Feb 9 2015
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Opinión

Gobernabilidad mundial y valores comunes: el debate ineludible

M√°s los conflictos se multiplican en el mundo, m√°s se hace evidente que estamos en un momento de la historia marcado por la falta de una gobernabilidad mundial. Y se multiplican las llamadas, los encuentros; las siglas frutos de las tentativas de lograr un nuevo equilibrio se van multiplicando.

Del G7 al G8, al 20, el BRICS, el G2, la Chindia (China+India), sin hablar de todos los bloques regionales asi√°ticos, africanos y latinoamericanos.

Mientras tanto,¬†¬†El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, (ACNUR), ha informado que en 2013 el n√ļmero total de refugiados ha alcanzado la¬†¬†escalofriante cifra de 51 millones de personas. Estamos cerca del trauma de la Segunda Guerra Mundial, cuando los refugiados se estimaron en 55 millones.

Esto significa que si bien no estamos en una Tercera Guerra Mundial formalmente declarada, los conflictos en todo el mundo están llegando a niveles inéditos desde 1944.

Por supuesto, para la gran mayoría del mundo, esas son meras noticias cotidianas, de hechos locales, que no van a tener alcance internacional,  pese a que el aumento del gasto en armas en todas partes, y sobre todo en Rusia, China y Japón, no debería ser ignorado. El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki Mon, salió  de su proverbial silencio hijo de la cautela y de los equilibrios, para lamentar que tenemos 17.000 artefactos nucleares y ni uno de ellos ha sido desmantelado.

Un an√°lisis con alguna calma de donde nos encontramos en este momento de la historia, no parece dar muchas esperanzas para un logro cercano de una gobernabilidad mundial. Lo cierto es que estamos en un momento de transici√≥n. Pero es dif√≠cil decir hacia d√≥nde. Gramsci, el pensador italiano, en sus ‚ÄúCartas desde la C√°rcel‚ÄĚ dec√≠a que cuando se pasa por una √©poca de transici√≥n se van a ver muchos monstruos, antes de llegar a tierra firme.

El¬†¬†primer problema fundamental que se tiende a ignorar es que –como dijo en su momento, Zbigniew Brzezinski, consejero de seguridad de Jimmy Carter– la guerra fr√≠a hab√≠a congelado el mundo artificialmente y los conflictos subyacentes volver√≠an con aun m√°s fuerza. Esta afirmaci√≥n se consider√≥ despropositada en un mundo que esperaba que el fin de la guerra fr√≠a solidificara la paz, el desarme y la cooperaci√≥n internacional.crisis mundo arde

En 1992,¬† hizo gran clamor el libro ‚ÄúEl fin de la Historia‚ÄĚ, de Francis Fukuyama, que afirmaba que con la desaparici√≥n de la Uni√≥n Sovi√©tica y del comunismo se iniciaba un mundo para siempre¬†¬†sin tensiones, regido tan solo por una visi√≥n pol√≠tica y econ√≥mica org√°nica, homog√©nea y motivadora, la del capitalismo. En el 1993, Riccardo Roggero, Director general de la Organizaci√≥n Mundial del Comercio, declaraba en una conferencia del IPALMO en Mil√°n: ‚ÄĚEl mundo est√° ahora dividido en tres bloques econ√≥micos: Europa, que es una fortaleza que se tiene que¬†¬†abrirse a los dem√°s ; Estados Unidos, que con el NAFTA ya empieza la unificaci√≥n del continente; Asia, que con Asean abre su camino a la integraci√≥n regional: √Āfrica queda afuera por el momento, pero no es importante ya que solo tiene el 4% del comercio mundial. Estos tres bloques en un plazo de veinte a√Īos se van a unir en un solo mercado mundial. Este mercado mundial va a tener una moneda √ļnica. No va a haber m√°s guerras. Y los beneficios de la globalizaci√≥n van a caer como una lluvia en todo el mundo, hasta al √ļltimo individuo y va a crear una riqueza que la vieja teor√≠a del desarrollo nunca podr√≠a so√Īar.

La guerra infinita

La borrachera de la victoria del Occidente en la guerra fr√≠a, el consenso de Washington y todas las ilusiones, se han desvanecido.¬†¬†En noviembre, la ca√≠da del muro de Berl√≠n cumple 25 a√Īos. Incidentalmente, el termino globalizaci√≥n aparece solo despu√©s de la ca√≠da del muro. Ni¬†¬†Roggero ni nadie¬† pronunciar√≠a ese discurso hoy. Todos se dan cuenta que no solo los problemas son m√ļltiples y complejos, sino que empieza a formarse la conciencia que varios¬†¬†de ellos no se resuelven con intervenciones exteriores y solo tendr√°n soluci√≥n cuando las propias fuerzas en conflicto las¬†¬†encuentren.

La idea de una fuerza imperial todopoderosa, que intervenga con el uso de la fuerza en zona de desorden e imponga la democracia y la paz,¬†¬†ha quedado clamorosamente frustrada en tan solo la √ļltima d√©cada. La verdad es que hay que prepararse para un largo periodo de inestabilidad mundial, que no se puede solucionar solo por la v√≠a de las armas.

Por lo tanto, para entender el desorden mundial, un rápido elenco de las brechas que vienen de lejos  puede ayudar. Desde luego, cada uno de los puntos requeriría, para ser  completo, un espacio mucho mayor, debido a que cubre muchos ángulos y problemas.  Por lo tanto, no se debe entender esto no como un elenco definitivo o completo, sino solo  como una herramienta  de trabajo para el desarrollo de este texto.

1) El mundo tal como es hoy,¬† ha sido configurado en gran medida por las potencias coloniales, que dividieron el mundo entre s√≠, tallando los pa√≠ses sin ninguna consideraci√≥n por sus realidades √©tnicas, religiosas y culturales.¬† Esto fue especialmente cierto en √Āfrica y en el mundo √°rabe, donde la idea de un Estado iba a sustituir tribus y clanes.

Para citar solo algunos ejemplos, ninguno de los actuales pa√≠ses √°rabes exist√≠a. Siria, L√≠bano, Irak, los pa√≠ses del Golfo (incluida Arabia Saudita) eran todos¬† partes del Imperio Otomano. Cuando este desapareci√≥ tras la Primera Guerra Mundial, as√≠ como los imperios Ruso,¬† Austro-H√ļngaro y Alem√°n, las victoriosas Gran Breta√Īa y Francia¬† se sentaron en una mesa y dise√Īaron las fronteras de pa√≠ses para ser dominados por ellos, como lo hicieron antes en √Āfrica.

