Ago 19 2021
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Cultura

Galeano, a secas

Pensar contra la corriente del tiempo es heroico; decirlo, una locura鈥. Eug茅ne Ionesco

La memoria no me da para recordar con exactitud cu谩ndo le铆 por primera vez Las venas abiertas de Am茅rica Latina (1), provocadoramente descritas por Eduardo Germ谩n Mar铆a Hughes Galeano. Debi贸 ser a poco de su publicaci贸n, a inicios de los a帽os setenta. Viv铆a en Alemania. Y en la misma 茅poca, a m谩s del texto del uruguayo, llegaron a mis manos otros dos libros, escritos por un colombiano y un peruano: Cien a帽os de soledad y La ciudad y los perros. Mientras intentaba aprender ese endiablado idioma, el alem谩n, procuraba mantener canales de sinton铆a con el mundo de donde ven铆a, esa Nuestra Am茅rica que no deja de sangrar鈥

Desde entonces la lectura de los libros de esos tres escritores latinoamericanos fue una constante. Ser铆a largo e incluso en extremo complejo tratar de explicar c贸mo el segundo y el tercero de los autores mencionados, han influido en mi vida, desde la literatura. En lo que si soy categ贸rico, Eduardo Galeano, con sus venas y sus m煤ltiples textos, caracterizados por la frontalidad y claridad, se convirti贸 en un referente, casi obligado. Hasta ahora.

No me considero un conocedor de su obra. A lo largo de los a帽os debo haber citado varios pasajes de sus escritos y haberlos utilizado como ep铆grafes en algunos textos m铆os, pero definitivamente no soy un especialista en el tema. Su influencia, sin embargo, ha sido tal, que hasta le plagi茅 abiertamente.

Se acercaba el Mundial de F煤tbol de Italia, en 1990, cuando Galeano hizo p煤blica una de sus pasiones, que la comparto a plenitud. 鈥Hasta el papa de Roma ha suspendido sus viajes por un mes -afirm贸 categ贸ricamente-. Por un mes, mientras dure el Mundial de Italia, estar茅 yo tambi茅n cerrado por f煤tbol, al igual que muchos otros millones de simples mortales鈥. Y consecuente como era, 茅l puso en la puerta de su casa un letrero: 鈥Cerrado por mundial鈥. Ese gesto me despert贸 a煤n una mayor simpat铆a.

Desde 1962, cuando, en mi pa铆s natal, por primera vez pudimos escuchar las narraciones radiales del mundial, en esa ocasi贸n en Chile, he procurado religiosamente sintonizarme a tiempo completo con este ritual que convoca a millones de personas alrededor de una pelota, redonda como la Tierra. Tanto que, en la puerta de mi oficina de FLACSO, llegu茅 a poner un letrero igual al de Galeano en su casa. Y no solo eso, consciente -como Galeano- de que hay prioridades en la vida, mi afici贸n por los mundiales gener贸 varias tensiones con quien llegar铆a a ser presidente de mi pa铆s, pues, como era obvio, 茅l no pod铆a contar conmigo durante la campa帽a del 2006 en los momentos en que se transmit铆an los partidos desde Alemania鈥 lo que llegar铆a a provocar algunas rabietas de alguien que result贸 ser tan poco tolerante.

Eso s铆, lo que en todos esos a帽os no me habr铆a podido figurar es c贸mo Galeano llegar铆a a desempe帽ar un papel determinante en un proceso hist贸rico que me toco presidir. Este es un dato m谩s que anecd贸tico.

En un contexto de discusiones -complejas, duras y conflictivas-, en pleno proceso constituyente, con el apoyo de Galeano, conseguimos cristalizar los Derechos de la Naturaleza.

LA NUEVA CONSTITUCION DE ECUADOR: VARIAS LECCIONES PARA URUGUAY | AccionyReaccionEn Montecristi, un peque帽o pueblo en la costa ecuatoriana, se elabor贸 y aprob贸 la 煤ltima Constituci贸n de este peque帽o pa铆s andino. Desde 1830, la vig茅sima primera. Un r茅cord indiscutible, pero no encomiable. Esa Constituci贸n ser谩 recordada en el mundo entre otros temas destacables por la aprobaci贸n de los Derechos de la Naturaleza, es decir asumir a la Pacha Mama como sujeto de derechos. Fue un paso trascendental, a momentos impensable y por cierto inaceptable para muchos. Se repiti贸 la historia. La emancipaci贸n de los esclavos o la extensi贸n de los derechos a los afroamericanos, a las mujeres y a los ni帽os y ni帽as fueron rechazadas en su tiempo por ser consideradas como un absurdo.

