Mar 10 2020
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Política

Giro proestadounidense: Uruguay se retiró de Unasur y suspendió proceso de salida del TIAR

La cancillería uruguaya anunció la decisión del gobierno derechista de Luis Lacalle de retirarse de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), así como la intención de reintegrarse al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), organismo del que había iniciado su proceso de salida en setiembre de 2019 durante la administración de Tabaré Vázquez.

El diputado frenteamplista Daniel Caggiani, expresidente del Parlasur, señaló que sorprende anuncio del Canciller sobre retiro de Uruguay de UNASUR y retorno al TIAR. “Genera suspicacias que se da luego de la llamada del presidente estadounidense Donald Trump al mandatario uruguayo”, quien asumiera el cargo el primer día de este mes, dijo.

Lacalle representa a la llamada Alianza Multicolor, que agrupa a un conjunto de Partidos de orientación política conservadora y alineada en materia económica con los postulados del neoliberalismo, que desplazó a la coalición de centroizquierda Frente Amplio, que desde  el  año 2004 dirigía el Gobierno de la República.

Como era de prever, las directrices de la política exterior de la Alianza Conservadora se subordinaron  a las aspiraciones de los Estado Unidos, de recuperar su posición hegemónica en el seno de Latinoamérica.

La presencia del Subsecretario estadounidense, David Hale, en el Uruguay, entrevistándose con Lacalle fue significativa, al manifestar que Uruguay era un socio vital para su país,  tratando en el encuentro temas relativos al fortalecimiento de las relaciones bilaterales y temas vinculados a la seguridad global.

La presión de Gale fue, entre otros temas, para impedir que la estatal de telecomunicaciones ANTEL, utilice la tecnología 5G desarrollada por empresa china Huawei, hecho este, que generó una fuerte declaración por parte de la embajada China con sede en Uruguay.

Consecuencias de la salida de Unasur

La cancillería uruguaya justificó su salida de la Unasur al considerarlo «un organismo regional, basado en alineamientos político-ideológicos». Además, el comunicado de la cancillería señala que ese organismo sudamericano ya fue abandonado por la «mayoría» de los países de la región en abril de 2018, a excepción de Bolivia, Guyana, Surinam y Venezuela.

En ese momento, Uruguay decidió quedarse junto con Bolivia, aunque el actual gobierno dictatorial de este último país anunció en noviembre último que estudiaba la posibilidad de abandonar el bloque.

La cancillería, a cargo de Ernesto Talvi, agregó en el escrito que el bloque «ha dejado de funcionar», ya que «no cuenta con sede y carece de secretaría general operativa». De hecho, en 2017 los países miembros no pudieron ponerse de acuerdo para nombrar a un secretario general, por lo que desde ese entonces el bloque está acéfalo. El último presidente fue el colombiano Ernesto Samper.

El gobierno de Luis Lacalle Pou anunció que se pidió interrumpir el proceso de salida del TIAR que Uruguay había comenzado en setiembre de 2019. La salida del país iba a demorar dos años en concretarse, por lo que estaba previsto que Uruguay estuviera afuera para 2021.  Talvi se comunicó a través de una nota con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro, para interrumpir el proceso de salida y pedir el reintegro.

El TIAR, que funciona en la órbita de la OEA, es un pacto bélico multilateral de la época de la guerra fría, que tiene como objetivo dar ayuda para enfrentar ataques armados o amenazas contra estados americanos. La intención de los miembros de la OEA de invocar el pacto de defensa por la crisis de Venezuela fue lo que provocó el rechazo de Uruguay y la salida de ese tratado.

La resolución aprobada por la mayoría de los miembros proponía «perseguir» y «capturar» a «entidades asociadas al régimen de Nicolás Maduro», que estuvieran «involucradas en actividades ilícitas» además de hacerlo con «altos funcionarios» del gobierno que participaron en «hechos de corrupción». Para eso se resolvió crear una red en la que las autoridades de «inteligencia financiera» y «seguridad pública» de los estados partes sumen esfuerzos en la investigación y persecución.

Luego de esa reunión de la OEA, la cancillería, por entonces encabezada por Rodolfo Nin Novoa, anunció que se retiraría del TIAR al entender que la situación de Venezuela no presentaba «ninguno de los elementos que podrían fundamentar» la convocatoria de un pacto de defensa, ya que el espíritu del tratado es defender a los países americanos de amenazas externas y no para «permitir conflictos internos entre países del continente».

«Nos salimos del tratado por obsoleto, por inconducente, (y) por uso inapropiado del mismo», dijo entonces el ministro Nin Novoa. Este martes, en tanto, la cancillería comunicó que con la permanencia en el TIAR el país «refuerza también su compromiso histórico con el sistema interamericano», mientras que seguirá haciendo oír «sus posiciones» en el marco de ese tratado. 

El comunicado también señala que la primera misión oficial del canciller Talvi será para asistir a la Asamblea General de la OEA en Washington el próximo 20 de marzo, con motivo de la elección del nuevo secretario general. El gobierno de Lacalle Pou anunció en las últimas semanas que apoyará la reelección de Luis Almagro.

Este realineamiento con Estados Unidos, inevitablemente generará cambios sustanciales como el apoyo a la reelección de Luis Almagro como Secretario General de la OEA, contribuyendo aún más a que este organismo siga estando al servicio de la potencia hegemónica en la región, señala el exdiputado Roberto Chiazzaro, secretario de relaciones internacionales del Partido Slocialista.

Dado que resulta necesario a los intereses de Washington que caiga el gobierno de Maduro en Venezuela, Uruguay reforzará las acciones que se están instrumentando a tal efecto y seguramente pasará a integrar la Alianza de Lima y el Prosur, tras abandonar la Unasur. Asimismo, también abandonará todas las gestiones, llevadas a cabo, junto a México y el Caricom, buscando una salida pacífica para solucionar la crisis por la cual está atravesando el pueblo venezolano.

No sería de descartar que Uruguay pase a engrosar el coro de naciones que impulsan una solución militar para culminar con este conflicto y derrocar al gobierno constitucional venezolano, tras reconocer como presidente al autoproclamado (y hoy muy devaluado) Juan Guaidó.

**Periodista uruguayo, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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