As√≠ que nunca hay que mirar a esos estados como equivalentes a pa√≠ses con antecedentes de identidad nacional. Siria, Irak, L√≠bano, Qatar, Emiratos √Ārabes Unidos,¬†¬†Arabia Saudita, etc., son la creaci√≥n de dos diplom√°ticos, Monsieur Fran√ßois Georges-Picot y Sir Mark Sykes, que en 1916, con el asentimiento de Rusia, pasaron a dividir el¬†¬†imperio otomano en dos zonas de influencia,¬†¬†creando pa√≠ses,¬†¬†coronando reyes y nombrando Sheiks.

africa carro2) Al finalizar la √©poca colonial, para mantener estos pa√≠ses artificiales con vida y evitar su desintegraci√≥n, fue inevitable la aparici√≥n de un hombre fuerte para cubrir el vac√≠o dejado por las potencias coloniales. Con muy pocas excepciones, las reglas de la democracia s√≥lo se utilizaron para alcanzar el poder. √Āfrica todav√≠a tiene que salir de esta etapa. La primavera √°rabe produjo dictadores y aut√≥cratas sustitutos, para reemplazarlos √ļnicamente con el caos, por fracciones en conflicto (como en Libia)¬†¬†o con un nuevo aut√≥crata, como Egipto.

El caso de Yugoslavia deja una buena ense√Īanza. Despu√©s de la Segunda Guerra Mundial, el mariscal Tito desmantel√≥ el Reino de Yugoslavia, formado por seis naciones: Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia, dominados por la casa real serbia desde 1929. Bajo la f√≥rmula¬† Rep√ļblica Federal Socialista de Yugoslavia y con mano de fierro, el croata-esloveno Josip Broz-Tito, logr√≥ formar una uni√≥n entre rep√ļblicas con iguales derechos, tambi√©n v√°lidos para las regiones aut√≥nomas magiar de Vojvodina¬† y skipetar (albanesa) de Kosovo-Metohia,¬† con lo que¬†¬† se pon√≠a fin al vasallaje a la corona serbia. Sin embargo, Yugoslavia no sobrevivi√≥ a la muerte de su l√≠der.

La lección es que sin la creación de un proceso realmente participativo y unificador de los ciudadanos, con una sociedad civil fuerte, las identidades locales siempre juegan el papel más determinante. Así que no será en breve que muchos de los nuevos países se podrán considerar realmente encaminados a una democracia real.

3) Desde la Segunda Guerra Mundial y el proceso de descolonización,  la intromisión de los poderes coloniales y de las superpotencias  en el proceso de consolidación de los nuevos países es  un  buen ejemplo de la ilusión occidental de poder llevar la democracia y el progreso por la fuerza.

Veamos sólo el caso de Irak. Después de la invasión de 2003, cuando los EE.UU. se hicieron  cargo de la administración del país, nombraron al  general Jay Garner, como regente de Irak. Garner estuvo en el cargo durante un mes, porque era  considerado demasiado abierto a las opiniones locales, por lo que fue reemplazado por un diplomático, Jan Bremmer, quien asumió el cargo tras una reunión informativa  de dos horas con la entonces secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

Bremmer decidi√≥ la disoluci√≥n inmediata del ej√©rcito (creando 250.000 desempleados) y despidi√≥ a todos los empleados p√ļblicos miembros del Ba‚Äôath, el partido de Saddam, lo que desestabiliz√≥ el pa√≠s y el caos actual es el resultado directo de esta decisi√≥n. Muchos de estos cuadros son los que integran el actual ej√©rcito fundamentalista sunita.

El  premier de Irak, Nouri al-Maliki, que Washington ha logrado cambiar considerándolo  la causa de la polarización entre chiitas y sunitas, llegó al poder por ser el candidato preferido de Estados Unidos. Ahora Washington ha resuelto sustituirlo. El nuevo premier, Haider al-Abadi,  también impuesto por Estados Unidos, se supone que sea más abierto al dialogo con los sunitas. Mientras tanto los kurdos, también con cierto apoyo estadounidense, han creado su propia región  y la posibilidad que Irak se divida en tres zonas, se hace cada día más real.

Idéntico es el caso del presidente de Afganistán, Hamid Karzai, también él un preferido de Washington,  quien se ha convertido en  virulento anti-estadounidense. Es una tradición que se remonta a la primera intervención norteamericana, en Vietnam, donde colocaron a Ngo Dihn Dien, quien después se volvió contra sus protectores norteamericanos, hasta que fue asesinado.

No hay espacio aquí para dar ejemplo de errores similares (aunque en mucho menor escala), de otras potencias occidentales. Pero esta es una constante:   los líderes investidos desde fuera, no duran mucho tiempo  y provocan inestabilidad.

4) Todos somos testigos de la lucha religiosa y el extremismo del Islam como una amenaza creciente y preocupante. Pocos hacen un esfuerzo para comprender por qué miles de jóvenes están dispuestos a hacerse explotar. Hay una notable correlación entre la falta de desarrollo y el empleo con el malestar religioso. En los países musulmanes de Asia (los musulmanes árabes son menos del 20% de las población musulmana mundial),  el extremismo apenas se conoce.  Pocos se dan cuenta de que la lucha entre chiitas y sunitas es financiada por países como Arabia Saudita, Qatar e Irán, y que la guerra civil de Siria es en realidad un conflicto sostenido por fuerzas foráneas.

Esas variantes religiosas han estado viviendo lado a lado durante siglos y ahora luchan una guerra de poder, como por ejemplo en Siria. Arabia Saudita ha estado financiando en todas partes a la corriente salafista, la forma más puritana del Islam, que se reconduce al sunismo. Han apoyado con cerca de 2.000 millones de dólares al nuevo autócrata egipcio, General Abdel Fattah el-Sisi, porque él está combatiendo a la Hermandad Musulmana, que predica el fin de reyes y jeques y dar el poder a la gente.

Irak se está convirtiendo también en una guerra de poder entre Arabia Saudita, defensor de los sunitas, e Irán, defensor de los chiitas.

Por lo tanto, al observar esta guerra de religiones, siempre hay que ver qui√©n est√° detr√°s. Las religiones suelen convertirse en conflictos¬†¬†s√≥lo si son usadas. Basta revisar la historia de Europa, donde las guerras de religiones fueron inventadas por los reyes y combatidas por los pueblos. Por supuesto, una vez que el genio ha salido de la botella, tomar√° mucho tiempo para que vuelva a entrar. As√≠ que este grupo de problemas¬†¬†nos acompa√Īar√° durante bastante tiempo.guerra fria

5) El fin de la Guerra Fr√≠a descongel√≥ al mundo, que hasta entonces ten√≠a un¬†¬†equilibrio de forma estable entre las dos superpotencias. De all√° hemos entrado a un mundo multipolar, pero que no da se√Īales de integrarse.¬†Los intentos de crear alianzas regionales o internacionales para alcanzar la estabilidad, siempre han sido defraudados¬† por intereses nacionales.

