Feb 20 2015
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Opini贸n

Gobernabilidad mundial y valores comunes: el debate ineludible

M谩s los conflictos se multiplican en el mundo, m谩s se hace evidente que estamos en un momento de la historia marcado por la falta de una gobernabilidad mundial. Y se multiplican las llamadas, los encuentros; las siglas frutos de las tentativas de lograr un nuevo equilibrio se van multiplicando.

Del G7 al G8, al 20, el BRICS, el G2, la Chindia (China+India), sin hablar de todos los bloques regionales asi谩ticos, africanos y latinoamericanos.

Mientras tanto, El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, (ACNUR), ha informado que en 2013 el n煤mero total de refugiados ha alcanzado la escalofriante cifra de 51 millones de personas. Estamos cerca del trauma de la Segunda Guerra Mundial, cuando los refugiados se estimaron en 55 millones.

Esto significa que si bien no estamos en una Tercera Guerra Mundial formalmente declarada, los conflictos en todo el mundo est谩n llegando a niveles in茅ditos desde 1944.

Por supuesto, para la gran mayor铆a del mundo, esas son meras noticias cotidianas, de hechos locales, que no van a tener alcance internacional, pese a que el aumento del gasto en armas en todas partes, y sobre todo en Rusia, China y Jap贸n, no deber铆a ser ignorado. El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki Mon, sali贸 de su proverbial silencio hijo de la cautela y de los equilibrios, para lamentar que tenemos 17.000 artefactos nucleares y ni uno de ellos ha sido desmantelado.

Un an谩lisis con alguna calma de donde nos encontramos en este momento de la historia, no parece dar muchas esperanzas para un logro cercano de una gobernabilidad mundial. Lo cierto es que estamos en un momento de transici贸n. Pero es dif铆cil decir hacia d贸nde. Gramsci, el pensador italiano, en sus 鈥淐artas desde la C谩rcel鈥 dec铆a que cuando se pasa por una 茅poca de transici贸n se van a ver muchos monstruos, antes de llegar a tierra firme.

El primer problema fundamental que se tiende a ignorar es que 鈥揷omo dijo en su momento, Zbigniew Brzezinski, consejero de seguridad de Jimmy Carter鈥 la guerra fr铆a hab铆a congelado el mundo artificialmente y los conflictos subyacentes volver铆an con aun m谩s fuerza. Esta afirmaci贸n se consider贸 despropositada en un mundo que esperaba que el fin de la guerra fr铆a solidificara la paz, el desarme y la cooperaci贸n internacional.

En 1992, hizo gran clamor el libro 鈥淓l fin de la Historia鈥, de Francis Fukuyama, que afirmaba que con la desaparici贸n de la Uni贸n Sovi茅tica y del comunismo se iniciaba un mundo para siempre sin tensiones, regido tan solo por una visi贸n pol铆tica y econ贸mica org谩nica, homog茅nea y motivadora, la del capitalismo. En el 1993, Riccardo Roggero, Director general de la Organizaci贸n Mundial del Comercio, declaraba en una conferencia del IPALMO en Mil谩n: 鈥滶l mundo est谩 ahora dividido en tres bloques econ贸micos: Europa, que es una fortaleza que se tiene que abrirse a los dem谩s ; Estados Unidos, que con el NAFTA ya empieza la unificaci贸n del continente; Asia, que con Asean abre su camino a la integraci贸n regional: 脕frica queda afuera por el momento, pero no es importante ya que solo tiene el 4% del comercio mundial. Estos tres bloques en un plazo de veinte a帽os se van a unir en un solo mercado mundial. Este mercado mundial va a tener una moneda 煤nica. No va a haber m谩s guerras. Y los beneficios de la globalizaci贸n van a caer como una lluvia en todo el mundo, hasta al 煤ltimo individuo y va a crear una riqueza que la vieja teor铆a del desarrollo nunca podr铆a so帽ar.

La guerra infinita

La borrachera de la victoria del Occidente en la guerra fr铆a, el consenso de Washington y todas las ilusiones, se han desvanecido. En noviembre, la ca铆da del muro de Berl铆n cumple 25 a帽os. Incidentalmente, el termino globalizaci贸n aparece solo despu茅s de la ca铆da del muro. Ni Roggero ni nadie pronunciar铆a ese discurso hoy. Todos se dan cuenta que no solo los problemas son m煤ltiples y complejos, sino que empieza a formarse la conciencia que varios de ellos no se resuelven con intervenciones exteriores y solo tendr谩n soluci贸n cuando las propias fuerzas en conflicto las encuentren.

La idea de una fuerza imperial todopoderosa, que intervenga con el uso de la fuerza en zona de desorden e imponga la democracia y la paz, ha quedado clamorosamente frustrada en tan solo la 煤ltima d茅cada. La verdad es que hay que prepararse para un largo periodo de inestabilidad mundial, que no se puede solucionar solo por la v铆a de las armas.

Por lo tanto, para entender el desorden mundial, un r谩pido elenco de las brechas que vienen de lejos puede ayudar. Desde luego, cada uno de los puntos requerir铆a, para ser completo, un espacio mucho mayor, debido a que cubre muchos 谩ngulos y problemas. Por lo tanto, no se debe entender esto no como un elenco definitivo o completo, sino solo como una herramienta de trabajo para el desarrollo de este texto.ch guerra del pacifico1

1) El mundo tal como es hoy, ha sido configurado en gran medida por las potencias coloniales, que dividieron el mundo entre s铆, tallando los pa铆ses sin ninguna consideraci贸n por sus realidades 茅tnicas, religiosas y culturales. Esto fue especialmente cierto en 脕frica y en el mundo 谩rabe, donde la idea de un Estado iba a sustituir tribus y clanes.

Para citar solo algunos ejemplos, ninguno de los actuales pa铆ses 谩rabes exist铆a. Siria, L铆bano, Irak, los pa铆ses del Golfo (incluida Arabia Saudita) eran todos partes del Imperio Otomano. Cuando este desapareci贸 tras la Primera Guerra Mundial, as铆 como los imperios Ruso, Austro-H煤ngaro y Alem谩n, las victoriosas Gran Breta帽a y Francia se sentaron en una mesa y dise帽aron las fronteras de pa铆ses para ser dominados por ellos, como lo hicieron antes en 脕frica.