El derecho de tener derechos ha exigido siempre un esfuerzo pol铆tico para cambiar aquellas normas que negaban esos derechos. Y eso sucedi贸 con los Derechos de la Naturaleza, que desde entonces se expanden m谩s y m谩s por el mundo.

La coyuntura del momento constituyente, la intensidad del debate y el compromiso de un grupo de asamble铆stas, junto a las luchas ecologistas y en especial la incorporaci贸n de visiones y vivencias desde el mundo ind铆gena, en donde la Pacha Mama es parte consustancial de sus vidas, permitieron que finalmente se aceptara esta iniciativa.

El 1 de marzo, Evo visit贸 a Galeano en Montevideo: la despedida

Esto es medular tener presente: las ra铆ces de los Derechos de la Naturaleza tienen una larga historia y, aunque parezcan invisibles para ciertas lecturas prejuicidas o simplemente superficiales, est谩n profundamente enraizadas en el mundo de los pueblos originarios. El tronco y las ramas de este gran 谩rbol de mestizaje intercultural -en un debate intensamente vivido en Montecristi- se enriquecen con injertos no ind铆genas. As铆, aunque los ind铆genas no tienen un concepto de Naturaleza como el que existe en 鈥渙ccidente鈥, su aporte es clave. Ellos comprenden perfectamente que la Pacha Mama es su Madre, no una mera met谩fora (2).

Pero, 驴qu茅 tiene que ver el uruguayo mencionado en estas l铆neas en este proceso?

La historia es sencilla y curiosa. Luego de que Galeano conoci贸 lo que se discut铆a la posibilidad de que se declare constitucionalmente que la Naturaleza es sujeto de derechos, prepar贸 un art铆culo vibrante, denominado 鈥La Naturaleza no es muda鈥 (3).

La emoci贸n de recibir su espaldarazo fue grande. No era para menos. El era, desde las venas, pasando por fantasmas y cr贸nicas, abrazos y espejos, un gran referente para nosotros. Pero 茅l, quien rompi贸 lanzas por la vida desde siempre, dud贸 en difundir su escrito. Tanto que casi a rengl贸n seguido de habernos enviado su art铆culo mostr贸 su preocupaci贸n al decir, en un correo electr贸nico, que 鈥prefiero esperar, para evitar que el art铆culo tenga vida ef铆mera. Los hechos, a veces imprevisibles, podr铆an desautorizarlo como expresi贸n de deseos, de poco servir铆a鈥.

Insistimos. Hasta vencer sus temores. Galeano public贸 su art铆culo en el Semanario Brecha, el 18 de abril del 2008, en Montevideo. Una copia del mismo fue distribuida entre los y las constituyentes por disposici贸n del presidente de la Asamblea Constituyente para la sesi贸n n煤mero 40 del pleno de la Asamblea, celebrada el 29 de abril de 2008. No se si Galeano alguna vez se enter贸 que su art铆culo fue tan influyente. Lo cierto es que con su pluma consolidar铆a una posici贸n que no parec铆a muy prometedora al inicio de la Asamblea. El nos anim贸 en el empe帽o. Concretamos este paso constitucional 煤nico en el mundo. Su texto fue citado en el pleno. Rafael Esteves, asambleista constituyente, un personaje proveniente de filas populistas, en una intervenci贸n memorable, ley贸 trozos del art铆culo de Galeano.

As铆, su reclamo -cual si Galeano habr铆a sido asamble铆sta constituyente en Montecristi- fue clave:

Suena raro, 驴no? Esto de que la Naturaleza tenga derechos鈥 Una locura. 隆Como si la naturaleza fuera persona! En cambio, suena de lo m谩s normal que las grandes empresas de Estados Unidos disfruten de derechos humanos. En 1886, la Suprema Corte de Estados Unidos, modelo de la justicia universal, extendi贸 los derechos humanos a las corporaciones privadas. La ley les reconoci贸 los mismos derechos que a las personas, derecho a la vida, a la libre expresi贸n, a la privacidad y a todo lo dem谩s, como si las empresas respiraran. M谩s de ciento veinte a帽os han pasado y as铆 sigue siendo. A nadie le llama la atenci贸n鈥.