El mejor ejemplo es Europa. Aunque todo el mundo habla de Crimea, Ucrania y Vladimir Putin (quien se convirtió en paranoico sobre el cerco occidental, desde el gobierno de George Bush Jr. en adelante) y de cómo llevarlo a que escuche a Estados Unidos y Europa, las empresas europeas continuaron el comercio pese a lo mucho que se habla de embargo.

Y ahora tranquilamente, Austria¬† ha firmado un acuerdo con Rusia, para conectarse al Gaseoducto del Sur,¬† que llevar√° gas ruso a Europa. Este es el √ļltimo ejemplo de la falta de unidad de Europa, que ha estado reclamando a gritos la necesidad de reducir su dependencia energ√©tica de Rusia.

De hecho, Europa como tal casi no existe como actor internacional. Gran Breta√Īa, Francia y Alemania, siguen teniendo su pol√≠tica exterior sin ni hacer caso a Bruselas. Y no es por casualidad que los altos cargos de la UE siempre recaen en personas respetables, pero sin carisma y popularidad.

6) En un mundo cada vez m√°s dividido por el resurgimiento de intereses nacionales, la propia idea de ceder espacios de soberan√≠a para un gobierno com√ļn¬†¬†va perdiendo fuerza y no s√≥lo en Europa. Naciones Unidas ha perdido su significado como la¬†¬†arena para llegar al consenso y a la legitimidad. Los dos motores de la globalizaci√≥n, el comercio y las finanzas, est√°n fuera de la ONU, que se qued√≥ con los temas de desarrollo, la paz, los derechos humanos, el medio ambiente, la educaci√≥n, y as√≠ sucesivamente. Si bien son cruciales para un mundo viable, no son vistos as√≠ por quienes detentan el poder.¬† Las Naciones Unidas est√°n desliz√°ndose¬†¬†hacia la irrelevancia.

7) Al mismo tiempo, los valores e ideas que se consideraban universales, como  la cooperación, la ayuda mutua, la justicia social, la paz como un paradigma comprensivo, también se están convirtiendo en irrelevantes.

El Presidente de Francia, Fran√ßois Hollande, se reuni√≥ con su par estadounidense Barack Obama,¬†¬†no para discutir c√≥mo detener el genocidio en Sud√°n, rescatar¬†¬†las ni√Īas del secuestro en Nigeria, sino para pedirle que interviniese¬†¬†con su Ministro de Justicia para reducir una multa gigante a un banco¬†¬†franc√©s, el Bas NPB-Par√≠s, por actividades fraudulentas.

Los grandes¬†¬†problemas pendientes,¬†¬†el cambio clim√°tico¬†¬†y el desarme nuclear,¬† estuvieron pr√°cticamente ausentes en la √ļltima reuni√≥n del G-7, pese a que son¬†¬†las dos principales amenazas para el planeta.

8) Despu√©s del fin del colonialismo y de los reg√≠menes totalitarios, despu√©s de la Segunda Guerra Mundial, el nuevo c√≥digo de acci√≥n¬†¬†internacional, fue ¬ęla puesta en pr√°ctica de la democracia¬Ľ. Tanto as√≠ que despu√©s del fin de la Guerra Fr√≠a, la democracia se considera por gran parte de la humanidad, como un valor universal ya adquirido. Pero,¬†¬†de hecho, en los √ļltimos veinte a√Īos,¬†¬†la democracia representativa ha ido perdiendo su encanto. El pragmatismo ha llevado a perder visi√≥n a largo plazo y la pol√≠tica se ha convertido cada vez m√°s en meramente administrativa. Y este es un tema que queremos desarrollar.

Una democracia donde pocos deciden

voto3El anhelo por la democracia como valor universal, no vino solo de Occidente. Las elites de Am√©rica Latina, √Āfrica, y buena parte de Asia, compart√≠an la misma aspiraci√≥n. Los partidos pol√≠ticos modernos se hab√≠an reunido en fuertes estructuras internacionales (la Internacional Socialista, la Uni√≥n Internacional Dem√≥crata Cristiana, la Internacional Liberal), que eran lugar de encuentro y de debates sobre la visi√≥n del mundo. Willy Brandt y Nyerere, Kennedy y Mandela,¬†¬†Adenauer y Frei, Rumor y Caldera, seguramente hab√≠an le√≠do los mismos libros, y ten√≠an adem√°s de una comunidad pol√≠tica, una relaci√≥n intelectual.

Nada queda de esta comunidad. La Canciller Merkel y el Presidente de Sud√°frica Jacob Zuma, seguramente tienen muy pocas lecturas en com√ļn, as√≠ como Obama con Kirchner o el Premier Cameron con el nuevo premier indiano Narendra Modi. Los l√≠deres pol√≠ticos act√ļan siempre m√°s para hacer frente a los problemas administrativos y econ√≥micos locales, y siempre menos a los problemas globales.

Es esta comunidad, hoy desaparecida, que hizo de Naciones Unidas un lugar importante de encuentro y de creaci√≥n de pol√≠ticas.¬†¬†¬ŅSer√≠a acaso posible hoy la aprobaci√≥n de la Declaraci√≥n Universal de los Derechos Humanos, aprobada sin ning√ļn voto contrario por la Asamblea General en 1948?¬† ¬ŅAceptar√≠a hoy el Congreso norteamericano aprobar el tratado de participaci√≥n en Naciones Unidas, en el cual Estados Unidos¬†¬†se compromete a participar al presupuesto de Naciones Unidas con un aporte del 25%?

Hoy se ha generalmente olvidado que el mundo estuvo muy cerca de aprobar un plan global, para un Nuevo Orden Económico, basado en la idea de la justicia social internacional, en la solidaridad y en el derecho internacional.

En¬† 1974, la Asamblea General aprob√≥, nuevamente sin votos contrarios, la Declaraci√≥n para un Nuevo Orden Econ√≥mico, con Plan de Acci√≥n, que estaba dirigido a sustituir el sistema creado en Bretton Wood, que se reconoc√≠a hab√≠a favorecido sobre todos a los pa√≠ses ricos, en especial a Estados Unidos. Washington no opuso resistencia a la idea de un nuevo orden econ√≥mico. Y lo que se llamaba dialogo Norte Sur tom√≥ tal fuerza que en 1981,¬† en la isla de Canc√ļn, en M√©xico, los 25 Jefes de Estados m√°s poderosos del mundo se reunieron en un encuentro sin precedente para debatir sobre c√≥mo avanzar en una agenda com√ļn de justicia y participaci√≥n.