As铆 que nunca hay que mirar a esos estados como equivalentes a pa铆ses con antecedentes de identidad nacional. Siria, Irak, L铆bano, Qatar, Emiratos 脕rabes Unidos, Arabia Saudita, etc., son la creaci贸n de dos diplom谩ticos, Monsieur Fran莽ois Georges-Picot y Sir Mark Sykes, que en 1916, con el asentimiento de Rusia, pasaron a dividir el imperio otomano en dos zonas de influencia, creando pa铆ses, coronando reyes y nombrando Sheiks.

2) Al finalizar la 茅poca colonial, para mantener estos pa铆ses artificiales con vida y evitar su desintegraci贸n, fue inevitable la aparici贸n de un hombre fuerte para cubrir el vac铆o dejado por las potencias coloniales. Con muy pocas excepciones, las reglas de la democracia s贸lo se utilizaron para alcanzar el poder. 脕frica todav铆a tiene que salir de esta etapa. La primavera 谩rabe produjo dictadores y aut贸cratas sustitutos, para reemplazarlos 煤nicamente con el caos, por fracciones en conflicto (como en Libia) o con un nuevo aut贸crata, como Egipto.

El caso de Yugoslavia deja una buena ense帽anza. Despu茅s de la Segunda Guerra Mundial, el mariscal Tito desmantel贸 el Reino de Yugoslavia, formado por seis naciones: Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia, dominados por la casa real serbia desde 1929. Bajo la f贸rmula Rep煤blica Federal Socialista de Yugoslavia y con mano de fierro, el croata-esloveno Josip Broz-Tito, logr贸 formar una uni贸n entre rep煤blicas con iguales derechos, tambi茅n v谩lidos para las regiones aut贸nomas magiar de Vojvodina y skipetar (albanesa) de Kosovo-Metohia, con lo que se pon铆a fin al vasallaje a la corona serbia. Sin embargo, Yugoslavia no sobrevivi贸 a la muerte de su l铆der.

La lecci贸n es que sin la creaci贸n de un proceso realmente participativo y unificador de los ciudadanos, con una sociedad civil fuerte, las identidades locales siempre juegan el papel m谩s determinante. As铆 que no ser谩 en breve que muchos de los nuevos pa铆ses se podr谩n considerar realmente encaminados a una democracia real.

3) Desde la Segunda Guerra Mundial y el proceso de descolonizaci贸n, la intromisi贸n de los poderes coloniales y de las superpotencias en el proceso de consolidaci贸n de los nuevos pa铆ses es un buen ejemplo de la ilusi贸n occidental de poder llevar la democracia y el progreso por la fuerza.

Veamos s贸lo el caso de Irak. Despu茅s de la invasi贸n de 2003, cuando los EE.UU. se hicieron cargo de la administraci贸n del pa铆s, nombraron al general Jay Garner, como regente de Irak. Garner estuvo en el cargo durante un mes, porque era considerado demasiado abierto a las opiniones locales, por lo que fue reemplazado por un diplom谩tico, Jan Bremmer, quien asumi贸 el cargo tras una reuni贸n informativa de dos horas con la entonces secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

irak califatoBremmer decidi贸 la disoluci贸n inmediata del ej茅rcito (creando 250.000 desempleados) y despidi贸 a todos los empleados p煤blicos miembros del Ba鈥檃th, el partido de Saddam, lo que desestabiliz贸 el pa铆s y el caos actual es el resultado directo de esta decisi贸n. Muchos de estos cuadros son los que integran el actual ej茅rcito fundamentalista sunita.

El premier de Irak, Nouri al-Maliki, que Washington ha logrado cambiar consider谩ndolo la causa de la polarizaci贸n entre chiitas y sunitas, lleg贸 al poder por ser el candidato preferido de Estados Unidos. Ahora Washington ha resuelto sustituirlo. El nuevo premier, Haider al-Abadi, tambi茅n impuesto por Estados Unidos, se supone que sea m谩s abierto al dialogo con los sunitas. Mientras tanto los kurdos, tambi茅n con cierto apoyo estadounidense, han creado su propia regi贸n y la posibilidad que Irak se divida en tres zonas, se hace cada d铆a m谩s real.

Id茅ntico es el caso del presidente de Afganist谩n, Hamid Karzai, tambi茅n 茅l un preferido de Washington, quien se ha convertido en virulento anti-estadounidense. Es una tradici贸n que se remonta a la primera intervenci贸n norteamericana, en Vietnam, donde colocaron a Ngo Dihn Dien, quien despu茅s se volvi贸 contra sus protectores norteamericanos, hasta que fue asesinado.

No hay espacio aqu铆 para dar ejemplo de errores similares (aunque en mucho menor escala), de otras potencias occidentales. Pero esta es una constante: los l铆deres investidos desde fuera, no duran mucho tiempo y provocan inestabilidad.

4) Todos somos testigos de la lucha religiosa y el extremismo del Islam como una amenaza creciente y preocupante. Pocos hacen un esfuerzo para comprender por qu茅 miles de j贸venes est谩n dispuestos a hacerse explotar. Hay una notable correlaci贸n entre la falta de desarrollo y el empleo con el malestar religioso. En los pa铆ses musulmanes de Asia (los musulmanes 谩rabes son menos del 20% de las poblaci贸n musulmana mundial), el extremismo apenas se conoce. Pocos se dan cuenta de que la lucha entre chiitas y sunitas es financiada por pa铆ses como Arabia Saudita, Qatar e Ir谩n, y que la guerra civil de Siria es en realidad un conflicto sostenido por fuerzas for谩neas.

Esas variantes religiosas han estado viviendo lado a lado durante siglos y ahora luchan una guerra de poder, como por ejemplo en Siria. Arabia Saudita ha estado financiando en todas partes a la corriente salafista, la forma m谩s puritana del Islam, que se reconduce al sunismo. Han apoyado con cerca de 2.000 millones de d贸lares al nuevo aut贸crata egipcio, General Abdel Fattah el-Sisi, porque 茅l est谩 combatiendo a la Hermandad Musulmana, que predica el fin de reyes y jeques y dar el poder a la gente.

Irak se est谩 convirtiendo tambi茅n en una guerra de poder entre Arabia Saudita, defensor de los sunitas, e Ir谩n, defensor de los chiitas.

Por lo tanto, al observar esta guerra de religiones, siempre hay que ver qui茅n est谩 detr谩s. Las religiones suelen convertirse en conflictos s贸lo si son usadas. Basta revisar la historia de Europa, donde las guerras de religiones fueron inventadas por los reyes y combatidas por los pueblos. Por supuesto, una vez que el genio ha salido de la botella, tomar谩 mucho tiempo para que vuelva a entrar. As铆 que este grupo de problemas nos acompa帽ar谩 durante bastante tiempo.

