Feb 8 2008
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Cultura

Gente rara: – ICONOCLASISTAS, DESTRUIR IMÁGENES DE EXPLOTACIÓN

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

¿Es más importante el contenido, o sea: qué se dice? ¿O la forma, es decir: cómo se dice? ¿O ambos aspectos son relevantes por igual? Estas preguntas ya son clásicas en el ámbito de la comunicación, al considerar estratégicamente la manera de llegar con un mensaje a la mayor cantidad de gente de la forma más efectiva y contundente posible.

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Y con ese objetivo surgieron los Iconoclasistas, un dúo conformado por Julia (comunicadora social) y Pablo (diseñador gráfico), quienes aunaron sus conocimientos para darle forma a “Agit-Pop”, revi-póster (sí, revi-poster!) y otras producciones que combinan un claro mensaje combativo y alternativo, con los mejores recursos gráficos y estéticos brindados por la publicidad.

El resultado: un producto ecléctico y extraño, al cual pueden acceden libremente movimientos sociales, asambleas populares, emprendimientos productivos, fábricas tomadas, entre otros sectores en lucha.

–¿Porqué Iconoclasistas?

(Julia): Es un juego de palabras con iconoclastas (destructores de imágenes, de la época del Mayo Francés). Lo pensamos como destructores de imágenes que tienen un contenido comercial. Apostamos a destruir esos sentidos institucionalizados y aportar nuevos sentidos a partir de nuevas formas de creación.

–¿Qué objetivos e proponen?

(Julia): Uno de los objetivos es elaborar recursos para la comunicación de grupos, colectivos y distintos sectores en lucha que vienen laburando en la misma línea que nosotros. También, el proyecto surge de la idea de aportar para ampliar de alguna manera el imaginario de la izquierda, con imágenes que tengan un anclaje mayor con la realidad. No tan clásicas.

–¿Con qué materiales trabajan? ¿Y qué método de trabajo tienen?

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(Pablo): Laburamos gráfica, muestras, intervenciones callejeras y la página de internet (www.iconoclasistas.com.ar), en la que están todos los recursos abiertos, de libre circulación, con el sistema “copyleft” (se pueden reproducir parcial o totalmente, a condición de citar la fuente).

“Socializamos el trabajo que hacemos porque sabemos que es necesario dentro de algunas organizaciones, a las que les faltan imágenes. En cuanto al método, primero pensamos la temática a trabajar. Luego, el tipo de circulación que le vamos a dar y, por último, el tipo de circulación concreta que va a tener eso”.

(Julia): Apuntamos a poder profundizar en ciertos panoramas de lo que uno conoce de la realidad, pero no con un gran nivel de detalle, sino en general. Para que, si uno está de alguna manera sojuzgado como trabajador, pueda reconstruir esa situación, que corresponde a una situación estructural de lo que es y fue la Argentina. Para esto, incluso, laburamos con estadísticas del propio INDEC.

(Pablo): A veces trabajamos con grupos y otras, como laboratorio, experimentando con lo que ya se conoce, desde el stencil, hasta volantes, afiches y todas las formas de intervención política.

Los iconoclasistas cuentan que, si bien orientan sus materiales a movimientos sociales, grupos de base, de lucha, “el material está llegando a sectores para nada politizados, y eso nos genera mucho interés”.
También sostienen que no les molesta que el material sea reutilizado o retransformado parcial o totalmente por otros grupos. Es más, lo apoyan.

En este sentido cuentan que muchas veces sus materiales entran en una deriva que a veces los sorprende. “Nuestras imágenes se usaron incluso en Venzuela, o por Acción Ecológica de Ecuador para explicar el efecto nocivo de las fumigaciones. Es bastante amplia la forma en que se van usando las producciones”.

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Brindar panoramas más amplios de las problemáticas sociales. Mejorar la lectura de la realidad. Brindar imágenes y herramientas… La pregunta se cae de madura:

–¿Lo piensan como una herramienta didáctica?

(Julia): Muchas veces el material sirve como detonante para explicar temas. Se usó en talleres de escuelas primarias y terciarias, para explicar cosas básicas que no todos conocen a partir de una seguidilla de imágenes concretas para entender un tema a nivel global. Pero pienso que la palabra “didáctica” le quita un contenido político fuerte.

“Si bien hay cierta pedagogía de la imagen, en enseñar y mostrar algo, también es una intervención política concreta. Una toma de posición y un discurso sobre lo que está pasando; hay datos concretos que refuerzan ese discurso, y hay propuestas de cambio”.

(Pablo): La idea también es tratar de no predicar para los que ya saben. Salir de esa endogamia que a veces hay en la izquierda, de no abrir el campo. Tratar de señalar a la mayor cantidad de gente la situación.

Iconografía de izquierda y estética/s de lucha/s

Además, los iconoclasistas dieron su punto de vista con respecto a lo que consideran una “estética desgastada” de la izquierda tradicional, traducido esto en una falta de imágenes y recursos para llegar efectivamente con su mensaje a la gente en general. Y también señalaron cuáles ven que son las posibles estéticas de lucha en el campo popular de las que se sienten parte.

–Antes hablaron de cierto déficit en la iconografía de la izquierda…

(Pablo): La izquierda siempre tuvo su iconografía con su mística. Lo que pasa es que nos parece que es una iconografía que estaba algo desgastada. Los carteles con proclamas de texto que nadie lee. Esa onda de realismo socialista que no llama la atención y que quizás con el tiempo vuelva a funcionar. Y sin embargo, hay una escuela de gráfica de izquierda desde hace 50 años…

“Entonces, tratamos de empezar a abrir el campo de la imagen, cosa que ya vienen haciendo muchos grupos desde antes, como el Grupo de Arte Callejero (GAC). Los tiempos cambian, y debemos cambiar las estéticas o adaptarlas a los nuevos tiempos. Los anarquistas de principios de siglo hacían anuarios. Los socialistas también, donde explicaban la situación con un texto, y atacaban directamente al enemigo.

