May 28 2015
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Despacito por las piedras

Frontera norte de Latinoamérica

Dilma Rousseff visita México, donde América Latina colinda con EU. Lo hace en momentos críticos para la nación y el orbe: desde el 11/S EU está en estado de excepción y en belicoso despliegue militar operando al margen del Derecho Penal Internacional (Irak, Afganistán, espionaje de NSA, ejecuciones extrajudiciales con drones, ejercicios militares cerca de Rusia y China) mientras se acentúa una carnicería entre mexicanos que impacta al país y al mundo con los horrores de Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato (La Jornada, 24/5/15). Nos visita cuando está en riesgo la soberanía por la alta violencia y el fratricidio con armas de asalto vendidas por un EU que en 1994 vinculó al TLCAN, base de la ALCA, con su expansión territorial desde la Compra de Louisiana (1803) y la Compra de Alaska (1867) y que ahora continúa con la transferencia de armas de alto y grueso calibre a tirios y troyanos.

Esta visita de repercusión nacional, regional y mundial, fortalece una relación bilateral crucial para la región en la que ambos aprenden de sus aciertos y errores. Con una política interior y exterior ahogada por EU y su FMI-BM-BID, México debe hacer suyo el enfoque social y multilateral de Brasil. Además tiene mucho que enseñar sobre los graves errores que le llevan a ser puntero mundial por la cantidad de muertes violentas sólo después de Siria e Irak. Al calor de tres décadas de acumulada guerra de clase neoliberal, aquí la carnicería se acentuó al optar Calderón y sucesor por la vía militar, la ruta del Departamento de Defensa de EU (DdD) para lidiar con el narcotráfico y el crimen organizado. En el combate al crimen trasnacional desatendieron los protocolos de la Convención de Palermo, que permiten frenar tragedias humanitarias y riesgos a la soberanía. ¿Fue por los recursos del DdD canalizadas por la Iniciativa Mérida (IM) y el Comando Norte (CN)?

La violencia es asunto multifactorial: existe dato duro de que el aumento en el ingreso de armas de asalto a México, desde que en 2004 cesó la vigencia de la Prohibición Federal de las Armas de Asalto de EU (PFAA) es causa directa del aumento de la violencia en México. Así lo indican, en Tráfico oficial e ilícito de armas a México” (El Punto Sobre la I, Nº14/2014), Gonzalo Aguilar Zinzer et al. Con cifras y documentos oficiales en mano indican que según la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego de EU –ATF–, 71 por ciento de las armas aseguradas por las autoridades mexicanas vienen de EU. La Auditoría General (GAO) dice que 90 por ciento de las armas tiene ese origen. Del puntual estudio se infiere que dedicando más recursos humanos y tecnológicos a la detección y control del tráfico de armas, en México y en EU, los índices de violencia acá se verán rápida y perceptiblemente reducidos. (p.10) Pero las prioridades y los objetivos en materia de narcotráfico y crimen organizado son otros. Se menciona que en 2012 sólo había 421 agentes de la ATF asignados a vigilancia fronteriza del flujo de armas hacia México en contraste con 18 mil 546 agentes en control migratorio. Entonces, ¿para qué sirve la IM y el CN sino para acentuar enlaces militar-militar e intervención en materia propia del Ministerio Público?

Después de todo, se trata de asuntos de importancia mayor por lo vasto de la tragedia humana y sobre lo engañoso del tan mex narcoviolenciapregonado impulso a la estabilidad; el fortalecimiento del tejido social y las fronteras inteligentes del Siglo XXI que enarbola la IM. Por lo que esta no es cualquier incoherencia. Es una que trae consigo una larga cola que se remonta al Texas de 1836 y al gran despojo formalizado en 1848. Ahora se juega con la integridad territorial de todo México. Ya las implicaciones de la IM y el CN sobre la jurisdicción territorial de la Federación se hacen sentir: en la autorización para que agentes extranjeros porten armas en territorio nacional y en los ominosos avisos de que Canadá autorizaría a agentes de EU a realizar arrestos en su territorio. Como en ningún momento el derecho ciudadano en EU para adquirir y poseer un arma se vincula a las de grueso y largo calibre, es del todo razonable la observación de Zinzer et al de que cuando menos debe reinstalarse la PFAA, pequeño gran cambio que podría reducir de ya la violencia refleja en México. (ibidem)

Un pequeño gran cambio fuera de la agenda Bush/Calderón y Obama/Peña. Para la IM, que no se rige por el derecho internacional ni está bajo escrutinio legislativo acá, todos los dineros. Para salvar vidas mexicanas nada: en enero de 2010 17 adolescentes perecieron –junto a decenas heridos– en la masacre de Villas de Salvárcar. No se supo entonces que las armas también venían de la operación Rápido y furioso no obstante que las autoridades de EU y México tenían pleno conocimiento de ello. (p11)

¿EEUU arma a gobierno y cárteles ¿para desarticular la Federación y alentar los precipitantes de guerra civil, terreno fértil para más despojo?

John Saxe-Fernández, La Jornada

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