5) El fin de la Guerra Fr铆a descongel贸 al mundo, que hasta entonces ten铆a un equilibrio de forma estable entre las dos superpotencias. De all谩 hemos entrado a un mundo multipolar, pero que no da se帽ales de integrarse. Los intentos de crear alianzas regionales o internacionales para alcanzar la estabilidad, siempre han sido defraudados por intereses nacionales.

El mejor ejemplo es Europa. Aunque todo el mundo habla de Crimea, Ucrania y Vladimir Putin (quien se convirti贸 en paranoico sobre el cerco occidental, desde el gobierno de George Bush Jr. en adelante) y de c贸mo llevarlo a que escuche a Estados Unidos y Europa, las empresas europeas continuaron el comercio pese a lo mucho que se habla de embargo.

Y ahora tranquilamente, Austria ha firmado un acuerdo con Rusia, para conectarse al Gaseoducto del Sur, que llevar谩 gas ruso a Europa. Este es el 煤ltimo ejemplo de la falta de unidad de Europa, que ha estado reclamando a gritos la necesidad de reducir su dependencia energ茅tica de Rusia.

De hecho, Europa como tal casi no existe como actor internacional. Gran Breta帽a, Francia y Alemania, siguen teniendo su pol铆tica exterior sin ni hacer caso a Bruselas. Y no es por casualidad que los altos cargos de la UE siempre recaen en personas respetables, pero sin carisma y popularidad.

6) En un mundo cada vez m谩s dividido por el resurgimiento de intereses nacionales, la propia idea de ceder espacios de soberan铆a para un gobierno com煤n va perdiendo fuerza y no s贸lo en Europa. Naciones Unidas ha perdido su significado como la arena para llegar al consenso y a la legitimidad. Los dos motores de la globalizaci贸n, el comercio y las finanzas, est谩n fuera de la ONU, que se qued贸 con los temas de desarrollo, la paz, los derechos humanos, el medio ambiente, la educaci贸n, y as铆 sucesivamente. Si bien son cruciales para un mundo viable, no son vistos as铆 por quienes detentan el poder. Las Naciones Unidas est谩n desliz谩ndose hacia la irrelevancia.

7) Al mismo tiempo, los valores e ideas que se consideraban universales, como la cooperaci贸n, la ayuda mutua, la justicia social, la paz como un paradigma comprensivo, tambi茅n se est谩n convirtiendo en irrelevantes.

El Presidente de Francia, Fran莽ois Hollande, se reuni贸 con su par estadounidense Barack Obama, no para discutir c贸mo detener el genocidio en Sud谩n, rescatar las ni帽as del secuestro en Nigeria, sino para pedirle que interviniese con su Ministro de Justicia para reducir una multa gigante a un banco franc茅s, el Bas NPB-Par铆s, por actividades fraudulentas.

Los grandes problemas pendientes, el cambio clim谩tico y el desarme nuclear, estuvieron pr谩cticamente ausentes en la 煤ltima reuni贸n del G-7, pese a que son las dos principales amenazas para el planeta.

8) Despu茅s del fin del colonialismo y de los reg铆menes totalitarios, despu茅s de la Segunda Guerra Mundial, el nuevo c贸digo de acci贸n internacional, fue 鈥渓a puesta en pr谩ctica de la democracia鈥. Tanto as铆 que despu茅s del fin de la Guerra Fr铆a, la democracia se considera por gran parte de la humanidad, como un valor universal ya adquirido. Pero, de hecho, en los 煤ltimos veinte a帽os, la democracia representativa ha ido perdiendo su encanto. El pragmatismo ha llevado a perder visi贸n a largo plazo y la pol铆tica se ha convertido cada vez m谩s en meramente administrativa. Y este es un tema que queremos desarrollar.

Una democracia donde pocos deciden

El anhelo por la democracia como valor universal, no vino solo de Occidente. Las elites de Am茅rica Latina, 脕frica, y buena parte de Asia, compart铆an la misma aspiraci贸n. Los partidos pol铆ticos modernos se hab铆an reunido en fuertes estructuras internacionales (la Internacional Socialista, la Uni贸n Internacional Dem贸crata Cristiana, la Internacional Liberal), que eran lugar de encuentro y de debates sobre la visi贸n del mundo. Willy Brandt y Nyerere, Kennedy y Mandela, Adenauer y Frei, Rumor y Caldera, seguramente hab铆an le铆do los mismos libros, y ten铆an adem谩s de una comunidad pol铆tica, una relaci贸n intelectual.sudaf mandela fin

Nada queda de esta comunidad. La Canciller Merkel y el Presidente de Sud谩frica Jacob Zuma, seguramente tienen muy pocas lecturas en com煤n, as铆 como Obama con Kirchner o el Premier Cameron con el nuevo premier indiano Narendra Modi. Los l铆deres pol铆ticos act煤an siempre m谩s para hacer frente a los problemas administrativos y econ贸micos locales, y siempre menos a los problemas globales.

Es esta comunidad, hoy desaparecida, que hizo de Naciones Unidas un lugar importante de encuentro y de creaci贸n de pol铆ticas. 驴Ser铆a acaso posible hoy la aprobaci贸n de la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos, aprobada sin ning煤n voto contrario por la Asamblea General en 1948? 驴Aceptar铆a hoy el Congreso norteamericano aprobar el tratado de participaci贸n en Naciones Unidas, en el cual Estados Unidos se compromete a participar al presupuesto de Naciones Unidas con un aporte del 25%?

Hoy se ha generalmente olvidado que el mundo estuvo muy cerca de aprobar un plan global, para un Nuevo Orden Econ贸mico, basado en la idea de la justicia social internacional, en la solidaridad y en el derecho internacional.

En 1974, la Asamblea General aprob贸, nuevamente sin votos contrarios, la Declaraci贸n para un Nuevo Orden Econ贸mico, con Plan de Acci贸n, que estaba dirigido a sustituir el sistema creado en Bretton Wood, que se reconoc铆a hab铆a favorecido sobre todos a los pa铆ses ricos, en especial a Estados Unidos. Washington no opuso resistencia a la idea de un nuevo orden econ贸mico. Y lo que se llamaba dialogo Norte Sur tom贸 tal fuerza que en 1981, en la isla de Canc煤n, en M茅xico, los 25 Jefes de Estados m谩s poderosos del mundo se reunieron en un encuentro sin precedente para debatir sobre c贸mo avanzar en una agenda com煤n de justicia y participaci贸n.

