅stos part铆an de una fuente, de un individuo o de un grupo sospecho para, a partir de all铆, ampliar las investigaciones. La ley es todo lo contrario: se esp铆a a cualquier persona para ver si entre la multitud hay un sospechoso. Para eso servir谩n, por ejemplo, los metadatos, con los cuales se analizar谩n 鈥渓os perfiles que hoy pasan inadvertidos鈥 para 鈥渄etectar futuros terroristas鈥. El otro escollo mayor radica en que el control de la vigilancia recae en manos de un organismo administrativo independiente, el Cnctr (Comisi贸n Nacional de Control de las t茅cnicas de espionaje). Esto implica que las autorizaciones para espiar no pasan por ning煤n tamiz judicial sino meramente administrativo.

Los socialistas franceses son decididamente modernos, muy liberales y ya conquistados por la idea de hacer de nuestros contactos con el mundo una cacer铆a de terroristas y otros delincuentes. Por supuesto que a nadie le asombra: ni 茅sta ni ninguna ley contempla la vigilancia de los fabulosos flujos financieros que circulan en el mundo producto del crimen, el narcotr谩fico, la evasi贸n fiscal o la especulaci贸n ladrona.

Ante el recrudecimiento de las cr铆ticas y el peso moral e intelectual de quienes las asumieron, el presidente franc茅s, Fran莽ois Hollande, tom贸 una decisi贸n in茅dita hasta hoy: prometi贸 remitir el proyecto de ley al Tribunal Constitucional para que 茅ste lo valide. No obstante, la geograf铆a de la ley es tan amplia y los servicios de inteligencia tienen las manos tan libres que es l铆cito preguntarse qu茅 pasar谩 con un empresario que viene a hacer negocios a Par铆s y se comunica con la sede de su empresa.

驴No ser谩 acaso espiado en nombre de los 鈥渋ntereses econ贸micos, industriales y cient铆ficos鈥 de Francia? 驴Y las empresas instaladas en Par铆s que compiten con empresas francesas en el mercado internacional no son acaso un peligro para esos intereses? El impacto de la barbarie terrorista ha servido en bandeja la construcci贸n de una ley totalmente asim茅trica, sin garant铆as de que sus extensos medios no sean utilizados contra inocentes, sindicalistas, militantes por los derechos c铆vicos, cient铆ficos o empresarios de cualquier parte del planeta que, por una u otra raz贸n, vienen a Francia. El Gran Hermano ser谩 en el futuro nuestro m谩s celoso guardi谩n.

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