Mar 14 2013
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Pol铆tica

Francisco I viene a disputar consenso social

La Iglesia es parte del poder mundial, y no s贸lo del poder econ贸mico. La Iglesia disputa hist贸ricamente el consenso de la sociedad. Es una realidad a considerar en tiempos de crisis capitalista, considerada tambi茅n una crisis de civilizaci贸n, ya que esta civilizaci贸n contempor谩nea est谩 ordenada por el r茅gimen del capital, o sea, por la explotaci贸n del hombre por el hombre, por la depredaci贸n de la Naturaleza.

Cuando el sistema mundial estaba desafiado por el avance de los pueblos y el socialismo (como forma que intentaba ser alternativa del orden mundial) se abri贸 camino la teolog铆a de la liberaci贸n, en abierta confrontaci贸n con el poder institucional de una Iglesia retr贸grada. As铆, la Iglesia de los pobres se mostraba desde el sur del mundo, m谩s precisamente desde Nuestram茅rica. La Iglesia oficial no pod铆a negar este rumbo que se abr铆a paso entre los curas de base y habilit贸 un gran debate mundial en el seno de la Iglesia.

Los rumbos de la ofensiva popular tocaban la puerta de la Instituci贸n. La respuesta contempor谩nea de la Instituci贸n Iglesia fue acompa帽ando la ofensiva capitalista para recuperar el poder del r茅gimen del capital. Esa ofensiva se materializ贸 en los 80麓 contra el socialismo y los pueblos, abriendo el camino al poder reaccionario de los Ratzinger y los Bergoglio.

Hace 40 a帽os que el neoliberlismo se ensay贸 en nuestros territorios con las dictaduras y el terrorismo de Estado, para luego extenderse por todo el orbe. La Iglesia en la Argentina, salvo honrosas y escasas excepciones acompa帽aron a la genocida dictadura en ese parto neoliberal, aunque ahora hablen contra la pobreza y la 茅tica.

Un papa polaco lleg贸 a la Iglesia para acompa帽ar el principio del fin de la experiencia socialista, aunque se discuta el mismo car谩cter de aquella experiencia. El capitalismo mundial necesitaba del Este de Europa. Alemania as铆 lo entendi贸. EEUU tambi茅n. Sin el este de Europa, a煤n ya abandonado el proyecto socialista originario, el mundo dej贸 de ser bipolar y se constituy贸 el rumbo unipolar del capitalismo, transnacional y neoliberal.

El rumbo unipolar est谩 siendo desafiado por el cambio pol铆tico en Nuestram茅rica y el resurgir del socialismo, sea de la mano de la revoluci贸n cubana o por los procesos espec铆ficos que emergen en algunos pa铆ses (Venezuela o Bolivia), incluso en variados movimientos pol铆ticos, sociales, intelectuales, culturales, en nuestra regi贸n.

Con la muerte de Ch谩vez y millones movilizados para constituirse en sujetos por el cumplimiento del legado revolucionario y socialista de Hugo Ch谩vez, la Iglesia lanza al ruedo el s铆mbolo de un Jefe de la Iglesia nacido en el sur y compenetrado con el proyecto del norte.

El papa argentino, Francisco I, viene a cumplir el proyecto del poder mundial para disputar el consenso de la sociedad, especialmente de los pueblos. No solo se trata de sustentar posiciones contrarias al matrimonio igualitario, o contra el aborto, ampliamente difundidas por el obispo Bergoglio, sino de gestar una conciencia de disciplinamiento hacia el orden contempor谩neo, reaccionario, de dominaci贸n transnacional.

Nuestram茅rica es hoy laboratorio del cambio pol铆tico. La Iglesia instituci贸n quiere intervenir en este proceso, y no para empujar esos cambios, sino para frenarlos. La disputa es por las conciencias. Es una batalla de ideas, por el cambio, o por el retroceso. Les preocupa el efecto Ch谩vez en la regi贸n. Les preocupa la sucesi贸n pol铆tica en Venezuela y la capacidad de extender el rumbo socialista. Necesitan disputar el consenso.

Pero, por m谩s intentos institucionales por acompa帽ar la ofensiva del capital contra el trabajo, los trabajadores y los sectores populares, incluida la iglesia de los pobres, el movimiento religioso popular, persiste en la b煤squeda por organizar la sociedad del vivir bien (Bolivia), el buen vivir (Ecuador), el socialismo cubano, o la lucha por la emancipaci贸n social de gran parte de la sociedad de abajo en Nuestram茅rica.

El Papa Francisco I viene por lo suyo. Los pueblos debemos continuar nuestra b煤squeda y experimentaci贸n por una nueva sociedad, por otro mundo posible, ese que se construye en la continua lucha contra la explotaci贸n, por la emancipaci贸n social, contra el capitalismo y el imperialismo, por el socialismo.

*Presidente de la Fundaci贸n de Investigaciones Sociales y Pol铆ticas, FISYP.

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