La Cumbre de Canc√ļn representa el fin de un mundo con aspiraciones a una gobernabilidad mundial, participativa y democr√°tica, y la vuelta a las viejas pol√≠ticas de la fuerza militar y econ√≥mica. Se puede situar el a√Īo 1957,¬† con la crisis del Canal de Suez,¬† como el momento en que el derecho internacional supera la vieja¬†pol√≠tica de las ca√Īoneras, cuando a pesar de su superioridad militar, por resoluci√≥n de Naciones Unidas, Francia, Inglaterra e Israel fueron obligados a retirarse del territorio egipcio. Y se puede colocar Canc√ļn- 1981, como el fin de un orden internacional basado en las aspiraciones universales.

En la reuni√≥n cumbre, el reci√©n elegido Ronald Reagan,¬† que encontr√≥ de inmediato una aliada incondicional¬† en Margaret Thatcher, declar√≥ que no aceptaba que Estados Unidos fuera considerado un pa√≠s igual a los otros, presentando una visi√≥n de las relaciones internacionales basada en el¬†comercio, no en la cooperaci√≥n, (‚Äútrade, not aid‚ÄĚ),¬† considerando a las Naciones Unidas como de una camisa de fuerza no conveniente para los intereses americanos¬† y el¬†¬†multipolarismo, una pol√≠tica antiamericana.

A partir de Canc√ļn se inicia el declive de Naciones Unidas. No hay ning√ļn ocaso de Bretton Wood, sino todo lo contrario. Naciones Unidas pierde el comercio (que con la finanza es uno de los dos motores principales de la globalizaci√≥n) y los gobiernos estadounidenses deciden cuando usarlas o no.¬†Washington procede en su pol√≠tica de pa√≠s con un destino excepcional, llamado a dirigir al mundo,¬†¬†con¬† menor intensidad (Bush senior o Clinton) o mayor (Bush junior). Pero nunca se ha vuelto al esp√≠ritu que inspir√≥ la Cumbre de Canc√ļn, ni ser√° posible regresar.

Mientras tanto, en  el camino hacia una gobernabilidad mundial se ha interpuesto  una nueva realidad  de gran importancia: las relaciones internacionales, una vez exclusividad  de los estados, cuentan con cada día más una multiplicidad de actores, desde el mundo de las empresas a la sociedad civil. Y este proceso está en una transición continua, que se ha visto complicado por algunos factores de repercusión profunda.novoto1

El primero es cómo se ha concluido el periodo de la Guerra Fría. Decíamos que el ganador no ha interpretado su victoria como la victoria de una alianza de países sobre otra. La ha interpretado en términos ideológicos e históricos: la victoria del capitalismo sobre el socialismo (volvemos a indicar como proprio de esta lectura  el libro de Fukuyama, El fin de la Historia).

La consecuencia principal  ha sido dejar sin controles  al capitalismo, que durante la existencia de la Unión Soviética había aceptado la necesidad de concurrir a solucionar los problemas sociales, a participar en la redistribución de la riqueza,  aceptando  los sindicatos como interlocutores institucionales, y reconociendo que eran necesarios controles y equidad.

La finanza se impone sobre la economía y la política

En poco tiempo, hemos pasado a lo que los economistas llaman ‚Äúla nueva econom√≠a‚ÄĚ. Su innovaci√≥n m√°s significativa es que ha abandonado la b√ļsqueda del pleno empleo, la justicia social como valor constitutivo de una sociedad democr√°tica, y¬†¬†se basa¬†¬†sobre todo¬†¬†la productividad y la ganancia.

bolsasEn poco tiempo se ha pasado de una relación de sueldo 50 veces superior de un ejecutivo a los de sus empleados, a una media de 515 veces, con casos tan extremos que antes no hubieran tenido aceptación social y política. La carrera hacia la desigualdad se acelera cada día, sin que los salarios de los ejecutivos tengan ya nada que ver con la productividad.

El¬†¬†caso de Walmart, el gigante americano de ventas al detalle, es ejemplar. Sus ventas bajaron del 5% del 2012 al 1.6% en el 2013. Seg√ļn los reglamentos internos, aumento de sueldos para los ejecutivos solo podr√≠a darse si el aumento est√° por encima del 2%. As√≠ que los contadores seleccionaron solo ciertos art√≠culos, llegando al 2,02 por ciento, de manera que¬†¬†William S. Simon, Presidente del Walmart US, pudiese recibir un aumento de sueldo de 1 mill√≥n de d√≥lares, llegando a un total de 13 millones de d√≥lares, en una empresa donde el sueldo medio es de 27.000 d√≥lares anuales.

Más emblemático todavía es el caso de las cadenas de restaurantes americanas, que están gastando millones de dólares en lobby para bloquear  la propuesta de Obama de subir el sueldo mínimo, cuando sus ejecutivos están ganando más que los banqueros.

La cadena Chipotle Mexican Grill, que tiene 1.600 restaurantes en Estados Unidos, en¬† 2013 ha pagado sus dos directores Steve Ellis y Montgomery Moran, respectivamente 25.1 mill√≥n de d√≥lares, y 24.4 millones de d√≥lares. El salario medio en la empresa es de 21.000 d√≥lares anuales. O sea, un trabajador tendr√≠a que trabajar m√°s de mil a√Īos para ganar el salario anual de uno de los dos directores.

Si hemos dado estos detalles, es porque antes del fin de la Unión Soviética, la política hubiera intervenido. Pero el efecto más importante de la nueva economía, ha sido la progresiva pérdida de importancia de la política frente a la economía. El ejemplo más evidente es la finanza, que ya no es más el lubricante de la producción, sino ha adquirido vida propia, que a veces ignora o hace secundaria la producción. Hoy se calcula en 40 trillones de dólares las operaciones financieras de un día, cuando toda la producción mundial de bines y servicios se acerca al trillón de dólares.

El rescate de los bancos ha costado a los contribuyentes una suma cercana a los 2 trillones¬†¬†de d√≥lares, cuando est√° comprobado que los Bancos son las causa de su crisis, a veces con operaciones totalmente ilegales, cuando no criminosas, como el reciclaje de dinero de carteles de la mafia, o de pa√≠ses objeto¬†¬†de sanciones internacionales como Ir√°n. El total de las multas acordada con los Bancos es m√°s de 80 mil millones de d√≥lares, y cada mes estalla otro esc√°ndalo. Seg√ļn la Directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, Estados Unidos sigue subvencionando a sus bancos con 70 mil millones de d√≥lares, y Europa con 300 mil millones de d√≥lares.