La Cumbre de Canc煤n representa el fin de un mundo con aspiraciones a una gobernabilidad mundial, participativa y democr谩tica, y la vuelta a las viejas pol铆ticas de la fuerza militar y econ贸mica. Se puede situar el a帽o 1957, con la crisis del Canal de Suez, como el momento en que el derecho internacional supera la vieja pol铆tica de las ca帽oneras, cuando a pesar de su superioridad militar, por resoluci贸n de Naciones Unidas, Francia, Inglaterra e Israel fueron obligados a retirarse del territorio egipcio. Y se puede colocar Canc煤n- 1981, como el fin de un orden internacional basado en las aspiraciones universales.
gb thatcher y reagan
En la reuni贸n cumbre, el reci茅n elegido Ronald Reagan, que encontr贸 de inmediato una aliada incondicional en Margaret Thatcher, declar贸 que no aceptaba que Estados Unidos fuera considerado un pa铆s igual a los otros, presentando una visi贸n de las relaciones internacionales basada en el comercio, no en la cooperaci贸n, (鈥渢rade, not aid鈥), considerando a las Naciones Unidas como de una camisa de fuerza no conveniente para los intereses americanos y el multipolarismo, una pol铆tica antiamericana.

A partir de Canc煤n se inicia el declive de Naciones Unidas. No hay ning煤n ocaso de Bretton Wood, sino todo lo contrario. Naciones Unidas pierde el comercio (que con la finanza es uno de los dos motores principales de la globalizaci贸n) y los gobiernos estadounidenses deciden cuando usarlas o no. Washington procede en su pol铆tica de pa铆s con un destino excepcional, llamado a dirigir al mundo, con menor intensidad (Bush senior o Clinton) o mayor (Bush junior). Pero nunca se ha vuelto al esp铆ritu que inspir贸 la Cumbre de Canc煤n, ni ser谩 posible regresar.

Mientras tanto, en el camino hacia una gobernabilidad mundial se ha interpuesto una nueva realidad de gran importancia: las relaciones internacionales, una vez exclusividad de los estados, cuentan con cada d铆a m谩s una multiplicidad de actores, desde el mundo de las empresas a la sociedad civil. Y este proceso est谩 en una transici贸n continua, que se ha visto complicado por algunos factores de repercusi贸n profunda.

El primero es c贸mo se ha concluido el periodo de la Guerra Fr铆a. Dec铆amos que el ganador no ha interpretado su victoria como la victoria de una alianza de pa铆ses sobre otra. La ha interpretado en t茅rminos ideol贸gicos e hist贸ricos: la victoria del capitalismo sobre el socialismo (volvemos a indicar como proprio de esta lectura el libro de Fukuyama, El fin de la Historia).

La consecuencia principal ha sido dejar sin controles al capitalismo, que durante la existencia de la Uni贸n Sovi茅tica hab铆a aceptado la necesidad de concurrir a solucionar los problemas sociales, a participar en la redistribuci贸n de la riqueza, aceptando los sindicatos como interlocutores institucionales, y reconociendo que eran necesarios controles y equidad.

La finanza se impone sobre la econom铆a y la pol铆tica

En poco tiempo, hemos pasado a lo que los economistas llaman 鈥渓a nueva econom铆a鈥. Su innovaci贸n m谩s significativa es que ha abandonado la b煤squeda del pleno empleo, la justicia social como valor constitutivo de una sociedad democr谩tica, y se basa sobre todo la productividad y la ganancia.

En poco tiempo se ha pasado de una relaci贸n de sueldo 50 veces superior de un ejecutivo a los de sus empleados, a una media de 515 veces, con casos tan extremos que antes no hubieran tenido aceptaci贸n social y pol铆tica. La carrera hacia la desigualdad se acelera cada d铆a, sin que los salarios de los ejecutivos tengan ya nada que ver con la productividad.

El caso de Walmart, el gigante americano de ventas al detalle, es ejemplar. Sus ventas bajaron del 5% del 2012 al 1.6% en el 2013. Seg煤n los reglamentos internos, aumento de sueldos para los ejecutivos solo podr铆a darse si el aumento est谩 por encima del 2%. As铆 que los contadores seleccionaron solo ciertos art铆culos, llegando al 2,02 por ciento, de manera que William S. Simon, Presidente del Walmart US, pudiese recibir un aumento de sueldo de 1 mill贸n de d贸lares, llegando a un total de 13 millones de d贸lares, en una empresa donde el sueldo medio es de 27.000 d贸lares anuales.McDonalds

M谩s emblem谩tico todav铆a es el caso de las cadenas de restaurantes americanas, que est谩n gastando millones de d贸lares en lobby para bloquear la propuesta de Obama de subir el sueldo m铆nimo, cuando sus ejecutivos est谩n ganando m谩s que los banqueros.

La cadena Chipotle Mexican Grill, que tiene 1.600 restaurantes en Estados Unidos, en 2013 ha pagado sus dos directores Steve Ellis y Montgomery Moran, respectivamente 25.1 mill贸n de d贸lares, y 24.4 millones de d贸lares. El salario medio en la empresa es de 21.000 d贸lares anuales. O sea, un trabajador tendr铆a que trabajar m谩s de mil a帽os para ganar el salario anual de uno de los dos directores.

Si hemos dado estos detalles, es porque antes del fin de la Uni贸n Sovi茅tica, la pol铆tica hubiera intervenido. Pero el efecto m谩s importante de la nueva econom铆a, ha sido la progresiva p茅rdida de importancia de la pol铆tica frente a la econom铆a. El ejemplo m谩s evidente es la finanza, que ya no es m谩s el lubricante de la producci贸n, sino ha adquirido vida propia, que a veces ignora o hace secundaria la producci贸n. Hoy se calcula en 40 trillones de d贸lares las operaciones financieras de un d铆a, cuando toda la producci贸n mundial de bines y servicios se acerca al trill贸n de d贸lares.

El rescate de los bancos ha costado a los contribuyentes una suma cercana a los 2 trillones de d贸lares, cuando est谩 comprobado que los Bancos son las causa de su crisis, a veces con operaciones totalmente ilegales, cuando no criminosas, como el reciclaje de dinero de carteles de la mafia, o de pa铆ses objeto de sanciones internacionales como Ir谩n. El total de las multas acordada con los Bancos es m谩s de 80 mil millones de d贸lares, y cada mes estalla otro esc谩ndalo. Seg煤n la Directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, Estados Unidos sigue subvencionando a sus bancos con 70 mil millones de d贸lares, y Europa con 300 mil millones de d贸lares.

