Mar 31 2012
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AmbienteSociedad

Goldman Sachs, el negocio de hambrear

Goldman Sachs y sus fondos de inversiones est√°n hasta en la sopa. Literalmente. Desde hace poco sabemos que sus legiones de ejecutivos goldmanitas controlan a cara descubierta gobiernos, ministerios, bancos centrales y otras instituciones p√ļblicas en Europa y Estados Unidos. Pero con antifaz y en la sombra, ¬Ņdesde cu√°ndo lo est√°n haciendo?

Los encontramos en su salsa cuando hablamos de petr√≥leo, vivienda o cr√≠a de puercos. No ser√≠a extra√Īo que est√©n presentes en negocios tan suculentos como el armament√≠stico.

En el Estado espa√Īol, almorzamos con Goldman Sachs. Como ha denunciado el investigador Carles Soler, ¬ęGoldman & Sachs es propietaria de una de las grandes multinacionales de la restauraci√≥n colectiva (ISS Facility Services), que en el Estado espa√Īol sirve 22 millones de comidas anuales¬Ľ.

En restaurantes de escuelas, hospitales o de residencias de la tercera edad, tealimentan para el buen provecho del mismo banco de inversiones responsable del hambre del siglo XXI. Porque Goldman Sachs no ha descuidado para nada el sector agrícola como fuente, no de comida, sino de beneficios económicos.

En 1991, los cerebros de Goldman Sachs repletos de ideas jugosas para las gentes de la bolsa, crearon un instrumento financiero que permite a cualquier pájaro invertir sus riquezas en productos básicos como el trigo, arroz o café. De lo que se come se cría, y criaron toneladas de beneficios.

Tantas apuestas sobre la ruleta de los mercados de los granos básicos son las responsables de la subida de precios de éstos, y por tanto, responsables de que millones de personas no puedan adquirir sus alimentos necesarios.

Desde el a√Īo 2000 hasta ahora, sin otras burbujas que inflar, el precio de los alimentos b√°sicos pr√°cticamente se ha triplicado en paralelo al incremento de los activos financieros en estos exquisitos platos financieros.

Para Goldman Sachs, invertir en panes y peces esperando su m√°gica multiplicaci√≥n, les representa al a√Īo beneficios de 5 mil millones de d√≥lares. Mucho dinero que en pocos a√Īos dar√≠a para reparar el hambre global, pero claro, ese no es su prop√≥sito, ese no es su negocio, es todo lo contrario. Fabrican hambre, son hambreadores.

Un nuevo negocio, tambi√©n hambreador, ha salido al escenario. Comprar las mejores tierras f√©rtiles para exigirles (hasta su agotamiento) la producci√≥n de biomasa ‚Äďla energ√≠a que mover√° el mundo y resolver√° buena parte de los problemas ecol√≥gicos del Planeta. Dicen, pero es pura farsa.

Y, efectivamente, algunos personajes hechos en Goldman Sachs ya est√°n en √©l. Como Joakim Helenius, y su fondo de inversiones Trigon Agri Fund, que se sepa lleva acumuladas sobre 170 mil hect√°reas de tierras cultivables en la regi√≥n de tierras negras en Rusia y Ucrania. O Neil Crowder que con el fondo Chayton Capital ha arrendado para los pr√≥ximos 14 a√Īos 20 mil hect√°reas en Zambia.

Abanderando la lucha contra el hambre, m√°s hambre. Abanderando la lucha contra el cambio clim√°tico, m√°s hambre.

* Coordinador de la revista Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas. Autor de Sin lavarse las manos y Alimentos bajo sospecha

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