Con cantidades mucho menores se hubiera podido enfrentar el tema crucial del calentamiento global, o implementar el plan de acción  solemnemente acordado por los jefes de estado de todo el mundo, llamado pomposamente Los Objetivos del Milenio. Pero, es evidente que la política está sometida a la finanza y no al contrario.br pobreza

Es m√°s, la famosa observaci√≥n¬†¬†de Reagan,¬†¬†‚Äúla pobreza genera pobreza, la riqueza genera riqueza, as√≠ es que hay que apoyar a los ricos, no a los pobres‚ÄĚ, se est√° transformando en legislaci√≥n. Hoy es todo un florecer de reducci√≥n de impuestos a los contribuyentes m√°s ricos y¬†¬†de privilegiar las inversiones. Hoy se puede comprar la autorizaci√≥n de residencia en la UE. En Inglaterra con una inversi√≥n de 1 mill√≥n de libras en Espa√Īa y Portugal con medio mill√≥n de euros y en Malta con 400.000 euros. Y no es necesario que sea para fundar una empresa y crear empleo, sino basta comprar una casa o apartamento de lujo. O sea, la soberan√≠a nacional hoy tiene un precio,¬† que para algunos no es tan alto.

Se dice que los hechos son tercos. Con hechos, el economista franc√©s Thomas Piketty prueba, a trav√©s de un monumental an√°lisis estad√≠stico mundial titulado El capital en el Siglo XXI, que a lo largo de los dos √ļltimos siglos el capital ha obtenido mayores dividendos que el trabajo.

El libro de Piketty ha demostrado que el crecimiento econ√≥mico se ha distribuido de manera desigual entre la gente com√ļn y los ricos, de manera que estos √ļltimos captan la mayor parte de los beneficios y son cada vez m√°s ricos.

De acuerdo con el modelo econ√≥mico vigente, los herederos de capitales se quedan con la parte principal del crecimiento. En otras palabras, succionan su creciente riqueza del resto de la poblaci√≥n, en un proceso de concentraci√≥n de la riqueza que nadie intenta controlar. Los ojos de los economistas est√°n concentrados sobre las dos √ļnicas figuras pol√≠ticas que han anunciado la lucha a la desigualdad: la Presidente Bachelet en Chile, y el alcalde New York Bill de Blasio. El Presidente franc√©s Hollande, que hab√≠a empezado su gobierno con el mismo compromiso, hoy est√° marchando¬† en la direcci√≥n opuesta.

El √ļltimo n√ļmero de la revista estadounidense Alfa enumera los 25 gestores de fondos especulativos mejor pagados. El a√Īo pasado, estos directivos -todos hombres- ganaron la asombrosa suma de m√°s de 21 mil millones de d√≥lares.

Esto supera los ingresos nacionales conjuntos en el mismo a√Īo de diez pa√≠ses africanos: Burundi, Rep√ļblica Centroafricana, Eritrea, Gambia, Guinea, Santo Tom√©-Pr√≠ncipe, Seychelles, Sierra Leona, N√≠ger y Zimbabue.

Por su parte, el premio Nobel de Econom√≠a Paul Krugman escribe que, considerando el 0,1 por ciento con mayores ingresos en Estados Unidos, se ha regresado al siglo XIX. Seg√ļn el √≠ndice de multimillonarios Bloomberg, los 300 individuos m√°s ricos del mundo aumentaron su riqueza el a√Īo pasado en 524.000 millones de d√≥lares, m√°s que los ingresos conjuntos de los 29 pa√≠ses m√°s pobres del mundo.¬†¬†Y la Lagarde, en la conferencia de Londres de la Nueva Econom√≠a, ha recordado que los 85 m√°s ricos del mundo, que pueden caber en un bus de doble piso aqu√≠ en Londres, tienen la misma riqueza de 3.5 mil millones de ciudadanos.

Por lo menos 300.000 millones de d√≥lares en ingresos tributarios se pierden cada a√Īo a trav√©s de una combinaci√≥n de incentivos fiscales corporativos y la evasi√≥n de impuestos. Se estima que unos cuatro billones (millones de millones) de d√≥lares est√°n escondidos en para√≠sos fiscales.

Los desequilibrios de la democracia

Todo esto genera otro elemento de dram√°tica importancia para una gobernabilidad mundial. Los extremamente ricos tienen en la pol√≠tica un peso mucho mayor que un ciudadano normal. En una decisi√≥n tambi√©n imposible hace unos a√Īos,¬†¬†la Corte Suprema de Estados Unidos ha eliminado los l√≠mites a las donaciones a los partidos pol√≠ticos, con la justificaci√≥n de que todas las personas son iguales, y las corporaciones tiene que ser consideradas equivalente a personas.

Puesto que las elecciones presidenciales en Estados Unidos cuestan unos 2.000 mil millones de d√≥lares, ¬Ņes un ciudadano com√ļn realmente igual a Sheldon Adelson, el magnate estadounidense que ha donado oficialmente 100 millones de d√≥lares al derechista Partido Republicano?

Todo esto demuestra que la política, a nivel nacional, ya no es capaz de mantener su rol fundamental de reguladora de la sociedad, en los intereses generales de su ciudadanos, para una sociedad armónica y justa. Estamos frente a un problema fundamental  de una reducción progresiva de la democracia, como se había considerado hasta hoy.

Es una democracia que acepta la Nueva Economía, con su creciente desigualdad social, que se está también extendiendo a la capacidad de participar en las elecciones y en las instituciones. Es posible observar que hay varios países del mundo donde la democracia sigue con la misma fuerza, como es el caso de los países escandinavos. Pero, si se mira al  llamado G2 (China y Estados Unidos),  que es una de las combinaciones preferidas por los geopolíticos como un posible camino hacia una gobernabilidad mundial,  hay motivos para preocuparse,  para los que creen que la democracia completa y participativa es una componente fundamental de la gobernabilidad…

Cabe por lo tanto tener algunas dudas sobre la probabilidad de que se encuentre a breve plazo una gobernabilidad mundial.

Arrastramos una serie de problemas históricos no resueltos, que van a tomar más tiempo de lo que nos gustaría. Los conflictos étnicos, secuela del proceso colonial; los conflictos religiosos, que en muchos casos no son interreligiosos, sino adentro de la misma religión, solo para recordar los dos más visibles.