Con cantidades mucho menores se hubiera podido enfrentar el tema crucial del calentamiento global, o implementar el plan de acci贸n solemnemente acordado por los jefes de estado de todo el mundo, llamado pomposamente Los Objetivos del Milenio. Pero, es evidente que la pol铆tica est谩 sometida a la finanza y no al contrario.

Es m谩s, la famosa observaci贸n de Reagan, 鈥渓a pobreza genera pobreza, la riqueza genera riqueza, as铆 es que hay que apoyar a los ricos, no a los pobres鈥, se est谩 transformando en legislaci贸n. Hoy es todo un florecer de reducci贸n de impuestos a los contribuyentes m谩s ricos y de privilegiar las inversiones. Hoy se puede comprar la autorizaci贸n de residencia en la UE. En Inglaterra con una inversi贸n de 1 mill贸n de libras en Espa帽a y Portugal con medio mill贸n de euros y en Malta con 400.000 euros. Y no es necesario que sea para fundar una empresa y crear empleo, sino basta comprar una casa o apartamento de lujo. O sea, la soberan铆a nacional hoy tiene un precio, que para algunos no es tan alto.

Se dice que los hechos son tercos. Con hechos, el economista franc茅s Thomas Piketty prueba, a trav茅s de un monumental an谩lisis estad铆stico mundial titulado El capital en el Siglo XXI, que a lo largo de los dos 煤ltimos siglos el capital ha obtenido mayores dividendos que el trabajo.

El libro de Piketty ha demostrado que el crecimiento econ贸mico se ha distribuido de manera desigual entre la gente com煤n y los ricos, de manera que estos 煤ltimos captan la mayor parte de los beneficios y son cada vez m谩s ricos.

De acuerdo con el modelo econ贸mico vigente, los herederos de capitales se quedan con la parte principal del crecimiento. En otras palabras, succionan su creciente riqueza del resto de la poblaci贸n, en un proceso de concentraci贸n de la riqueza que nadie intenta controlar. Los ojos de los economistas est谩n concentrados sobre las dos 煤nicas figuras pol铆ticas que han anunciado la lucha a la desigualdad: la Presidente Bachelet en Chile, y el alcalde New York Bill de Blasio. El Presidente franc茅s Hollande, que hab铆a empezado su gobierno con el mismo compromiso, hoy est谩 marchando en la direcci贸n opuesta.

El 煤ltimo n煤mero de la revista estadounidense Alfa enumera los 25 gestores de fondos especulativos mejor pagados. El a帽o pasado, estos directivos -todos hombres- ganaron la asombrosa suma de m谩s de 21 mil millones de d贸lares.

Esto supera los ingresos nacionales conjuntos en el mismo a帽o de diez pa铆ses africanos: Burundi, Rep煤blica Centroafricana, Eritrea, Gambia, Guinea, Santo Tom茅-Pr铆ncipe, Seychelles, Sierra Leona, N铆ger y Zimbabue.

Por su parte, el premio Nobel de Econom铆a Paul Krugman escribe que, considerando el 0,1 por ciento con mayores ingresos en Estados Unidos, se ha regresado al siglo XIX. Seg煤n el 铆ndice de multimillonarios Bloomberg, los 300 individuos m谩s ricos del mundo aumentaron su riqueza el a帽o pasado en 524.000 millones de d贸lares, m谩s que los ingresos conjuntos de los 29 pa铆ses m谩s pobres del mundo. Y la Lagarfmi lagarde1de, en la conferencia de Londres de la Nueva Econom铆a, ha recordado que los 85 m谩s ricos del mundo, que pueden caber en un bus de doble piso aqu铆 en Londres, tienen la misma riqueza de 3.5 mil millones de ciudadanos.

Por lo menos 300.000 millones de d贸lares en ingresos tributarios se pierden cada a帽o a trav茅s de una combinaci贸n de incentivos fiscales corporativos y la evasi贸n de impuestos. Se estima que unos cuatro billones (millones de millones) de d贸lares est谩n escondidos en para铆sos fiscales.

Los desequilibrios de la democracia

Todo esto genera otro elemento de dram谩tica importancia para una gobernabilidad mundial. Los extremamente ricos tienen en la pol铆tica un peso mucho mayor que un ciudadano normal. En una decisi贸n tambi茅n imposible hace unos a帽os, la Corte Suprema de Estados Unidos ha eliminado los l铆mites a las donaciones a los partidos pol铆ticos, con la justificaci贸n de que todas las personas son iguales, y las corporaciones tiene que ser consideradas equivalente a personas.

Puesto que las elecciones presidenciales en Estados Unidos cuestan unos 2.000 mil millones de d贸lares, 驴es un ciudadano com煤n realmente igual a Sheldon Adelson, el magnate estadounidense que ha donado oficialmente 100 millones de d贸lares al derechista Partido Republicano?

Todo esto demuestra que la pol铆tica, a nivel nacional, ya no es capaz de mantener su rol fundamental de reguladora de la sociedad, en los intereses generales de su ciudadanos, para una sociedad arm贸nica y justa. Estamos frente a un problema fundamental de una reducci贸n progresiva de la democracia, como se hab铆a considerado hasta hoy.

Es una democracia que acepta la Nueva Econom铆a, con su creciente desigualdad social, que se est谩 tambi茅n extendiendo a la capacidad de participar en las elecciones y en las instituciones. Es posible observar que hay varios pa铆ses del mundo donde la democracia sigue con la misma fuerza, como es el caso de los pa铆ses escandinavos. Pero, si se mira al llamado G2 (China y Estados Unidos), que es una de las combinaciones preferidas por los geopol铆ticos como un posible camino hacia una gobernabilidad mundial, hay motivos para preocuparse, para los que creen que la democracia completa y participativa es una componente fundamental de la gobernabilidad鈥

Cabe por lo tanto tener algunas dudas sobre la probabilidad de que se encuentre a breve plazo una gobernabilidad mundial.onu

Arrastramos una serie de problemas hist贸ricos no resueltos, que van a tomar m谩s tiempo de lo que nos gustar铆a. Los conflictos 茅tnicos, secuela del proceso colonial; los conflictos religiosos, que en muchos casos no son interreligiosos, sino adentro de la misma religi贸n, solo para recordar los dos m谩s visibles.