“Hay que retomar una escuela de imágenes que siempre fue abierta, salvo por el stalinismo que echaba a cualquier artista, porque era una escuela más cerrada, que bastante hizo para que la izquierda perdiera imagen”.

(Julia): Creo que formamos parte de una amplia cantidad de grupos, personas y colectivos que vienen laburando (trabajando) desde hace más de 10 años con publicaciones, arte callejero, intervenciones urbanas, fanzines, internet, etc. Son parte de un mismo clima de época.

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–¿Existe una estética de lucha?

(Julia): Una no, existen estéticas de lucha.

(Pablo): Cuando uno ve los afiches de la Guerra Civil Española, los afiches de los republicanos y de los falangistas tienen la misma técnica y la misma estética. Y el mismo objetivo: tratar de ser modernos y llegar al público. Cada época tiene su estética, que se va moviendo y transformando. Así que lo pensamos desde el punto de vista de la creación y no de imponer un determinado punto de vista. No nos sentimos “la vanguardia” que impone nuevas estéticas. En realidad, estamos utilizando las estéticas que hay ahora.

(Julia):Queremos corrernos de ese dogma, vinculado a la izquierda más tradicional, que no permite ninguna irreverencia, que no tiene sentido del humor.

(Pablo): …Y romper con los discursos más duros de la izquierda. La URSS creó nuevas imágenes para competir con el capitalismo. Y lo logró (después se cayó todo, claro, pero es otro asunto). Lo que digo es que lograron imponer cigarrillos, ¡caramelos con envoltorios con poemas revolucionarios! Entonces, hay experiencias que fueron exitosas y que después quedaron perdidas.

“Y ahora es un espacio que se ganó nuevamente. Hoy es impensable una marcha donde no haya una intervención urbana, malabaristas, stencil, exposiciones, o música.Y tenemos que aprovecharlo.

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* En la agencia de noticias argentina RedAcción
www.anred.org.

Un laboratorio de comunicación
y recursos contrahegemónicos

EL TRABAJO PRECARIO NOS PREOCUPA

El desempleo y la precarización laboral se convirtieron en rasgos estructurales del modelo de exclusión económico y social imperante en nuestro país. En negro o contratos a corto plazo, sin aguinaldo ni vacacionseis de cada 10 empleos creados en Argentina son precarios.

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La globalización neoliberal y la internacionalización de los procesos productivos, vinieron acompañados por la precariedad y el desempleo de millones de trabajadores en todo el mundo. En nuestro país durante la menemista década de los 90, las condiciones de trabajo empeoraron a causa de la flexibilización laboral que implicó la adecuación del mercado de trabajo a las necesidades del modelo de acumulación.

Las diferentes modalidades de contratación a corto plazo provocaron una alta rotación de la mano de obra con su respectiva falta de especialización o calificación, lo que trajo como resultado una mano de obra carente de protección y con altos niveles de inseguridad laboral y aumento del empleo informal.

En Argentina, según datos oficiales, seis de cada 10 empleos creados son informales o precarios. La idea de precariedad permite poner en un horizonte común: a los trabajadores en negro –con un sueldo promedio de $364 (poco más de US$ 100 mensuales)–; a los que tienen contratos estacionales o temporales; a los sobre o subocupados; a los trabajadores con contratos ilegales en donde no les reconocen derechos laborales, aguinaldo y vacaciones; a las personas con ingresos que no suplen la canasta básica de $843.60; a los becarios, pasantes y trabajadores ad-honorem; a los changarines, trabajadores del servicio doméstico y la construcción; a los cartoneros, los vendedores ambulantes e integrantes de programas gubernamentales; a los niños trabajadores; a los inmigrantes explotados que trabajan como esclavos; a los trabajadores de “call center” y a los de los locales de “fast food”.

Pero la idea de precariedad no se asocia sólo a las condiciones de flexibilización del trabajo que nos hace fácilmente reemplazables y poco perdurables. También somos sujetos precarios porque nuestra individualidad no nos permite construir colectivamente nuevas formas de habitar el mundo; o cuando el culto a la imagen, propagado ferozmente desde los medios hegemónicos de comunicación (articulados a intereses políticos y de grandes corporaciones), nos desvía la mirada de un compromiso crítico sobre lo que nos rodea.

También cuando aceptamos como un orden natural las jerarquías que nos impone la sociedad, la desigualdad que genera el mercado, la apatía del Estado en cuestiones sociales, el hambre y la necesidad de los que nos rodean, la queja cotidiana frente a las formas de protesta que implican cortes de calle o toma de espacios públicos o privados.

Durante 2005 señalizamos con “stickers” lugares de trabajo precario asociados fundamentalmente a grandes cadenas de empresas o multinacionales que contratan a jóvenes, sometiéndolos a regímenes de trabajo disciplinados, mecánicos y alienantes, con contratos temporales que los vuelve absolutamente prescindibles sin que esto genere un costo para la empresa.

Algunas grandes firmas con trabajo precario

– Cadenas de farmacias: Farmacity, Vantage
– Locales de comida rápida: Mc Donalds, Burger King
– Empresas de “call center”: Telefónica, Telecom
– Cadenas de supermercados: Coto, Disco, Carrefour, Jumbo, Wal Mart

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