Durante las cuatro d√©cadas entre el final de la Segunda Guerra Mundial y¬† la Cumbre de Jefes de Estados de Canc√ļn, estos conflictos quedaron pendientes, sea porque hab√≠a un esfuerzo com√ļn para buscar una soluci√≥n universal, sea porque la¬†¬†Guerra Fr√≠a hab√≠a congelado el mundo. A partir de Canc√ļn, la acci√≥n pol√≠tica¬† Reagan-Thatcher crea una abrupta inversi√≥n del multilateralismo al unilateralismo. A esto se une la ca√≠da de la Uni√≥n Sovi√©tica, con la progresiva desaparici√≥n de la agenda pol√≠tica de los grandes temas globales e ideales. Las ideolog√≠as son consideradas camisas de fuerza y la palabra de orden es ‚Äúactuamos con pragmatismo‚ÄĚ. Esto ha querido decir que la pol√≠tica iba a buscar¬†¬†la soluci√≥n mejor para cada problema, sin estar atrapados por una ideolog√≠a.

Pero, solucionar cada caso, sin colocarlo en una visi√≥n global,¬† una visi√≥n final de la sociedad que se quiere crear, no significa pragmatismo. Se llama utilitarismo, que es hacer lo que es m√°s √ļtil. La pol√≠tica pasa cada d√≠a m√°s a ocuparse de cuestiones inmediatas y administrativas que de un dise√Īo de la sociedad. Esto lleva a un empobrecimiento intelectual inexorable y a un nuevo tipo de pol√≠ticos, que se afirman m√°s por su capacidad de comunicar con la gente, que por sus ideas. Este modelo de pol√≠tico, abierto por Reagan, ha tenido sus herederos, como Berlusconi, para nombrar el m√°s conocido.

Los partidos han dejado de ser la expresi√≥n de una participaci√≥n pol√≠tica de tipo institucional, con inscritos que pagan sus cuotas, para tener siempre m√°s expresi√≥n en movimientos de opini√≥n p√ļblica, con el uso de los medios informativos (sobre todo de la TV), y la desaparici√≥n de la comunicaci√≥n interna en los partidos como base de legitimidad. Esto ha reducido enormemente la participaci√≥n¬†¬†y los partidos pol√≠ticos aparecen ante los ojos de un n√ļmero creciente de ciudadanos como sistemas autorreferentes, con una c√ļpula en el poder que busca mantenerse en √©l.

La crisis de la credibilidad de las instituciones pol√≠ticas tiene indicadores precisos. El n√ļmero de votantes se ha ido reduciendo desde los a√Īos 70 de manera constante. A la vez, este nuevo sistema basado en el √©xito p√ļblico ha elevado los costos de la pol√≠tica de manera preocupante, ya que se trata de lanzar verdaderas operaciones de marketing que superen las de los m√°s famosos productos.

La campa√Īa presidencial de Estados Unidos cuesta 154 veces m√°s que el presupuesto anual de Coca Cola en el mundo. Y abre de manera¬†¬†m√°s urgente la reflexi√≥n sobre como un presidente que ha invertido por lo menos 800 millones de d√≥lares en su elecci√≥n, quede totalmente exento de presiones de las fuerzas que lo financiaron. Esto explica tambi√©n como asistimos a la progresiva entrada en la arena pol√≠tica de multimillonarios, desde¬† Thaksin Shinawatra en Tailandia a Michael Bloomberg en Nueva York. Las estad√≠sticas oficiales nos dicen que cerca del 50% de los miembros del senado americano son multimillonarios. Y que una elecci√≥n a senador cuesta un m√≠nimo de 20 millones de d√≥lares. Y obviamente, estos 20 millones de d√≥lares vienen en parte de ciudadanos, pero las estad√≠sticas nuevamente nos dicen que cada vez m√°s de pocas manos‚Ķ

Esta crisis de las instituciones pol√≠ticas va de la mano con el creciente poder de la finanza, que no tiene ning√ļn organismo regulador internacional, a diferencia¬†¬†del comercio. De manera creciente, el sistema internacional econ√≥mico y financiero ha ido relegando a¬† los estados a¬† segundo plano.

El caso m√°s emblem√°tico es el del Reino Unido. El primer ministro Cameron, cuando ha tenido que elegir entre la Uni√≥n Europea y la City, siempre ha elegido esta √ļltima, mientras la todopoderosa Canciller Merkel, ha tenido que defender a nivel europeo los intereses de la industria automovil√≠stica de su pa√≠s, que ha logrado que Alemania siga siendo el √ļnico estado que no tiene limitaci√≥n de velocidad en las autopistas.

grecia fuera alemanesLa  crisis de Grecia, que hizo tambalear los cimientos de la Unión Europea (representando el 7% del total de la economía europea), resultó en un mecanismo de control por la llamada Troika (FMI, UE, BCE), que tenían la función de que las ayudas europeas fueran con prioridad a rembolsar a los bancos alemanes, que habían invertido de manera masiva en los títulos soberanos griegos.

A este declive de la fuerza de la política a nivel nacional, corresponde obviamente también un declive del sistema intergubernamental,  cuyo caso más evidente es Naciones Unidas.

Pero lo más preocupante es que los gobiernos tienden a perder la función de representación del sentir de sus ciudadanos. Si se analiza la dimensión de la participación   en las instituciones políticas que  se ocupan de relaciones internacionales, van a aparecer sorpresas. En un partido, el tema de la política internacional es considerado un tema de escaso peso en la política interna.

El caso de Italia puede ser ilustrativo. En ning√ļn partido hay m√°s de tres funcionarios, pero que¬†¬†tambi√©n se ocupan¬†¬†sobre todo las relaciones con otros partidos, en el marco de la Uni√≥n Europea. La comisi√≥n de relaciones Exteriores de la C√°mara de Diputados est√° integrada por 46 parlamentarios. Es muy raro que en una sesi√≥n participen m√°s de diez miembros. La Comisi√≥n de relaciones exteriores de Senado la integran 24 miembros. Raras son las reuniones con m√°s de 8 presentes. Si tomamos las tres centrales sindicales, se a√Īaden otras siete personas (que se ocupan sobre todo de las relaciones inter sindicales). Terminando el panorama de las llamadas fuerzas sociales, o sea los patronatos industriales, llegamos a un total de 29 personas. Un examen de los otros pa√≠ses europeos nos da m√°s o menos el mismo resultado. Y si extendemos este examen a las mismas instituciones en √Āfrica, Asia y Am√©rica Latina, nunca llegaremos a cifra de tres d√≠gitos‚Ķ

