Nov 19 2012
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Política

Generales narcisistas

Todo iba tan bien en el pa√≠s m√°s poderoso del mundo. Mientras se giraban √≥rdenes a soldados para atacar, controlar, conquistar terreno y mantener bajo control los campos de guerra en Irak, Afganist√°n y otros puntos del mundo, y con ello resguardar la seguridad nacional de Estados Unidos, en Tampa sus generales de cuatro estrellas beb√≠an champa√Īa, fumaban puros y coqueteaban con sus admiradoras en fiestas de lujo.

La telenovela que se estren√≥ la semana pasada ha gozado de un p√ļblico mundial y ha revelado mucho sobre la potencia militar suprema del pa√≠s ‚Äúindispensable‚ÄĚ. Es un regalo de los dioses para los c√≥micos, y una distracci√≥n deliciosa para el p√ļblico que, como en cualquier sociedad en la historia, goza inmensamente la larga y estrepitosa ca√≠da de los que se ponen en la cima de Olimpo.

Entre las mejores reacciones al esc√°ndalo sexual de cuatro estrellas hubo una que sugiri√≥ ‚Äďdespu√©s de a√Īos de oposici√≥n a que los gays participaran abiertamente en las fuerzas armadas con el argumento de que podr√≠an desmoralizar a las tropas y generar conflictos y tensiones sexuales‚Äď que tal vez es otro el problema: ‚ÄúTenemos que hacer algo sobre los heterosexuales en las filas militares. Nos tenemos que deshacer de ellos‚Ķ Probablemente fue un error haberles permitido ingresar. Los ej√©rcitos tradicionales siempre fueron gays‚ÄĚ, report√≥ el ‚Äúcorresponsal de defensa‚ÄĚ John Oliver en el nacionalmente influyente ‚Äúnoticiero‚ÄĚ ficticio The Daily Show, con Jon Stewart.

Por ahora, todos saben que David Petraeus, uno de los generales m√°s condecorados de su generaci√≥n, al que se le atribuye la conquista militar final de Irak, el manejo de lo que se dice es la fase final de la guerra m√°s larga en la historia del pa√≠s, en Afganist√°n, y quien hasta hace unos d√≠as estaba encargado del frente clandestino y de ‚Äúinteligencia‚ÄĚ de la gran guerra mundial contra el terror como director de la CIA, y uno de los m√°s ambiciosos, que sent√≠a especial deleite en promover su figura p√ļblica, cay√≥ ante los encantos de Paula Broadwell, su bi√≥grafa.

¬ŅC√≥mo fue que un hombre que exig√≠a sobre todo ‚Äúdisciplina‚ÄĚ a sus subordinados, bajo la advertencia de que ‚Äúalguien siempre est√° observando‚ÄĚ, cay√≥ ante los hechizos de Broadwell?, se preguntan todos.

Y una vez que lo hizo ¬Ņc√≥mo es que uno de los m√°ximos jefes de espionaje no logr√≥ mantener sus secretos? Bueno, resulta que la pareja il√≠cita intent√≥ ocultar su comunicaci√≥n con algo que aprendi√≥ de Al Qaeda (tambi√©n utilizado por adolescentes): a trav√©s de una cuenta conjunta de Gmail donde s√≥lo escrib√≠an borradores que nunca se enviaban y as√≠ cada quien, al entrar a la cuenta compartida, pod√≠a ver lo que hab√≠a escrito el otro, report√≥ el Washington Post.

Fue asombroso ver c√≥mo la telenovela/tragedia griega evolucionaba. Hasta la fecha, y antes de que empiecen los nuevos episodios esta semana (el padre de Broadwell acaba de comentar a Newsweek que ‚Äúhay mucho m√°s que va a salir‚ÄĚ), sabemos que una tal Jill Kelley ‚Äďquien con su marido era anfitriona de fiestas de lujo en su gran casa para altos oficiales militares de la base militar McDill en Tampa, sede del Comando Central desde donde se manejaban las guerras en Irak y Afganist√°n, y justo donde conoci√≥ a Petraeus y su sucesor, el tambi√©n general de cuatro estrellas John Allen‚Äď se quej√≥ con un amigo y agente de la FBI de que estaba siendo hostigada con correos electr√≥nicos an√≥nimos que atacaban su relaci√≥n con Petraeus.

La FBI descubre que la autora de los correos fue Broadwell, pero peor, en el transcurso de la investigación sus agentes se topan con evidencia de que Broadwell y Petraeus sostuvieron una relación sexual, algo que podría tener graves implicaciones tanto políticas como para la seguridad nacional. Después de meses de investigación se informa a la Casa Blanca sobre el asunto el día de las elecciones. El general sabe que hasta aquí llegó su carrera y acepta renunciar como director de la CIA tres días después.

¬°Pero ah√≠ no acaba la cosa! La FBI tambi√©n descubre que Kelley, por la investigaci√≥n que ella misma deton√≥, ha sostenido un coqueteo sexual v√≠a correo electr√≥nico (m√°s de 20 mil p√°ginas de intercambio epistolar) con el general Allen, quien recientemente hab√≠a sido postulado para ser el pr√≥ximo comandante militar de Estados Unidos en Europa. En tanto, el reconocido agente de la FBI que inici√≥ la investigaci√≥n para su amiga se vuelve objeto de otra investigaci√≥n al descubrirse que √©l hab√≠a enviado im√°genes ‚Äúinapropiadas‚ÄĚ a Kelley en las que aparec√≠a √©l sin camisa.

Por otro lado, los medios descubren que el matrimonio Kelley enfrenta demandas legales por deudas multimillonarias, o sea, que tal vez no son lo que aparentaban. Pero ellos siguen pensando que son importantes: hace un par de d√≠as Kelley llam√≥ a la polic√≠a para pedir protecci√≥n ante la invasi√≥n de reporteros, invocando su ‚Äúinmunidad diplom√°tica‚ÄĚ, ya que hace tres meses fue designada c√≥nsul honoraria por la embajada de Corea del Sur en Washington, lo cual no otorga ning√ļn privilegio diplom√°tico.

Y en la investigación la FBI descubre que la ahora ex amante de Petraeus tenía información oficial confidencial en su computadora, todo lo cual entregó a la agencia, pero eso podría provocar una investigación criminal en su contra.

A todo esto, el secretario de Defensa Leon Panetta anuncio una amplia revisión de las normas de conducta por altos oficiales militares.

Y en su primera conferencia de prensa después de su relección, las primeras preguntas para el comandante en jefe Barack Obama no son sobre sus propuestas políticas ni los grandes temas que están en la agenda, sino sobre las aventuras sexuales de sus generales.

El cómico satírico Stephen Colbert acaba de escribir un nuevo libro que se titula America otra vez: reconvirtiéndonos en la grandeza que nunca no fuimos. Eso más o menos resume todo esto, por ahora. Mientras tanto, siguen muriendo jóvenes estadunidenses y civiles en las guerras guiadas por generales enamorados de sus biografías.


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