Este argumento cal贸 hondo. Comprender que las corporaciones tengan amplios derechos como personas jur铆dicas y la Naturaleza no, impact贸. Paulatinamente cobr贸 sentido hablar de la Naturaleza como sujeto de derechos. Y Galeano, con su mensaje, cuya lectura recomiendo, apuntal贸 la conclusi贸n expuesta al inicio de su breve y a la vez decisivo texto:

la Naturaleza tiene mucho que decir, y ya va siendo hora de que nosotros, sus hijos, no sigamos haci茅ndonos los sordos. Y quiz谩s hasta Dios escuche la llamada que suena desde este pa铆s andino -Ecuador-, y agregue el und茅cimo mandamiento que se le hab铆a olvidado en las instrucciones que nos dio desde el monte Sina铆: 鈥楢mar谩s a la Naturaleza, de la que formas parte鈥鈥.

La Asamblea Constituyente y luego el pueblo ecuatoriano, que aprob贸 masivamente la nueva Constituci贸n en un refer茅ndum el 28 de septiembre del mismo a帽o, escucharon a la Naturaleza. Y sin duda, Galeano contribuy贸 a consolidar el derecho a la existencia de los seres humanos, que de eso se tratan tambi茅n los Derechos de la Naturaleza.

N茅stor Kirchner ser谩 un fuego dif铆cil de apagar, afirma Eduardo Galeano | CubadebateSiendo tema de otras reflexiones, lo que nos debe quedar claro es que, en realidad, quien nos da el derecho a la existencia es la Madre Tierra. Y que los humanos no solo necesitamos derechos para nuestra convivencia, sino tambi茅n para relacionarnos con nuestra Madre Tierra. As铆, nos debe quedar claro que justicia social y justicia ecol贸gica van de la mano, y que los Derechos Humanos se complementan con los Derechos de la Naturaleza, es decir con ese und茅cimo mandamiento planteado por Galeano.

Pasaron los a帽os y me encontr茅 personalmente con 茅l, por primera y 煤ltima vez (de lo que recuerdo). El hab铆a ido a Barcelona a recibir un Premio Internacional de Periodismo por su entusiasmo futbolero, otorgado por la Fundaci贸n FC Barcelona y el Colegio de Periodistas catal谩n. Y a los dos nos convoc贸 a la Plaza de Catalu帽a la pasi贸n por la indignaci贸n. Estuve tentado a acercarme y agradecerle, pero no fue posible. El se encontraba rodeado de indignados; corr铆a el mes de mayo del 2011.

Un par de a帽os m谩s adelante, Galeano, el autor de ese gran libro que cal贸 tan hondo en las venas de muchas generaciones, en un gesto de profunda honestidad, poco antes de morir, dir铆a que 鈥no ser铆a capaz de leerlo de nuevo, pues caer铆a desmayado. (鈥) Para m铆, esa prosa de la izquierda tradicional es aburrid铆sima. Mi f铆sico no aguantar铆a. Ser铆a ingresado al hospital鈥. Pero complement贸 ese crudo reconocimiento diciendo que 鈥no me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para m铆, est谩 superada鈥.

Puede que esa prosa est茅 superada, pero no as铆 el contenido de su mensaje. Bastar铆a con citar apenas una corta frase para comprender la actualidad de su libro: 鈥淟a fuerza del conjunto del sistema imperialista descansa en la necesaria desigualdad de las partes que lo forman, y esa desigualdad asume magnitudes cada vez m谩s dram谩ticas鈥.

Tanto que hoy, como hace 50 a帽os, los pueblos de esta sangrante Am茅rica Latina siguen protestando ante tanto atropello, resistiendo ante tanto extractivismo y so帽ando porque alg煤n d铆a se cierren las venas abiertas de sus sociedades y de su Naturaleza.

Notas

1. Disponible en http://www.unefa.edu.ve/CMS/administrador/vistas/archivos/las-venas-abiertas-de-america-latina.pdf

2. Reconociendo que el impulso fundamental para constitucionalizar a la Naturaleza como sujeto de derechos, proviene del mundo de los pueblos originarios, es conveniente tener presente otros aportes, como el de otro uruguayo, tambi茅n Eduardo, Eduardo Gudynas, uno de los mayores estudiosos de la materia. Al respecto se puede consultar el texto del autor de estas l铆neas (2019); 鈥淐onstrucci贸n constituyente de los Derechos de la Naturaleza 鈥 Repasando una historia con mucho futuro鈥, en el libro de varios autores y varias autoras: La Naturaleza como sujeto de derechos en el constitucionalismo democr谩tico, Universidad Andina Sim贸n Bol铆var, Quito. Disponible en https://uninomadasur.net/?p=2159

3. Disponible en https://es.slideshare.net/ecuadordemocratico/la-naturaleza-no-es-muda-por-eduardo-galeano

*Economista ecuatoriano; fue Presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador 2007, ministro, candidato presidencial y docente universitario. Publicado en Palabra Salvaje el 3 de agosto de 2021.

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