Esto convierte a¬† la diplomacia en una instituci√≥n cada d√≠a m√°s indispensable. Pero es tambi√©n la primera v√≠ctima (junto con la cultura y la investigaci√≥n), a sufrir recortes presupuestarios, en caso de ajustes del presupuesto nacional, y su nivel de retribuci√≥n hoy es netamente inferior al del sector privado (no era as√≠ no mucho antes) y aun en los pa√≠ses m√°s democr√°ticos los juegos pol√≠ticos han limitado los criterios de m√©rito en la carrera. Y no se puede transmitir una visi√≥n pol√≠tica en las relaciones internacionales, si el poder central, elegido por los ciudadanos, no la tiene, sobre todo cuando este poder act√ļa muy frecuentemente ignorando a sus ciudadanos. Por ejemplo las encuestas dicen que la mayor√≠a de los estadounidenses se opon√≠a a la guerra en Irak.¬† All√° se han ido, de todas maneras, un trill√≥n de d√≥lares de sus bolsillos‚Ķ

El ultimo y no menos importante factor de ca√≠da de la participaci√≥n en la realidad internacional ha sido el abandono por parte de los medios de ofrecer una lectura del mundo. La informaci√≥n se ha transformado abiertamente en una mercader√≠a. Los medios ya no son negocio, y quien los compra tiene alguna agenda personal. El caso Berlusconi y Murdoch son solo lo m√°s conocidos. El New York Times es el √ļnico diario norteamericano que sigue perteneciendo a una familia de editores. Todos los dem√°s diarios de gran tradici√≥n han sido vendidos, el √ļltimo,¬† el Washington Post a Zuckenberg, el fundador de Facebook.

Los medios¬† pr√°cticamente han eliminado los corresponsales al exterior, a no ser en las grandes capitales europeas y Washington. Nairobi contaba 107 corresponsales extranjeros en el 1981 y ahora son nueve. Ya no hay corresponsales europeos o americanos en √Āfrica. Los medios han cortado el espacio dedicado al exterior de manera radical. A√Īadimos a esto que los viejos problemas de la calidad de la informaci√≥n siguen y se van acentuando. La cobertura es dirigida a los acontecimientos y no a los procesos. Las noticias impactantes y sensacionales, venden mejor que las otras.

Así el crecimiento del fundamentalismo islámico se transforma en una serie de horrores, pero sin que haya una tentativa de explicar este fenómeno, que se  relega a la fácil etiqueta del fanatismo. La finanza es demasiado complicada, como el cambio climático, los derechos humanos demasiado abstractos y por este camino no se da una lectura orgánica del mundo al lector, el cual termina sin saber ver.

La sociedad civil, un actor fundamental

Ahora es necesario se√Īalar que en¬†¬†este cuadro de realidades que no apunta a un acuerdo cercano para lograr una gobernabilidad mundial, hay obviamente un nuevo actor fundamental, que es la sociedad civil. En un mundo en el cual las relaciones internacionales ya no son gesti√≥n exclusiva de los estados, la sociedad civil internacional se ha transformado en el actor m√°s din√°mico.

Esto tuvo su reconocimiento en la Cumbre de Naciones Unidas¬†¬†sobre Desarrollo y Medio Ambiente de Ro de Janeiro, del 1992, en la cual los dos organizadores principales, Boutros Ghali, Secretario General¬† de la ONU y Maurice Strong, secretario de la cumbre, decidieron por primera vez abrir la participaci√≥n no solo a las ONG registradas en el ECOSOC, como era hasta entonces¬†¬†la norma, sino a todas las ONG que quer√≠an¬†¬†participar. Claro, esto se hizo creando un foro paralelo, pero con alg√ļn intercambio entre la conferencia intergubernamental y el Foro de la Sociedad Civil. Ambos funcionarios declararon posteriormente que hab√≠an tomado esta medida, porque sab√≠an que los 30.000 participantes del Foro, iban a empujar para el √©xito de la reuni√≥n m√°s que muchas delegaciones.

A partir de entonces, la sociedad civil jugó un papel fundamental en varias de las conferencia globales de Naciones Unidas. El caso más conocido es la Conferencia de la Mujer de Beijing en 1995,  donde las redes de mujeres lograron empujar la Conferencia mucho más allá de lo que hubiera sido posible con  la fórmula tradicional de delegaciones estatales.

La nueva alianza entre el sistema oficial y la sociedad civil ha visto su¬†¬†caso m√°s clamoroso en el Tratado en contra de las minas, tambi√©n llamado People‚Äôs treaty. Una ONG canadiense, liderada por la activista Jody Williams, lanzo en el 1995 una campa√Īa que reuni√≥ 850.000 firmas, pidiendo la abolici√≥n de las minas antipersonales, que son responsables por la muerte y discapacitaci√≥n de decenas de miles de civiles cada ano. A esta campa√Īa se sumaron decenas de miles de otras ONG, figuras internacionales y religiosas, entre ellas Lady Diana.

Pero Estados Unidos ya había adoptado una posición de rechazo de firmar cualquier tratado internacional, porque limita  su capacidad de acción. La presidencia Clinton usó todo su poder para impedir que esta iniciativa prosperara. Pero la presión en cada país por la alianza internacional de la sociedad civil fue tal,  que cuando el Gobierno de Canadá convocó a una conferencia internacional, 122 países se presentaron para ratificar el pacto de abolición de las minas antipersonales.eeuu occupy wall street

Estados Unidos, secundado por otros 34 pa√≠ses, todav√≠a no ha ratificado el Tratado, al igual que otros tratados, incluidos el de los Derechos de los¬†¬†Ni√Īos, el del Derecho del Mar,¬†¬†lo que ser√≠a muy provechoso para Washington. Lo han acompa√Īado¬†¬†Rusia y¬†¬†China, o sea la mayor√≠a de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Ser√≠a dif√≠cil explicar c√≥mo los miembros permanentes del Consejo encargado de la seguridad del planeta, son¬†¬†responsables de la venta del 80% de armamentos.

El comité Nobel  eligió a Jody Williams Premio Nobel de la Paz 1997, como símbolo de la sociedad civil para la contribución a la paz mundial.

En las √ļltimas d√©cadas la sociedad civil ha aumentado de manera impactante. Basta decir que solo en Brasil hab√≠a 10.000 ONG en el 1970, y ahora son cerca de 600.000. Esto se debe a que por la primera vez en la historia, no solo hay un sistema de informaci√≥n, sino uno de comunicaci√≥n. Internet permite la estructuraci√≥n de m√ļltiples alianzas y la movilizaci√≥n pol√≠tica no solo a nivel internacional, sino nacional, como ha pasado desde la Primavera √Ārabe a Occupy Wall Street.