Durante las cuatro d茅cadas entre el final de la Segunda Guerra Mundial y la Cumbre de Jefes de Estados de Canc煤n, estos conflictos quedaron pendientes, sea porque hab铆a un esfuerzo com煤n para buscar una soluci贸n universal, sea porque la Guerra Fr铆a hab铆a congelado el mundo. A partir de Canc煤n, la acci贸n pol铆tica Reagan-Thatcher crea una abrupta inversi贸n del multilateralismo al unilateralismo. A esto se une la ca铆da de la Uni贸n Sovi茅tica, con la progresiva desaparici贸n de la agenda pol铆tica de los grandes temas globales e ideales. Las ideolog铆as son consideradas camisas de fuerza y la palabra de orden es 鈥渁ctuamos con pragmatismo鈥. Esto ha querido decir que la pol铆tica iba a buscar la soluci贸n mejor para cada problema, sin estar atrapados por una ideolog铆a.

Pero, solucionar cada caso, sin colocarlo en una visi贸n global, una visi贸n final de la sociedad que se quiere crear, no significa pragmatismo. Se llama utilitarismo, que es hacer lo que es m谩s 煤til. La pol铆tica pasa cada d铆a m谩s a ocuparse de cuestiones inmediatas y administrativas que de un dise帽o de la sociedad. Esto lleva a un empobrecimiento intelectual inexorable y a un nuevo tipo de pol铆ticos, que se afirman m谩s por su capacidad de comunicar con la gente, que por sus ideas. Este modelo de pol铆tico, abierto por Reagan, ha tenido sus herederos, como Berlusconi, para nombrar el m谩s conocido.

Los partidos han dejado de ser la expresi贸n de una participaci贸n pol铆tica de tipo institucional, con inscritos que pagan sus cuotas, para tener siempre m谩s expresi贸n en movimientos de opini贸n p煤blica, con el uso de los medios informativos (sobre todo de la TV), y la desaparici贸n de la comunicaci贸n interna en los partidos como base de legitimidad. Esto ha reducido enormemente la participaci贸n y los partidos pol铆ticos aparecen ante los ojos de un n煤mero creciente de ciudadanos como sistemas autorreferentes, con una c煤pula en el poder que busca mantenerse en 茅l.

La crisis de la credibilidad de las instituciones pol铆ticas tiene indicadores precisos. El n煤mero de votantes se ha ido reduciendo desde los a帽os 70 de manera constante. A la vez, este nuevo sistema basado en el 茅xito p煤blico ha elevado los costos de la pol铆tica de manera preocupante, ya que se trata de lanzar verdaderas operaciones de marketing que superen las de los m谩s famosos productos.

La campa帽a presidencial de Estados Unidos cuesta 154 veces m谩s que el presupuesto anual de Coca Cola en el mundo. Y abre de manera m谩s urgente la reflexi贸n sobre como un presidente que ha invertido por lo menos 800 millones de d贸lares en su elecci贸n, quede totalmente exento de presiones de las fuerzas que lo financiaron. Esto explica tambi茅n como asistimos a la progresiva entrada en la arena pol铆tica de multimillonarios, desde Thaksin Shinawatra en Tailandia a Michael Bloomberg en Nueva York. Las estad铆sticas oficiales nos dicen que cerca del 50% de los miembros del senado americano son multimillonarios. Y que una elecci贸n a senador cuesta un m铆nimo de 20 millones de d贸lares. Y obviamente, estos 20 millones de d贸lares vienen en parte de ciudadanos, pero las estad铆sticas nuevamente nos dicen que cada vez m谩s de pocas manos鈥

Esta crisis de las instituciones pol铆ticas va de la mano con el creciente poder de la finanza, que no tiene ning煤n organismo regulador internacional, a diferencia del comercio. De manera creciente, el sistema internacional econ贸mico y financiero ha ido relegando a los estados a segundo plano.

El caso m谩s emblem谩tico es el del Reino Unido. El primer ministro Cameron, cuando ha tenido que elegir entre la Uni贸n Europea y la City, siempre ha elegido esta 煤ltima, mientras la todopoderosa Canciller Merkel, ha tenido que defender a nivel europeo los intereses de la industria automovil铆stica de su pa铆s, que ha logrado que Alemania siga siendo el 煤nico estado que no tiene limitaci贸n de velocidad en las autopistas.

grecia antisamarasLa crisis de Grecia, que hizo tambalear los cimientos de la Uni贸n Europea (representando el 7% del total de la econom铆a europea), result贸 en un mecanismo de control por la llamada Troika (FMI, UE, BCE), que ten铆an la funci贸n de que las ayudas europeas fueran con prioridad a rembolsar a los bancos alemanes, que hab铆an invertido de manera masiva en los t铆tulos soberanos griegos.

A este declive de la fuerza de la pol铆tica a nivel nacional, corresponde obviamente tambi茅n un declive del sistema intergubernamental, cuyo caso m谩s evidente es Naciones Unidas.

Pero lo m谩s preocupante es que los gobiernos tienden a perder la funci贸n de representaci贸n del sentir de sus ciudadanos. Si se analiza la dimensi贸n de la participaci贸n en las instituciones pol铆ticas que se ocupan de relaciones internacionales, van a aparecer sorpresas. En un partido, el tema de la pol铆tica internacional es considerado un tema de escaso peso en la pol铆tica interna.

El caso de Italia puede ser ilustrativo. En ning煤n partido hay m谩s de tres funcionarios, pero que tambi茅n se ocupan sobre todo las relaciones con otros partidos, en el marco de la Uni贸n Europea. La comisi贸n de relaciones Exteriores de la C谩mara de Diputados est谩 integrada por 46 parlamentarios. Es muy raro que en una sesi贸n participen m谩s de diez miembros. La Comisi贸n de relaciones exteriores de Senado la integran 24 miembros. Raras son las reuniones con m谩s de 8 presentes. Si tomamos las tres centrales sindicales, se a帽aden otras siete personas (que se ocupan sobre todo de las relaciones inter sindicales). Terminando el panorama de las llamadas fuerzas sociales, o sea los patronatos industriales, llegamos a un total de 29 personas. Un examen de los otros pa铆ses europeos nos da m谩s o menos el mismo resultado. Y si extendemos este examen a las mismas instituciones en 脕frica, Asia y Am茅rica Latina, nunca llegaremos a cifra de tres d铆gitos鈥

