Ago 18 2018
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Despacito por las piedras

GLIFOSATO Y PUEBLOS FUMIGADOS: MEZCLA MORTÍFERA

Esta semana trajo dos novedades respecto a este tema: Un fallo, en los Estados Unidos, que obliga a Monsanto al pago de una importante indemnización por los efectos del glifosato y la otra noticia viene de Canals, un pueblo cordobés, vinculadas a las muertes producidas por el cáncer, en esa zona.

El glifosato es un herbicida que se usa para el manejo de las malezas en la agricultura, en montes y bosques. Mata a la mayoría de las plantas, salvo aquellas que hayan sido genéticamente modificadas para resistir sus efectos.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), viene sosteniendo –desde 2015- que su utilización es, “probablemente cancerígena para los humanos”.  Resultado de imagen para muertes por glifosato

En muchos países su utilización es cuestionada siendo motivo de diferentes resoluciones estatales y fallos judiciales que prohíben o limitan su utilización.

Un Tribunal de California (Estados Unidos) acaba de dictar sentencia en el sentido que Dewayne Johnson, un jardinero debe ser indemnizado por el cáncer terminal que le ha sido diagnosticado en 2014. Esta persona -por su trabajo- manipuló glifosato, producido y vendido por Monsanto (hoy de Bayer), en varias oportunidades. La inédita sentencia, que establece una indemnización de 289 millones de dólares, fue apelada.

En Canals, Córdoba, se hizo una investigación sobre las muertes por cáncer, en el último año. La misma fue realizada por profesionales de la Red de Pueblos Fumigados, con el apoyo de la Red Universitaria de Ambiente y Salud. Dos fueron sus conclusiones: Allí moría, proporcionalmente, más gente que en el resto del país. Los muertos por cáncer estaban por encima de la media nacional. Los vecinos están convencidos que hay un gran responsable: Los agroquímicos usados en los cultivos. Surgieron los “Vecinos Autoconvocados de Canals”. Sufrieron amenazas y presiones de todo tipo. Concejales, vecinos connotados y el propio Intendente forman parte de los fumigadores.

Las autoridades, más que apoyar, obstaculizaron las investigaciones. Los resultados finales, comparados con los de Córdoba y los del resto del país, fueron llamativos. Entre abril de 2017 y marzo 2018 se habían producido 111 muertes y 66 (el 55%) habían sido motivadas por el cáncer. Según el Instituto Nacional del Cáncer, el promedio de muerte por dicha enfermedad en la ciudad de Córdoba es del 17,3 cada 100 personas fallecidas. De la región centro del país, a la que pertenece la zona de Córdoba, por cada 100 fallecimientos 18,8 muertes tuvieron como antecedente ese mal. El riesgo de morir por cáncer es 3 veces mayor en la zona de Canals.

Según otro Informe publicado en Hechos Vitales, en diciembre de 2017, la tasa de defunciones en la Provincia de Córdoba para el año 2015 fue 7,8 cada mil. En Canals fueron del 11,1 cada mil, un 42,3% más.

En el cercano pueblo de Monte Maíz, se había probado que -para el año 2013- el 39% de los fallecidos tuvieron cáncer.

Hay datos de que algo semejante está ocurriendo en otras localidades ganadas por este tipo de cultivos y forma de combate a las malezas. Eso se pudo verificar en Avia Teraí y Campo Largo en el Chaco; en San Vicente, de Santa Fe. Otro caso extremo se dio en San Salvador, Entre Ríos, donde el 50% de los fallecidos padecieron cáncer.

Juan Guahán

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