Jul 9 2012
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OpiniónPolítica

Frei Betto/ Paraguay, democracia falsificada

¬ŅUsted comprar√≠a g√ľisqui o un bolso Louis Vuitton contrabandeados del Paraguay? Seguro que desconfiar√≠a de su calidad. Pues eso vale tambi√©n para la ‚Äúnueva democracia‚ÄĚ impuesta por el golpe que derrib√≥ al presidente Fernando Lugo.

El pa√≠s fue gobernado durante 61 a√Īos por el Partido Colorado, al que pertenec√≠a el general Stroessner, y al que est√° afiliado tambi√©n el actual presidente golpista, Federico Franco. Despu√©s de 35 a√Īos bajo la dictadura de Stroessner el pueblo paraguayo eligi√≥ a Lugo presidente en abril del 2008. Estaba yo en Asunci√≥n y lo acompa√Ī√© a votar. Hab√≠a esperanza de que el pa√≠s, rescatado para la democracia, habr√≠a de reducir la desigualdad social.

El nuevo gobierno se volvi√≥ vulnerable al no cumplir importantes promesas de campa√Īa, como la reforma agraria, y distanciarse de los movimientos sociales. El 20 % de los propietarios rurales del pa√≠s son due√Īos del 80 % de las tierras. Hay que incluir en la cuota a los ‚Äúbrasilguayos‚ÄĚ, terratenientes que expulsaron a peque√Īos agricultores de sus tierras para expandir all√≠ sus latifundios.

Falló después al aprobar la ley antiterrorista y la militarización del norte del país, desarticulando los liderazgos de campesinos y criminalizando a los movimientos sociales. Tampoco supo depurar el aparato policial, herencia maldita de Stroessner.

En juicio sumario, el 22 de junio el Congreso destituy√≥ a Lugo, sin permitirle un amplio derecho de defensa. Es el llamado ‚Äúgolpe constitucional‚ÄĚ, adoptado por los EE.UU. en Honduras, y ahora en el Paraguay. A la Casa Blanca le preocupa el progresivo n√ļmero de pa√≠ses latinoamericanos gobernados por l√≠deres identificados con los anhelos populares e inc√≥modos para los intereses de la oligarqu√≠a.

Al contrario de Zelaya en Honduras, Lugo ni siquiera pensó, al ser apartado, en convocar a los movimientos sociales para presentar resistencia, aunque contase con la solidaridad unánime de los gobiernos de la UNASUL.

Es el segundo sacerdote cat√≥lico elegido presidente de un pa√≠s en el continente americano. El primero fue Jean-Bertrand Aristide, que gobern√≥ Hait√≠ en 1991, de 1994 a 1996, y del 2000 al 2004. Ambos decepcionaron a sus bases de apoyo. No supieron llevar a la pr√°ctica el discurso de la ‚Äúopci√≥n por los pobres‚ÄĚ. Dubitativos delante de las √©lites, a las que hicieron importantes concesiones, no confiaron en las organizaciones populares.

Los obispos paraguayos apoyaron la destitución de Lugo. Y el Vaticano los respaldó. Lo cual no sorprende a quien conoce la historia de la Iglesia Católica del Paraguay y su complicidad con la dictadura de Stroessner, cuando los campesinos eran masacrados y los opositores políticos torturados, exiliados y asesinados.

La l√≥gica institucional de la Iglesia Cat√≥lica juzga como positivo a un gobierno que la favorezca, y no que favorezca al pueblo. Exactamente lo contrario de lo que ense√Īa el Evangelio, para el cual el derecho de los pobres es el criterio prioritario al evaluar cualquier ejercicio de poder.

La ca√≠da de Zelaya y de Lugo demuestra que la pol√≠tica intervencionista de los EE.UU. contin√ļa. Ahora con una nueva modalidad: vali√©ndose de artima√Īas legales para promover juicios sumarios. Aunque la √ļltima tentativa de golpe, en el 2002, al presidente Chaves, de Venezuela, no dio resultado. Al contrario, toda la Am√©rica Latina reaccion√≥ en defensa de la legalidad y la democracia.

De todo esto les queda una importante lecci√≥n a los gobiernos progresistas de Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, y a los vacilantes como El Salvador y Per√ļ. Elecci√≥n no es revoluci√≥n. Cambian los dirigentes pero no la naturaleza del poder ni el car√°cter del Estado. Ni suprime la lucha de clases. Por tanto hay que asegurar la gobernabilidad en el torbellino de esa paradoja. ¬ŅC√≥mo hacerlo?

Hay dos caminos: a través de alianzas y concesiones a las fuerzas oligárquicas o mediante la movilización de los movimientos sociales y la implantación de políticas que se traduzcan en cambios estructurales.

La primera opci√≥n es m√°s seductora para el elegido, aunque m√°s f√°cil de quedar vulnerable a la ‚Äúmosca azul‚ÄĚ y acabar cooptado por las mismas fuerzas pol√≠ticas y econ√≥micas anteriormente identificadas como enemigas. La segunda v√≠a es m√°s estrecha y ardua, pero presenta la ventaja de democratizar el poder y convertir a los movimientos sociales en sujetos pol√≠ticos.

La primavera democrática en que vive América Latina puede transformarse dentro de poco en un largo invierno, en caso de que los gobiernos progresistas y sus instituciones como UNASUL, MERCOSUL y ALBA no se convenzan de que fuera del pueblo movilizado y organizado no hay salvación. (Traducción de J.L.Burguet)

-es escritor, autor de ‚ÄúLa mosca azul. Reflexi√≥n sobre el poder‚ÄĚ, entre otros libros. www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

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