Esto convierte a la diplomacia en una instituci贸n cada d铆a m谩s indispensable. Pero es tambi茅n la primera v铆ctima (junto con la cultura y la investigaci贸n), a sufrir recortes presupuestarios, en caso de ajustes del presupuesto nacional, y su nivel de retribuci贸n hoy es netamente inferior al del sector privado (no era as铆 no mucho antes) y aun en los pa铆ses m谩s democr谩ticos los juegos pol铆ticos han limitado los criterios de m茅rito en la carrera. Y no se puede transmitir una visi贸n pol铆tica en las relaciones internacionales, si el poder central, elegido por los ciudadanos, no la tiene, sobre todo cuando este poder act煤a muy frecuentemente ignorando a sus ciudadanos. Por ejemplo las encuestas dicen que la mayor铆a de los estadounidenses se opon铆a a la guerra en Irak. All谩 se han ido, de todas maneras, un trill贸n de d贸lares de sus bolsillos鈥

El ultimo y no menos importante factor de ca铆da de la participaci贸n en la realidad internacional ha sido el abandono por parte de los medios de ofrecer una lectura del mundo. La informaci贸n se ha transformado abiertamente en una mercader铆a. Los medios ya no son negocio, y quien los compra tiene alguna agenda personal. El caso Berlusconi y Murdoch son solo lo m谩s conocidos. El New York Times es el 煤nico diario norteamericano que sigue perteneciendo a una familia de editores. Todos los dem谩s diarios de gran tradici贸n han sido vendidos, el 煤ltimo, el Washington Post a Zuckenberg, el fundador de Facebook.camarografo1

Los medios pr谩cticamente han eliminado los corresponsales al exterior, a no ser en las grandes capitales europeas y Washington. Nairobi contaba 107 corresponsales extranjeros en el 1981 y ahora son nueve. Ya no hay corresponsales europeos o americanos en 脕frica. Los medios han cortado el espacio dedicado al exterior de manera radical. A帽adimos a esto que los viejos problemas de la calidad de la informaci贸n siguen y se van acentuando. La cobertura es dirigida a los acontecimientos y no a los procesos. Las noticias impactantes y sensacionales, venden mejor que las otras.

As铆 el crecimiento del fundamentalismo isl谩mico se transforma en una serie de horrores, pero sin que haya una tentativa de explicar este fen贸meno, que se relega a la f谩cil etiqueta del fanatismo. La finanza es demasiado complicada, como el cambio clim谩tico, los derechos humanos demasiado abstractos y por este camino no se da una lectura org谩nica del mundo al lector, el cual termina sin saber ver.

La sociedad civil, un actor fundamental

Ahora es necesario se帽alar que en este cuadro de realidades que no apunta a un acuerdo cercano para lograr una gobernabilidad mundial, hay obviamente un nuevo actor fundamental, que es la sociedad civil. En un mundo en el cual las relaciones internacionales ya no son gesti贸n exclusiva de los estados, la sociedad civil internacional se ha transformado en el actor m谩s din谩mico.

Esto tuvo su reconocimiento en la Cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo y Medio Ambiente de Ro de Janeiro, del 1992, en la cual los dos organizadores principales, Boutros Ghali, Secretario General de la ONU y Maurice Strong, secretario de la cumbre, decidieron por primera vez abrir la participaci贸n no solo a las ONG registradas en el ECOSOC, como era hasta entonces la norma, sino a todas las ONG que quer铆an participar. Claro, esto se hizo creando un foro paralelo, pero con alg煤n intercambio entre la conferencia intergubernamental y el Foro de la Sociedad Civil. Ambos funcionarios declararon posteriormente que hab铆an tomado esta medida, porque sab铆an que los 30.000 participantes del Foro, iban a empujar para el 茅xito de la reuni贸n m谩s que muchas delegaciones.FSM Asamblea de Movimientos Sociales Foto Sergio Ferrari

A partir de entonces, la sociedad civil jug贸 un papel fundamental en varias de las conferencia globales de Naciones Unidas. El caso m谩s conocido es la Conferencia de la Mujer de Beijing en 1995, donde las redes de mujeres lograron empujar la Conferencia mucho m谩s all谩 de lo que hubiera sido posible con la f贸rmula tradicional de delegaciones estatales.

La nueva alianza entre el sistema oficial y la sociedad civil ha visto su caso m谩s clamoroso en el Tratado en contra de las minas, tambi茅n llamado People鈥檚 treaty. Una ONG canadiense, liderada por la activista Jody Williams, lanzo en el 1995 una campa帽a que reuni贸 850.000 firmas, pidiendo la abolici贸n de las minas antipersonales, que son responsables por la muerte y discapacitaci贸n de decenas de miles de civiles cada ano. A esta campa帽a se sumaron decenas de miles de otras ONG, figuras internacionales y religiosas, entre ellas Lady Diana.

Pero Estados Unidos ya hab铆a adoptado una posici贸n de rechazo de firmar cualquier tratado internacional, porque limita su capacidad de acci贸n. La presidencia Clinton us贸 todo su poder para impedir que esta iniciativa prosperara. Pero la presi贸n en cada pa铆s por la alianza internacional de la sociedad civil fue tal, que cuando el Gobierno de Canad谩 convoc贸 a una conferencia internacional, 122 pa铆ses se presentaron para ratificar el pacto de abolici贸n de las minas antipersonales.

Estados Unidos, secundado por otros 34 pa铆ses, todav铆a no ha ratificado el Tratado, al igual que otros tratados, incluidos el de los Derechos de los Ni帽os, el del Derecho del Mar, lo que ser铆a muy provechoso para Washington. Lo han acompa帽ado Rusia y China, o sea la mayor铆a de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Ser铆a dif铆cil explicar c贸mo los miembros permanentes del Consejo encargado de la seguridad del planeta, son responsables de la venta del 80% de armamentos.

El comit茅 Nobel eligi贸 a Jody Williams Premio Nobel de la Paz 1997, como s铆mbolo de la sociedad civil para la contribuci贸n a la paz mundial.

En las 煤ltimas d茅cadas la sociedad civil ha aumentado de manera impactante. Basta decir que solo en Brasil hab铆a 10.000 ONG en el 1970, y ahora son cerca de 600.000. Esto se debe a que por la primera vez en la historia, no solo hay un sistema de informaci贸n, sino uno de comunicaci贸n. Internet permite la estructuraci贸n de m煤ltiples alianzas y la movilizaci贸n pol铆tica no solo a nivel internacional, sino nacional, como ha pasado desde la Primavera 脕rabe a Occupy Wall Street.

