Feb 16 2012
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OpiniónSociedad

Frei Betto/ El nuevo fetiche

La modernidad, per√≠odo que se extendi√≥ durante los √ļltimos cinco siglos, est√° en crisis. Hoy vivimos, no una √©poca de cambios sino un cambio de √©poca. En este milenio que comienza emerge algo impropiamente llamado posmodernidad, que parece muy diferente de todo cuanto nos ha precedido, conformando un nuevo paradigma.

En la Edad Media la cultura giraba en torno a la figura divina, en torno a la idea de Dios. En la modernidad se centra en el ser humano, en la razón y en sus dos hijas preferidas: la ciencia y la tecnología.

Uno de los s√≠mbolos que mejor expresa este paso es la pintura de Miguel √Āngel ‚ÄúLa creaci√≥n de Ad√°n‚ÄĚ, que est√° en el techo de la Capilla Sixtina: Dios Padre, con una larga barba, recubierto de vestimentas, representa el teocentrismo de la √©poca ante el hombre desnudo, fuertemente atra√≠do hacia la Tierra. El hombre extiende el dedo para no perder el contacto con lo trascendente, con lo divino. La desnudez de Ad√°n traduce la llegada del antropocentrismo y de la revoluci√≥n que la modernidad representa en nuestra cultura.

El episodio caracter√≠stico de la modernidad sucedi√≥ en 1682, cuando el se√Īor Halley, basado exclusivamente en c√°lculos matem√°ticos -pues no dispon√≠a de instrumentos √≥pticos-, previ√≥ que un cometa volver√≠a a aparecer en el cielo de Londres dentro de 76 a√Īos. Muchos le tomaron por loco. ¬ŅC√≥mo, encerrado en su gabinete, basado en c√°lculos hechos sobre un papel, iba a poder predecir el movimiento de los astros en el cielo? ¬ŅQui√©n sino Dios domina la b√≥veda celeste?

El se√Īor Halley muri√≥ en 1742, antes de que se cumplieran los 76 a√Īos previstos. En 1758 el cometa, que hoy lleva su nombre, volvi√≥ a iluminar los cielos de Londres. ¬°Era la gloria de la raz√≥n!

‚ÄúSi es as√≠ -dijeron-, si la raz√≥n es capaz de prever los movimientos de los astros, como demostraron Cop√©rnico y Galileo, y despu√©s Newton, uno de los pilares de nuestra cultura, entonces ella podr√° resolver todos los dramas humanos. Pondr√° fin al sufrimiento, al dolor, al hambre, a la peste. ¬°Crear√° un mundo de luces, progreso y felicidad!‚ÄĚ.

Cinco siglos después, el saldo no es de los más positivos. Muy al contrario. Los datos son de la FAO: somos 7 mil millones de personas en el planeta, de las que la mitad vive por debajo del nivel de pobreza, y 852 millones sobreviven con hambre crónica.

Hay quien afirma que el problema del hambre es causado por el exceso de bocas. Y por eso propone el control de la natalidad. Yo me opongo al control, aunque estoy de acuerdo con la planificaci√≥n familiar. El primero es impositivo, el segundo respeta la libertad de la pareja. Y no acepto el argumento de que hay excesivas bocas; ni que faltan alimentos. Seg√ļn la FAO, el mundo produce lo suficiente para alimentar 11 mil millones de bocas. Lo que hay es falta de justicia, de compartimiento y excesiva concentraci√≥n de la riqueza.

Por atravesar un período de mucha inseguridad, las personas buscan respuestas fuera de lo razonable. Obsérvese, por ejemplo, el fenómeno del esoterismo: nunca Dios estuvo tan en boga como ahora. Suscita pasiones y fundamentalismos, a favor y en contra.

La crisis de la modernidad culmina en el momento en que el sistema capitalista alcanza su suprema hegemonía con el fin del socialismo, y adquiere un nuevo carácter, llamado neoliberal.

¬ŅCu√°les son las claves de lectura de dicho cambio del liberalismo al neoliberalismo? Bajo el liberalismo se hablaba mucho de desarrollo. En la d√©cada de 1960 surgi√≥ la teor√≠a del desarrollo, que inclu√≠a tambi√©n la noci√≥n de subdesarrollo; y se cre√≥ la Alianza para el Progreso, destinada a ‚Äúdesarrollar‚ÄĚ Am√©rica Latina.

La palabra ‚Äúdesarrollo‚ÄĚ tiene cierto componente √©tico porque al menos se imagina que todos deben resultar beneficiados. Hoy el t√©rmino es ‚Äúmodernizaci√≥n‚ÄĚ, que no tiene contenido humano sino una fuerte connotaci√≥n tecnol√≥gica. Modernizar es equiparse tecnol√≥gicamente, competir, lograr que mi empresa, mi ciudad, mi pa√≠s, se aproximen al paradigma primermundista, aunque ello signifique sacrificio para millones de personas.

El Mercado es el nuevo fetiche religioso de la sociedad en que vivimos. Antes por la ma√Īana nuestros abuelos consultaban la Biblia. Nuestros padres el servicio de meteorolog√≠a. Hoy se consultan los √≠ndices del Mercado.

Ante una cat√°strofe o un acontecimiento inesperado dicen los comentaristas econ√≥micos: ‚ÄúVeamos c√≥mo reacciona el Mercado‚ÄĚ. Y yo imagino un se√Īor, el se√Īor Mercado, encerrado en su castillo y gritando por el celular: ‚ÄĚNo me gust√≥ el discurso del ministro. Estoy enojado‚ÄĚ. Y a esa misma hora los telediarios destacan: ‚ÄúEl mercado no reaccion√≥ bien ante el discurso ministerial‚ÄĚ.

El mercado ahora es internacional, globalizado, se mueve seg√ļn sus propias reglas, y no de acuerdo con las necesidades humanas. De hecho predomina la globocolonizaci√≥n, la imposici√≥n al planeta del modelo anglosaj√≥n de sociedad. Centrado en el consumismo, en la especulaci√≥n, en la transformaci√≥n del mundo en un casino global.

Ante la crisis financiera que afecta al capitalismo, y en especial a los derechos sociales conquistados en los √ļltimos dos siglos, es hora de preguntarse cu√°l ser√° el paradigma de la posmodernidad.

*Te√≥logo, escritor, utor de ‚ÄúCalendario del poder‚ÄĚ, entre otros libros.

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