En las √ļltimas elecciones europeas, partidos constituidos pocos meses antes, han ganado presencia en el parlamento europeo. Las redes que se forman en Internet son redes de personas que comparten la misma preocupaci√≥n y se re√ļnen en torno a los temas globales (que no encuentran en la informaci√≥n),¬† desde la amenaza del cambio clim√°tico, a todos los temas globales, que a la vez son programas espec√≠ficos de Naciones Unidas, la mujer, los derechos humanos, etc.

Desde¬†¬†1991, la sociedad civil internacional tiene un espacio de encuentro y de articulaci√≥n: el Foro Social Mundial. En cada uno de sus Foros se re√ļnen¬†¬†decenas de miles de organizaciones, con a veces m√°s de 100.000 participantes. EL FSM naci√≥ en Porto Alegre¬†¬†como manifestaci√≥n alternativa al Foro Econ√≥mico Mundial de Davos, donde desde 1971 pocas centenas de personas no elegidas por ciudadanos se encuentran para discutir de gobernabilidad mundial, en base a las prioridades del mundo econ√≥mico y financiero. El FSM quiere presentar una alternativa, ‚Äúpara un mundo mejor‚ÄĚ.

Ha pasado una década, y ha habido muchos  movimientos de ciudadanos que piden una diferente gobernabilidad y ya es posible  hacer una evaluación del impacto  de la sociedad civil  en el mundo de las instituciones.

Ante todo,  hay que observar  que en  la década de los 90, la participación de la sociedad civil a la agenda nacional e internacional fue percibida por muchos de los activistas  como una cooptación en el mundo oficial, un mundo que como hemos analizado anteriormente, ha ido perdiendo prestigio y credibilidad.  Este declive ha sido amplificado por el uso de las redes sociales, que han denunciado  la corrupción, la falta de democracia interna de las instituciones políticas y su  sujeción a la finanza.

Los violentos disturbios que acompa√Īaron la Conferencia de la Organizaci√≥n Mundial del Comercio en Seattle, en¬† 1999, son el punto formal de esta rebeli√≥n de los activistas a las instituciones.¬† De cierta manera, las ONG que entraron en el proceso de las Naciones Unidas, participando a sus conferencias,¬†¬†fueron legitimadas por su participaci√≥n en las instituciones, ya que concurr√≠an a sus agendas.¬†¬†¬†Las que participaron en los disturbios de Seattle, fueron legitimadas por rechazar a las instituciones.¬†¬†Estas dos partes de la sociedad civil internacional, profundamente diferentes, han tenido un espacio de encuentro en¬†¬†el FSM, y desde entonces han coexistido tambi√©n con una mutua integraci√≥n parcial.

Pero lo que no ha cambiado es la visión del mundo de las instituciones políticas, como autorreferentes, no participativas, y frecuentemente corrompidas. Esto ha obligado a las organizaciones surgidas hasta hoy, del FSM a Occupy Wall Street, a los Indignados de Madrid, a buscar caminos que eviten la repetición de los mecanismos de partido. Es decir, no a la elección de cargos que representen a los demás ni a la participación continua de todos en las tomas de decisión y de estrategia; ninguna estructura jerárquica, para citar los que son considerados los peligros más serios de transformarse en  instituciones que son consideradas superadas, cuando no responsables de la actual situación de crisis

La sociedad civil internacional y nacional est√° todav√≠a a la b√ļsqueda de este nuevo camino institucional, que permita participaci√≥n continua, y no delegar a nadie el propio espacio individual. Es una b√ļsqueda que no ha terminado, y que hasta ahora no ha permitido que el movimiento ciudadano encuentre una capacidad de estructuraci√≥n que tenga una salida en la pol√≠tica legislativa.

Sin esto, la capacidad de negociar con las instituciones políticas para un mundo mejor queda muy limitada. A este problema estructural se une el  de la desconfianza recíproca entre la sociedad civil y el mundo de la política. El resultado es que mucho del camino y de las propuestas de la sociedad civil  para una  gobernabilidad mundial diferente,  se mantiene en el debate  interno del movimiento y no llega a ser  en agenda de las instituciones políticas.

En otras palabras, repetir el trabajo de Jody Williams en¬† 1995, hoy ser√≠a muy dif√≠cil. La √ļnica propuesta de la sociedad civil que se est√° abriendo camino en los gobiernos es la de un impuesto sobre las operaciones financieras, la llamada tasa Tobin, con la diferencia que esta deber√≠a ser, por sus proponentes reunidos en ATTAC, una tasa para la solidaridad internacional, para financiar la lucha en contra de la pobreza y a favor del desarrollo y en cambio ahora va a servir para bajar el d√©ficit de los estados.

Y este es un buen ejemplo para concluir esta reflexi√≥n sobre la gobernabilidad mundial. Es evidente que hay una gran necesidad de ella, si queremos vivir en un mundo en paz y que permita el desarrollo arm√≥nico de sus habitantes. Pero, sin tener valores compartidos, ¬Ņsobre qu√© se va a basar esta gobernabilidad?¬†¬†¬ŅEn acuerdos de c√ļpulas pol√≠ticas, sin que los ciudadanos se reconozcan en ellos?¬† ¬ŅEs hoy posible?

Por colocar un ejemplo hipot√©tico absurdo, Estados Unidos y China, reunidos en el famoso G2, decidieran¬†¬†¬†una acci√≥n internacional, ¬Ņcu√°n realizable esta va a ser si no est√° respaldada por una gran parte de los ciudadanos del mundo?

esp catalanesEl √ļnico camino para una gobernabilidad mundial viable, a largo plazo, es que se cree un debate para establecer¬†¬†valores comunes, en los cuales se reconozca la mayor√≠a de la humanidad. No es tan dif√≠cil, bastar√≠a actuar seg√ļn las constituciones nacionales de todos los estados y los estatutos de los organismos internacionales, empezando por Naciones Unidas y la Uni√≥n Europea. Todos los estatutos del mundo se basan en valores de justicia social nacional e internacional,¬† transparencia y participaci√≥n, desarrollo y de solidaridad. Hacer del derecho internacional la base para las relaciones, en lugar de la fuerza y del poder econ√≥mico.

A la larga, si se quiere una gobernabilidad mundial real y durable, el debate va a tener que volver a los valores en base a los cuales convivir juntos. Esta es la lección que nos consigna la historia.

*Periodista italiano, Doctor en Econom√≠a y consultor internacional en temas de comunicaci√≥n de √°mbito global.¬† Fundador y presidente em√©rito de Inter Press Service. Publisher de Other News.¬†En la actualidad lleva a cabo una campa√Īa para la gobernanza de una globalizaci√≥n sostenible.

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