Sep 13 2012
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Opini贸nPol铆ticaSociedad

Frei Betto/ C贸mo derechizar a un izquierdista

Ser de izquierda es, desde que esa clasificaci贸n surgi贸 con la Revoluci贸n Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusi贸n social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como dec铆a Bobbio, considerar una aberraci贸n la desigualdad social.

Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intr铆nsecamente superiores a los dem谩s.

Ser izquierdista -patolog铆a diagnosticada por Lenin como 鈥榚nfermedad infantil del comunismo鈥- es quedar enfrentado al poder burgu茅s hasta llegar a formar parte del mismo. El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa. Encarna todos los esquemas religiosos propios de los fundamentalistas de la fe. Se llena la boca con dogmas y venera a un l铆der. Si el l铆der estornuda, 茅l aplaude; si llora, 茅l se entristece; si cambia de opini贸n, 茅l r谩pidamente analiza la coyuntura para tratar de demostrar que en la actual correlaci贸n de fuerzas鈥

El izquierdista adora las categor铆as acad茅micas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo. Para 茅l, pueblo es ese sustantivo abstracto que s贸lo le parece concreto a la hora de acumular votos. Entonces el izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe su situaci贸n sino con el 煤nico prop贸sito de acarrear votos para s铆 o/y para su camarilla. Pasadas las elecciones, adi贸s que te vi y 隆hasta la contienda siguiente!

Como el izquierdista no tiene principios, sino intereses, nada hay m谩s f谩cil que derechizarlo. Dele un buen empleo. Pero que no sea trabajo, eso que obliga al com煤n de los mortales a ganar el pan con sangre, sudor y l谩grimas. Tiene que ser uno de esos empleos donde pagan buen salario y otorgan m谩s derechos que deberes exigen. Sobre todo si se trata del 谩mbito p煤blico. Aunque podr铆a ser tambi茅n en la iniciativa privada. Lo importante es que el izquierdista sienta que le corresponde un significativo aumento de su bolsa particular.

As铆 sucede cuando es elegido o nombrado para una funci贸n p煤blica o asume un cargo de jefe en una empresa particular. De inmediato baja la guardia. No hace autocr铆tica. Sencillamente el olor del dinero, combinado con la funci贸n del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al m谩s ret贸rico de los revolucionarios.

Buen salario, funciones de jefe, regal铆as, he ah铆 los ingredientes capaces de embriagar a un izquierdista en su itinerario rumbo a la derecha vergonzante, la que act煤a como tal pero sin asumirla. Despu茅s el izquierdista cambia de amistades y de caprichos. Cambia el aguardiente por el vino importado, la cerveza por el g眉isqui escoc茅s, el apartamento por el condominio cerrado, las rondas en el bar por las recepciones y las fiestas suntuosas.

Si lo busca un compa帽ero de los viejos tiempos, despista, no atiende, delega el caso en la secretaria, y con disimulo se queja del 鈥榤olest贸n鈥. Ahora todos sus pasos se mueven, con quir煤rgica precisi贸n, por la senda hacia el poder. Le encanta alternar con gente importante: empresarios, riquillos, latifundistas. Se hace querer con regalos y obsequios. Su mayor desgracia ser铆a volver a lo que era, desprovisto de halagos y caranto帽as, ciudadano com煤n en lucha por la sobrevivencia.

隆Adi贸s ideales, utop铆as, sue帽os! Viva el pragmatismo, la pol铆tica de resultados, la connivencia, las triqui帽uelas realizadas con mano experta (aunque sobre la marcha sucedan percances. En este caso el izquierdista cuenta con la r谩pida ayuda de sus pares: el silencio obsequioso, el hacer como que no sucedi贸 nada, hoy por ti, ma帽ana por m铆鈥).

Me acord茅 de esta caracterizaci贸n porque, hace unos d铆as, encontr茅 en una reuni贸n a un antiguo compa帽ero de los movimientos populares, c贸mplice en la lucha contra la dictadura. Me pregunt贸 si yo todav铆a andaba con esa 鈥榞ente de la periferia鈥. Y pontific贸: 鈥淨u茅 estupidez que te hayas salido del gobierno. All铆 hubieras podido hacer m谩s por ese pueblo鈥.

Me dieron ganas de re铆r delante de dicho compa帽ero que, antes, hubiera hecho al Che Guevara sentirse un peque帽o burgu茅s, de tan grande como era su fervor revolucionario. Me contuve para no ser indelicado con dicho rid铆culo personaje, de cabellos engominados, traje fino, zapatos como para calzar 谩ngeles. S贸lo le respond铆: 鈥淢e volv铆 reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensi贸n de acertar sin ellos鈥.

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    2 Coment谩rios - A帽adir comentario

    Comentarios

    1. julio cesar
      16 septiembre 2012 2:17

      Est谩 muy hermoso ojal谩 todo el Per煤 empiece a tomar conciencia de esto.

    2. jorge
      19 septiembre 2012 22:10

      Estos son los peores, nunca terminan de entender el da帽o que provocan.En Argentina le dan una enbajada.