En las 煤ltimas elecciones europeas, partidos constituidos pocos meses antes, han ganado presencia en el parlamento europeo. Las redes que se forman en Internet son redes de personas que comparten la misma preocupaci贸n y se re煤nen en torno a los temas globales (que no encuentran en la informaci贸n), desde la amenaza del cambio clim谩tico, a todos los temas globales, que a la vez son programas espec铆ficos de Naciones Unidas, la mujer, los derechos humanos, etc.

Desde 1991, la sociedad civil internacional tiene un espacio de encuentro y de articulaci贸n: el Foro Social Mundial. En cada uno de sus Foros se re煤nen decenas de miles de organizaciones, con a veces m谩s de 100.000 participantes. EL FSM naci贸 en Porto Alegre como manifestaci贸n alternativa al Foro Econ贸mico Mundial de Davos, donde desde 1971 pocas centenas de personas no elegidas por ciudadanos se encuentran para discutir de gobernabilidad mundial, en base a las prioridades del mundo econ贸mico y financiero. El FSM quiere presentar una alternativa, 鈥減ara un mundo mejor鈥.

Ha pasado una d茅cada, y ha habido muchos movimientos de ciudadanos que piden una diferente gobernabilidad y ya es posible hacer una evaluaci贸n del impacto de la sociedad civil en el mundo de las instituciones.

Ante todo, hay que observar que en la d茅cada de los 90, la participaci贸n de la sociedad civil a la agenda nacional e internacional fue percibida por muchos de los activistas como una cooptaci贸n en el mundo oficial, un mundo que como hemos analizado anteriormente, ha ido perdiendo prestigio y credibilidad. Este declive ha sido amplificado por el uso de las redes sociales, que han denunciado la corrupci贸n, la falta de democracia interna de las instituciones pol铆ticas y su sujeci贸n a la finanza.

Los violentos disturbios que acompa帽aron la Conferencia de la Organizaci贸n Mundial del Comercio en Seattle, en 1999, son el punto formal de esta rebeli贸n de los activistas a las instituciones. De cierta manera, las ONG que entraron en el proceso de las Naciones Unidas, participando a sus conferencias, fueron legitimadas por su participaci贸n en las instituciones, ya que concurr铆an a sus agendas. Las que participaron en los disturbios de Seattle, fueron legitimadas por rechazar a las instituciones. Estas dos partes de la sociedad civil internacional, profundamente diferentes, han tenido un espacio de encuentro en el FSM, y desde entonces han coexistido tambi茅n con una mutua integraci贸n parcial.

Pero lo que no ha cambiado es la visi贸n del mundo de las instituciones pol铆ticas, como autorreferentes, no participativas, y frecuentemente corrompidas. Esto ha obligado a las organizaciones surgidas hasta hoy, del FSM a Occupy Wall Street, a los Indignados de Madrid, a buscar caminos que eviten la repetici贸n de los mecanismos de partido. Es decir, no a la elecci贸n de cargos que representen a los dem谩s ni a la participaci贸n continua de todos en las tomas de decisi贸n y de estrategia; ninguna estructura jer谩rquica, para citar los que son considerados los peligros m谩s serios de transformarse en instituciones que son consideradas superadas, cuando no responsables de la actual situaci贸n de crisiseeuu occupy wall street

La sociedad civil internacional y nacional est谩 todav铆a a la b煤squeda de este nuevo camino institucional, que permita participaci贸n continua, y no delegar a nadie el propio espacio individual. Es una b煤squeda que no ha terminado, y que hasta ahora no ha permitido que el movimiento ciudadano encuentre una capacidad de estructuraci贸n que tenga una salida en la pol铆tica legislativa.

Sin esto, la capacidad de negociar con las instituciones pol铆ticas para un mundo mejor queda muy limitada. A este problema estructural se une el de la desconfianza rec铆proca entre la sociedad civil y el mundo de la pol铆tica. El resultado es que mucho del camino y de las propuestas de la sociedad civil para una gobernabilidad mundial diferente, se mantiene en el debate interno del movimiento y no llega a ser en agenda de las instituciones pol铆ticas.

En otras palabras, repetir el trabajo de Jody Williams en 1995, hoy ser铆a muy dif铆cil. La 煤nica propuesta de la sociedad civil que se est谩 abriendo camino en los gobiernos es la de un impuesto sobre las operaciones financieras, la llamada tasa Tobin, con la diferencia que esta deber铆a ser, por sus proponentes reunidos en ATTAC, una tasa para la solidaridad internacional, para financiar la lucha en contra de la pobreza y a favor del desarrollo y en cambio ahora va a servir para bajar el d茅ficit de los estados.

Y este es un buen ejemplo para concluir esta reflexi贸n sobre la gobernabilidad mundial. Es evidente que hay una gran necesidad de ella, si queremos vivir en un mundo en paz y que permita el desarrollo arm贸nico de sus habitantes. Pero, sin tener valores compartidos, 驴sobre qu茅 se va a basar esta gobernabilidad? 驴En acuerdos de c煤pulas pol铆ticas, sin que los ciudadanos se reconozcan en ellos? 驴Es hoy posible?

Por colocar un ejemplo hipot茅tico absurdo, Estados Unidos y China, reunidos en el famoso G2, decidieran una acci贸n internacional, 驴cu谩n realizable esta va a ser si no est谩 respaldada por una gran parte de los ciudadanos del mundo?

El 煤nico camino para una gobernabilidad mundial viable, a largo plazo, es que se cree un debate para establecer valores comunes, en los cuales se reconozca la mayor铆a de la humanidad. No es tan dif铆cil, bastar铆a actuar seg煤n las constituciones nacionales de todos los estados y los estatutos de los organismos internacionales, empezando por Naciones Unidas y la Uni贸n Europea. Todos los estatutos del mundo se basan en valores de justicia social nacional e internacional, transparencia y participaci贸n, desarrollo y de solidaridad. Hacer del derecho internacional la base para las relaciones, en lugar de la fuerza y del poder econ贸mico.

A la larga, si se quiere una gobernabilidad mundial real y durable, el debate va a tener que volver a los valores en base a los cuales convivir juntos. Esta es la lecci贸n que nos consigna la historia.

*Periodista italiano, Doctor en Econom铆a y consultor internacional en temas de comunicaci贸n de 谩mbito global. Fundador y presidente em茅rito de Inter Press Service. Publisher de Other News. En la actualidad lleva a cabo una campa帽a para la gobernanza de una globalizaci贸n sostenible.

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